Es tiempo de juzgar al Poder Ecónomico que fue parte del Terrorismo de Estado e impuso la Deuda Externa y el Neoliberalismo en la Argentina


La Liga Argentina por los Derechos del Hombre te propone sumarte a dos actividades con este objetivo

el jueves próximo, 7 de agosto, a las 12 hs. se realizará en los Tribunales de Comodor Py, una audiencia oral ante la Cámara Nacional de Casación en defensa de la Causa que la Liga y los dirigentes obreros de Villa Constitución, Alberto Piccinini, Carlos Sosa y Juan Actis abrimos en el año 2010, en la que hemos pedido indagatoria y prisión para el Gral. Alcides López Aufranc, los ex gerentes Aznares y Pellegrini y el empresario Arturo Acevedo.  En una maniobra dilatoria, el Poder Judicial de Rosario que en 40 años no movió un dedo, “pídió” justo ahora investigar con lo que frenó las detenciones…..

y el viernes 8 de agosto desde las 19 hs. en nuestro local de Corrientes 1785 2º C puedes participar de un debate sobre el estado de las causas contra los directivos de Ledesma, Ford y Acindar con la participación de Carlos Propatto, Nuria Giniger, Liliana Milinari y Pedro Dinani.

Carlos es de la Com. de Ex Trabajadores de Ford, Nuria es investigadora, Liliana es del Equipo Jurídico del Codesedh y litigante contra Blaquier y Pedro actua en el juicio contra Acindar por la Liga.

Puedes ser parte de esta pelea: el jueves a las 12hs en el Hall  de Comodoro Py y el viernes a las 19 hs. en el local de la Liga, Corrientes 1785  2º C

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La agresión Israelí contra el pueblo Palestino: una tragedia humanitaria por el delito de Genocidio que se perpetra y por la complicidad de la llamada “Comunidad Internacional”


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Si algo hemos aprendido los argentinos en nuestra larga lucha contra la impunidad de los crímenes del Terrorismo de Estado que azotó la región suramericana en la séptima década del siglo pasado, es que no hay violación de derecho humano (desde la más pequeña discriminación hasta las más brutalwes masacres) que no tenga un discurso justificador y la complicidad activa de los poderes estatales nacionales y supranacionales responsables de administrar las leyes y convenios internacionales que –de aplicarse- impedirían cada uno de estos episodios de inhumanidad.
En nuestro país, fue la propia Corte Suprema de Justicia quien en 1930, poco después del primer Golpe de Estado contra un gobierno electo bajo las normas constitucionales, sancionó la llamada “continuidad jurídica” de las acciones estatales, dándole dimensión de “legalidad” a lo que por su naturaleza era manifiestamente ilegitima e ilegal: nada legitimo ni nada legal puede surgir de un acto delictivo como es alzarse en armas contra el gobierno constitucional. De allí en más, golpe tras golpe (y hubo golpes de estado en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976) serían legitimados por los gobiernos constitucionales que lo sucedían, de modo tal que dejaban preparadas las condiciones para el siguiente atentado a la legalidad.
Desde 1902, con la sanción de la llamada “ley de residencia”, la 4144, un sofisticado edificio jurídico fue respaldando la discriminación, la persecución, la privación ilegal de la libertad y hasta la extradición de aquellos que no aceptaran el dominio capitalista sobre la nación, y la hegemonía imperial inglesa primero, norteamericana después, sobre el Poder Real.
Desde la 4144 hasta la 20840, toda la legislación represiva se basó en la ideología de la “guerra fría”: el anticomunismo que consideraba “subversivos” “terroristas” a todos los que luchaban por los derechos populares y la dignidad nacional. Casi siempre, pero especialmente con los gobiernos del matrimonio Perón (1974/1976) que el despliegue de la legislación represiva y del discurso anticomunista preparó y creo las condiciones suficientes para que el Terrorismo de Estado se desate y el Golpe de Estado se perpetre. Es en “democracia” que se gestan los regímenes antidemocráticos y son los ámbitos encargados de impedirlo los que los auspician con su silencio y/o pasividad cómplice. Así fue con el Terrorismo de Estado contra los latinoamericanos y así es ahora contra los palestinos. Desde 1948, nada menos.
Las causas penales desplegadas en la Argentina, y en otros países de la Región, probaron que el Plan de Exterminio de la dictadura había sido consensuado y se articulaba con los gobiernos vecinos de Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay bajo la supervisión y conducción del gobierno de los EE.UU. y la complicidad pasiva de los organismos internacionales de entonces: la OEA y la ONU.
La realización del Mundial de Futbol de 1978 puso a prueba el verdadero compromiso de la comunidad internacional con los derechos humanos y ya sabemos cuál fue el resultado.

Los organismos de derechos humanos que en estos días nos comprometemos con la causa palestina y contra el terrorismo de estado israelí, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fundada en 1937, el Servicio de Paz y Justicia presidido por el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de amplia diversidad ideológica y política y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, tomamos en cuenta nuestra propia experiencia tanto como el riguroso examen de los hechos para decidirnos a protagonizar iniciativas de respaldo a los reclamos de respeto a los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación nacional y el cumplimiento de la añeja resolución de crear dos estados en el antiguo territorio colonial bajo mandato británico de 1948 tal como afirmamos en las dos declaraciones emitidas en estos días:
“Que esta nueva agresión israelí contra la población civil palestina, constituye un paso más en todo el proceso de genocidio y limpieza étnica en Palestina, destinado a apropiarse de la totalidad del territorio palestino y quebrar su capacidad de resistir la ocupación que lleva ya 47 años. Que este despiadado ataque, potencia las ambiciones coloniales e imperialistas en la región, en donde Israel se ha convertido sin ambages, en el más grande portaaviones que posee los Estados Unidos de Norteamérica en lugar alguno del planeta, destinado a ser una verdadera cuña en el mundo árabe con el claro fin de acceder y apropiarse de sus recursos naturales e hidrocarburíferos. Que esta agresión, ha tenido como objetivo primario destruir cualquier intento para consolidar el gobierno de unidad nacional palestino, conformado luego de un arduo trabajo colectivo, para que ese querido pueblo pueda contar con una sola voz ante el concierto de las Naciones y para terminar con la división en el seno de las organizaciones palestinas. Que la excusa esgrimida por el gobierno israelí para iniciar este despiadado ataque, ha sido el repudiable asesinato de tres jóvenes colonos israelíes en Cisjordania, de los que acusó inmediatamente al Movimiento Hamás, sin que hasta la fecha se haya constatado de manera alguna que así haya sido, ni se hayan exhibido pruebas que respalden tan temerarias afirmaciones….. No aceptamos de manera alguna que se invoque la “teoría de los dos demonios”, de tan triste recordación en nuestro país, para justificar la salvaje agresión militar de que es objeto el pueblo palestino. Debemos recordar para todo efecto, que nos encontramos ante un estado ocupante y un pueblo bajo ocupación y no existe simetría posible entre ambas condiciones.”

Conmovidos por la magnitud del Genocidio en curso, nos auto convocamos en los primeros días del inicio de los bombardeos y el miércoles 16 de julio realizamos la primer marcha sobre la Embajada de Israel en Buenos Aires, de modo tal de manifestar nuestro rechazo a sus prácticas terroristas y exigir medidas diplomáticas de nuestro gobierno, tal como habíamos reclamado desde el exilio y desde la Argentina contra el gobierno argentino en los años de perpetración del Genocidio argentino y de su continuidad por medio de la impunidad para sus gestores. Así fue que elaboramos un segundo documento (firmado por un amplio espacio social, político y personalidades de la cultura y la ciencia) en el que afirmamos: “Ante la gravedad de la agresión del Estado de Israel contra la Franja de Gaza, agudizada por la invasión de tropas israelíes a la misma, el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino reitera su pronunciamiento del día 16 de este mes, en el sentido de que esta nueva agresión israelí contra la población civil palestina, que al momento supera las quinientas vidas humanas y miles de heridos, constituye un paso más en todo el proceso de genocidio y limpieza étnica en Palestina, destinado a apropiarse de la totalidad del territorio palestino y quebrar su capacidad de resistir la ocupación, que lleva ya 47 años. No aceptamos de manera alguna que se invoque la “teoría de los dos demonios”, de tan triste recordación en nuestro país, para justificar esta salvaje agresión militar. Señalamos que nos encontramos ante un estado ocupante y un pueblo bajo ocupación, y no existe simetría posible entre ambas condiciones. Consideramos que los actos del Estado de Israel están comprendidos entre los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto, definidos por el Estatuto de Roma, que nuestro país ratificó en febrero de 2001. Constituyen un acto de Genocidio, porque comprenden la matanza general de la población palestina, incluidos sus ancianos, sus mujeres y sus niños. Constituyen un Crimen de Lesa Humanidad porque comprenden asesinatos generalizados y sistemáticos de la población palestina, que vienen a agravar la situación de apartheid en que esta población ya se encuentra, e incluyen la privación del acceso a alimentos y medicinas por el empeoramiento de las condiciones de bloqueo preexistentes. Constituyen también Crímenes de Guerra porque todos los actos de la presente agresión comprenden el homicidio intencional de los dirigentes del pueblo palestino, y la destrucción de la infraestructura imprescindible para la vida en todo el territorio de Gaza (hospitales, escuelas, viviendas, etc.) a gran escala, ilícita y arbitrariamente. El gobierno de Argentina, en su carácter de miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene particular responsabilidad de cumplir con el propósito fundamental de la ONU de “tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión”. Consideramos que toda declaración de repudio de la agresión israelí debe servir de base a acciones concretas que conduzcan efectivamente a frenar esta escalada de violencia, para que de una buena vez se pueda establecer un mecanismo que finalice en la creación de un Estado Palestino con capital en Jerusalén Oriental, que signifique paz y seguridad para todos los pueblos de la región sin excepciones. En definitiva, dar cumplimiento a las normas internacionales, únicas garantes de una perspectiva de paz real para todo el Medio Oriente. En consecuencia, solicitamos por su intermedio al Gobierno Nacional que, como parte de estas acciones concretas, y en tanto esta grave crisis humanitaria no esté resuelta: 1.Retire el embajador argentino ante el Estado de Israel, 2.Realice por sí, y promueva en la ONU, un embargo militar al Estado de Israel, tanto de ventas como de compras, 3. Suspenda en todos sus alcances el Tratado de Libre Comercio entre el MERCOSUR y el Estado de Israel, 4.Suspenda toda compra gubernamental a empresas del Estado de Israel, 5.Realice por sí, y promueva en la ONU, la efectiva asistencia sanitaria, alimentaria y toda otra ayuda humanitaria que pueda aliviar la crítica situación que vive la población de Gaza. “

La declaración respalda de manera explicita la valiente decisión de los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia y Brasil y busca influir positivamente en las deliberaciones del Mercosur a realizarse en Caracas en estos días, donde se tratará el tema.

Si el terrorismo de estado de los 70 se justificó en el anticomunismo, el Genocidio Israelí busca justificarse en un discurso de “victimización” que aprovecha la descontextualización de los análisis. Excede el sentido de este articulo la construcción discursiva del Holocausto como un genocidio particular y separado del resto de los genocidios, pero se asienta en una secular idea de la “particularidad” de los judíos que alguna vez fundamentara el antisemitismo, y hoy el sionismo genocida. Fue Ana Arendt la que reveló la responsabilidad de la cúpula sionista en la colaboración con el mismo Adolf Eichman que juzgarían a principios de los 60. Fue en función de lo sufrido que se aceleró el plan de creación de un estado nacional judío, y se lo hizo en detrimento de los derechos ancestrales de los palestinos. La increíble sucesión de incumplimiento a todas las resoluciones de las Naciones Unidas, consentidas por estas, ha sido la causa principal de la crisis de estos días. Podríamos preguntar qué tienen que ver los niños palestinos asesinados a mansalva como ratas con el terrorismo de estado alemán inspirado por el nazi fascismo, pero sencillamente afirmamos que la condición de víctimas no genera derechos sino deberes: el deber de luchar por la verdad, por la memoria y por la justicia. Como proclamaban los guerrilleros judíos que se rebelaron contra el extermino nazi en el Ghetto de Varsovia: la lucha es siempre por nuestra y vuestra libertad puesto que al luchar por la dignidad del agredido, se lucha por la dignidad de la humanidad toda.
Esa es la relación entre la resistencia palestina y la dignidad humana, y viceversa, entre el fascismo sionista israelí y la decadencia ética y el hundimiento de la humanidad en los centros capitalistas de Europa y Norteamérica. Cada cual, elige el lugar donde colocarse. Del lado del humanismo y la dignidad o del lado del fascismo y la claudicación moral.

“La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.”

Eduardo Galeano. 2014

4 | La maniobra intenta proteger al ex general López Aufranc y empresarios Frenan detención de civiles y militares por la represión en Acindar….nota de Tiempo Argentino del domingo 22 de junio


Frenan detención de civiles y militares por la represión en Acindar

Un juez provincial reclamó el pase de la causa a Santa Fe en momentos en que el juez porteño Oyarbide se disponía a detener a varios acusados.

 Justo cuando el juez federal porteño Norberto Oyarbide se disponía a indagar y procesar a la ex presidenta Isabel Martínez y a un grupo de ex militares y directivos de la empresa Acindar, por el operativo represivo desatado en Villa Constitución en marzo de 1975, su par de Rosario, Marcelo Bailaque, solicitó que la investigación pasara al fuero en Santa Fe.

