Jorge Obeid, Nicolás Correa, José Bernhartd y las preguntas pendientes.


Versión completa de la carta publicada hoy en Rosario 12 como Cartas de lectores bajo el titulo de Pendiente y firmada por Alejandro Cordoba, Jorge Pedraza, José Schulman y Graciela Rosello, ex presos políticos, querellantes y testigos en la causa  por los delitos cometidos en la Cuarta en los juicios realizados en 2009 y 2010

 

 

 

En algún tiempo muy lejano, Jorge Obeid dirigía la Regional II de la Juventud Peronista. Eso fue antes.  Antes que los jóvenes peronistas se fueran de la Plaza de Mayo en protesta por el giro que insinuaba el gobierno nacional  y entonces él, junto con algunos pocos más fundara la J.P. Lealtad para luego  “hacer la plancha” durante la dictadura y luego,  ya con su perfil profesional de Ingeniero se reciclara como dirigente  en el Peronismo de santafecino, el mismo que ganó las primeras elecciones del ´83 con una lista, que dicen, se armó en el despacho del Segundo Cuerpo del Ejercito.

No sabemos si conoció a Alicia López, una militante de la Jotape que era descendiente del Brigadier Estanislao López y que se fue al norte santafecino a fortalecer las Ligas Agrarias aportando a editar el periódico de los agricultores pobres y su labor docente con los niños del campo. Si sabemos que cuando su compañero cayó preso, Alicia pensó que estaría más acompañada y segura en su ciudad natal y se volvió a Santa Fe para ser  secuestrada, torturada y asesinada por los grupos de tareas. La historia es conocida, su caso ha sido juzgado y fue condenado el Comisario Mario Facino, ya fallecido, aunque no todos los imputados en la causa llegaron al juicio por razones biológicas.  Uno de ellos se llamaba Nicolás  Correa y está comprobado (con testimonios y documentos oficiales) que actuaba para el Servicio de Inteligencia en diversos sitios del circuito represivo santafecino, incluyendo la celebre Seccional Cuarta de Policía.

Alicia llegó allí para fines de octubre, algunos de nosotros estábamos allí; y todos los testimonios coinciden en que falleció para mediados de noviembre.  Antes, había recibido las visitas del oficial Nicolás  Correa, como el propio Facino relató en sus “palabras finales” tratando de trasladar a otro su inexcusable responsabilidad de todo lo que pasaba en la Cuarta por su condición de Jefe de la Seccional, puesto allí por el Segundo Cuerpo del Ejercito. Fue otro oficial de Inteligencia del Segundo Cuerpo, José Bernhartd, quién convocado por el Ingeniero Jorge Obeid en su primer mandato de gobernador para el cargo de subsecretario de Seguridad (nada menos), el que puso a Nicolás Correa como asesor de seguridad, cargo que mantuvo por cuatro años, entre 1995 y 1999, a pesar de las denuncias que los sobrevivientes de la Cuarta hacían sobre Brusa, Ramos, Correa y otros personajes menores de aquel drama.

El juicio por Alicia fue en el 2010 y varios de nosotros  reclamamos que el Partido Justicialista expulsara de sus filas a los afiliados que habían sido condenados en la causa Brusa:  el Oficial de Inteligencia Eduardo Ramos y el Comisario Mario Facino, ambos con actividad publica en el peronismo y el último, electo dos veces Jefe Comunal de Rincón en las listas del Pejota.  También que Obeid y Reutemann dieran una explicación por la designación de Bernhartd y  Correa.

Luego de varias idas y vueltas, Ramos y Facino fueron dados de baja del padrón partidario. Pero nunca nadie explicó porque un oficial del ejercito a cargo de un grupo de tareas, que se salvó de la condena por la muerte de Alicia López solo por motivos biológicos, era el asesor de seguridad de un Militar retirado, integrante del Batallón 601 de Inteligencia, nombrado a cargo de la Seguridad de la Provincia primero por Obeid y luego por Reutemann.

El Ingeniero Obeid tiene una vez más la oportunidad de saldar su deuda con  la memoria histórica: dar explicaciones y pedir disculpas a las víctimas de Correa. Porque si este evitó la condena judicial es por la protección que Obeid y otros le dieron por tantos años. La impunidad se construyó con mil acciones que desembocaron en la impunidad biológica que lo salvó de la condena, pero la memoria es más fuerte que el olvido y en nombre de ella venimos a exigir la explicación que nos debe. Y le debe a la democracia argentina.


Confirmaron la sentencia contra Victor Brusa y el grupo santafecino condenado en el 2009


el 18 de agosto de 1992, el diario La Capital de Rosario publicó mi denuncia que el candidato a Juez Federal de la Nación del Pejota Santafecino era un torturador; los Señores Senadores se cagaron en la denuncia y lo hicieron Juez Federal; en 1999 junto a otros compañeros lo denunciamos en España ante la Audiencia Nacional Nº 5 de Madrid que en el 2001 pidió su extradición, rechazada por De la Rúa; en 2002 pedimos que se abra un juicio penal en Argentina y lo logramos (antes de que caigan las leyes!!!!), en el 2005 lo indagaron y detuvieron; en el 2009 lo condenaron a 21 años de prisión en cárcel común y hoy, 30 de mayo de 2013, luego de veintiunaño de luchas, 249 meses,  unos 7560 días y otras 7560 noches, la Cortes Suprema ha rechazado todos los recursos y la sentencia está firme…..en memoria de Alicia Lopez y todos los que no llegaron hasta aquí, mi puño izquierdo en alto para unirse a la V de mis compañeras y compañeros de la Cuarta, de la Guardia de Infanteria, de Coronda y de todas las luchas: al Mono, al Negro, a las Patricia y la Stella, a la Chile y a todas y todos…salud compañeros y camaradas, que nosotros vencimos, esta vez, en esta batalla, al menos, vencimos y vale la pena celebrarlo

Esta no es la Justicia que nos prometieron…


El torturador Curro Ramos (“mi” torturador, para no hablar como un flemático investigador sueco del genocidio argentino) y el archí violador de los derechos humanos, Víctor Brusa (archí represor porque era funcionario judicial cuando colaboraba con los torturadores y llegó a ser Juez Federal de la Nación), condenados a penas de más de 20 años por delitos de terrorismo de Estado, pasaron las fiestas con sus familiares, en sus casas. ¿Que tierno, no?, y cuanto me hicieron recordar mis fiestas de 1976, encerrado como un perro en la Guardia de Infantería Reforzada de Santa Fe. ¿Cuántos de los miles de encerrados en las cárceles santafecinas, pasaron sus fiestas en sus casas con sus familiares?.

El asesino de Alicia López, muerta por desgarro vaginal en el patio de la Comisaría Cuarta, donde él era comisario y yo estaba secuestrado en la celda que daba al patio donde Alicia fue violada, Mario Facino, que ya cuenta con dos condenas[1], una por torturas a varios presos (entre los que me cuento) y la muerte de Alicia, toma café con sus amigos en un coqueto bar de un supermercado del barrio más recoleto del pueblo donde vive en su casa, y del cual fue Jefe de Comuna. ¿Y cuántos condenados, mayores de setenta, frecuentan bares y supermercados como simples jubilados que intercambian anecdotas con sus viejos amigos y compañeros de juegos?

El General Santiago Omar Riveros,  ingeniero para más datos y ex Jefe de Institutos Militares (Campo de Mayo) y representante argentino ante la Junta Interamericana de Defensa, condenado a prisión perpetua en cárcel común por el Tribunal Oral Federal Número Uno de San Martín por el crimen de Floreal Avellaneda, militante comunista de quince años muerto por empalamiento y tirado su cadáver al Río de la Plata, donde apareció flotando pero del lado de Montevideo, cumple su condena en su “modesto” departamento porque la Cámara de Casación consideró que su condena no está firme hasta que la Corte no la confirme, y la Corte no la confirma porque Casación no la trata, y así podríamos seguir uno por uno con los perpetradores del Genocidio que hoy burlan la justicia, gracias a la justicia, cumpliendo las condenas que supimos conseguir en duros y largos años de batalla popular, en sus domicilios, rodeados de sus afectos, gozando de los bienes materiales que han comprado gracias a los servicios prestados al Poder Económico durante los años de plomo.