Bailaque planteó la inhibición de Oyarbide para investigar los delitos de lesa humanidad perpetrados contra trabajadores metalúrgicos en aquel momento, por entender que esos hechos se produjeron en terreno santafecino, y solo él puede analizarlos. Para la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, principal querellante, el sorpresivo interés demostrado ahora por el magistrado intenta congelar la causa. Y acaso archivarla para siempre.
El pedido de Bailaque, además de inconsistente, es absolutamente extemporáneo, y llega 40 años más tarde. Nunca antes la justicia santafecina se mostró tan ansiosa por saber cómo, con la venia de Isabelita, fuerzas conjuntas de seguridad y matones de las Tres A secuestraron a 300 trabajadores para sofocar aquellos reclamos gremiales conocidos como El Villazo, en una movida que contó con la complicidad de la empresa. Y es singular que lo haga ahora, antes de que por primera vez varios de sus antiguos directivos sean detenidos.
La maniobra de Bailaque, además, tira un salvavidas al ex general Alcides López Aufranc, sucesor de Alfredo Martínez de Hoz en la Dirección de Acindar cuando el ex ministro de Economía tuvo que dejar el puesto para hacerse cargo de la caja recaudadora de la dictadura. Increíblemente, el genocida Aufranc esquivó distintas denuncias en su contra a lo largo de estas cuatro décadas, gracias a la cintura de sus abogados. Pero esta causa en particular lo incrimina con un documento que Tiempo Argentino incorpora en la presente nota: la carta con su firma manuscrita que el entonces general del Ejército envió al Directorio de la metalúrgica en 1977, tomada como prueba de la colaboración de Acindar en esos secuestros y desapariciones masivas.
Hay otros que también estaban a punto de ser detenidos, y ahora, gracias al juez rosarino, deben estar respirando aliviados. Como Arturo Acevedo, integrante del grupo familiar fundador, y los directivos Pedro Aznárez y Roberto Pellegrini.
QUE NO QUEDE NINGUNO. El 20 de marzo de 1975, un operativo articulado entre las bandas represivas policiales de la Federal y la santafecina, la Guardia Rural “Los Pumas” –fuerza de choque similar a “Los Cardenales” creada por la empresa inglesa La Forestal en los años 20–, Prefectura Naval, la Secretaría de Inteligencia del Estado, Gendarmería, matones del Ministerio de Bienestar Social, militares y pistoleros de la Triple A, invadieron Villa Constitución y detuvieron a 300 trabajadores que venían resistiendo persecuciones y despidos masivos. El gobierno de Isabel ordenó reconvertir el Albergue de Solteros de la planta como cárcel clandestina. Una veintena de militantes continúan desaparecidos.
Carlos Del Frade, uno de los periodistas que investigó el despliegue, sostuvo que los camiones y autos utilizados por las fuerzas de seguridad ocupaban “una columna de un kilómetro y medio” de  largo. “Policías provinciales, federales, hombres de la pesada de la derecha sindical peronista y personajes como Aníbal Gordon, entre otros, hicieron del Albergue de Solteros de Acindar el primer Centro Clandestino de Detención del país. Había una razón de peso: el ex comisario de la Policía Federal, Rodolfo Peregrino Fernández, confesó que Martínez de Hoz, presidente de Acindar, pagó cien dólares a cada uno de los represores”.
La Iglesia también fue invitada a la fiesta. El cura misionado en las localidades de Pavón, Empalme y Theobald, Samuel Martino, festejó la matanza haciendo sonar las campanas de la parroquia San Pablo Apóstol.
El despliegue fue total. Las policías se reservaron la zona de la fábrica y los barrios lindantes. El local de la UOM de la Villa fue clausurado, y la mayor parte de su Comisión Directiva, con Alberto Piccinini a la cabeza, fue detenida. Sólo en la ruta que conecta la Villa con San Nicolás y Rosario, se contabilizaron más de cien vehículos integrantes de los grupos de choque, con un promedio de tres personas en cada uno. Entre otros, del asalto participaron los comisarios Córdoba Caín y Antonio Fischietti; los oficiales Salas, Morales, Muñoz, Mojica y Miranda; los agentes Chamorro y Castillo entre el grupo Los Pumas; y algunas bandas policiales encabezadas por Raúl Ranure.
Durante varias semanas de resistencia, las asambleas en la planta llegaron a superar los 3000 trabajadores. Hasta el 19 de mayo de 1975, cuando después de dos meses de huelga, una brutal represión final logró que los manifestantes desocuparan el predio. Los dieciséis miembros de la Comisión Directiva de la UOM local fueron trasladados al penal de Rawson.
LO QUE BAILAQUE ABORTÓ. A fines del año pasado, Oyarbide determinó que el grupo empresario fue clave en la gigantesca represión montada el 20 de marzo de 1975 en la localidad santafecina de Villa Constitución contra trabajadores de la UOM. Y que por su grado de preparación y despliegue, el operativo merecía una investigación especial.
El tema venía siendo analizado dentro del expediente 1625/2010 a partir de una querella presentada por la Liga, pero dentro de una causa más amplia, la 1075, que abarca cientos de delitos cometidos por la Alianza Anticomunista Argentina. Los avances logrados en el expediente en los últimos cuatro años motivaron que Oyarbide le concediera al “Villazo” un tratamiento aparte.
La pesquisa apunta sobre todo a Isabel, Martínez de Hoz, López Aufranc y el Directorio de la empresa. En ella, el juez porteño incluye un trabajo realizado por el antropólogo Jorge Winter, donde se sostiene que “los vehículos desde los cuales partieron las balas que mataron a un trabajador portuario y a un vendedor de diarios en abril de 1975 habían tenido libre acceso al camino de INDAPE, firma entonces controlada por el grupo Acindar. Al día siguiente, durante la movilización de los trabajadores de Acindar en contra de esos asesinatos y otras intimidaciones, un helicóptero de la Policía Federal se dedicó a ‘marcar’ y a hostigar a los manifestantes. Dicho helicóptero había estado estacionado (y desde allí había partido para reprimir a los trabajadores) en el helipuerto de Acindar”.
La existencia de un destacamento en el interior de la fábrica fue confirmada por varios testimonios. Uno de ellos es el del ex comisario inspector Carlos Rampoldi: “En el año 1977 ingresé a la Jefatura de la Policía de Villa Constitución  en el cargo de comisario inspector a cargo de la División Informaciones. En ese momento, el grupo de Los Pumas ya estaba acantonado en la fábrica Acindar, cumpliendo tareas”.
La red para desaparecer, secuestrar y asesinar a los trabajadores se extendió a otras firmas del grupo, como Metcon, Vilber y Marathon. El trabajo sucio lo encabezó Fischietti, conocido como “Don Chicho”, entonces delegado policial en Tucumán y jefe del Area IV de Seguridad Federal en el noroeste.
En la resolución que ahora intenta dormir Bailaque, Oyarbide sostiene que “se involucra la responsabilidad del Directorio de una empresa como Acindar, cuyo presidente en el momento de los hechos era José Alfredo Martínez de Hoz, quien luego de ocurrido el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 pasó a ser el ministro de Economía del gobierno militar que tomó el poder, circunstancia ésta que no puede soslayarse, dado que los intereses económicos de Acindar, prima facie, no parecen ajenos a la represión que se desata el 20 de marzo de 1975 en Villa Constitución”. Y agrega: “Por otra parte, la represión contra los militantes, empleados y delegados gremiales de Villa Constitución, que comenzó en el año 1975, continuó bajo el gobierno militar”.
El juez brinda ejemplos concretos de esa continuidad. Como el de Nadia Doria, delegada de Acindar  y ex compañera del dirigente metalúrgico perseguido Alberto Piccinini. Doria fue detenida por primera vez aquel 20 de marzo, y nuevamente en marzo de 1976. La dictadura la fusiló en enero del año siguiente.
MANIOBRA DILATORIA. Con el débil argumento de que la represión se produjo en Santa Fe –algo cierto, pero que no limita el análisis de lo ocurrido sólo a esa provincia–, el intento de Bailaque para sacarle la causa a Oyarbide muestra varios puntos flojos en lo jurídico. Resta importancia, por ejemplo, a que el operativo represivo se haya originado en la Ciudad de Buenos Aires, mediante la movilización de fuerzas federales hacia Villa Constitución; y un comunicado del gobierno nacional de la época, reservándose la custodia de los detenidos. En respuesta al pedido de inhibitoria del juez porteño, la Liga se basó en testimonios de los testigos Juan Jesús Martínez y Jorge Aníbal Lozano Windus, ex miembros de la Policía Federal, que reconocieron haber sido convocados especialmente para la movida.
“Desde esta querella –afirma la Liga–, estamos probando que la asociación ilícita entre funcionarios nacionales, empresarios de Acindar y jerarcas militares no sólo se limitó a los hechos de Villa Constitución, sino que trascendieron a los mismos, puesto que la empresa criminal que emprendieron continuó con su secuencia de secuestros, asesinatos y negocios espurios con posterioridad al 20 de marzo de 1975. Es esta la hipótesis que se debe seguir investigando…  y es al Juzgado Federal Nro. 5 a cargo del Dr. Norberto Oyarbide a quien le corresponde entender en esta investigación”.
El escrito, firmado por Graciela Rosenblum en representación del organismo, sostiene que “la causa ha avanzado, se sigue incorporando prueba, se insta a diversas indagatorias, siguen declarando testigos. Lo único que hace este planteo de inhibitoria, es retrasar la dinámica de la etapa instructoria actual, con el consiguiente beneficio de los posibles imputados, que ven con agrado cómo se aleja la posibilidad de ser juzgados alguna vez por las atrocidades realizadas”.
Para la Liga, el manotazo del juez rosarino es “una maniobra dilatoria que otorga impunidad”
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El largo juego de Oyarbide para garantizar la impunidad de la Triple A…..ahora procesa a Villone pero abre un juicio ni oral ni publico…..nota en Tiempo Argentino


Martes 24 de Junio de 2014

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POLÍTICA • Martes 24 de Junio de 2014 | 09:27
Por Gerardo Aranguren

Procesaron a ex secretario del “Brujo” por el asesinato de Mugica

Carlos Villone fue uno de los funcionarios más cercanos a López Rega en Bienestar Social. La justicia lo consideró “autor” del homicidio del religioso, ocurrido el 11 de mayo de 1974.

Nota de Tiempo Argentino

 

 

El juez federal Norberto Oyarbide dictó el procesamiento al ex secretario privado de José López Rega, Carlos Villone, por el asesinato del cura Carlos Mugica realizado por la Triple A el 11 de mayo de 1974.

El ex funcionario del Ministerio de Bienestar Social ya se encontraba procesado por asociación ilícita en la causa en la que se investiga la organización parapolicial y está siendo juzgado en un juicio escrito. La querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) criticó al magistrado por las demoras en la investigación.

Villone integró el círculo íntimo de López Rega, ministro de Bienestar Social entre 1973 y 1975, durante el gobierno de Juan Domingo Perón y, luego, de su viuda María Estela Martínez, y creador de la Alianza Anticomunista Argentina, más conocida como Triple A.

Su cercanía al “Brujo” lo llevó a ocupar lugares de poder, ya fuera dentro de la Triple A, haciendo las veces de enlace con la Casa Rosada y la Policía Federal, o en el Ministerio, donde llegó a ocupar la secretaría de Coordinación y Promoción Social.

Si bien el fallo de Oyarbide se conoció recién ayer, tiene fecha del 13 de mayo pasado. Allí, el juez procesó a Villone como “autor” del asesinato del padre Mugica tras una misa, el 11 de mayo de 1974 en la iglesia San Francisco Solano de Villa Luro.

 

El ya fallecido policía federal Rodolfo Almirón fue señalado en la investigación como el autor material de los 14 disparos de ametralladora que terminaron con la vida del religioso.

Con el nuevo procesamiento, el juez suma a la autoría también a Villone, a quien además lo responsabilizó por el asesinato el 30 de octubre de 1974 de Carlos Llerena Rosas, quien era militante en el Frente de Izquierda Popular (FIP).

 

Ricardo Capelli, amigo de Mugica y sobreviviente de ese atentado, reconoció a Almirón, a quien conocía de la cartera de Bienestar Social, como quien disparó sobre el religioso.

Por la muerte de Llerena Rosas el magistrado procesó además a otro miembro de la Triple A, el periodista Jorge Conti, responsable de prensa del Ministerio de Bienestar Social y yerno de López Rega.

Al igual que Villone, Conti se encontraba detenido y procesado por “asociación ilícita” en la causa. El juez, apremiado por las críticas de la Cámara Federal, los había acusado junto a otros tres imputados: el ex cabo de la Bonaerense Norberto Cozzani, el jefe de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA), Julio José Yessi, y el ex policía federal Rubén Pascucci.

Los cinco están siendo sometidos a juicio por el viejo Código Penal, en un proceso escrito que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría por asociación ilícita, ya que integraron la patota para policial.

Tras esa acusación genérica por asociación ilícita, ahora el juez responsabilizó a Villone por el hecho concreto del asesinato del cura. Una de las pruebas que apuntan a su rol en ese hecho es la confesión y los datos aportados por el ex teniente del ejército Salvador Horacio Paino, un arrepentido que en 1975 declaró que Villone le mostró una lista de personas que iban a ser ejecutadas por la Triple A, entre quienes estaba Mugica.

La decisión de Oyarbide despeja aún más las dudas que desde ciertos sectores se intentan imponer sobre la muerte del religioso cuando al cumplirse el aniversario vincularon a la organización Montoneros con su asesinato, a pesar de que las pruebas judiciales apuntan hacia otro lado.

Ricardo Capelli, amigo de Mugica y sobreviviente de ese atentado, reconoció a Almirón, a quien conocía de la cartera de Bienestar Social, como quien disparó sobre el religioso.

EL EXPEDIENTE. La causa penal 6511 contra la Triple A se inició en 1975 por una denuncia del abogado Miguel Radrizzani Goñi, amigo del abogado asesinado Rodolfo Ortega Peña, que pidió investigar a la organización paraestatal. En 2006 la investigación se reabrió cuando Oyarbide declaró la imprescriptibilidad de esos crímenes, pero recién en 2012, tras el llamado de atención de la Cámara Federal, se produjo el primer hecho concreto, al detener a siete ex policías y funcionarios, entre quienes se encuentran los ahora juzgados.

José Schulman, querellante por la LADH y víctima de un atentado de la Triple A en 1975, cuestionó la lentitud de Oyarbide para investigar el caso y aseguró que esas demoras se traducen en impunidad.

“En 2006 le entregamos una carpeta con 600 casos. Son ocho años que viene bicicleteando y lo único que abrió es un juicio secreto que nadie sabe que existe”, se quejó Schulman, quien consideró “difícil de explicar” que el magistrado haya realizado una acusación por asociación ilícita contra quienes pertenecieron a la Triple A pero sin hacer referencia a ningún hecho concreto, lo que llevaría a una pena muy baja en caso de una condena

 Ante la disolución del Instituto Espacio para la Memoria el Consejo Directivo en su última  reunión repudió tal acto de desmemoria y se comprometió a continuar la lucha con las mismas convicciones y compromiso


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Pergeñado a espaldas de quienes sosteníamos el  ámbito que fuera creado por la voluntad del Legislador en 2002 , como resultado de las luchas populares contra el menemismo y su intento de demoler la Esma para construir un Monumento a la Reconciliación Nacional que coronara la impunidad.

 

 Presentado con argumentos falaces que agravian  más a quienes los crearon y a quienes los aceptaron mansamente que a quienes se pretende difamar, el Instituto Espacio para la Memoria ha sido disuelto por la voluntad de una mayoría de los legisladores y la decisión del Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como expresión de la continuidad de la lucha entre el olvido y la impunidad, contra la memoria y la justicia.   Se ha dado forma y vida a un acuerdo sin principios entre el Gobierno Nacional y el Gobierno Local  que se unieron para liquidar una experiencia de gestión de la Memoria que excedía los límites de lo Estatal y garantizaba el respeto a las tradiciones de lucha y los acuerdos gestados durante décadas por quienes lucharon contra el olvido y forman parte de esa formidable fuerza social que derrotó la Impunidad con que siempre pretendieron los genocidas.

 

La eterna ilusión de  que “hubo historia, ya no la hay”, la misma que pretende congelar el presente apropiándose de un pasado que por definición  solo pertenece a la Memoria del Pueblo y a nadie más; aparece como sustrato de una decisión tan reprochable que pocos se hacen cargo de ella y con argumentos lamentables.

 

Han llevado la democracia representativa al máximo de la formalidad: ya no es que el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes, es mucho más que eso: los legisladores se negaron al deber que ellos tienen a escuchar otras voces (justamente la de quienes hemos gestionado por casi ocho años el IEM, sin que hasta ahora ni  uno solo de ellos haya presentado una queja formal sobre nuestro desempeño) y deliberar al menos por unas horas. 

 

Para que  fuera posible  aprobarlo,  debieron  actuar como si la historia de la lucha por la Memoria no existiera; como si nosotros, representantes de una parte de los organismos de derechos humanos que la Ley del año 2002 y su modificatoria del 2006, contemplaba taxativamente, no existiéramos, no tuviéramos voz ni pensamiento. 

 

Algunos de nosotros, sobrevivientes del Terrorismo de Estado que estuvimos por cierto tiempo desaparecidos, hemos vuelto a ser silenciados, invisibilizados, desconocidos en nuestras convicciones, conductas y posturas. 

 

Para hacer desaparecer al Instituto Espacio para la Memoria fue necesario  primero votar que los representantes del Consejo Directivo presentes en la sesión legislativa donde –sin tratamiento en comisiones ni debate previo- debía aprobarse su disolución, no tenían derecho a hablar ni a presentar siquiera los documentos de este Consejo Directivo.

 

Hace muchos años, en condiciones históricas muy distintas, un intelectual de fuste como Miguel de Unamuno espetó a quienes lo expulsaban de su cátedra.  “…Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…”.  

 

Algo similar podríamos  decir ahora: tienen la fuerza suficiente para clausurar una experiencia plural y democrática, pero no tienen ni la razón ni el derecho que solo da la legitimidad de las causas populares, nunca el oportunismo del acuerdo espurio.

 

El silencio al que nos condenaron, la trama de mentiras difundidas por los medios de comunicación hegemónicos  era y sigue siendo imprescindible  para ellos porque el IEM demostró, en apenas 8 años de vida, que la articulación entre la sociedad civil y el Estado puede gestionar en forma eficaz, autónoma y plural, ejecutando verdaderas políticas públicas de Memoria que perdurarán por años, cual ha sido nuestro último acto institucional: publicar  el libro “Fotos sacadas en y desde la Esma” para que la gesta épica de Víctor Basterra, uno de nuestros consejeros, siga convocando rebeldías y sueños de justicia como le pedía aquel compañero de la ESMA: “si sobrevives, que no se la lleven de arriba”. 

 

El libro condensa el balance de trabajo de nuestro Instituto Espacio para la Memoria: el cuidado de los sitios puestos bajo nuestra gestión, la recuperación de la Memoria de la resistencia al Terrorismo de Estado,  siempre respetando la pluralidad de las culturas políticas y las tradiciones que fueron victimizadas.  Ese ha sido nuestro “pecado “, insoportable para quienes no vacilaron en arrasar un Consejo Directivo que contaba con el protagonismo de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, nuestra entrañable Marta Vásquez, del Servicio de Paz y Justicia encabezado por quien llegó al Nobel de la Paz desde la lucha contra la represión de la dictadura, de los compañeros y compañeras de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la organización más antigua del continente en el terreno de la lucha por los derechos humanos, de los miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, histórica entidad, plural y consecuente, de los y las familiares de las víctimas agrupadas en Hermanos, de los compañeros del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos que vienen peleando desde los primeros días de la dictadura junto a compañeros y compañeras que solo con nombrarlos alcanza para valorar su presencia: Stella Calloni, Ana María Careaga, Víctor Basterra, Alcira Argumedo, Lita Stantic o Beinusz Szmucler.

 

Desde hoy, el Instituto Espacio para la Memoria no existe más y vanos serán los intentos confusionistas que pretenden su reemplazo por un Consejo Asesor del Gobierno de la Ciudad que ha demostrado total desinterés y descompromiso con la causa que nos convoca y compromete.  

 

La clausula transitoria número seis de  la Ley Disolutoria,  que transfiere nuestra representación en el Ente que gestiona la ex Esma a dicho Gobierno es una afrenta a la lucha histórica y una confirmación del carácter regresivo de la disolución del Instituto Espacio para la Memoria. 

 

A los que no les importa nada de la memoria e hicieron todo lo posible para encorsetar nuestra acción se los premia con la participación en la mesa de decisiones sobre el predio de la ex Esma y los que se cansaron de mentir con el falaz argumento que el IEM “respondía a Macri” son justamente aquellos que los llevan a dicho ámbito de decisiones.  

 

Quien quiera ver la verdad tiene en este hecho el hilo conductor de toda la trama de mentiras con que se tejió la infamia, nadie puede alegar ahora ingenuidad o ignorancia.

 

En las nuevas condiciones los integrantes del Consejo Directivo del Instituto Espacio para la Memoria nos comprometemos a continuar la lucha que hemos sostenido desde siempre y que en estos años hizo del IEM “nuestra casa”: un espacio colectivo, plural y respetuoso, del que también formaban parte los trabajadores y un sinnúmero de organismos de derechos humanos, organizaciones y fuerzas populares del que estamos y estaremos orgullosos  por siempre y nos alienta a proponernos nuevas batallas para que los ideales de los treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos no sean banalizados ni bastardeados, sino respetados en profundidad, al levantarlos como bandera invencible de futuras luchas por la Verdad, toda la verdad, la Memoria, toda la memoria y por la Justicia, toda la justicia. La lucha continua.

A pedido de Macri: los que disolvieron el IEM le dieron un lugar en el Ente que gestiona el Espacio Memoria y DDHH, ex ESMA, expulsando al compañero Beinusz Szmucler que representaba al Instituto Espacio para la Memoria.  Que conste en la memoria popular.


 

 Como se sabe, hace unos días, el ocho de mayo, con el voto asociado del PRO y el interbloque del Frente para la Victoria (salvo las honrosas excepciones de Pablo Ferreyra y Gabriela Cerruti ) se disolvió el Insituto Espacio para la Memoria; el 19 de mayo (anticipando a los plazos normales) el Ingeniero Macri promulgó la norma que desde ahora se irá aplicando.

 

Entendemos que el debate fue dificil de entender para muchos, y que el silencio de los organismos de derechos humanos que tienen más prensa, contribuyó a la confusión.