En la condena a Etchecolatz, el presidente del TOF La Plata, el Dr. Carlos Rosanzky, al fundamentar la negación del beneficio de la domiciliaria estampó “Etchecolatz cometió delitos atroces y la atrocidad no tiene edad. Un criminal de esa envergadura, no puede pasar un sólo día de lo que le reste de su vida, fuera de la cárcel. Así voto.”

En el debate sobre los fueros parlamentarios de Patti, que lo hubieran salvado del juicio que lo condenó por terrorista de Estado, el periodista Mario Wainfeld desarrolló un concepto que conviene retener: la situación de estos ciudadanos no es equiparable a quien es acusado del robo de una bicicleta y merece el derecho de la presunción de inocencia; no fueron juzgados en su momento porque el Estado los protegía abiertamente (periodo 1976/1983), o los consentía vergonzosamente (1983/87) o intervino brutalmente con leyes y decretos para proteger su impunidad (1987/2003); decía Wainfeld que en estos casos “la presunción de inocencia” debe ser relativizada; y digo yo, que cuando el Estado que los protegió por más de treinta años, finge que son delincuentes comunes (y ni eso, porque hay miles de mayores de setenta años pudriéndose en vida en las cárceles argentinas, muchos de ellos sin condena), y se aferra a la “normalidad procesal” (lectura dogmática y descontextuada de la Ley) es para continuar defendiendo su impunidad como en los casos de Brusa, Ramos, Facino y Riveros.

He aquí hoy el centro de la discusión: seguir adelante con la normalidad procesal terminará frustrando el proceso de juicio y castigo a los terroristas de Estado; reconocer el exacto “objeto procesal” en debate, que no es otro que un genocidio cometido para fortalecer el Poder Económico y sus cómplices militares y civiles, obliga a volver a la doctrina Rosanzky: “Un criminal de esa envergadura, no puede pasar un sólo día de lo que le reste de su vida, fuera de la cárcel”

 

 


[1] fui querellante y/o testigo en los dos juicios

Nueva matemática jurídica: el doble para los militantes y la mitad para los genocidas


El 22 de diciembre el Senado de la Nación (ojo, el mismo que en 1992 elevó al Dr. Víctor Hermes Brusa al podio de los Jueces Federales de la Nación) aprobó el proyecto de Ley Antiterrorista elaborado por el gobierno nacional y antes aprobado por los Diputados Nacionales. La Ley establece que -en caso de que un Juez Federal considere que se ha delinquido “para aterrorizar a la población” o “pretender hacer que un gobierno haga lo que no quiere hacer” el monto de la pena del delito que sea (y hay mil tipos penales en el Código Penal) se duplicará. Si el Código Penal dice cinco años, serán diez; y si dice diez, serán veinte. Para los militantes populares condenados por “terroristas” (la misma denominación que sufrieron San Martín y Monteagudo por parte de los españoles o los treinta mil desaparecidos por parte de Videla y sus acólitos) cada día de prisión valdrá la mitad. Es toda una demostración del odio que el Poder -y sus amigos en el gobierno y el Congreso- reserva para los que luchan por los derechos del pueblo, para los que conquistaron la Memoria, la Verdad y la Justicia que gozamos.

El 29 de diciembre, el mismo Tribunal Oral Federal constituido en Santa Fe para juzgar a un grupo de represores entre los que se encuentran el ex Juez Federal Víctor Brusa, el torturador Curro Ramos y la perversa policía María Eva Aevis, que en diciembre de 2009 había dado una condena ejemplar, sin absoluciones y con montos punitorios que rondaban los 20 años o más, en una voltereta digna de acróbatas de circo, decidió computar cada día de la prisión preventiva de 2005 al 2009 como doble y como si eso fuera poco, también los días de prisión transcurridos luego de la condena por ellos firmada, ya que fue apelada y no está firme todavía.  El cálculo es inedito y encierra una paradoja brutal: la intervención del Estado para garantizar la impunidad de los represores, que los dejó libres por años y años, ahora es considerado motivo de nuevos beneficios que se acercan bastante a la idea que cualquiera tiene de la impunidad. Gracias a la nueva matemática jurídica los represores pasaron las fiestas con su familia gozando de salidas transitorias que se incrementarán sino prospera la apelación del fiscal santafecino Suarez Faisal quien alegó la enorme contradicción entre haber juzgado delitos de lesa humanidad, y por ello imprescriptibles, y ahora banalizarlos con la nueva matemática jurídica.

Desde 1992, en que el Senado Nacional nombró Juez Federal a Brusa no hemos dejado de luchar contra su impunidad. En 1998 declaramos ante la Audiencia Nacional Número Cinco de Madrid.  En 1999 lo hicimos ante el Consejo de la Magistratura que lo terminó destituyendo por un “accidente fluvial”.  En el 2002 pedimos al Juez Cavallo, ante la negativa de De la Rúa de extraditarlo a España que abriera juicio en el país.  En mayo del 2002 declaramos ante el Juez Rodriguez de Santa Fe. Recién en el 2005 los indagaron y detuvieron pero desde entonces el Poder Judicial ha sido solicito y tierno con Brusa como si no se hubiera demostrado en el Juicio Oral del 2009 que era parte necesaria del circuito terrorista con centro en la Cuarta.  Jueces que se niegan a juzgarlo, conjueces que se niegan a formar parte del Tribunal y cuando parecía que todo se había superado, el mismo Tribunal que lo condenó considera que dos años de condena valen por doce. Prodigios de las matemáticas y muestra de lo que es el Poder Judicial: una asociación lícita de defensores de la impunidad, aunque a veces tengan que condenar alguno.

El Tribunal de Santa Fe no ha aplicado la nueva ley antiterrorista, pero ha entendido perfectamente el mensaje que el gobierno y los legisladores le dieron al Poder Judicial: ya no hablaremos más de terroristas de estado, actores de un genocidio sufrido por todo el pueblo; los terroristas fueron, son y serán los que luchan por la felicidad del pueblo y a ellos sí que les caeremos con todo “el rigor de la ley”, tan “comprensivo” y “solidario” con los represores.

Que tomen nota los funcionarios y legisladores que elaboraron y aprobaron la Ley: es a este Poder Judicial, a estos represores Jueces amigos de los represores, que les han entregado la Ley Antiterrorista.

A no quejarse cuándo amén de liberar a los verdaderos terroristas condenados, comiencen a perseguir a los compañeros del campo popular, muchos de los cuales los votaron.

Agradecimientos


Se sabe que al ser interrogado sobre el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada (el 26 de julio de 1953), en la farsa de juicio oral montada en su contra, el Comandante Fidel Castro, respondió que era el mismo José Martí, padre de la nación cubana.

La respuesta, que formaba parte del alegato “La Historia me absolverá” constituía una de las definiciones programáticas que el Movimiento 26 de Julio primero y el Partido Comunista de Cuba, fruto de la unificación de todas las fuerzas revolucionarias, sostendrían como el paradigma articulador de su concepción de la nación cubana.

Y también encierra una enseñanza metodológica permanente: no se puede comprender la lucha de los pueblos si no se la piensa desde una larga perspectiva histórica, como procesos sociales  y por definición colectivos, plurales y hasta contradictorios.

En la lucha de clases, y el juicio contra Brusa y Cía. es la más evidente confirmación de que la lucha de clases está en el mismo centro de los procesos sociales, nadie puede adjudicarse la autoría individual o grupal de un acontecimiento.

Dicho esto, y reafirmando que la condena a Brusa y Cía, primera condena al terrorismo de Estado en la provincia de Santa Fe, primera condena a alguien que llegó a ser Juez Federal de la Nación y primera condena a una mujer represora, todo lo cual constituye un duro golpe a la impunidad santafesina (y estoy pensando en los que transformaron la pampa gringa en una mega empresa sojera bajo el dominio de la trasnacional Mosanto o los que inundaron Santa Fe en el 2002 o los que mataron a Graciela Acosta y Pocho Lepratti o en el Obispo violador Storni o en la protección de los Gobernadores Reutemann y Obeid del grupo de represores ayer condenados, etc. etc.) es el resultado de una larga lucha plural, colectiva y donde ha habido debates y puntos de vista no siempre coincidente, quisiera hacer ahora el agradecimiento hacia quienes posibilitaron mi aporte personal, el del organismo de derechos humanos al que pertenezco y del partido político en el que milito.