 

Dijimos que la decisión de anular un ambito autonomo transformaba las políticas publicas de memoria en políticas de gobierno, que además en el 2015 todas las conquistas de memoria podrían estar en peligro (como el Editorial de La Nación confirmó en estos días) pero la realidad siempre supera todas las prevenciones: desde ahora, es la Subsecretaría de DDHH y pluralismo cultural de Macri reemplaza al delegado del IEM en el Ente Esma. 

 

Para ser muy claros: los que votaron la ley 4929 no solo disolvieron el IEM sino quitaron el lugar que el IEM ocupaba, con la digna figura del compañero Beinusz Szmucler, militante histórico por los derechos humanos, integrante de la Comisión Jurídica de la Liga durante la dictadura, animador de la Asociación de Abogados de Buenos Aires y de la Asociación Americana de Juristas, para asignarle ese lugar al Licenciado Avruj.

 

Hace falta decir algo más?

 

 

 

Anexo uno: así estaba compuesto el ente hasta la sanción de la Ley

 

de la web del ente ex esma:

 

Autoridades

El Ente Público Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos está compuesto por un Órgano Ejecutivo tripartito integrado por un representante del Gobierno Nacional, un representante del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y un representante del Directorio de Organismos de Derechos Humanos. 

Integrantes del Órgano Ejecutivo

  En representación del Poder Ejecutivo Nacional  (Archivo Nacional de la Memoria):

Paula Maroni 

  En representación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Instituto Espacio para la Memoria): Beinusz Szmukler 

  En representación del Directorio de Organismos de Derechos Humanos:

Valeria Barbuto 

 

 

Anexo dos: Clausula Transitoria sexta de la Ley promulgada el 19 de mayo.

se puede consultar en la web de la Legislatura

“El titular de la Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires o el organo que en el futuro lo reemplace, ejercerá la representación del Poder Ejecutivo en el órgano ejecutivo del Ente Público Espacio para la Memoria, la Promoción y la Defensa de los Derechos Humanos cuyo Convenio de creación fue creado por Ley 2955”

La reconciliación en marcha: declaraciones de Fresneda, Alegre y la formación de la Mesa de Juventudes Políticas entre el Pro, una agrupación de la UCR y La Cámpora ¿Ya no hay enemigos del proyecto nacional y popular?


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En el marco de la campaña de desprestigio contra el Instituto Espacio para la Memoria el grupo de trabajadores de la memoria encargados del trabajo sucio de mentir y agraviar a los que lo defendemos (llegaron a insultar a Adolfo Perez Esquivel en el IEM, tirar golpes de puño contra Nora Cortiña en el pasillo de la Legislatura, y publicaron toda clase de mentiras)  el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, el Dr. Martín Fresneda “responde” generosamente a preguntas add hoc del tipo “Creo que como respuesta al convenio que se firmó el Ente está paralizado. ¿Cómo se paraliza el Ente? Con un solo integrante del órgano ejecutivo que no ponga la firma no se cobran horas extras, no se pueden hacer actividades etc. Beinusz Schmucler (representante del IEM en el ejecutivo) no generó el consenso necesario haciendo uso de su firma. ¿No crees que la conformación de un órgano tripartito (ciudad, organismos y nación) que solo puede ejecutar por unanimidad atenta contra la práctica que la gestión demanda?” a lo que Freneda le da la razón en una respuesta a medida en la que dice “Soy muy conciente que existen posiciones que afectan los derechos de los trabajadores. Creo que una nueva etapa de debate se tiene que saldar estas cuestiones que quizás se diseñaron para poder preservar pero no para impedir “La “nueva etapa” de Fresneda se llamaba disolución del IEM y como sobre eso hemos escrito bastante, a esos textos me remito.

Pero en el mismo “reportaje” habla directamente de la reconciliación con los represores, va textual “Entonces, el puente de la resolución de los conflictos del pasado, esa vieja Argentina con impunidad, resuelto con la decisión de incorporar memoria, verdad y justicia, es un puente que en el marco de la democracia nos va a llevar un tiempo atravesarlo. Y nos va a llevar un tiempo volver a mirarnos la cara. En alguna oportunidad existía quien decía que debíamos reconciliarnos los argentinos, en base al perdón, no en base a la justicia, nosotros siempre dijimos que no hay reconciliación ni perdón, más si debía haber justicia, memoria y verdad. Y eso iba a provocar el reencuentro de los argentinos. Está faltando el reencuentro entre algunos argentinos. Nosotros también somos responsables, la sociedad en general, de hacernos cargo de que esta es nuestra policía, que esta es nuestra Argentina, que el hombre que comete un femicidio es un argentino y la practica viciada que constantemente todos de actuar con el dedito cual si fuera la policía de otro país; no, es nuestra policía, discutamos que policía queremos, invitemos a ellos también a discutir que sociedad quieren ellos”

Aquí hay una naturalización inaceptable de que la Argentina que tenemos es así porque si, sin decir lo que hemos aprendido en estos diez años de juicios, memoria y verdad: que somos el resultado de un proceso de genocidio, que el genocidio fue la reorganización radical de la sociedad argentina de manera integral (económica, socialmente, políticamente, culturalmente, institucionalmente, etc.) y que por ello somos una sociedad post genocidio que debe considerar como objeto del proceso de memoria, verdad y justicia al Genocidio mismo de modo tal que no quede nadie de los perpetradores sin castigo (y no solo los ejecutores de las acciones de violencia directa contra las victimas directas sino todos los actores que prepararon, justificaron, legitimaron, ejecutaron y se beneficiaron del Genocidio en su conjunto) y no quede acción genocida sin reparación. Y eso nos lleva de un modo directo al Poder Económico, la Deuda Externa, la precarización laboral y la pobreza del pueblo que subsisten como dato incontrastable que un Genocidio sin castigo siempre es en tiempo presente, nunca en tiempo pasado como pretende Fresneda y buena parte del oficialismo.

Y luego dice clarito: Menem quería reconciliación sin Justicia; pero ahora que “hay” Justicia (y eso es tan discutible si tomamos solamente el caso Milani, de puro ejemplo nomás) viene el tiempo del reencuentro con los que practican la cultura represora de nuestros días, que no son otra cosa que los continuadores del genocidio por medio del gatillo fácil, la tortura en sede policial y demás acciones por todas conocidas.

Cuando dijimos que la disolución del Instituto Espacio para la Memoria excedía la cuestión de hacer un Museo en el Casino o de borrar de un plumazo a una porción del movimiento de derechos humanos que no se subordina al gobierno (la agrupada en el IEM precisamente), sino que debía inscribirse en una acción de más profundidad que es el fin de las políticas publicas de memoria, algunos pensaron que exagerábamos. Pero el día de la sesión en la Legislatura que disolvió el IEM, Gabriela Alegre, a nombre del Frente Para la Victoria dijo claramente que no había ningún peligro en poner las políticas de memoria en manos del gobierno de turno (y el gobierno va a cambiar en el 2015 inexorablemente) porque no hay nadie en la Argentina que desacuerde con el rumbo de memoria, verdad y justicia. Ese día, ver a los militantes del Kirchnerismo aplaudir a los legisladores del Pro nos pareció un espectáculo asombroso, más doloroso que la propia disolución del IEM o los insultos que recibimos de varios legisladores (a mi me agravió duramente el  legislador Campagnoli de Nuevo Encuentro, con un macartismo propio de la derecha más rancia), pero solo era el anticipo de lo que viene.

Para desgracia de Gabriela Alegre pocos días después La Nación publicó un editorial: “La justicia prevaleció sobre la venganza” celebrando la absolución de un Juez que fuera parte del dispositivo del terrorismo de Estado: ” El caso Hooft es, a todas luces, un ejemplo de persecución política en nombre de los derechos humanos que el kirchnerismo enarboló recién en 2003, nunca antes, y que utilizó como un ariete e instrumento de venganza para destruir o intentar hacerlo con todas aquellas personas o instituciones que no se encolumnaron detrás de su maniquea visión.  Así, sufrieron los embates la Iglesia Católica, los medios periodísticos independientes, la Justicia, sectores del empresariado y numerosos oficiales de las Fuerzas Armadas, hoy presos políticos por la venganza oficial, que en su condición de jóvenes militares enfrentaron a las organizaciones terroristas en la guerra interna que vivió el país con un saldo de dolor y muerte por ambos sectores enfrentados. Un gobernante que busque el bien común debe tender a sanar heridas del pasado, a fomentar la reconciliación nacional y la concordia entre sus gobernados mirando a las generaciones jóvenes, y no, como lo ha hecho, promoviendo la confrontación y la división social.”

¿Cómo era eso de que no hay enemigos de las políticas publicas de memoria, verdad y justicia, compañera Gabriela Alegre?  O es que al revés de lo que intuimos, el acuerdo no es por más memoria, más verdad y más justicia sino como propone el Secretario Fresneda: en “reencontrarnos”. Todo está en debate y no es tiempo de hacer afirmaciones absolutas pero uno tiene derecho a relacionar una cosa con otra porque pasados unos días de las declaraciones de Fresneda, la disolución del IEM y el discurso de Alegre, se informa que se ha formado la Mesa de las Juventudes Políticas.

La Nación lo refleja brevemente: “Todos juntos. En el mismo espacio. Codo a codo. Militantes de La Cámpora, el Pro y la UCR se reunieron hoy en el Cabildo para lanzar la mesa de juventudes políticas. El encuentro contó con la presencia del titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina , la ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley, y el titular de Red Solidaria, Juan Carr. En diciembre pasado, representantes de las tres fuerzas políticas Congreso para avanzar en el lanzamiento de una campaña nacional de prevención de adicciones, con el apoyo de la Sedronar y Red Solidaria. Esa idea se concretó este mediodía con el acto realizado en el Cabildo. El líder de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque , Pedro Robledo , de la juventud del Pro, Leandro Santoro, de Los Irrompibles (UCR), entre otros, dieron a conocer “su documento fundacional y un cronograma de trabajo”.

Pagina 12 lo relata bastante parecido:  “JOVENES DEL FPV, LA UCR Y EL PRO PRESENTARON LA MESA DE JUVENTUDES POLITICAS. Un espacio para el consenso juvenil. Los integrantes de los diferentes partidos aspiran a generar acuerdos en torno de problemas sociales. Como primer paso, van a trabajar sobre la problemática de las adicciones. El Frente Renovador fue invitado, pero no participó. Dirigentes jóvenes del Frente para la Victoria, la Unión Cívica Radical y el PRO lanzaron la Mesa de Juventudes Políticas, en el Cabildo. Desde allí, los integrantes de los distintos partidos esperan abordar diferentes problemas sociales en los que encuentren consenso. La primera tarea que se dieron es sobre la problemática de las adicciones. Aunque el Frente Renovador de Sergio Massa estaba invitado, no concurrió al encuentro. La mesa de lanzamiento estuvo integrada por el secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, y el diputado Horacio Pietragalla, por el Frente para la Victoria; Leandro Santoro, por la juventud de la UCR, y Pedro “Piter” Robledo, por los jóvenes del PRO. El panel lo completaron la ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley; el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, y el director de la Red Solidaria, Juan Carr.”

En los 70 la Coordinadora de Juventudes Políticas, conformada por la Juventud Peronista de las Regionales (Tendencia Revolucionaria), la Federación Juvenil Comunista, la Juventud Radical que levantaba el programa socialista de la declaración de Guadalupe (porque se firmó en las cercanías de la ciudad de Santa Fe) movilizaba contra el golpe de Estado en Chile y con sus últimas fuerzas resistió el golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Con sus límites, fue una de las expresiones más altas de la unidad antimperialista y del esfuerzo por crear algo más grande que cada una de las fuerzas que la componían. Aquí si que vale aquello de que lo que alguna vez fue tragedia hoy es comedia.

Pero no menos dolorosa, nunca es grato ver negociada la sangre derramada.

 

 

 

 

La lucha continúa. Declaracion de los organismos de DDHH del IEM ante la decisión conjunta del PRO y el FPV de disolverlo


La lucha continúa
Ante la disolución del Instituto Espacio para la Memoria resuelta hoy por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, decimos que se ha perpetrado una agresión a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia que siempre se apoyó en la pluralidad, la autonomía y el respeto de todas las fuerzas y tradiciones.
Al disolver el IEM y traspasar los Sitios a la Nación se perjudican gravemente las políticas públicas de memoria que pasan a ser políticas de un gobierno, que tendrán su impronta parcial y cambiarán con cada cambio de gobierno.
Al ser desplazado de su cátedra, Miguel de Unamuno espetó a los franquistas que lo agraviaban: “… Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha…”
Del mismo modo, decimos que el bloque de los dos oficialismos, de la Ciudad y de la Nación, unidos y organizados para disolver el IEM y traspasar los Sitios de Memoria de modo tal que se termine con una experiencia de gestión de lo público que no se agotaba en lo estatal, que desde la autonomía y la autarquía permitía mantener el pluralismo en la construcción de memorias que caracterizaba al sujeto social que sufrió el terrorismo de Estado , ni convence ni persuade porque le falta razón y derecho.
Un convenio tramado y firmado a espaldas del Instituto que se proponía disolver, de espaldas al movimiento de derechos humanos que lo conquistó y oculto por una insólita red de lealtades entre los órganos oficialistas y opositores (en el lenguaje en que ambos se descalifican) está logrando la previsible aprobación legislativa local y nacional. Pero ni convencen ni persuaden porque no tienen ni razón ni derecho. Ni legitimidad. Y como todo lo que se hace contra la ética y la razón de lucha de nuestro pueblo, está condenado al fracaso.
No es cierto que el Estado per se, sea mejor garante que el movimiento de derechos humanos en la gestión de los Sitios de Memoria. El IEM demostró, en apenas 8 años de vida, que la articulación entre la sociedad civil y el Estado pudo gestionarlos en forma eficaz autónoma y plural, ejecutando verdaderas políticas públicas de Memoria. Así, entre la falta de interés del gobierno local, la falta de visión estratégica del gobierno nacional y la falta de escrúpulos de los representantes de ambos, al IEM lo disuelven más por sus aciertos que por lo que no tuvo tiempo de realizar.
Los integrantes del Consejo Directivo del IEM nos comprometemos a continuar la lucha que hemos sostenido desde siempre y que en estos años hizo del IEM “nuestra casa”: un espacio colectivo, plural y respetuoso, del que estamos orgullosos y nos alienta a proponernos nuevas batallas para que los ideales de los treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos no sean banalizados ni bastardeados, sino respetados en profundidad, al levantarlos como bandera invencible de futuras luchas por la Verdad, toda la verdad, la Memoria, toda la memoria y por la Justicia, toda la justicia.

 

CONSEJO DIRECTIVO INSTITUTO ESPACIO PARA LA MEMORIAImagen

No regalar lo conquistado…..nota de opinión publicada por el portal notas.org.ar


Por José Ernesto Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Una mirada sobre el actual debate en relación al proyecto de disolución del Instituto Espacio para la Memoria de la Ciudad de Buenos Aires con respaldo del Estado Nacional.

El Instituto Espacio para la Memoria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IEM) es el único ámbito de gestión de políticas publicas de memoria que tiene autonomía y autarquía, es decir, que sus políticas no son “del gobierno de turno” sino que son decididas por un Consejo Directivo donde tienen mayoría propia los representantes de los organismos de derechos humanos y un conjunto de compañeros de amplia trayectoria en esta lucha. Actualmente componen el Consejo Directivo representantes del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) que preside Adolfo Perez Esquivel, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora que participa por medio de su presidenta Marta Vásquez, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), la organización Hermanos, y compañeros como Víctor Basterra, Beinusz Szmucler, Lita Stantic, Alcira Argumedo, Stella Calloni y Ana María Careaga, junto a representantes de los bloques legislativos y del poder ejecutivo de la ciudad.

El IEM es una verdadera “anomalía” en un país donde lo público se confunde con lo estatal y lo estatal se toma como un botín de guerra para el partido político que es transitoriamente mayoría. El carácter autónomo del IEM es su máxima fortaleza y ventaja a defender puesto que de perderla (ya sea por disolución o por transferencia de los sitios a su cargo a otros ámbitos puramente estatales) las políticas públicas de memoria volverían a ser políticas de gobierno y sujetas al cambio de ocupante de la Casa Rosada en el 2015. El simple examen de las políticas de gestión de los sitios de Memoria y de producción ideológica del IEM durante los gobiernos de Aníbal Ibarra, Jorge Telerman y Mauricio Macri permitiría a cualquier verificar nuestra autonomía política.

La autonomía del IEM no fue un regalo, sino el resultado de las luchas populares para impedir que Carlos Menem demuela y lotee la Esma y fue sancionada por la primera Legislatura que tuvo la ciudad, siguiendo la tradición de la Reforma Universitaria y los nuevos vientos constitucionalistas de América Latina que se preocupan por distinguir lo publico de lo estatal. Pero esa autonomía, que permitió gestionar los sitios de memoria de la Ciudad, como Virrey Cevallos, Orletti, Olimpo, Atlético y los edificios emblemáticos de la Esma como el Casino o el Cuatro Columnas, de un modo ejemplar, respetando su significado histórico y evitando la banalización, no ha sido gratuita.

Sufrimos las restricciones presupuestarias de Macri y el acoso de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación (sobre todo, luego del fallecimiento del compañero Eduardo Luis Duhalde). Finalmente, se firmó un acuerdo entre Nación y Ciudad para terminar con la experiencia que molestaba a ambos. A Macri, porque el IEM construyo una mirada de reivindicación de las luchas de los 70 (el libro sobre Terrorismo de Estado construido por el Consejo y redactado por Osvaldo Bayer, Atilio Borón y Julio Gambina es un alto ejemplo) y un compromiso latinoamericano impecable; al Gobierno Nacional porque es el único ámbito de autonomía que sabe valorar los pasos positivos pero no se subordina a nadie. Esa es la razón por la cual algunos organismos, encabezados por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en rechazo a la postura del IEM contra la Ley Antiterrorista de 2007, se retiraron de las reuniones del Consejo y comenzaron un vaciamiento que hoy parece culminar en una acción que tarde o temprano caerá sobre todos los luchadores por la Memoria, la Verdad y la Justicia porque –y esto debe quedar muy claro- están poniendo la gestión de los sitios de memoria, incluyendo la Esma, en manos del próximo gobierno nacional. Prefieren que los gestione Massa, Scioli o Macri antes de compartir debates y construir consensos con los organismos de derechos humanos que sostuvimos el IEM hasta hoy. No solo es una grave falla ética, es un error político grave que pone en peligro el legado histórico. Tanto hablar de los que son funcionales a la derecha para ser los perfectos funcionales de la derecha que sin esfuerzo se queda con la Esma y la Memoria institucionalizada.

Pero la decisión de acordar con Macri y las derechas para terminar con la experiencia de autonomía del IEM no es un rayo en un cielo azul; todo lo contrario, es inseparable de la designación del Gral. César Milani como Jefe del Ejercito, del ascenso de Sergio Berni a la conducción del verdadero aparato armado del Estado que es la conjunción de Gendarmería, Prefectura, Policías Provinciales y Federal, más el Servicio Penitenciario Federal y las FFAA como tal, la designación de Alejandro Granados con su discurso de mano dura y el proyecto de represión a las movilizaciones populares de los supuestos progresistas Carlos Kunkel y Diana Conti. Y no es que todo empezó a fin del año pasado, pero las tendencias regresivas que se alimentaron estos años (mano dura, represión a los pueblos originarios, tortura en sede policial y penitenciaria, Leyes Antiterroristas, etc.) ni eran dominantes ni eran avaladas desde el gobierno nacional. El discurso de Cristina Fernández ante el Parlamento del 1º de Marzo avala y potencia estas tendencias, pone marco y explica el acuerdo con Macri y presagia tiempos difíciles para la vigencia de los derechos humanos concebidos como aquellas conquistas populares en marcha hacia una mejor vida para todos, y también para las políticas publicas de Memoria que con esta decisión arbitraria y regresiva, comienzan su retroceso. Es la hora pues, de la unidad en defensa de lo conquistado y también el tiempo para que cada cual demuestre su compromiso con la causa de los treintamil. Tenemos plena confianza en que amplios sectores populares no regalarán nada de lo conquistado ni permitirán la banalización de la sangre derramada

La Liga Argentina por los Derechos del Hombre rechaza el proyecto Kunkel


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La Liga Argentina por los Derechos del Hombre rechaza el proyecto Kunkelde restricción y represión al derecho del pueblo a reunirse, manifestarse y luchar por sus derechos libremente; convocamos a resistir contra su eventual aprobación.

El primer derecho de los pueblos es a luchar por conquistar derechos; reprimirlo es violar los derechos humanos en tiempo presente.

“Decreto 1066 de 1983. 1) Que la Constitución Política

del Estado, en su artículo 19, N° 13,   asegura a todas las personas,

el derecho a reunirse pacíficamente  sin permiso previo y sin armas…

3) – Que el ejercicio de  estos derechos tiene por límite

el resguardo de un tercero  y su uso no puede llegar hasta lesionar

la libertad  de otra persona o la conveniencia de la sociedad;

4).- Que es un deber de la autoridad ejercer la vigilancia

y cuidar de la integridad de las personas,

y la conservación de las plazas, calles, etc.etc.”

AUGUSTO PINOCHET UGARTE, General de Ejército,

Presidente de la República de Chile

 

El proyecto del Frente Para la Victoria, anticipado por la Presidenta Fernandez de Kirchner en su discurso del 1º de marzo, tiene un claro carácter restrictivo de los derechos humanos en cuanto penaliza la movilización popular (no solo los piquetes como falsamente se informa, sino toda forma de protesta social, prohibiendo sin más las que se quieran realizar frente escuelas, hospitales, comisarias –art 2, inciso a-) que es el primero de los derechos de los pueblos: sin lucha social ni movilización popular no hay posibilidad alguna de conquistar el acceso a los derechos formalmente proclamados, defender los amenazados o conquistar nuevos derechos.

El proyecto se coloca en una secuencia histórica de larga data que fue rota por las luchas populares de Diciembre del 2001; desde entonces la derecha busca sacar al pueblo de las calles sin éxito, y está por verse si aún consiguiendo la aprobación del engendro consiguen romper la creciente dinámica de luchas contra el ajuste y los casos de “gatillo fácil”.

La ley anuncia el aval oficialista de la cultura represora que nunca desapareció de las fuerzas de seguridad, pero que por algunos años había estado huérfana de legitimidad social y aval gubernamental, el solo anuncio del proyecto incrementará la represión porque la Bonaerense, la Gendarmería, la Federal, etc. tienen un oído muy fino para “leer” los mensajes del Poder, y este es un claro mensaje de penalización de la lucha popular y de amenazas represivas.  El proyecto pareciera buscar la “normalidad” represora que caracterizó nuestra historia desde nuestros inicios como Nación (ley 4144 de 1902, por ejemplo)

El diputado  Kunkel y quienes lo acompañan van más atrás de las leyes macristas que indican que se debe avisar “cuando sea posible”. Con la Ley Kunkel las movilizaciones del 19 y 20 de Diciembre del 2001 o las del Puente Pueyrredón de junio del 2002 cuando asesinaron a Kostecky y Santillán, serían ilegales y por ende “legal” la represión.   Conviene resaltar que el proyecto Kunkel no se presentó en el 2008 cuando la burguesía sojera y los grupos económicos poderosos impulsaban la protesta callejera contra la Resolución 125; no, se presenta ahora cuando crece la resistencia al ajuste de la economía derivado de la devaluación realizada a pedido del FMI y demás organismos financieros internacionales con los que se está negociando nuevos pagos de la eterna deuda externa impuesta por el Terrorismo de Estado, por lo que consideramos que su texto es uno más de los efectos a largo plazo del Genocidio.

Arrogarse el derecho de decidir cuál reclamo popular y cual organización social tiene “derecho” a protestar y cual no tiene un cuño fascista indudable[1] que se fortalece con la exigencia de un “delegado”, como si los parisinos del Tercer Estado que atacaron la Bastilla, dando inicio a la Gran Revolución Francesa, la revolución burguesa  por antonomasia, hubieran tenido delegado. Junto con el costado represivo, el proyecto revela un profundo costado elitista y soberbio que pretende borrar al pueblo como sujeto de la historia. La sola elección del “delegado” le garantiza a este su procesamiento en la o las causas penales que se inicien a posterioridad de la protesta.

Al exigir que el aviso sea dado a las fuerzas policiales, el proyecto muestra su propósito represivo con claridad aún mayor que la normativa de Pinochet, que establece que el aviso debe darse a autoridades políticas (el mismo criterio sostiene el poder judicial de la C.A.B.A., ante la referencia genérica a la “autoridad” en la norma local).

El proyecto da un plazo de dos horas para la negociación, amén de lo ridículo Y exiguo del plazo, ello impide a quienes protestan cualquier consulta racional con sus bases, asesores, amigables componedores, etc. Asimismo, el plazo contradice groseramente el declamado propósito de garantizar la libre expresión y vulnera el derecho de defensa. Obviamente, el no acuerdo en la “mediación” abre el camino para la represión y desalojo en forma directa prácticamente apenas comenzada la protesta.

Pese a las declamaciones contenidas en el Cap. III sobre el uso de la fuerza, la exigüidad del plazo y la posibilidad de desalojar o reprimir una protesta ilegitima o que se transforme en tal en caso de no arribar a un acuerdo, torna letra muerta tales propósitos. Y es muy grave que cuando habla de prohibición de portación de armas de fuego al personal de las fuerzas de seguridad, aclara que solo para aquellos que estén en contacto directo con los manifestantes. Para el resto, o sea los que se ubiquen solo un poco mas lejos lo permite. Con ello se da un permiso legal para amenazar con armas a la vista. O para usarlas en definitiva como ocurrió en el asesinato de Fuentealba, los Qom de Formosa, los compañeros del Parque Indoamericano y muchos más en estos años. Claro que desde ahora, será “legalmente” y con el apoyo político del oficialismo y la oposición de derecha que saluda estas iniciativas con alborozo.

El Kirchnerismo tuvo políticas de memoria y de reparación material y simbólica hacia las víctimas del terrorismo de Estado que valoramos y apoyamos en toda circunstancia . Esas políticas fortalecieron la lucha histórica por Memoria, Verdad y Justicia, y en cuanto convergieron con esas luchas posibilitaron los juicios, la creación de sitios de memoria y una resignificacíón de la historia reciente en una dirección de más cercanía con la verdad. Hemos sido parte de los juicios y asumimos nuestras responsabilidades en la construcción de sitios de Memoria, fundamentalmente desde el Instituto Espacio para la Memoria de la ciudad autónoma de Buenos Aires creado por ley en 2004.

En esta década se han dado pasos de gigante en los temas de Memoria, Verdad y Justicia, pero nunca se interrumpieron las prácticas represoras por parte del aparato armado del Estado que en la década kirchnerista se reformuló y creció exponencialmente como acaba de jactarse Capitanich al sumar más de 400 mil hombres bien armados, mejor estrenados y sujetos a un mando único que por ahora es Berni pero se procura que el Ejercito, y por eso la promoción de Milani a pesar de su pasado genocida, recupere la articulación y comando de semejante aparato de control social y represión.

Al contrario de la propuesta Kunkel, habría que hacer efectiva la prohibición de torturar y cesar la represión de las manifestaciones populares, haciendo responsable a la autoridad política que “manda” las fuerzas de seguridad de sus acciones, como así también sancionar leyes que depuren las fuerzas policiales, de seguridad y militares de todo personaje vinculado a la represión histórica, el gatillo fácil y las mafias de la droga que hoy acechan en el territorio. Es necesario asimismo tomar las medidas legales que sean necesarias para hacer cesar la criminalización de la protesta, que ha llevado a la arbitraria condena de los trabajadores petroleros de Las Heras y tantos otros militantes populares. Hacen falta leyes que garanticen la libre organización popular (por ejemplo, una nueva ley sindical que termine con las burocracias sindicales corruptas y mafiosas que toleran el trabajo en negro, el trabajo infantil y el trabajo esclavo, todas formas de violación de los derechos económicos sociales formalmente garantizados por la Constitución Nacional).

La historia nos ha enseñado que ninguna Ley es garantía suficiente para el respeto de los derechos humanos; solo el pueblo organizado hace visible, conquista el reconocimiento por parte del Estado y con las luchas sociales se logra el acceso universal a los mismos. Encorsetar la lucha popular es antagónico a tal proceso y por tanto, antagónico a la lucha por los derechos humanos.

Cada cual puede elegir de qué lado de la cuestión se coloca.

La Liga Argentina por los Derechos del Hombre, como lo hace desde hace 76 años, seguirá firme junto a los que luchan por la libertad, la igualdad y la justicia para todos

 

 

Los huelguistas de hambre de Paraguay conquistaron “prisión domiciliaria” hasta el Juicio Oral en lo que constituye una enorme victoria del pueblo paraguayo y la solidaridad internacional. Algunas razones del triunfo y posibles consecuencias


hmbreEncerrados en el Hospital Militar, aislados de sus compañeros de lucha y familiares, sometidos a todo tipo de presiones psicológicas, los Cinco Campesinos de la Causa Curuguaty que estaban en huelga de hambre desde el 14 de febrero, reafirmaron lo que dijeron el primer día: no levantarían la huelga de hambre hasta conquistar alguna forma de libertad que les permita proseguir la lucha por la recuperación de las tierras conocidas como Marina Kue, donadas a la Marina Paraguaya en su momento y usurpadas por un caudillo colorado y escenario de la masacre de junio de 2012 que terminó con la vida de once campesinos y cuatro policías y posibilitó la farsa del juicio político que tumbó al presidente constitucional Lugo.    Rodeados de un amplísimo arco de fuerzas campesinas, sociales, políticas, religiosas, parlamentarias y culturales de Paraguay, alentados por una vasta solidaridad internacional, lograron torcer el brazo a la nefasta Justicia Paraguaya (stronerista hasta la medula) y en la media noche del sábado pasado lograron la prisión domiciliaria que bien puede leerse como una libertad acotada y condicional, pero libertad al fin.  Para valorar adecuadamente la magnitud de su victoria hay que partir de que su detención fue parte fundamental de una operación imperial de sometimiento del gobierno de Lugo, hay que recordar que desde 1989 (fin del gobierno de Stroessner pero no del Stronerismo) hay un ataque sistemático contra los dirigentes campesinos como ellos: más de ciento cincuenta asesinatos comprobados y otros tantos sin documentar, cientos de procesados y en los últimos años algunas decenas de condenados a penas cuasi perpetuas (treinta y cinco años en Tacumbú es más que eso, es vivir en el infierno) y que el “Poder Judicial”, que no respeta parte alguna del Estado de Derecho, no está acostumbrado a ser contradicho y mucho menos a ser derrotado.  Si al Poder la victoria de la huelga de hambre le duele en la soberbia elitista de quienes desprecian los campesinos y abominan de la lucha social, al movimiento popular le viene de maravillas y se suma al éxito logrado en la Huelga General del 26 de marzo pasado en una dinámica de movilizaciones y acciones unitarias que pareciera estar constituyendo una tendencia al crecimiento de la movilización y la acumulación de fuerzas para los sectores más combativos y de izquierda. La libertad de los compañeros de Curuguaty fue una de las dos consignas centrales de la huelga general, la otra fue la anulación de la ley APP que facilita las privatizaciones y otros negociados espurios. La “domiciliaria” es el primer resultado concreto de la huelga que adquiere así mayor importancia histórica: la tercera en toda la historia paraguaya comienza a torcer la historia más de lo que algunos preveían.

 

El comunista Rubén Villalba, líder de los campesinos de Curuguaty, cada vez que tuvo posibilidad de comunicarse con su pueblo, insistió una y otra vez que el sentido de su lucha no era lograr su propia libertad sino la recuperación de las tierras de Marina Kue, y que en esa lucha estaba dispuesto a dar su vida. Y cumplió.  En la coherencia de Rubén y de sus compañeros de huelga está el secreto de su victoria y en buena medida las razones para la recuperación de un movimiento social y político que venía de vivir la frustración del gobierno de Lugo (no cumplió  sus promesas y mucho menos satisfizo las expectativas), la propia Masacre de Curuguaty con el siguiente encierro de los compañeros, estigmatizados como “terroristas asesinos” por casi todos, el triunfo del mafioso neoliberal Cartes y las sucesivas derrotas “judiciales”.  Los dogmáticos buscarán en las razones económicas, en las contradicciones al interior del bloque de poder entre los intereses de la vieja mafia stronerista que domina el aparato del Partido Colorado y buena parte de la estructura sindical tradicional, en el choque de influencias entre los yankees y los brasileros (que son en Paraguay igual que una potencia Imperial), las causas de esta victoria, allá ellos; yo prefiero pensar que es la ética de estos campesinos y de aquellos otros, los Seis de la Causa Cecilia, la razón fundamental de la recuperación del movimiento popular en Paraguay. Desde la ética, desde la coherencia, desde la desnuda exposición de sus propósitos vitales y sencillos: tierra para trabajar, tierra del estado usurpada por un empresario, libertad para organizarse, etc. es que pudieron romper la maniobra vil de estigmatización e ir agrupando al lado de sus reclamos a una enorme porción de la sociedad paraguaya, incluyendo a la cúpula de la Iglesia Católica (la misma que avaló el golpe a Lugo) y vastos sectores medios de Asunción, tentados por el consumismo y el modelo de vida yanqui como casi toda la burguesía de la región.  La victoria de los huelguistas de hambre, de Néstor Castro, Rubén Villalba, Felipe Balmori, Adalberto Castro y Arnaldo Quintana es también una gran enseñanza y un llamado de atención para el movimiento popular latinoamericano: no es con concesiones a la derecha que se la vence, parecieran decir los campesinos paraguayos a un movimiento que solo en parte se sensibilizó y movilizó por ellos olvidando la primera y fundamental lección del Che Guevara:  Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
Sobre todo sean siempre capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.    
Deberían pensar en aquella frase los que construyen retorcidos discursos para explicar que los intereses de tal o cual gobierno u proceso les impide ser solidarios con los presos políticos de Paraguay, de Colombia, de Honduras, de Perú, con tantas y tantos luchadores sociales que hoy sufren encierro en esta América Latina donde conviven los procesos de integración no subordinados a los EE.UU. con presos políticos y penetración de la Cuarta Flota Imperial. Alguna vez Fidel explicó que ellos eran solidarios con todos los que luchan porque en esa relación de dar y recibir solidaridad, el que más se beneficia es el que la da; entonces podríamos completar ahora su pensamiento con la hipótesis que la ausencia de solidaridad con los presos políticos no es factor de fortaleza de los gobiernos progresistas y sus procesos de integración sino una de las razones de su debilitamiento, estimulado y aprovechado por los operadores imperiales de cada país y del Imperio. Entonces, la victoria de los huelguistas de hambre debería ayudar a recuperar las viejas tradiciones solidarias del movimiento popular latinoamericano, esas que se potenciaron en los “años del lobo” cuando la Operación Cóndor nos juntó como presos políticos a los argentinos, chilenos, cubanos y uruguayos en Centros como Orletti y que se hunden en la historia del ideario de San Martín, Bolívar y Martí. Acaso el primer paso para asumirnos como americanos de la Patria Grande sea superar las fronteras de la balcanización y asumir la lucha por los presos políticos de toda América Latina como el primer deber, el más elemental e ineludible, de todo patriota y humanista del siglo XXI.

Qué significaba ser de la Fede para el Ciego, para Danilo, para Alberto Cafaratti, para el Negro Quieto o para Osatinsky


marcha_indultosUn Periodista que trabaja para la BBC de Londres y la televisión inglesa, insiste en preguntar quien soy y le explico que yo soy un militante de la Juventud Comunista de la Argentina, de la Fede le digo aunque no se si el tipo podrá traducir lo que eso representa para mi. Y para las decenas de miles, decenas de miles de jovenes que pasaron por sus filas buscando el camino de la victoria

Para el Ciego, para Danilo, para Alberto Cafaratti, para el Negro Quieto o para Marcos Osatinsky.