Así pues que agradezco

  1. a Graciela Rosello, con quien compartí las persecusiones y resistencias bajo la dictadura y que supo educar a nuestros hijos en los valores que distinguen a los que no “pasan por la vida” sino que la honran con su dignidad y aporte a la lucha colectiva.
  2. a Carlos Peresuni, y en el simbolizo a toda la fede santafesina, que en marzo del 76 me protegió y cobijó hasta que me detuvieran en octubre del 76 para seguir siendo solidarios durante mi primera detención y mi segundo secuestro
  3. a Mateo Rosello, que encabezaba entonces el Partido Comunista y no dejó puerta sin tocar ni fuerzas a que apelar en procura de mi libertad o de mi vida
  4. a mi tía Rebeca y mis primos que me alojaron una y otra vez en su vivienda, a pesar de que era público que era perseguido por los grupos de tareas
  5. a mi madre Flora y mis hermanos Pablo y Cacho que sufrieron las consecuencias de la bomba de diciembre del 75, el allanamiento del 24 de marzo y los hechos posteriores que fueron objeto procesal en esta causa
  6. a Pura Rosello, la madre de Graciela y la familia de Hernan Gurvich, que hicieron todo lo que había que hacer por nuestra libertad
  7. a Raúl Gómez que avisó a mi familia de mi primer secuestro en la Cuarta en octubre del 76 a pesar de revistar entonces en la fuerza policial.
  8. al Dr. Marcelo Rousic Tournon, que como testimonió en el juicio, presentó dos veces recurso de habeas corpus por mi persona y me asesoró para la denuncia por apremios ilegales en diciembre del 77, acción judicial que insólitamente ahora es motivo de justificación para exculpar al Curro Ramos de mi segundo secuestro
  9. a la Familia Nadalutti que organizó y realizó la mudanza clandestina en enero del 78 de Santa Fe a Rosario
  10. a Fidel Toniolli y Daniel Zapp, dirigentes comunistas rosarinos que mantuvieron funcionando la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y la Comisión de Familiares de detenidos desaparecidos de Rosario que funcionaba en la calle Ricardone 53 y que me enseñaron el abc de la lucha por los derechos humanos en 1978 cuando me incorporé a la actividad cotidiana de la Liga en ese local
  11. a Raúl Jauzat, entonces militante de la Fede rosarina que llevaba a mi mamá en su auto a la Cárcel de Coronda y que cuando ella le decía que se quedara lejos, llegaba con ella hasta la puerta
  12. a los compañeros Norberto Olivares, Rubén Naranjo (q.e.p.d.) y Carlos de la Torre que me bancaron en la primer conferencia de prensa contra Brusa en Rosario en agosto de 1992, intentando impedir su  nombramiento como Juez Federal a iniciativa de Reutemann, Rubeo y Gurdulich de Correa (gobernador y senadores nacionales peronistas de la provincia)
  13. a los compañeros Luís Canalis y Bachi que fueron  los  primeros militante de esta denuncia en Santa Fe
  14. a los compañeros de la Central Intersindical Galega que me alentaron en 1998 a presentar denuncia ante el Consulado de España en Rosario primero y la Audiencia Nacional Número Cinco de Madrid luego
  15. al compañero Patricio Echegaray, secretario del Partido Comunista, que decidió respaldar y financiar el viaje a España y creó las condiciones para que pudiera llevar el caso Brusa a España, Portugal y Francia
  16. a la compañera Adriana Calvo de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y Graciela Rosenblum de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que me sostuvieron en la denuncia contra Brusa ante el Consejo de la Magistratura que terminaría en el Jury de destitución que lo volteó en el 2000
  17. al compañero Carlos Zamorano que estudió el tratado de extradición con España y encontró la forma de exigir su juzgamiento en la Argentina en setiembre de 2001
  18. al compañero Rodolfo Yanzón que me acompañó a entrevistar al Procurador General de la Nación, Carlos Becerra  y aportó a convencerlo que ordena iniciar la causa
  19. al compañero Norberto Olivares que diseñó el recurso de amicus curiae y la presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la misma razón y fuera hasta el 2002 mi asesor legal
  20. al compañero Rubén Contín que sostuvo la querella en la causa Brusa desde el 2002 hasta su elevación a juicio oral en 2008
  21. al diario Rosario12 que por 17 años difundió mis denuncias y opiniones, sin ningún tipo de censura o discriminación, especialmente a los periodistas Pablo Feldman y Horacio Vargas
  22. al Canal 7 de Buenos Aires, especialmente a la periodista Paloma García de la Gerencia de Noticias que siempre está presta a difundir “las otras noticias”, las que no aparecen en TN ni Radio 10
  23. al compañero Jorge Grela y la organización Arex Andalucía que en todos estos años difundieron la causa en Europa y procuró solidaridad material para nuestra lucha por parte de la Diputación de Granada y el Fondo Andaluz de Solidaridad Internacional
  24. a las compañeras de Madres, del Medh y Familiares de Santa Fe que fueron siempre animadores incansables de esta lucha, a la Queca, a Milagros y a Marcelo.
  25. a la Fede santafecina que desde 1992 tomó esta lucha como propia, a Martín, Cristián, Mati y los nuevos, esos que hicieron el aguante cada día del juico y el día de la sentencia
  26. a la Liga de Santa Fe que creció en estos años sosteniendo la causa: a Eugenia, Laura, Vero, Cecilia y Pupila
  27. a la secretaria del Pece de Santa Fe, Graciela estuvo cada día y cada hora de este juicio con su sonrisa y voluntad inquebrantable
  28. a la compañera Sonia de Amasafe Pcia que hizo un esfuerzo fenomenal para crear las condiciones para que el equipo de la Liga pueda trabajar, y a todos los que fueron solidarios con nosotros: los compañeros de Amasafe Rosario, de la Conadu de Rosario, de la secretaria de DDHH de la Cta, de la secretaría general de la CTA, de la Federación de Judiciales de la Argentina y muchos más que aportaron a sostener esta causa
  29. a Fabiana Rouseaux que me ayudó, más de una vez a salir de mis laberintos y poder construir el testimonio que luego fue alegato.
  30. a Ana María Careaga que hizo todo lo posible desde el Instituto Espacio para la Memoria de la ciudad de Buenos Aires para apoyar este juicio, como hace con todos los juicios
  31. a Agustín de Hijos y Nora Cortiña de Madres que me acompañaron cuando testimonié
  32. a Graciela Rosello, Hernán Gurvich, Julio Gambina, Marcelo Rousic Tournon, Oscar Vasquez, Lito Sorbellini, Roque Quaini, Raúl Gómez, Carlos Peresuni, Chicle Córdoba, Alcides Schneider, Rubén Moulin y Ruben Pinto que dieron testimonio en el juicio aportando a reconstruir la verdad y confirmando mi testimonio de un modo contundente
  33. a mis compañeros de la Liga nacional que durante cuatro meses me apoyaron y reemplazaron en todas las tareas que no pude cumplir por estar en el juicio
  34. a mis camaradas de la dirección nacional del Partido Comunista que se comprometieron con este juicio, y con todos los juicios contra el Terrorismo de Estado, como ningún partido político argentino lo hace, reclamando y consiguiendo el rol de querellante para esta fuerza política
  35. y al invalorable esfuerzo de las compañeras abogadas Daniela, Leticia y Jessica que desde Rosario sostuvieron la causa Brusa sin abandonar la causa Quinta de Funes
  36. a mis hijos Mariana, Javier y Ernesto que comprendieron la importancia de esta causa para mi y disimularon las ausencias
  37. a las mujeres que compartieron momentos de su vida conmigo en estos años, y fueron razón de lucha por la verdad y la justicia
  38. y a la Mechi y el Ciego que estuvieron conmigo siempre, y lo estarán para siempre