Para el que volaba atado por los pies a un helicóptero en la base Belgrano y cuando lo bajaban seguía diciendo que él era de la Fede.

Para Teresa que miraba a los ojos de los torturadores hasta que los tipos bajaban la cabeza.

Para los que lloraban pateando la puerta del Comité Central la noche en que Alfonsín ganó las elecciones y se rompió -para bien y para siempre- el mito de la infalibilidad de la dirección y de la ineluctabilidad de la victoria.

El Ñato dice que la derrota y la victoria es más relativa de lo que parece.

-Que el general Humberto Ortega, jefe del ejército de Nicara­gua y custodio del gobierno neoliberal, es el símbolo de la derrota del Sandinismo; y que Raúl Sendic, saliendo del pozo en que lo quisieron destruir los militares uruguayos, para seguir siendo un militante revolucionario es nuestra victoria.

Y esta es mi victoria.

La de la memoria sobre la traición.

Pequeña, casi intrascendente.

Pero, ¿cuántas veces pude sentir la victoria en estos treinta años?

¿Acaso aquella mañana del ’69 en que los secundarios ocu­pamos Santa Fe?

¿O cuando todas las Juventudes Políticas amenazaban con cruzar la cordillera para pelear junto a los hermanos chilenos en aquella marcha multitudinaria?

¿En mayo del 2000 cuando la Izquierda Unida salió del ano­nimato y Patricio se hizo diputado?

¿O en diciembre del 2001 cuando miles, y miles, y miles, y miles de jóvenes arrasaron con la Alianza, con De la Rúa, con Ro­dríguez Saa, con los radicales, los peronistas, los conservadores y el Frepaso; y con todos los que nos robaron, tantas veces, nuestra lucha y nuestra sangre?

En Rosario, mejor dicho en una pequeña ciudad pegada a Rosario que se llama Villa Gobernador Gálvez mataron a una comunista en la pueblada de diciembre.

Se llamaba Graciela Acosta y vivía en una villa miseria sola con sus siete hijos. Era militante de una organización en defensa de los derechos humanos, y de un movimiento de des­ocupados.

Dicen que el tiro no era para ella, era para su amiga Mónica, su compañera, su hermana militante. Pero ella se movió para salvarla y se quedó con la bala que tenía otro destino.

Hicieron un acto frente a la Seccional de la que salieron los policías que la mataron. Jorge llamó y me preguntó si podía par­ticipar, le dije que sí y terminé siendo uno de los oradores.

Hablaron muchos compañeros, parados de espalda a los milicos que provocaban con las armas larga en las manos. El ambiente estaba tenso.

La última de la lista de oradores fue la que vive por Gracie­la.

Tiene tres meses de comunista, pero varias generaciones de pobreza y de luchar por la dignidad.

Nadie aprende tanta política en tres meses como lo que sabe esta mujer.

Lo que sabe lo aprendió en años de sufrir, y de pelear.

Levanta el dedo y los acusa. Dice que los conoce uno a uno, y que no se le van a escapar. Los tipos sienten el impacto. Si yo fuera uno de ellos, también tendría miedo.

Mónica sigue su discurso frente a los mismos que la habían querido matar hacía solo quince días. Y termina con una parte del alegato de Fidel en aquel Hospitalito que estaba al lado del cuartel Moncada en Santiago de Cuba.

¿Recuerdan?, el de La Historia me Absolverá.

Fue en 1953 después del fallido asalto al Cuartel, cuando Fidel parecía que estaba derrotado para siempre y lo juzgaban para escarmiento de todos los que se habían atrevido a seguir su ejemplo.

Y para que nadie se atreviera a intentarlo de nuevo.

Y Fidel dice, Mónica dice -que no quiere la sangre de los asesinos.

-Que no le hace falta la venganza. Que como la vida de su compañera no tiene precio, ni toda la sangre de los asesinos podrá pagar su muerte.

-Que para los caídos pide el triunfo de la lucha liberadora.

-Que no hay mejor venganza que para todos el pan, para todos la rosa, para todos la escuela y el hospital; para todos el trabajo y la dignidad.

-Para todos la felicidad.

Yo la miro asombrado, hace años que buscaba el final de este libro y no sabía que esta mujer, que vive por la generosidad de su hermana militante, sería quien me ayudaría, al fin, a encontrarlo.

Ahora sé que la memoria venció a la traición.

Que cruzamos el desierto, y llegamos enteros.

Pocos, pero enteros.

Y que del otro lado nos esperaban miles y miles que nunca oyeron hablar de la Cuarta, tampoco de la Guardia de Infantería Reforzada de Santa Fe o de la Casita de Santo Tomé, ni falta que les hacía saberlo para poder pelear y tumbar dos gobiernos.

Me doy cuenta que ya no es necesario seguir buscando como transmitir la memoria de un modo adecuado.

Que a esta gente, mujeres y hombres del pueblo, se les puede contar esta historia sin más vueltas, ellos sabrán que es la suya.

fragmento final de Los Laberintos de la Memoria, cuya tercera edición está disponible libremente en el blog

“Escribir recuerdos es sanador”….reportaje en Tiempo Argentino


 

“Escribir recuerdos es sanador”

Reivindica a la literatura como un remedio para exorcizar las huellas de la dictadura y “llenar los agujeros” que deja el horror. Ficción, “deudas” familiares y la lucha política.

Por: 
 
Daniel Enzetti

Una bomba destrozó su casa rosarina en 1975, la dictadura lo secuestró dos veces, y entre las sesiones de picana y torneos de patadas que armaban sus captores para que aprendiera buenas costumbres, casi se muere en un centro clandestino de detención. Los genocidas veían a José Schulman como una figurita difícil. En plena caza de brujas rojas, no podían privarse de tener a uno de los principales miembros de la Juventud Comunista de Santa Fe. Pero el tipo, empecinado, sobrevivió. Es secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre –el organismo de Derechos Humanos más antiguo del país–, querellante histórico en la causa Triple A, impulsor de la investigación por la responsabilidad de la empresa Acindar en la matanza de Villa Constitución, y declarante permanente en decenas de audiencias por juicios de lesa humanidad. Pero su herramienta de pelea es la literatura. Cuentos, relatos y poesía. Como los que están en su último libro, Un vaso de agua. Realidad ficcionada, porque “hay cosas del horror tan íntimas e indecibles, que no se pueden describir en un ensayo periodístico o histórico. Eso, la ficción lo resuelve.”

–La ficción regala licencias…
–Hay dos frases que me enseñaron eso. Una de Augusto Roa Bastos en el libro Vigilia del Almirante: “Con los documentos verdaderos se escribe la historia falsa, sólo la ficción puede contar la verdad.” La otra es del español Jorge Semprún, que pasó por los campos de concentración nazis: “No se puede vivir sin recordar, pero es imposible estar todo el tiempo recordando.”
–¿Para qué escribe, y qué le dio la escritura?
–Primero es importante decir por qué lo hago. Empecé a escribir en medio de la peor crisis depresiva de mi vida, cuando en 1999 detuvieron a Víctor Brusa, el funcionario judicial que me había torturado, y lo liberaron al otro día. Me di cuenta de que volcar recuerdos en un papel era sanador, y me permitía recuperar las cosas que me había arrancado la dictadura.
–¿Cuáles?
–Buena parte de la juventud. La dictadura nos robó eso, vivir con plenitud, con alegría. ¿Quién podía sostener el deseo cuando te vuelan tu casa o te torturan tirado en un camastro?
–El primer cuento del libro, que se titula igual, habla de aquella bomba y de su madre sola, esperando ayuda después de la explosión. ¿Cómo lo recuerda?
–Militaba en la Liga y en el PC santafesino, y ya tenía señales de que la cosa empeoraba. El 5 de diciembre de 1975, la bomba reventó mi casa familiar, a las 3 de la mañana. El cuento responde a una deuda que yo tenía con mi vieja, sentí mucha culpa pensando en ella.
–¿Por qué?
–Porque ella no había decidido luchar por la revolución, como sus hijos. Y tuvo que soportar cosas terribles. Todavía la recuerdo de madrugada, en el medio de las esquirlas. Se sentó en la vereda, y no se acercó un solo vecino para ayudarla. La imagen me vino a la cabeza en estos días, a raíz de los linchamientos. Parece que ahora descubrieron que hay gente de derecha. 
–Uno de sus textos dice que los militares “veían a las chicas como incubadoras vivientes”.
–Hay algo del horror que es inenarrable. Lo que uno hace con la ficción es bordearlo, inventar, llenar agujeros por no entender o no conocer ciertas cosas. Escribir es como invocar un conjuro que me saca el dolor.  «

Paraguay: la tercera Huelga General de su historia y la enésima huelga de hambre de los presos políticos.


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El que acaba de finalizar es el cuarto viaje de la Liga al Paraguay en los últimos años.

El primero fue en el 2009 para realizar en conjunto con los compañeros de La Comuna un seminario sobre la Operación Cóndor en el edificio del Congreso de la Nación (por cierto, el edificio fue donado por Taiwán y así lo recuerda una placa en la entrada, algo bastante simbólico de la situación colonial del país guaraní). Por entonces gobernaba Lugo pero el Poder Judicial Stronerista seguía intacto y ya los Seis Campesinos apresados por la Argentina con engaños (el embajador los invitó a gozar del país de los derechos humanos para luego apresarlos en la oficina donde tramitaban el asilo político) para entregarlos en bandeja para la ejecución judicial que ha cargado una condena de treinta y cinco años sobre los hermanos campesinos. Hemos tratado de visitarlos en cada ocasión que tuvimos. Seguimos aprendiendo de ellos y del conjunto del movimiento campesino, popular y de las fuerzas políticas de izquierda con las que hemos ido tejiendo relaciones fraternales.[1]

El segundo viaje fue en abril del 2013 para participar en la frustrada Audiencia preliminar (una especie de juicio corto que en un par de días sella el destino de los acusados) de los Campesinos de Curuguaty, emboscados, torturados, asesinados y apresados en una maniobra policial/judicial que tenía en la mira la ejecución congresal del presidente Lugo en un Juicio Político donde la acusación se permitió afirmar que “dado que los acontecimientos eran de publico conocimiento, no hacían falta demostrarlos”. Si así liquidaron un presidente constitucional, la increíble sucesión de aberraciones jurídicas que rodean al caso Curuguaty no llaman la atención. Allí le dimos a Rubén Villalba y sus compañeros de lucha un primer abrazo: fue en la propia sala de audiencias frente a soldados con armas largas que custodiaban campesinos, mujeres y bebés. En la lectura de la “prueba” se mencionaron rollos de papel higiénico, tapitas de gaseosas y otros elementos tan peligrosos como esos.

El tercer viaje fue en noviembre pasado para participar en una Misión Internacional de Observación de los Derechos Humanos en Paraguay. En 48hs recorrimos 1200 kms. por los territorios ocupados militarmente, que “casualmente” son los de mayor desarrollo de los cultivos de soja transgénica (Paraguay es el cuarto mayor país exportador sojero del mundo), de producción ganadera (sexto mayor país exportador de carne vacuna del mundo) y de marihuana (solo México produce más que Paraguay), todos cultivos que no requieren de grandes cantidades de labores agrícolas y por eso impulsan de manera sistemática el proceso de extinción del campesinado paraguayo y el asesinato o la ejecución judicial de los dirigentes campesinos que pretenden frenar el proceso “modernizador”. Cálculos diversos ponen en más de ciento cincuenta lideres campesinos los asesinados desde el final de la Dictadura de Stroessner en 1989. En los últimos años la secuencia represiva pasó de las incriminaciones masivas pero que no generaban condenas judiciales al asesinato calificado y la persecución puntual sobre los dirigentes como los que se conocen como los del Caso Cecilia o los del Caso Curuguaty.[2] En esa vasta zona del Chaco Paraguayo que se extiende desde la frontera con Brasil al este y la frontera boliviana al norte se concentran las mayores acciones de resistencia campesina y de represión estatal. Una vasta zona fue militarizada por Cartes y por allí andan los asesores yankees que se alojan en las bases militares que se van instalando en el Paraguay. Allí también opera el Ejercito del Pueblo Paraguayo, un grupo de lucha armada que por ahora no cuenta con demasiados vínculos con el movimiento campesino y popular de resistencia y que sirve de excusa para criminalizar a todas y todos los que de un modo u otro resisten el plan Cartes. En esa zona están las tierras de Marina Kue, cedidas a la Marina Paraguaya en su momento, usurpadas por un “prócer” del Partido Colorado (base de la dictadura Stronerista y ahora del gobierno de Cartes) que intentaban ser visualizadas como publicas por los campesinos cuando fueron masacrados por el Operativo de junio de 2012, que terminaría llevándose puesto a Lugo.[3]

En este cuarto viaje compartimos los preparativos y realización de la tercera Huelga General en la Historia del Paraguay (las otras dos son de 1958 y 1994), participamos en el Festival de Apertura, en los actos de Inicio (a las 0 hs del día miércoles 26 de marzo), en el piquete del Frente Guazú que cortó un importante acceso de Asunción desde las cinco a las ocho de la mañana, compartimos con los abogados de Codehupy la guardia contra probables arrestos y luego los actos de cierre en pleno centro de Asunción. Volvimos a entrar a Tacumbú para solidarizarnos con la huelga de hambre de los compañeros de Curuguaty y conversar largamente con los Seis Campesinos de la causa Cecilia. Fueron cuatro días muy intensos durante los cuales pude conversar con decenas de dirigentes sociales, políticos y hasta con ex miembros del anterior gobierno que mucho aportaron a entender la realidad paraguaya y comprometerme aún más con sus justas causas.[4]

Intentaré sistematizar mis aprendizajes en cuatro breves notas que pretenden inducir a la investigación y el conocimiento para incrementar la imprescindible solidaridad

 

uno. En Paraguay no hay Justicia. No hay Estado de Derecho ni siquiera la ficción burguesa que reina en casi toda América Latina.

Paraguay pagó muy caro sus intentos de desarrollo autónomo entre 1816/1875 (inicio del gobierno del Dr. Gaspar Rodríguez de Francia y finales del Genocidio perpetrado por la Triple Alianza brasilera, argentina y uruguaya). Devastada por la guerra fue luego saqueada por los gobiernos impuestos que primero vendieron la tierra pública a los pocos que podían comprarla gestando una matriz de propiedad de la tierra que todavía se mantiene: el 4,1% de las propiedades concentran el 88,12% de la superficie agrícola mientras el restante 95,9% de las fincas (menores a 100has) solo posee el 11, 88% del territorio (Censo Agropecuario Nacional 2008). La Comisión Nacional de la Verdad determinó que la inmensa mayoría de las tierras privadas son “mal habidas” puesto que fueron obtenidas con el concurso de la Dictadura Stronerista principalmente. La impunidad en Paraguay es básicamente la estructura de la propiedad agraria.

En los años 30 fue llevada a guerrear con Bolivia de la mano de las petroleras que disputaban el Chaco Paraguayo. Ganó la guerra pero perdió el futuro. Los dictadores Morinigo entre 1940 y 1948 y Stroessner por treinta y cinco años sellaron la dominación y dejaron a Paraguay fuera de la tradición del liberalismo burgués que formateó las republicas de la región. La frase “lo que es de conocimiento publico no necesita probarse” inscripta en la acusación contra Lugo resume la tradición stronerista que preside el Poder Judicial: ninguna de las llamadas garantías procesales funciona en Paraguay y basta examinar el caso de los Seis Campesinos (condenados por la simple delación de un supuesto infiltrado en el partido Patria Libre que hasta tuvo que retractarse varias veces porque se confundía con las fechas y decía haber escuchado preparativos para un secuestro meses después que se había realizado) o el de Marina Kue en el que los asesinados y torturados son los campesinos pero los fiscales, militares y oficiales de inteligencia que prepararon la masacre son los que acusan y condenan, para hacerse una idea de lo que hablamos. Constitución hay, simplemente que nadie le hace ningún caso.

En los últimos meses se utiliza las siguientes figuras del Código Penal para perseguir a los campesinos: art. 142 “invasión de inmueble ajeno”, art. 216 “intervenciones peligrosas en el transito terrestre” a los que se suman los que reprimen “perturbación de la paz publica” “amenaza de hechos punibles” “resistencia a la autoridad” “coacción agravada” y principalmente el de “asociación criminal” que por el monto de la pena prevista es el que más limitaciones pone al accionar de las y los defensores de los derechos humanos.

 

dos. En Paraguay los campesinos siguen siendo el sujeto social principal de la historia. Y hoy están amenazados de extinción.

Liquidados los intentos industrializadores de Gaspar Francia, durante casi todo el siglo XX Paraguay fue ahogado por el latifundio y las dictaduras. El 55% de la población no tiene para comprar una canasta básica de alimentos y más del 30% de la población está por debajo de la línea de la pobreza según la Cepal/2012. Y casi todos ellos son campesinos o de origen campesino.