Duro golpe a la impunidad santafecina


En la primera sentencia dictada contra el Terrorismo de Estado en la pcia de Santa Fe, el Tribunal Oral Federal condenó a todos los acusados que quedaron en la causa (la causa iniciada en 2002 pasó por innumerables incidentes y cambios pero al Juicio Oral habína llegado otros tres represores, todos militares, dos de los cuales fallecieron antes de la sentencia y el tercero declarado incapacitado fisicamente de ser juzgado) con penas que van de los 19 a los 23 años.

Fue la primera vez que se condena a un ex Juez Federal de la Nación, Víctor Hermes Brusa y a una mujer represora, María Eva Aebis y aunque no se aceptó nuestro pedido de considerar los delitos cometidos como parte de un Genocidio, por razones procesales que el TOF explicará en los fundamentos del fallo a conocer el 15 de febrero de 2010, el monto de la pena y la inscripción de los delitos en un plan de exterminio, como fundamento del monto máximo de las penas previsto por el Código Penal en todos los casos, configuran un duro golpe a la impunidad santafecina que parecía inconmovible: el Obispo violador Storni, el Gobernador inundador Reutemann, el Juez torturador Brusa son parte de la misma historia que ahora comienza a desandarse y el fallo permitirá nuevas batallas por la verdad y la justicia.

Esta batalla ganada contra el olvido y la impunidad es el fruto de una larga historia de luchas sostenidas por muchas fuerzas y compañeros, haber sido parte de esta pelea nos honra y compromete a seguir aportando a la unidad contra la impunidad de ayer y de hoy convencidos que así como la impunidad consolida la dominación, su derrota aporta a la construcción de una fuerza capaz no solo de conquistar la Justicia que nos merecemos sino de hacer realidad los sueños de los 30000 compañeros que no era otro que conquistar la definitiva y verdadera liberación de nuestra patria, esa que en el Siglo XXI los pueblos americanos llaman Socialismo

Informe sobre el discurso de un torturador


imagesEn el día de ayer (30 de noviembre de 2009), el Curro Ramos, quien fuera integrante del Grupo de Tareas que actuaba en Santa Fe durante la dictadura, miembro del Dto. de Inteligencia de la Pcia, y una especie de “enemigo personal” mio (estuvo el día que me pusieron la bomba en el 75, en los dos secuestros: el de octubre del 76 y el del noviembre del 77 y en el simulacro de fusilamiento y otras torturas del 22 / 11 / 77) pidió ampliar su indagatoria y así lo hizo.

Hay que recordar que Ramos, como tantos otros, se recicló después de la dictadura en el Pejota de la Pcia. de Santa Fe, el partido que gobernó la Pcia. desde el 83 hasta que ganó Binner, participó en las internas del Pejota y tenía un cargo en la Municipalidad de Santa Fe casi hasta su primera detención en el 2001 (por unos días, ya que De la Rúa y la Alianza negaron la extradición pedida por Garzón) y en los últimos años se dedicó a escribir sobre el periodo de la dictadura y su papel en la lucha contra la subversión.  El ha confesado, orgulloso, que se infiltraba entre los estudiantes de la Fac. de Derecho de Santa Fe (en el 77 cuando me “interrogaba” demostraba conocer bastante de la Fede y decía que compraba libros y charlaba con los compas en la mesa que entonces teníamos en la facultad) pero pareciera que su nivel cultural no ha progresado mucho.

Digo, no estamos frente a un pensador de derecha como Grondona o Sebreli, ni siquiera ante un Duhalde o similares.  En principio, me animo a decir que Ramos representa de un modo bastante directo el sentido común de la derecha peronista, pro fascista, que apoyó la Triple A y la Dictadura y que hoy ve en el Gobierno a un grupo de Montoneros, y así de seguido.

Reconociendo que la de ayer no fue una jornada precisamente “académica” para mi y los demás compañeros sobrevivientes del Terrorismo de Estado en Santa Fe que presenciamos en silencio sus afirmaciones grotescas, ofensivas, humillantes y degradantes hacia todos nosotros, intentemos tomar un poco de distancia y analizar su discurso porque vale la pena.

Ramos construyó varios discursos, cada uno de ellos expresivos del sentido común de la derecha y de partes importantes de la población, y los expresó de un modo bastante coherente para una persona como él; el problema es que los dijo todos juntos y eso los anuló a todos.