Permítanme citar extensamente a un pensador inglés extraordinario: John Berger quien en el epilogo de Porca Tierra explica (y yo comparto) las razones de un proceso histórico universal propio del desarrollo de la civilización capitalista:   “La agricultura no requiere necesariamente la existencia de campesinos. El campesino británico fue aniquilado (salvo en ciertas zonas de Irlanda y Escocia) hace más de un siglo. En Estados Unidos no ha habido campesinos en la historia moderna porque el índice de desarrollo económico basado en el intercambio monetario fue demasiado rápido y demasiado total. En Francia, en la actualidad cada año abandonan el campo unos 150.000 campesinos. Los planificadores económicos de la CEE prevén la eliminación sistemática del campesinado para el final del siglo, si no antes. Por razones de orden político a corto plazo no utilizan la palabra eliminación, sino el término modernización. La modernización entraña la desaparición de los pequeños campesinos (la mayoría) y la transformación de la minoría restante en unos seres totalmente diferentes desde el punto de vista social y económico. El desembolso de capital con vistas a una mecanización y fertilización intensiva, el tamaño necesario de la granja que ha de producir exclusivamente para el mercado, la especialización en diferentes productos de las zonas agrícolas, todo ello significa que la familia campesina deja de ser una unidad productiva y que, en su lugar, el campesino pasa a depender de los intereses que le financian y le compran la producción. La presión económica, imprescindible para el desarrollo de este plan, la proporciona la caída del valor en el mercado de los productos agrícolas. En Francia hoy, el poder adquisitivo del precio de un saco de trigo es tres veces menor que hace cincuenta años. La persuasión ideológica la proporcionan todas las promesas de la sociedad de consumo. Un campesino intacto era la única clase social con una resistencia interna hacia el consumismo. Desintegrando las sociedades campesinas se amplía el mercado.   En gran parte del Tercer Mundo, los sistemas de tenencia de la tierra (en muchas zonas de América Latina un uno por cien de los propietarios posee el sesenta por ciento de la tierra cultivable y el cien por cien de la más productiva), la imposición de monocultivos para el beneficio de las empresas capitalistas, la marginalización de las granjas de subsistencia y, sólo y únicamente debido a ello, el ascenso de la población, hacen que cada vez más y más campesinos se vean reducidos a un estado de pobreza tal que, sin tierra, sin semillas, sin esperanza, pierden toda su identidad social previa. Muchos de estos ex campesinos se aventuran en las ciudades, en donde forman una masa compuesta por millones de personas; una masa, como no la había habido nunca antes, de vagabundos estáticos; una masa de sirvientes desempleados. Sirvientes en el sentido de que esperan en los suburbios, arrancados de su pasado, excluidos de los beneficios del progreso, abandonados por la tradición sin nadie a quien servir. Engels y la mayoría de los marxistas del siglo XX predijeron la desaparición del campesinado frente a la mayor rentabilidad de la agricultura capitalista. El modo de producción capitalista aboliría la producción del pequeño campesinado «como la máquina de vapor aplasta a la carretilla». Estas profecías subestimaban la resistencia de la economía campesina y sobrevaloraban el atractivo que podría tener la agricultura para el capital. Por un lado, la familia campesina podía sobrevivir sin beneficios (la contabilidad de los costos no se puede aplicar a su economía); y por el otro, para el capital, la tierra, a diferencia de otros productos, no es infinitamente reproducible, y la inversión en la producción agrícola termina enfrentándose a algún imperativo y produce menores ingresos. El campesino ha sobrevivido más tiempo del que le habían pronosticado. Pero durante los últimos veinte años, el capital monopolista, mediante sus empresas multinacionales, ha creado una nueva estructura del todo rentable, la «agribusiness», por medio de la cual controla el mercado, aunque no necesariamente la producción, y el procesado, empaquetado y venta de todo tipo de productos alimenticios. La penetración de este mercado en todos los rincones de la tierra está acabando con el campesinado. En los países desarrollados mediante una conversión más o menos planificada; en los países subdesarrollados de forma catastrófica. Anteriormente, las ciudades dependían del campo para el alimento, y los campesinos se veían obligados, de una manera o de otra, a separarse de su llamado «excedente». No falta mucho para que todo el mundo rural dependa de las ciudades incluso para el alimento que requiere su población. Cuando suceda esto, si llega a suceder realmente, los campesinos habrán dejado de existir.” [5]

Como afirmé más arriba en Paraguay este proceso histórico universal se potencia por la mafia de la droga, de la soja y de los ganaderos. Todos ellos se ven “molestos” por la presencia de los campesinos, y se dedican a asesinar, criminalizar, encarcelar y condenar a los dirigentes campesinos. El que no quiera verlo deberá mirar a otro lado.

 

tres. La “anomalía” del gobierno de Lugo y lo “original” del de Cartes

No importan las limitaciones y falencias que tuvo, el gobierno de Lugo fue una verdadera anomalía en la historia de dictaduras y continuidades democráticas funcionales al “continuismo” que se vivieron desde 1989 en adelante. Según un ex Ministro de su gobierno, Lugo estaba apoyado en tres pilares que lo sostenían y explicaban:

  • el movimiento campesino, social y popular que impuso la (débil) coalición electoral que lo llevó al triunfo, pero que no lo sostenía en sus tímidos aprontes reformistas y que lo terminó traicionando del modo más brutal (fue su aliado del Partido Liberal el que sostuvo el proceso de golpe constitucional y lo reemplazó en el gobierno.
  • los procesos de transformación en curso en América Latina que generaron formas estatales de integración no tradicionales como el Alba y las promesas (incumplidas) de crear un Banco del Sur o generar una nueva estrategia de Defensa que reemplace la doctrina de Seguridad Nacional reciclada bajo la mascara de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
  • una corriente militar progresista que gestó un inédito Ministerio de Defensa, popular y nacionalista, antimperialista y partidario de la unidad popular.

La táctica imperial fue transparente y debería ser anotada por el movimiento popular latinoamericano: presionó a Lugo de todas las maneras posibles (legales, comunicacionales, económicas y hasta con maniobras de inteligencia) para que no “sintonizara” con el movimiento popular de modo tal que lo desalentara y desmovilizara mediante la incorporación a la función publica de decenas de dirigentes sociales; neutralizó todo lo que pudo la integración con  latinoamérica y se aprovecho del oportunismo económico de los principales “socios comerciales” Brasil y Argentina que siguieron sometiendo al Paraguay a “relaciones no equitativas”, o sea que ejercieron formas coloniales de dominación sobre la electricidad y otras riquezas paraguayas como la tierra que usufructúan productores brasileros y argentinos; y cuando se vio con fuerzas para forzar la renuncia del Ministro de Defensa desde la Embajada norteamericana los días de Lugo estaban contados. Claro que para liquidarlo acudieron a la Masacre de Curuguaty como una clara señal que no iban por Lugo sino por los campesinos y la izquierda revolucionaria.

El golpe preparó la llegada de Cartes que expresa la continuidad del Stronerismo pero intenta cumplir las tareas inconclusas que el capital internacional reclama: privatizaciones, más y más concesiones para arrebatar el agua y la energía eléctrica y transformar todo  en una inmensa huerta de soja, marihuana y crianza de vacas.

En su camino neoliberal, Cartes no solo arremete contra el pueblo, también tropieza con sectores del poder, de la vieja mafia colorada y otros sectores burgueses.

 

cuatro. la huelga de hambre de Curuguaty y la tercera huelga general

Permítanme una confesión personal: no me atraen las huelgas de hambre. En mis lecturas adolescentes aprendí de los guerrilleros rusos antifascistas y del Comandante Guevara que un hombre comprometido con el cambio social debe cuidar su vida y ponerla al servicio de los demás. Hacer lo que haya que hacer en beneficio de la humanidad, no importan las circunstancias, era el modo de definir el heroísmo de Julius Fucik, aquel de “por la alegría he ido al combate, por la alegría muero, que jamás la tristeza sea asociada a mi nombre”.

Permítanme una segunda confesión personal: cuando los Seis Campesinos estaban presos en la Cárcel de Marcos Paz (periodo de tiempo carcelario que la Justicia Paraguay califica de “estadía en un hotel”), vivía aquellos días con angustia y tristeza. Con mucho temor por los compañeros y mucha impotencia.

Pero en este viaje a Paraguay; en las conversaciones con Carlos Luis Casabianca, inveterado veterano de cárceles y exilios, aprendí que en las condiciones extremas de un país en que no existe el Estado de Derecho, la huelga de hambre es casi siempre el único recurso.

A diferencia de Argentina, tanto la lucha armada contra la injusticia como la huelga de hambre en la Cárcel son parte de la cultura política popular aceptada con bastante naturalidad por casi todos los luchadores sociales y políticos.

La masacre de Curuguaty, los presos de Curuguaty, la aberración jurídica de Curuguaty, el encierro infame de los campesinos de Curuguaty precedió al golpe contra Lugo y durante meses y meses nombrarlos era casi un acto de heroísmo por el grado de descalificación que el sistema había logrado sobre ellos. Casi tanto como la que montó sobre los Seis Campesinos de la causa Cecilia.

Pero los presos de Curuguaty resistieron. Encabezados por su jefe político, el comunista Rubén Villada; alentados por sus familiares dirigidos por una extraordinaria campesina de nombre Martina (que nos visitó en Argentina el año pasado), rodeados por buena parte del movimiento de derechos humanos: el Serpaj Paraguay, la Codehupy, la Comuna y sus equipos jurídicos, sostenidos de todas las maneras posibles (incluidas las políticas pero mucho más por la ternura) de la Articulación Curuguaty y su referente más popular, el Pollo Fabricio, resistieron y pasaron a la ofensiva. Luego de innumerables vejámenes, encerrados en la Cárcel más sórdida del Paraguay y seguro que una de las más sórdidas de América Latina (más que las Colombianas, que no es poco).

Hay una relación intima, oculta pero innegable entre la resistencia de los presos de Tacumbú (y ahora nombro a todos los presos políticos de Tacumbú) y la resistencia popular a las leyes privatizadoras de Cartes. No es casualidad entonces que del conjunto de consignas que convocaban la huelga general sobresalgan dos: la anulación de la Ley APP (alianza entre lo publico y lo privado, les suena?) y la solución del caso Curuguaty (no solo la libertad de los compañeros, sino la recuperación de las tierras de Marina Kue para el pueblo).

Y son esas dos consignas las que le dan a esta tercera huelga general un significado histórico especial.

No soy adivino, ni mucho menos experto conocedor de la realidad paraguaya pero me animaría a decir que en el largo ciclo histórico: frustración de la experiencia autonómica de Gaspar Francia, genocidio argentino brasilero del pueblo paraguayo a finales del siglo XIX, la larga noche de las dictaduras de Morinigo Stroessner, la farsa continuista con mascaras democráticas, la anomalía Lugo y su derrota; la huelga general marca un punto de recuperación de aquella frustración y vuelve a poner en marcha el reloj de la acumulación de fuerzas.

Que avance o no dependerá de la fuerza y la inteligencia del movimiento popular y de muchos otros factores (vitalidad del proceso latinoamericano, disputas al interior del bloque de Poder, hegemonías en el movimiento popular, etc.) pero algo tengo claro de mis viajes a Paraguay: solo la ética puede fundar una política liberadora y no hay política de liberación que no se haga cargo de los presos políticos, la actitud hacia ellos es un barómetro eficaz de la verdadera subjetividad popular;  el primer derecho de los pueblos es a la autodeterminación y ese es el primer derecho a defender de manera solidaria: luchar por la libertad de los presos políticos paraguayos no es solo un deber ético y moral, es una acción de autodefensa para todos los pueblos de América Latina porque de las muchas verdades guevaristas hay una que atravesó todas las pruebas y es aquella que él envía sus hijos como despedida y que sigue siendo la estrategia política más realista y eficaz de todas: “…y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”

[1] http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2009/12/13/cuatro-fotos-del-paraguay/

[2] http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2013/11/15/la-dignidad-se-aloja-en-el-sotano-del-penal-paraguayo-de-tacumbu/

[3] http://www.codehupy.org/index.php?option=com_content&view=article&id=241:-informe-preliminar-de-la-mision-de-observacion-internacional-de-la-situacion-de-los-derechos-humanos-en-paraguay&catid=8:estatutos

[4] complementé las conversaciones con la lectura de tres libros: “Reflexiones políticas desde la Cárcel” de Agustín Rodríguez, uno de los Seis Campesinos; “Clandestino y bajo el agua” de Carlos Luis Casabianca, presidente del Partido Comunista Paraguayo y activo luchador cotidiano a sus 86 bien llevados años que además fue mi generoso anfitrión y el “Informe de Derechos Humanos sobre el caso Marina Kue” de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay.

[5] http://soria-goig.com/despoblacion/despo_03.htm

El cumpleaños de Iris Avellaneda y la cuestión Milani


Desde hace algunos años, Iris festeja su cumpleaños en la Minga de Morón, esa gran acción popular, cultural y política, contra el olvido y la impunidad que se desarrolla el domingo previo a cada 24 de marzo.

En el 2009, cuando todavía no arrancaba el Juicio Oral contra los Generales Riveros y Verplaetsen, el asesino Aneto y el resto de los imputados en la causa del Negrito Floreal, la Dirección de Derechos Humanos de Morón tuvo el decoro de pasar un video sobre la vida del Negrito y permitir que Iris le hable a la multitud desde el escenario principal.

Cuando se apagaron las luces y comenzó a proyectarse el video de Floreal, un silencio sobrecogedor se produjo en ese inmenso campo y cuando Iris comenzó a hablarles; como habla Iris, sencillo, con dulzura de madre y contundencia guevarista, se produjo el “milagro”. Los miles de jovenes se engancharon con Iris como si ella fuera una artista famosa. Ese día nos convencimos que habíamos vencido.  El Negrito había salido del pequeño espacio de nuestra memoria para comenzar a convertirse en un mito de la resistencia popular. Y con eso que todavía faltaba el juicio, el aguante de la noche previa al comienzo, los cuatro meses con la sala llena y la gente en la calle, y los alegatos y la sentencia. Todavía faltaba que Floreal volviera a su escuela y se hiciera libro, y que los niños de  la Escuela Policía Federal de Avellaneda decidieran cambiar su nombre por el de Floreal Avellaneda y muchas otras cosas que ocurren casi a diario con el Negrito peleándole al olvido y la impunidad.

 

Iris, como el resto de sus compañeros de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre es una mujer agradecida. Por eso tenemos con los compañeros de Morón, de la dirección de Derechos Humanos, del Municipio, del Consejo Deliberante, etc. , una relación muy especial, fraterna, respetuosa, de gente que se sabe distinta pero que camina junta hacia el mismo objetivo.

Respetuosa y fraterna sí, pero no menos respetuosa de nuestros principios y proyecto político. Por eso, este año Iris levantó un pequeño cartel hecho a mano por los HIJOS de la zona Oeste que decía: “Fuera Milani Genocida”. Un verbo, un nombre propio y un calificativo que condensan la posición de la Liga en estos días, porque el Fuera Milani Genocida podría haber sido también Fuera Berni Represor o Fuera Granados Manodura.  El Fuera expresa una posición activa de la Liga. No somos gente de media palabra. Cuando dijimos Apoyamos los Juicios contra los Genocidas no nos quedamos mirando o leyendo lo que otros hacían sino que con alma y vida nos metimos en todos los juicios que nos dio y nos da el cuero, que no son pocos. Y cuando supimos que un Militar acusado por sobrevivientes y familiares de victimas del Terrorismo de Estado de haber participado en el Genocidio de manera actica y conciente, no fuimos ni somos de los que nos “lamentamos” o “preguntamos los porqué de tal decisión”; no, nosotros luchamos para que se vaya Milani.

Con Iris decimos Fuera Milani Genocida.

Porque hay que echarlo y porque Milani debe ser juzgado con todas las garantías procesales (las mismas que él le negó al soldado Ledo) y condenado por sus crímenes, que son los de un Estado que lo protegió por cuarenta años y que ahora lo sigue protegiendo

Y no nos equivocamos porque, una vez más, las conductas actuales de aquellos que participaron en el Genocidio, confirman la matriz ideológica que los conformó como asesinos. Desde que asumió Milani no ha dejado de producir actos institucionales de adaptación del Ejercito a la estrategia global del Imperialismo Norteamericano para la región: instalar el eje de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo como centrales de la labor de las fuerzas de “Seguridad” o para decirlo en nuestros términos, del “aparato armado del Estado”.  En enero firmó un acuerdo con el Comando Sur del Ejercito de Estados Unidos para comprar material rodante para las tropas que se van instalando en la frontera como “refuerzo” de la Gendarmería y policías provinciales, supuestamente para la lucha contra los narcos que no dejan de crecer y ocupar territorios para la mafia. En febrero su cómplice Berni (también militar, pero no del arma de Inteligencia sino Medico Militar) participó en la reunión de la OEA para planificar la lucha contra “el terrorismo” y todo el tiempo se promueve el debate sobre si es o no es necesario sumar a las fuerzas armadas al combate contra los narcos.

Con la designación de Milani comenzó una secuencia de claudicaciones y regresiones que van arrasando con el progresismo kirchnerista. Que Mariotto sea el que proponga liquidar el derecho de huelga de los trabajadores de la educación da una idea de todo lo que cambió en estos meses. El pedido de una ley que limite el derecho a cortar las calles y las rutas por parte de los que no tienen otra manera de resistir la injusticia y los atropellos, hecho desde la más alta figura del Poder Ejecutivo confirma que no estamos ante cambios parciales o coyunturales sino ante una regresión en forma de las políticas de derechos humanos.  Y es ante esa regresión que nos plantamos y llamamos a resistir.  Fuera Milani Genocida dijo Iris en la Minga de Morón.

Libertad a Esteche y Lescano, los dirigentes de Quebracho presos por repudiar el asesinato de Fuentealba, agregamos nosotros. Fuera Berni, Granados y todos los que predican mano dura para los niños y pobres y represión para los que luchan. Anulación de la condena a prisión perpetua para los petroleros de Las Heras que luchaban por aumento salarial en el 2006 y tomaron una comisaria para liberar sus dirigentes. Derogación de la Ley Antiterrorista 26734 (en su última versión de 2011, hubo otra de 2007, ambas propuestas por los Kirchner) y abandono de todo ámbito de coordinación continental de lucha “antiterrorista” que sirven de fundamento a la activa política de expulsiones del país de compañeros latinoamericanos como los Seis Campesinos Paraguayos que fueron condenados a treinta y cinco años de prisión por la Justicia Stronerista en el 2009. Respeto a los ambitos autonomos de construcción de memoria: No a la disolución del Instituto Espacio para la Memoria que propugna el acuerdo Cristina Macri de fin de año. Y muchas más cuestiones que resumimos en nuestro proclama del 75º aniversario de la Liga.[1]

No es la hora de “lamentarnos” o “aconsejar” a los Milani, Berni, Granados o Mariotto que reflexionen y cambien sus posturas. No somos tan ingenuos para creer que alguien hace lo que no quiere o no está convencido. Desde 1937 aprendimos a decir tortura a la tortura y presos políticos a los presos políticos. Y a resistir. Siempre. Contra quien sea y en las condiciones que sean.