Básicamente Ramos presentó las siguientes hipótesis (siento que soy generoso con su capacidad intelectual, pero prefiero exagerar a subestimar el enemigo ideológico dado que lo que en él es patético en boca de los comunicadores de T.N. suena un poco más creíble)
a.  existió terrorismo de estado y fue obra del Ejercito apoyado por los grandes grupos económicos, los medios de comunicación (nombró puntualmente a El Litoral de Santa Fe) y la propia Iglesia; pero, y eso es lo fundamental en esta parte, la POLICIA no tuvo nada que ver, y en todo caso actuaba como un instrumento del Ejercito.  Es más se presentó como un luchador policial contra la prepotencia militar e inventó que había formado un movimiento para clamar (bajo la dictadura!!) para que el mando policial provenga de la fuerza y no de los militares.

b. todo el juicio es una creación falsa de los querellantes y testigos que sólo buscan el resarcimiento económico tal como, según el, se habría probado en el Juicio de España.  Así que quince testigos lo reconozcan como autor material de las torturas sufridas, es para él prueba del “complot”.  En este punto, como se muestra en la nota periodística adjunta, su teoría que nadie lo conocía y que una ex compañera de la escuela primaria, Anatilde Bugna, era la que había provisto la información a todos, puntualmente en el caso de mi secuestro, reconocido por él en la indagatoria ante la evidencia documental que consta en un expediente del 77 por una denuncia mía de torturas, cayó en contradicciones flagrantes que lo dejaron en ridiculo en su supuesto rol de “analista” que no iba a las seccionales y no tenía contacto con policía alguno.

c. el juicio es el producto de la acción de los Montoneros en el Gobierno.   Toda lo que él sufre como preso político responde a una vieja contienda al interior del Pejota entre los subversivos y la ortodoxia.  Allí se olvidó de todo lo que habia dicho antes y reivindicó lisa y llanamente la represión desde al perspectiva de la derecha peronista que avalaba el decreto de Lastiri e Isabel de “aniquilación” y así de seguido

Si bien, en el caso de ayer, su figura patética, su soberbia enfermiza (reflexionó que si las presas le decían “el lindo” era porque todos eramos jóvenes y lindos, como antes había dicho que siempre supo que las mujeres tenían fantasías sexuales con él y por eso las acusaciones de violación que hubo), sus contradicciones groseras y el hecho de presentar los tres discursos a la vez y mezclados, su discurso no tuvo efectos convincentes, quisiera llamar la atención a que de algún modo recoge algo que hay en la sociedad que siembran los grandes medios y los intelectuales más orgánicos y finos de la derecha, en este caso no desde el gorilismo crispado sino desde el componente de derecha que siempre tuvo el peronismo desde su propia fundación, y que hoy vuelve de la mano de De Narvaez, Macri y Felipe Sola, pero también de Carlos Reutemann y el miserable del Turco Obeid que curtía de amigo de la Revolución Cubana mientras tenía en su gobierno a los jefes de la represión, tal como se ha denunciado y probado en este juicio
Creo que es motivo de una buena investigación, rastrear las huellas de este discurso en los medios intelectuales y periodisticos, prometo que luego de la sentencia haré mi aporte

Diría dos cosas más.
Mas personales.

Una es el orgullo que la abogada de la Liga, la compañera Jessi, que el primer juicio oral que afronta, tuvo el coraje de enfrentarlo y demostrarle la contradicción de sus dichos a pesar del temor que tenía por el nivel de cinismo y agresividad del represor. Y con el orgullo, la convicción que estamos construyendo algo solido como Liga, que va más allá de Buenos Aires y de los “viejos” abogados y luchadores.

La segunda es que una vez más uno reflexiona sobre la primer pregunta que nos hacemos y que no es otra : qué hago yo aquí escuchando a este represor que con cinismo perverso afirma que no falta mucho para el indulto que lo libere? Que a uno le agarra la impotencia y tiene que esforzarse mucho para superar la mirada de la victima y pensar en términos de clase, de lucha de clases, de disputa por la subjetividad y entonces quedarse sentado sin hablar mirando como el tipo que casi me mata dos veces dijera, prácticamente, que lo volvería a hacer.  Si dicen que la tortura es indescriptible en su sentido más profundo y humano, confieso que la experiencia de ayer también lo es.
Estas líneas son el único modo que encuentro de encausar el odio y la impotencia que sufrimos ayer, y un intento de transformarlo en algo útil.