Y esa es la lección política y ética de Iris con su Fuera Milani Genocida.

Es un llamado a RESISTIR las políticas represoras y violadoras de los derechos humanos.

A resistir como ella resistió la impunidad de sus torturadores y asesinos de su hijo.

Eso es lo que aprendimos en estos años.

Contra los violadores de los derechos humanos no vale lloriquear o lamentarse, y mucho menos llamarlos a que dejen de ser lo que son.

La única política ética es la de resistir.

Y la Liga seguirá el camino de su historia que hoy renueva Iris.

Por el Negrito Floreal y por el viejo Floreal, por Teresa y por Freddy, por Julio y por todas y todos los que hicieron de la ética la manera de hacer política de derechos humanos

 

dirección nacional de la Liga

 

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[1] https://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2012/12/08/en-su-setenta-y-cinco-aniversario-la-ladh-al-valorar-su-historia-de-lucha-como-parte-de-todas-las-luchas-por-la-conquista-de-todos-los-derechos-humanos-para-todos-propone-y-se-compromete-a-luchar/

 

Porque la educación es un derecho popular, apoyamos y llamamos a sostener entre todos la lucha de los trabajadores de la educación por un salario digno, mejores condiciones laborales que posibiliten una educación liberadora para nuestro pueblo


 

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En 1970, el gran dirigente obrero cordobés Agustín Tosco, quien también fuera directivo de nuestra Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en un Congreso en Defensa de la Educación Popular convocado en Tucumán por Francisco Isauro Arancibia (maestro y dirigente sindical asesinado por la dictadura en la misma noche del 24 de marzo de 1976) diría que “Nuestra concepción es humanista y, por lo tanto revolucionaria, y trae este tipo de solidaridad al Congreso Nacional de Educación.    Acepto que si bien en sus definiciones específicas sólo deben participar los compañeros docentes, el gran concepto que va a permitir que se resuelvan los problemas de los compañeros docentes, los problemas que ellos tienen, los problemas espirituales al contemplar como padecen los niños, la solución no va a estar -es necesario recordarlo- en la lucha que se entable en el medio, sino en la lucha del pueblo argentino, de todos sus sectores postergados, y en la medida que sepamos darnos la mano. En la medida que nos brindemos solidaridad y combatividad”

 

Aquella Reforma Educativa, impulsada por el Ministro Astigueta de Onganía fue resistida y solo pudo aplicarse parcialmente. Fue Menem, su ministra Decibe y los intelectuales que colaboraron con ella (Tedesco, Filmus y Cía.) quien logró el viejo objetivo de desarticular el sistema de educación construido a finales del siglo XIX, incompleto, parcial, conductista y poco estimulador del pensamiento crítico pero eficaz en lograr la incorporación de millones de niños al sistema educativo y garantizar un piso cultural acorde a la época.

 

La reforma neoliberal, impuesta por el Banco Mundial, se basaba en criterios mercantilistas y de “eficacia”industrial como si educar fuera similar a producir clavos o churros.  La Reforma de los 90 puso el foco en destruir el sistema de formación docente y en promover un nuevo sentido común donde no importaba lo que se aprendía o cómo sino cumplir objetivos macro, igual que imponía el FMI sobre la economía. La idea del presentismo  es ajena a los criterios históricos de la educación en la Argentina y resulta la metáfora perfecta de lo que el neoliberalismo espera de la educación: fingir que se educa con números de presencias y porcentajes del presupuesto.

 

En momentos que un proceso de ajuste feroz se abate sobre el pueblo, pretender limitar el reclamo salarial es directamente funcional a la tasa de ganancia de los grupos económicos que han hecho de la producción de soja transgénica, la minería a cielo abierto, el armado de autos con partes importadas y el aprovechamiento de las ventajas de la integración económica su modo de empoderarse.

 

La lucha en común por el aumento salarial, debería unirse al reclamo contra las aulas containers y la inscripción online en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y para continuar un debate sobre el modo de lograr que la educación aporte a forjar ciudadanos comprometidos con la Memoria, la Verdad, la Justicia y la lucha por la conquista de todos los derechos para todos. Una educación liberadora como soñaban Marina Vilte, Francisco Isauro Arancibia y los miles y miles de estudiantes, maestros, profesores y científicos exterminados por el Terrorismo de Estado que luchaban por los mismos objetivos que hoy reclaman los trabajadores de la educación en la Argentina. Y junto con ellos la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Ahora y siempre.

 

DIRECCION NACIONAL DE LA LIGA

Buenos Aires, 4 de marzo de 2014

 

 

La devaluación golpea los derechos humanos


 

 

Aunque parezca una noticia de la pagina de economía, la devaluación en curso y la correspondiente inflación afecta de un modo directo el acceso a los derechos humanos y debiera ser materia de debate de los organismos de derechos humanos y de tantas secretarías y direcciones de derechos humanos de carácter nacional y provincial.

 

La enorme distancia entre el aumento de los precios de los artículos de consumo popular y los ingresos de la inmensa mayoría de la población (salarios, jubilaciones, pensiones, subsidios, etc.) afecta de un modo directo el derecho a la salud, la alimentación, la vivienda, la educación, el trabajo digno y bien retribuido, la seguridad social, y el acceso a la cultura tanto como productor o espectador.

 

Los vuelven letra muerta.

 

Como bien dijera el Juez Carlos Rosanzky en relación al cuidado de la niñez: “la Argentina es campeona en la firma de pactos y convenios de protección de la infancia, pero también es la campeona mundial del incumplimiento”

 

Con la mega devaluación muchos derechos económicos sociales, muchos de ellos conquistados en la década kirchnerista, quedan virtualmente anulados.

 

Igual que con el arribo de Milani a la conducción del Ejercito, la regresión no esperó al 2015, el futuro es hoy.

 

En diciembre pasado, el economista Claudio Katz daba algunas claves para entender el proceso devaluatorio que superen las tonterías de los economistas neoliberales pero también de los heterodoxos como Kicillof que nos han hundido en este pantano:  “Argentina es una economía agro-exportadora asentada en la extraordinaria fertilidad de la tierra. Este ventajoso acervo de recursos naturales constituye una maldición bajo el capitalismo, puesto que establece un alto piso de renta comparativa para cualquier otra inversión. Ninguna actividad ofrece un nivel de rendimiento semejante al agro. Esta asimetría determinó la preeminencia inicial de la ganadería y los cereales y su reemplazo actual por la soja.

 

La inversión industrial no pudo competir durante la centuria pasada con el latifundio terrateniente y no logra rivalizar en la actualidad con los Pools de Siembra. Un sector primario que ofrecía escasas ofertas de trabajo a los chacareros se ha tornado expulsivo del empleo, en la era de la siembra directa. La aglomeración en villas miserias que generaba el éxodo rural del interior ha devenido en informalidad laboral masiva. Los distintos proyectos de industrialización que se implementaron desde la segunda mitad del siglo XX apuntaron a contrarrestar esta tendencia a la primarización estructural.

 

Pero todos afrontaron el mismo límite que impone la elevada renta agroexportadora al estrecho beneficio fabril. Como la fertilidad natural de la tierra asegura costos muy inferiores al promedio mundial, la vieja tentación de privilegiar el agro invariablemente se renueva. Esa jerarquización agroexportadora reapareció con fuerza en las últimas décadas de modernización de la producción (agroquímicos, modificaciones genéticas, maquinaria de última generación) y aumento de la demanda internacional (por especulación financiera, compras de China-India y agro-combustibles).

 

Este escenario volvió a disuadir el tibio intento kirchnerista de sostener la actividad fabril, más allá de alguna sustitución de importaciones. Los capitalistas sojeros mantuvieron su renta y el estado se quedó sin los ingresos necesarios para desenvolver un modelo productivo. Esta preeminencia de la agro-exportación genera, además, una fuerte afluencia de dólares que socava la estabilidad cambiaria. Esa oferta encarece la producción local y recrea las quejas empresarias contra la “vigencia de una paridad semejante a la convertibilidad”. Estos desequilibrios estructurales volvieron a descolocar a la política económica y han impuesto el terrible correctivo devaluatorio en curso.”[1]

 

En mi aporte al debate sobre la democratización de la democracia[2] decía:  “Cuarta propuesta de democratización de democratización de la Democracia
Y una última propuesta, para abrir el debate sobre un programa posible de democratización radical de la Argentina, volvamos ya a la distribución de la renta nacional del cincuenta por ciento para los asalariados y el cincuenta por ciento para los empresarios.  Así solo sea en homenaje a Cámpora y a Perón, a los que lucharon desde el cincuenta y cinco hasta el 75 por conquistarlo y que fueron reprimidos por seguir luchando para seguir cambiando la matriz distributiva del ingreso.

 

Pero empecemos ya por el fifty fifty como dicen algunos estudiosos.
Cincuenta por ciento de la renta nacional para los trabajadores, que son como diez millones y cincuenta por ciento de la renta nacional para los empresarios, que son algunos “menos”.  Eso no sería el socialismo ni mucho menos, pero democratizaría bastante la sociedad. Con plata en el bolsillo, los trabajadores organizados podrían aprovechar las posibilidades que abre la nueva Ley de Comunicaciones para construir sus propios medios de comunicación.  Con dinero en casa, muchos podrían acceder a la televisión digital e internet por banda ancha para adquirir la ciudadanía tecnológica del nuevo siglo, así como con las jubilaciones, el aguinaldo y los convenios colectivos de los cincuenta y sesenta nuestros padres accedieron al teléfono, el cine, las vacaciones en Mar del Plata y las sierras de Córdoba,  las heladeras y las radios.

 

 

 

Sin democratizar la distribución de la riqueza todo debate sobre la democracia es estéril, formal y hasta hipocritica; seguramente por eso que en este país se habla de tantas cosas menos de la democracia.

 

No hace tanto que Fidel Castro fundamentaba que nadie puede defender lo que no tiene; por eso nosotros preferimos definirnos como luchadores por los derechos humanos y no como defensores de los derechos humanos; parece una cuestión semántica pero es una cuestión política.

 

El progresismo, y cada vez menos, a lo máximo que puede llegar es a convocar a “defender” la democracia, nunca a conquistar la verdadera y desarrollarla hasta su transformación en el imperio de los derechos humanos, todos para todos. Y a doscientos años del Mayo independentista, frustrado y traicionado tantas veces, es hora de conquistar la verdadera democracia, esa que será parte indisoluble de la verdadera independencia, de la Segunda y Definitiva Independencia de nuestros pueblos que para ser deberá volver a pensarse como una batalla en toda nuestra América contra la dominación imperial yankee y sus aliados nativos tal como la pensaron los héroes de Mayo y aquel rosarino, boliviano, cubano y americano que nos convoca desde su ejemplo a luchar por la Segunda y Definitiva Independencia porque esa gran humanidad ha dicho basta y en su marcha de gigantes ya no se detendrá…

 

Hoy, como ayer, esta batalla por la Independencia tiene en la bandera de la conquista de la democracia verdadera, una de sus divisas centrales.  Si en los ochenta, los sandinistas provocaban el debate afirmando que quien quiera democracia verdadera deberá luchar contra la dependencia, no viene mal hoy en día afirmar que quien quiera la Segunda y Definitiva Independencia deberá luchar por la Democracia Verdadera, Cotidiana, con Protagonismo popular en la gestión de todas las cosas en todos los terrenos sociales para que los hombres y las mujeres sean los verdaderos protagonistas de la historia y no protagonistas privilegiados de un drama actuado por otros pero que los afecta de un modo decisivo”.

 


[1]  La versión completa de este texto puede consultarse en Katz Claudio, “La Economía desde la Izquierda I (Coyuntura y ciclo) y II (Modelo y propuestas), http://www.geocities.com/economistas_de_izquierda/

la navidad de JuanitoLaguna 1961

El cumpleaños de Rodolfo Walsh y la cuestión Milani. Una vez más sobre la ética y la política


“No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial

ni “becarios” que vivan al amparo del presupuesto,

ejerciendo una libertad entre comillas”

Ernesto Guevara

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En 1927, encerrado en una mazmorra fascista por aquello de “debemos impedir que este cerebro funcione” –lo alegado por el fiscal en el juicio-, Antonio Gramsci, corso, intelectual comunista y revolucionario de tiempo completo, se pregunta las razones de la derrota y casi en la más rigurosa soledad elabora un conjunto de ideas que dejarían en ridículo la pretensión de acabar con su producción intelectual. Luego de varios intentos, decide articular sus reflexiones alrededor de un personaje muy popular en Italia, que había vivido cuatro siglos antes: Nicolás Maquiavelo. En “El Príncipe” había desplegado un conjunto de reglas y consejos para que el “populacho”, los que no nacieron para la política y desconocían casi todo de ella, pueda actuar con una “voluntad colectiva” y conquistar los objetivos anhelados. Para ello distingue entre la ética y la política. No descarta ni descalifica la ética, como la vulgata ha pretendido durante siglos y aún intenta, con aquella invención de que “el fin justifica los medios”, afirmación que el nunca suscribió y que por el contrario, es opuesta a su pensamiento. Lo que sí explicó Maquiavelo  es que no alcanzaba con la ética, que hacía falta eficacia en la lucha política.  Gramsci va a partir de allí;  contextualiza el concepto diciendo que en 1527 solo había una ética que era la religiosa, dictada desde Roma por el Papa y que las acciones políticas no solo tenían que ser “éticas” (en el sentido religioso predominante) sino eficaces.  La acción política debe alcanzar los objetivos proclamados y para ello propone constituir al pueblo en un “nuevo príncipe”, otro modo de nombrar (todo lo que escribía era revisado por la censura) a la fuerza organizada para la lucha política que en 1927 tenía como principal exponente al Partido Bolchevique, modelado por Lenin en la Rusia de principios del siglo XX.   Y que la ética debía contextualizarse en las tareas históricas que marcaba la vigencia de la lucha por el triunfo de la revolución socialista iniciada en noviembre del 17; es decir, no pensar la ética  en función del “plan divino” que supuestamente daría a cada hombre un lugar en la historia, su destino, sino desde la perspectiva que el hombre forja la historia con conciencia, organización y disciplina.  Luchar por el cambio social desde proyectos colectivos inspirados en el bien común representaba para Gramsci la ética de su época y no el estricto cumplimiento de las bulas y encíclicas papales[1].  Algunos años más tarde, Julius Fucik,  periodista checo antifascista, afirmaría que héroe era aquel que hacía lo que había que hacer en aras de la revolución, no importa las circunstancias.  Desde entonces, para los revolucionarios y los humanistas en general, ético es hacer lo que hay que hacer en aras de defender y potenciar la humanidad de los seres. O sea, construir el hombre nuevo.

Pero la historia resultó mucho más contradictoria y paradójica de lo que todos imaginaban. En el camino de luchas por abrir paso a la revolución socialista mundial se fue reconfigurando la ética religiosa y para el tiempo de la muerte de Gramsci (lo mantuvieron en la cárcel hasta pocos días antes de su deceso en 1937), la ética comunista mutó en una ética referencial al supuesto centro de la Revolución, la Unión Soviética y los Partidos Comunistas. A ellos  se adjudicó la propiedad de la infalibilidad y la invencibilidad; se reclamó subordinación de las conductas humanas a sus deseos, en aras de una supuesta “razón de estado revolucionaria” que recuperó de un modo trágico aquella versión deformada del Maquiavelo original. Era ético lo que era funcional a su mantenimiento y crecimiento, no importando otro razonamiento. Con la consolidación del stalinismo reapareció la pretensión instrumentalista de que la causa obliga al “sacrificio” de hacer lo que no corresponde; el fin justifica los medios,  en el lenguaje popular.  Y esa ética invadió todo, hasta las fuerzas supuestamente antagónicas del centro de la revolución mundial. El asesinato del poeta salvadoreño Roque Dalton por parte de un jefe del Ejercito Revolucionario del Pueblo de El Salvador (en castigo por su planteo de unidad de los revolucionarios) ilustra la magnitud de la deformación sufrida. La incidencia de tal concepción ética sobre el movimiento político que asumió la conducción de la mayor gesta humana: el intento de terminar con el capitalismo en el siglo XX, ha sido analizado al detalle y no es este el lugar de repasar aquella trayectoria – que terminó en el vaciado político del mundo socialista real facilitando su derrota-.

Para finales del siglo XX, consumada la debacle del llamado mundo socialista, aquello de las “melladas armas del capitalismo”[2] trepó al más descarnado posibilismo que encontró en la llamada Tercera Vía[3] , un modo brutal de expresión.  Ya no se trataba de buscar un camino intermedio entre el socialismo estatalista y el capitalismo (que para muchos era el Capitalismo de Bienestar, del cual el primer peronismo fue una de sus expresiones más acabadas), sino entre el capitalismo neoliberal en alza y el capitalismo de bienestar en declive. Un economistas británico le puso letra, Anthony Guiddens y tres estadistas: Tony Blair, laborista de Inglaterra, Massimo D Alema, ex comunista italiano y Bill Clinton, demócrata yanqui lo lanzaron al mundo.  Entre nosotros, primero fue el dirigente peronista Eduardo Alberto Duhalde, quien lo  hizo circular con la ayuda de Antonio Cafiero, en los primeros 90 y luego la posta la tomó el grupo hegemónico del Frente Grande con Chacho Álvarez y Eduardo Sigal a la cabeza. Pocos recuerdan que con el apoyo de buena parte de la dirigencia del P.T. de Brasil, el Partido Socialista de Chile y muchas otras fuerzas  “progresistas” generaron en 1997 el llamado “Consenso de Buenos Aires”, verdadero catalogo de claudicaciones programáticas que sirvió de base a las plataformas electorales de lo que hoy se llama el  “progresismo”[4].  La hipótesis de este articulo es que las huellas de aquel realismo de la razón de estado del siglo XX y de este posibilismo de renunciar al cambio verdadero y buscar un lugar intermedio entre el fundamentalismo de mercado y la regulación estatal del capital, han modelado a toda una generación de luchadores democráticos.  Muchos de ellos han accedido a cargos de gobierno y son cautivos de aquel cepo ideológico, que puede llegar a frustrar las intenciones más valiosas y osadas.   El caso es  que, una vez más, postergan la “ética” en aras de la “política” y las palabras las pongo entre comillas porque pretendo condensar en dos términos un campo de cuestiones conceptuales e históricas bastante amplio.  Digamos, para entendernos, que por ética en este texto, entiendo los principios filosóficos e ideológicos, la coherencia entre lo proclamado y lo actuado y el respeto por las luchas libertarias que nos precedieron y prepararon nuestro presente; y por “política” entenderé el conjunto de acciones desplegadas desde el gobierno y desde las fuerzas políticas que se piensan desde la correlación de fuerzas y no desde el objetivo revolucionario;  como diría Gramsci, desde el “ser” antes que desde “el deber ser” o al decir de Guevara, que al momento de calcular la correlación de fuerzas no incorporan en el cálculo la transformación que la voluntad humana, organizada colectivamente, puede producir en la realidad social. El progresismo de Tercera Vía (que impugna a la izquierda por no aprender de sus errores en el pasado) estaría, paradójicamente, cautiva de una consideración “ahistórica” de la realidad. Se toman decisiones en función de un eterno presente, en el que la política encuentra necesariamente su justificación en lo “urgente” y en la “coyuntura” y aún más, en aras de la superación posmoderna del dogmatismo anquilosado de los setenta, se asumen como propias las categorías del “marxismo de estado”, convertido en un discurso justificatorio de la acción gubernamental y no “la guía para la acción revolucionaria”. Aunque algunos de ellos no lo sepan la subordinación de los intereses de clase a la geopolítica o al proyecto político del gobierno no es otra cosa que la vieja “razón de estado” y la eterna postergación del asalto revolucionario no es otra cosa que la eterna espera (imposible de concretar por cierto) de la maduración de las condiciones subjetivas como resultado de la práctica y los cambios en la estructura económico social. En una conversación con argentinos, en la década del 60, el Comandante Guevara contestó el argumento de que las condiciones no estaban creadas con un simple “bueno, pero algo pueden hacer uds. no”[5]

Casi en coincidencia con el cumpleaños número ochenta y siete de Rodolfo Walsh, el referente de Carta Abierta y del Kirchnerismo, Ricardo Forster ha publicado un articulo en Pagina 12 donde reivindica, de un modo que sorprende por su descarnada franqueza lindante en el sincericidio, su condición posibilista, partidario de la tercera vía y de subordinación de la ética a la política. Veamos lo que dice, sucintamente, y con breves comentarios porque el texto no esconde casi nada.

“No somos los jóvenes revolucionarios de los ’70 que pensábamos la política como instrumento para la creación de una nueva sociedad y que soñábamos –bajo la lógica de lo absoluto e innegociable– tomar el cielo por asalto llevando adelante nuestros ideales blindados e implacables con nuestras debilidades y/o contradicciones; tampoco somos, por suerte, los escépticos contempladores de una sociedad devastada que parecía haberse tragado ideales y posibilidades de habitar la política desde la perspectiva de una incidencia efectiva sobre una realidad viscosa; tampoco somos, estrictamente, aquellos intelectuales que, con nuestras revistas a cuestas y a contracorriente de las hegemonías culturales de los ’90, insistíamos con la crítica del mundo sabiendo de la corrosión de nuestras propias tradiciones político-intelectuales”… ”; ”… tampoco somos, después de diez años de kirchnerismo, los portadores de los mismos entusiasmos que, principalmente, nos conmovieron desde el 2008, pero tenemos (tengo) la certeza de seguir viviendo los mejores años de la democracia argentina, años de profunda reparación no sólo del país sino, fundamentalmente, de nosotros mismos, de nuestra manera de estar en la escena nacional y de repensar muchas cosas…”

Lo que se dice un intelectual de tercera vía sin complejos: no somos más revolucionarios ni  menemistas, aunque tampoco somos tan entusiastas como en el 2008, lo dice él;  solo llamaría la atención hacia el hecho de que Forster considera, al proceso abierto en 1983, como los años de la “democracia argentina”, asumiendo la mirada liberal que se contenta con una democracia formal, minimalista, sin sustancia social ni económica. Claro que para esa operación necesita estigmatizar el pensamiento revolucionario de los setenta, renunciando a lo que nunca fue ni hizo. Resulta pertinente, en honor a la generación del setenta recordar las palabras de Marx sobre la derrota de la Comuna de1871 enfrentando a sus detractores, de los cuales Forster se asume como heredero: “La canalla burguesa de Versalles planteó esta alternativa a los parisienses: aceptar el reto y lanzarse a la lucha o retirarse sin combate. En el segundo caso, la desmoralización de la clase obrera habría sido un infortunio mucho más grave que la pérdida de un determinado número de “combatientes” (Carlos Marx).

“…Inclusive ha posibilitado un salto cualitativo para los propios movimientos de derechos humanos, que han visto cómo se concretaban sus demandas cuando nada parecía abrir esa posibilidad en un país dominado por la impunidad y el cinismo. Se pasó de lo testimonial a una política de Estado. Y se lo hizo tanto para reparar una deuda con la memoria de los desaparecidos como para dotar de legitimidad ética a una reconstrucción de la política y de la sociedad…”

Aquí, el filosofo Forster se carga setenta y seis años de historia del movimiento de derechos humanos de la Argentina en un azote teórico: “se pasó de lo testimonial a una política de Estado”. Como para el escriba a sueldo del gobierno, lo “testimonial” es sinónimo de impotencia debería él contestar si fue inútil la huelga general de los trabajadores contra la sanción de la ley 4144 en 1902, la Solidaridad con las luchas de los obreros rurales de Santa Cruz reprimidos por el Ejercito o del norte santafecino aplastados por “Los Cardenales” de La Forestal en los primeros años de la decada del  20 del siglo pasado, las grandes marchas contra el asesinato judicial de Sacco y Vanzetti en agosto de 1922, la defensa de los cientos y cientos de presos políticos de la dictadura de Uriburu y Justo  de la cual surgió la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en diciembre de 1937, de nuevo la defensa de los presos de la dictadura del 43, del 55, del 62 y del 66.

No se donde estaba ud. y la tradición en que ud. se inspira y no voy a apelar al golpe bajo de nombrar a Juan Ingalinella asesinado por la policía Peronista de Rosario días antes del Golpe Gorila del 55,  ni recordarle a José López Rega y la Triple A.

Golpes bajos no, Forster; no me venga con que setenta y seis años de historia de luchas son “testimoniales” porque me obliga a recordarle a Teresa Israel, abogada comunista de la Liga Argentina por los Derechos del Homber desaparecida por la dictadura en marzo de 1977 o a Freddy Rojas asesinado por Bussi al amparo de su democracia bipartidista en diciembre de 1987.

Golpes bajos no,  Forster , y no hable de lo que sabe poco o nada.  Ud. idealiza las políticas publicas de derechos humanos, que no superaron nunca las de memoria, que allí están Julio López, el gatillo fácil, la tortura en sede policial y las cárceles, para dejarlo en ridículo.

Cierto es que hoy no estamos solos, pero nunca estuvimos solos. Hay una historia de la lucha de los derechos humanos que Ud. desaparece con ese peyorativo calificativo de testimonial que nos pretende colocar en el lugar de los que decimos pero no hacemos. La ética sería la pasividad y la política lo activo. Pues sepa Ud. que los juicios se hacen porque más de dos mil quinientos sobrevivientes del Terrorismo de Estado salimos de ese lugar de “víctimas pasivas” para asumirnos como acusadores, como activos herederos y portadores de las banderas y la palabra de los que no están. Sepa Ud. que cuando testimoniamos no solo hablamos por nosotros, estamos recibiendo y pasando a la sociedad “el testigo” que recibimos de los desaparecidos y sepa Ud., que si le contesto, es simplemente porque hay miles que no pueden hacerlo y que mejor que yo pondrían en su lugar a quien se atreve a proclamar orgulloso que “no somos los jóvenes revolucionarios de los 70

Y finalmente Forster va al grano: qué hacer con la designación de un militar que ha participado activamente en el Plan de Exterminio, nada menos que en el Operativo Independencia desplegado en Tucumán: “Milani, su ascenso y su nombramiento tienen que ver directamente con estas preocupaciones y con estas contradicciones, nuestras y del proyecto. Lo inmediato, no sé si lo más sencillo, es responder bajo la exclusiva demanda de los principios y de la actividad crítica y, claro, desprendernos de las exigencias de la razón política a la hora de rechazar a quien, supuestamente, está manchado por los crímenes de la dictadura (no es difícil hacer lo que hace el CELS, y eso independientemente de que admire y valore su enorme trabajo en defensa de los derechos humanos, porque su lógica es otra y su manera de colocarse ante las demandas de la feroz disputa política es inversamente proporcional a la nuestra, que no somos una ONG ni un centro de investigaciones que se deben a sus fundamentos normativos y a sus protocolos. Nosotros somos un extraño y algo extravagante colectivo político que navega por aguas tormentosas y para nada cristalinas y que debe asumir posiciones sabiendo que, del otro lado, hay un enemigo dispuesto a aprovechar absolutamente todo lo que digamos y hagamos, pero sabiendo también que no se contribuye a avanzar bajo la lógica de la complacencia y el seguidismo acrítico. Esta tensión nos atormenta y nos enriquece).Un difícil y a veces imposible equilibrio entre las demandas implacables de la lucha política y las demandas, distintas y complementarias, que nacen del ámbito de las ideas y de los dispositivos éticos”

Y lo resuelve sin vacilaciones a favor de “la política” en detrimento de “la ética”, pero como no encuentra argumento alguno para defender su posición apela  a la fe. Como en las viejas religiones (incluido el comunismo ruso post Lenin) todo es cuestión de fe: ud. cree o no cree en el Jefe. Si cree es revolucionario, buehh, en este caso es algo así como “progresista”; y si no, es “funcional” a la derecha. Léanlo uds. mismos: De la misma manera, y de eso estoy convencido, de que no se trata de una involución del Gobierno ni de un cuestionamiento a la política de derechos humanos que ha sido y sigue siendo extraordinaria, única en el mundo (por eso mismo no se la puede debilitar ni supeditar a “otras” exigencias de la hora, pero tampoco se puede cuestionar, corriendo por izquierda, a quienes han encabezado un proceso de reparación que sigue avanzando sin dejar de lado a los responsables civiles y eclesiásticos –recuerdo la condena a Von Wernich y el procesamiento de Blaquier–). Sigo teniendo una confianza última y profunda en quien lidera el proyecto, al mismo tiempo que reconozco las grandes dificultades que nos seguirán desafiando en estos dos años.”

Cuando dice yo le creo a Cristina, está diciendo que él le cree a Milani y no a la dos veces Madre del compañero desaparecido Alberto Agapito Ledo (Madre porque es la mamá de Ledo y Madre porque preside Madres de Plaza de Mayo de La Rioja desde hace décadas) y no se siquiera si Forster sabe que al decir que no le cree a Ledo está dinamitando toda la base jurídica, política y ética con la que construimos estos diez años de juicios contra los genocidas que es, justamente ,“creerles” a los sobrevivientes y familiares de los desaparecidos

La Corte Suprema en 1983 al considerar la condena a la Junta de Comandantes afirmó algo así: dado el carácter clandestino del Plan de Exterminio ejecutado por la Dictadura, el testimonio de los sobrevivientes adquiere carácter “necesario” y la convergencia de varios de ellos sobre un hecho  o persona, adquiere carácter de prueba. Me parece que ud., que tanto valora los juicios por delitos de lesa humanidad, ni siquiera se ha tomado el trabajo de entender esta anomalía jurídica de condenar a terroristas de Estado a más de treinta años de los hechos.

Lea un poco Forster, le evitará algún que otro ridículo como el que bien explica el compañero Jorge Perea (profesor de historia y catamarqueño) en una breve reflexión:   Desde 1983, existe una suerte de pacto ético muy frágil y precario, que ha sido fundamental para señalar al territorio que separa a “demócratas” de los “progolpistas”, para el Nosotros que lucha por la memoria y la justicia, las narraciones de los sobrevivientes de los campos de exterminio son verdad (fragmentaria) sobre lo pasado. Con la aprobación en la Cámara de Senadores del pliego de Milani se iguala en jerarquías las palabras de las víctimas y los victimarios, en la espera de que el aparato judicial medie entre las versiones y consagre una nueva y única verdad con fuerza de dogma. El pusilánime Milani, que “nada recuerda”, que “recién supo del horror en 1983″, “porque era muy joven”, es el antepenúltimo ejemplar de una casta de militares bañada en sangre, ejemplo de lo mucho que falta para que lo viejo perezca y lo nuevo termine de nacer.”

Por si no lo entendió Forster, Ud. es el que ha quedado del lado de la derecha golpista, no los que impugnamos desde la ética el ascenso de Milani; es que el anteponer el “ser” al “deber ser” (vio que yo también puedo hablar en  difícil si quiero, lo que demuestra que “hablar difícil” no es prueba de ninguna sabiduría) siempre termina del lado del Poder; porque el ser no es otra cosa que el resultado de modelación de la realidad por parte del Poder, y es por razones política (no solo éticas) que uno debe rebelarse al Poder y no “adaptarse” como Ud. propone.

Piense en Rodolfo Walsh. En su gesto final y sublime. Aislado,perseguido, sufriendo por el asesinato de su hija Rodolfo Walsh realiza el análisis más riguroso de la nueva realidad creada por el Poder con la aplicación del Terrorismo de Estado, pero ni siquiera en esas condiciones se deja vencer por el “realismo”. Para Rodolfo las cosas no son lo que parecen. “Parece” que lo más importante sea el terror, pero lo más importante es el proyecto de cambios en la economía. Ud. dirá que era un marxista dogmático. Puede ser, no conozco tanto el pensamiento de Walsh.  Pero lea un párrafo de su carta: Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.”

Alguna vez, su compañera de aquellos días, Lilia Ferreyra, me contó en detalle cómo Rodolfo escribió la carta.   Cómo trabajó arduamente para escribir los primeros cuatro ítems (dedicados a denunciar todas las formas del horror que utilizaba la dictadura) y al pensar que estaba lista, él mismo se dijo que “así”, solo hablando del horror, no servía. Que había que explicar la razón material, el interés económico, el sentido estratégico del Plan de Extermino. Y que fue entonces que escribió el ítem cinco sobre el plan económico. Y se fue, con la carta en un bolsillo y una 22 en el otro en busca de su destino. Ud. se congratula por no ser como aquellos jóvenes revolucionarios de los 70 y tiene todo su derecho. Pero entonces no hable de Walsh. No sea obsceno.

Por el contrario, a mi me gusta soñar con que puedo, algún día que todavía me quedan chances y me sobra voluntad, acercarme de algún modo al sendero que nos dejó marcado Rodolfo Walsh, ese de la ética que –y de ello estoy seguro- es el que nos llevará a la victoria.

Así de sencillo, hay que regirse por la ética, siempre;  porque es el único camino para la eficacia política de un proyecto transformador de la vida.

El realismo siempre termina en la bancarrota de los proyectos transformadores y en la claudicación ética de sus escribas.


[1]   Gramsci y la formación política de los revolucionarios. Schulman. 2000. http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2000/01/10/gramsci-y-la-formacion-politica-de-los-revolucionarios/

[2] Ernesto Guevara en su carta sobre el hombre nuevo y el socialismo al periódico Marcha.

[4] La responsabilidad del progresismo en la crisis argentina. Schulman. 2001. http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2001/05/10/la-responsabilidad-del-progresismo-en-la-crisis-argentina/

[5] presente en la conversación y gran difusor del pensamiento guevarista era el compañero Lisandro Viale, rosarino, dirigente de la UCRI, del P.I. y luego animador de cuanta iniciativa de unidad de izquierdas hubiera en el país y América Latina.

Cartés avanza en la criminalización de la protesta social


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América Latina no puede mirar complaciente el avance del fascismo paraguayo que terminará agrediendo todas las formas de integración y los pasos en la superación de la impunidad y el neoliberalismo

 

Desde su asunción como “presidente”, heredero del golpe de Estado contra Lugo que alguna vez fuera repudiado por todos los gobiernos y fuerzas políticas de la región, Cartés no ha dejado de huir hacia el pasado dictatorial stroessnista del que proviene su Partido Colorado.

 

Modificó la Ley de Seguridad Nacional, militarizó vastas zonas del país, judicializó la protesta social y procede a ejecuciones judiciales que no respetan ni en lo más mínimo los parámetros jurídicos reconocidos universalmente.

 

En la noche del dos de enero atropelló a los manifestantes que protestaban por los aumentos del costo del transporte público y el estado patético de la “flota” de colectivos.  Jóvenes mujeres y hombres, niños y gente de edad enfrentaron  con firmeza la represión y fueron encarcelados por las bandas armadas del estado paraguayo.

 

Nuestra solidaridad con todas y todos, especialmente con el compañero Fabricio Arnella, dirigente juvenil comunista y miembro de la Coordinadora por los presos de Curuguaty a quien recibimos en la Argentina en el Instituto Espacio para la Memoria y en la sede de la ex ESMA; y con quien compartimos la Misión Internacional de Observación de los Derechos Humanos en Paraguay realizada en noviembre pasado que presagiaba los vientos de odio que hoy recorren el hermano país.

 

Desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre exigimos la inmediata libertad de todos los presos por luchar contra el aumento del boleto urbano del transporte de pasajeros; también de todos y todas las presos políticos ya condenados o con proceso fraudulento como los hermanos de la Causa Curuguaty o de la Causa Cecilia; y reclamamos del Mercosur, del Unasur, de la Celac y todas las Cancillerías de la región una firme exigencia al Paraguay de que respete los cánones vigentes de respeto a los derechos humanos con la convicción que no habrá integración latinoamericana verdadera sobre la base de la convalidación de las violaciones a los derechos humanos.

 

Buenos Aires, 4 de enero de 2014

Graciela Rosenblum, Iris Avellaneda y José Schulman

dirección nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre