Los huelguistas de hambre de Paraguay conquistaron “prisión domiciliaria” hasta el Juicio Oral en lo que constituye una enorme victoria del pueblo paraguayo y la solidaridad internacional. Algunas razones del triunfo y posibles consecuencias


hmbreEncerrados en el Hospital Militar, aislados de sus compañeros de lucha y familiares, sometidos a todo tipo de presiones psicológicas, los Cinco Campesinos de la Causa Curuguaty que estaban en huelga de hambre desde el 14 de febrero, reafirmaron lo que dijeron el primer día: no levantarían la huelga de hambre hasta conquistar alguna forma de libertad que les permita proseguir la lucha por la recuperación de las tierras conocidas como Marina Kue, donadas a la Marina Paraguaya en su momento y usurpadas por un caudillo colorado y escenario de la masacre de junio de 2012 que terminó con la vida de once campesinos y cuatro policías y posibilitó la farsa del juicio político que tumbó al presidente constitucional Lugo.    Rodeados de un amplísimo arco de fuerzas campesinas, sociales, políticas, religiosas, parlamentarias y culturales de Paraguay, alentados por una vasta solidaridad internacional, lograron torcer el brazo a la nefasta Justicia Paraguaya (stronerista hasta la medula) y en la media noche del sábado pasado lograron la prisión domiciliaria que bien puede leerse como una libertad acotada y condicional, pero libertad al fin.  Para valorar adecuadamente la magnitud de su victoria hay que partir de que su detención fue parte fundamental de una operación imperial de sometimiento del gobierno de Lugo, hay que recordar que desde 1989 (fin del gobierno de Stroessner pero no del Stronerismo) hay un ataque sistemático contra los dirigentes campesinos como ellos: más de ciento cincuenta asesinatos comprobados y otros tantos sin documentar, cientos de procesados y en los últimos años algunas decenas de condenados a penas cuasi perpetuas (treinta y cinco años en Tacumbú es más que eso, es vivir en el infierno) y que el “Poder Judicial”, que no respeta parte alguna del Estado de Derecho, no está acostumbrado a ser contradicho y mucho menos a ser derrotado.  Si al Poder la victoria de la huelga de hambre le duele en la soberbia elitista de quienes desprecian los campesinos y abominan de la lucha social, al movimiento popular le viene de maravillas y se suma al éxito logrado en la Huelga General del 26 de marzo pasado en una dinámica de movilizaciones y acciones unitarias que pareciera estar constituyendo una tendencia al crecimiento de la movilización y la acumulación de fuerzas para los sectores más combativos y de izquierda. La libertad de los compañeros de Curuguaty fue una de las dos consignas centrales de la huelga general, la otra fue la anulación de la ley APP que facilita las privatizaciones y otros negociados espurios. La “domiciliaria” es el primer resultado concreto de la huelga que adquiere así mayor importancia histórica: la tercera en toda la historia paraguaya comienza a torcer la historia más de lo que algunos preveían.

 

El comunista Rubén Villalba, líder de los campesinos de Curuguaty, cada vez que tuvo posibilidad de comunicarse con su pueblo, insistió una y otra vez que el sentido de su lucha no era lograr su propia libertad sino la recuperación de las tierras de Marina Kue, y que en esa lucha estaba dispuesto a dar su vida. Y cumplió.  En la coherencia de Rubén y de sus compañeros de huelga está el secreto de su victoria y en buena medida las razones para la recuperación de un movimiento social y político que venía de vivir la frustración del gobierno de Lugo (no cumplió  sus promesas y mucho menos satisfizo las expectativas), la propia Masacre de Curuguaty con el siguiente encierro de los compañeros, estigmatizados como “terroristas asesinos” por casi todos, el triunfo del mafioso neoliberal Cartes y las sucesivas derrotas “judiciales”.  Los dogmáticos buscarán en las razones económicas, en las contradicciones al interior del bloque de poder entre los intereses de la vieja mafia stronerista que domina el aparato del Partido Colorado y buena parte de la estructura sindical tradicional, en el choque de influencias entre los yankees y los brasileros (que son en Paraguay igual que una potencia Imperial), las causas de esta victoria, allá ellos; yo prefiero pensar que es la ética de estos campesinos y de aquellos otros, los Seis de la Causa Cecilia, la razón fundamental de la recuperación del movimiento popular en Paraguay. Desde la ética, desde la coherencia, desde la desnuda exposición de sus propósitos vitales y sencillos: tierra para trabajar, tierra del estado usurpada por un empresario, libertad para organizarse, etc. es que pudieron romper la maniobra vil de estigmatización e ir agrupando al lado de sus reclamos a una enorme porción de la sociedad paraguaya, incluyendo a la cúpula de la Iglesia Católica (la misma que avaló el golpe a Lugo) y vastos sectores medios de Asunción, tentados por el consumismo y el modelo de vida yanqui como casi toda la burguesía de la región.  La victoria de los huelguistas de hambre, de Néstor Castro, Rubén Villalba, Felipe Balmori, Adalberto Castro y Arnaldo Quintana es también una gran enseñanza y un llamado de atención para el movimiento popular latinoamericano: no es con concesiones a la derecha que se la vence, parecieran decir los campesinos paraguayos a un movimiento que solo en parte se sensibilizó y movilizó por ellos olvidando la primera y fundamental lección del Che Guevara:  Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
Sobre todo sean siempre capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.    
Deberían pensar en aquella frase los que construyen retorcidos discursos para explicar que los intereses de tal o cual gobierno u proceso les impide ser solidarios con los presos políticos de Paraguay, de Colombia, de Honduras, de Perú, con tantas y tantos luchadores sociales que hoy sufren encierro en esta América Latina donde conviven los procesos de integración no subordinados a los EE.UU. con presos políticos y penetración de la Cuarta Flota Imperial. Alguna vez Fidel explicó que ellos eran solidarios con todos los que luchan porque en esa relación de dar y recibir solidaridad, el que más se beneficia es el que la da; entonces podríamos completar ahora su pensamiento con la hipótesis que la ausencia de solidaridad con los presos políticos no es factor de fortaleza de los gobiernos progresistas y sus procesos de integración sino una de las razones de su debilitamiento, estimulado y aprovechado por los operadores imperiales de cada país y del Imperio. Entonces, la victoria de los huelguistas de hambre debería ayudar a recuperar las viejas tradiciones solidarias del movimiento popular latinoamericano, esas que se potenciaron en los “años del lobo” cuando la Operación Cóndor nos juntó como presos políticos a los argentinos, chilenos, cubanos y uruguayos en Centros como Orletti y que se hunden en la historia del ideario de San Martín, Bolívar y Martí. Acaso el primer paso para asumirnos como americanos de la Patria Grande sea superar las fronteras de la balcanización y asumir la lucha por los presos políticos de toda América Latina como el primer deber, el más elemental e ineludible, de todo patriota y humanista del siglo XXI.

Qué significaba ser de la Fede para el Ciego, para Danilo, para Alberto Cafaratti, para el Negro Quieto o para Osatinsky


marcha_indultosUn Periodista que trabaja para la BBC de Londres y la televisión inglesa, insiste en preguntar quien soy y le explico que yo soy un militante de la Juventud Comunista de la Argentina, de la Fede le digo aunque no se si el tipo podrá traducir lo que eso representa para mi. Y para las decenas de miles, decenas de miles de jovenes que pasaron por sus filas buscando el camino de la victoria

Para el Ciego, para Danilo, para Alberto Cafaratti, para el Negro Quieto o para Marcos Osatinsky.

Para el que volaba atado por los pies a un helicóptero en la base Belgrano y cuando lo bajaban seguía diciendo que él era de la Fede.

Para Teresa que miraba a los ojos de los torturadores hasta que los tipos bajaban la cabeza.

Para los que lloraban pateando la puerta del Comité Central la noche en que Alfonsín ganó las elecciones y se rompió -para bien y para siempre- el mito de la infalibilidad de la dirección y de la ineluctabilidad de la victoria.

El Ñato dice que la derrota y la victoria es más relativa de lo que parece.

-Que el general Humberto Ortega, jefe del ejército de Nicara­gua y custodio del gobierno neoliberal, es el símbolo de la derrota del Sandinismo; y que Raúl Sendic, saliendo del pozo en que lo quisieron destruir los militares uruguayos, para seguir siendo un militante revolucionario es nuestra victoria.

Y esta es mi victoria.

La de la memoria sobre la traición.

Pequeña, casi intrascendente.

Pero, ¿cuántas veces pude sentir la victoria en estos treinta años?

¿Acaso aquella mañana del ’69 en que los secundarios ocu­pamos Santa Fe?

¿O cuando todas las Juventudes Políticas amenazaban con cruzar la cordillera para pelear junto a los hermanos chilenos en aquella marcha multitudinaria?

¿En mayo del 2000 cuando la Izquierda Unida salió del ano­nimato y Patricio se hizo diputado?

¿O en diciembre del 2001 cuando miles, y miles, y miles, y miles de jóvenes arrasaron con la Alianza, con De la Rúa, con Ro­dríguez Saa, con los radicales, los peronistas, los conservadores y el Frepaso; y con todos los que nos robaron, tantas veces, nuestra lucha y nuestra sangre?

En Rosario, mejor dicho en una pequeña ciudad pegada a Rosario que se llama Villa Gobernador Gálvez mataron a una comunista en la pueblada de diciembre.

Se llamaba Graciela Acosta y vivía en una villa miseria sola con sus siete hijos. Era militante de una organización en defensa de los derechos humanos, y de un movimiento de des­ocupados.

Dicen que el tiro no era para ella, era para su amiga Mónica, su compañera, su hermana militante. Pero ella se movió para salvarla y se quedó con la bala que tenía otro destino.

Hicieron un acto frente a la Seccional de la que salieron los policías que la mataron. Jorge llamó y me preguntó si podía par­ticipar, le dije que sí y terminé siendo uno de los oradores.

Hablaron muchos compañeros, parados de espalda a los milicos que provocaban con las armas larga en las manos. El ambiente estaba tenso.

La última de la lista de oradores fue la que vive por Gracie­la.

Tiene tres meses de comunista, pero varias generaciones de pobreza y de luchar por la dignidad.

Nadie aprende tanta política en tres meses como lo que sabe esta mujer.

Lo que sabe lo aprendió en años de sufrir, y de pelear.

Levanta el dedo y los acusa. Dice que los conoce uno a uno, y que no se le van a escapar. Los tipos sienten el impacto. Si yo fuera uno de ellos, también tendría miedo.

Mónica sigue su discurso frente a los mismos que la habían querido matar hacía solo quince días. Y termina con una parte del alegato de Fidel en aquel Hospitalito que estaba al lado del cuartel Moncada en Santiago de Cuba.

¿Recuerdan?, el de La Historia me Absolverá.

Fue en 1953 después del fallido asalto al Cuartel, cuando Fidel parecía que estaba derrotado para siempre y lo juzgaban para escarmiento de todos los que se habían atrevido a seguir su ejemplo.

Y para que nadie se atreviera a intentarlo de nuevo.

Y Fidel dice, Mónica dice -que no quiere la sangre de los asesinos.

-Que no le hace falta la venganza. Que como la vida de su compañera no tiene precio, ni toda la sangre de los asesinos podrá pagar su muerte.

-Que para los caídos pide el triunfo de la lucha liberadora.

-Que no hay mejor venganza que para todos el pan, para todos la rosa, para todos la escuela y el hospital; para todos el trabajo y la dignidad.

-Para todos la felicidad.

Yo la miro asombrado, hace años que buscaba el final de este libro y no sabía que esta mujer, que vive por la generosidad de su hermana militante, sería quien me ayudaría, al fin, a encontrarlo.

Ahora sé que la memoria venció a la traición.

Que cruzamos el desierto, y llegamos enteros.

Pocos, pero enteros.

Y que del otro lado nos esperaban miles y miles que nunca oyeron hablar de la Cuarta, tampoco de la Guardia de Infantería Reforzada de Santa Fe o de la Casita de Santo Tomé, ni falta que les hacía saberlo para poder pelear y tumbar dos gobiernos.

Me doy cuenta que ya no es necesario seguir buscando como transmitir la memoria de un modo adecuado.

Que a esta gente, mujeres y hombres del pueblo, se les puede contar esta historia sin más vueltas, ellos sabrán que es la suya.

fragmento final de Los Laberintos de la Memoria, cuya tercera edición está disponible libremente en el blog

“Escribir recuerdos es sanador”….reportaje en Tiempo Argentino


 

“Escribir recuerdos es sanador”

Reivindica a la literatura como un remedio para exorcizar las huellas de la dictadura y “llenar los agujeros” que deja el horror. Ficción, “deudas” familiares y la lucha política.

Por: 
 
Daniel Enzetti

Una bomba destrozó su casa rosarina en 1975, la dictadura lo secuestró dos veces, y entre las sesiones de picana y torneos de patadas que armaban sus captores para que aprendiera buenas costumbres, casi se muere en un centro clandestino de detención. Los genocidas veían a José Schulman como una figurita difícil. En plena caza de brujas rojas, no podían privarse de tener a uno de los principales miembros de la Juventud Comunista de Santa Fe. Pero el tipo, empecinado, sobrevivió. Es secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre –el organismo de Derechos Humanos más antiguo del país–, querellante histórico en la causa Triple A, impulsor de la investigación por la responsabilidad de la empresa Acindar en la matanza de Villa Constitución, y declarante permanente en decenas de audiencias por juicios de lesa humanidad. Pero su herramienta de pelea es la literatura. Cuentos, relatos y poesía. Como los que están en su último libro, Un vaso de agua. Realidad ficcionada, porque “hay cosas del horror tan íntimas e indecibles, que no se pueden describir en un ensayo periodístico o histórico. Eso, la ficción lo resuelve.”

–La ficción regala licencias…
–Hay dos frases que me enseñaron eso. Una de Augusto Roa Bastos en el libro Vigilia del Almirante: “Con los documentos verdaderos se escribe la historia falsa, sólo la ficción puede contar la verdad.” La otra es del español Jorge Semprún, que pasó por los campos de concentración nazis: “No se puede vivir sin recordar, pero es imposible estar todo el tiempo recordando.”
–¿Para qué escribe, y qué le dio la escritura?
–Primero es importante decir por qué lo hago. Empecé a escribir en medio de la peor crisis depresiva de mi vida, cuando en 1999 detuvieron a Víctor Brusa, el funcionario judicial que me había torturado, y lo liberaron al otro día. Me di cuenta de que volcar recuerdos en un papel era sanador, y me permitía recuperar las cosas que me había arrancado la dictadura.
–¿Cuáles?
–Buena parte de la juventud. La dictadura nos robó eso, vivir con plenitud, con alegría. ¿Quién podía sostener el deseo cuando te vuelan tu casa o te torturan tirado en un camastro?
–El primer cuento del libro, que se titula igual, habla de aquella bomba y de su madre sola, esperando ayuda después de la explosión. ¿Cómo lo recuerda?
–Militaba en la Liga y en el PC santafesino, y ya tenía señales de que la cosa empeoraba. El 5 de diciembre de 1975, la bomba reventó mi casa familiar, a las 3 de la mañana. El cuento responde a una deuda que yo tenía con mi vieja, sentí mucha culpa pensando en ella.
–¿Por qué?
–Porque ella no había decidido luchar por la revolución, como sus hijos. Y tuvo que soportar cosas terribles. Todavía la recuerdo de madrugada, en el medio de las esquirlas. Se sentó en la vereda, y no se acercó un solo vecino para ayudarla. La imagen me vino a la cabeza en estos días, a raíz de los linchamientos. Parece que ahora descubrieron que hay gente de derecha. 
–Uno de sus textos dice que los militares “veían a las chicas como incubadoras vivientes”.
–Hay algo del horror que es inenarrable. Lo que uno hace con la ficción es bordearlo, inventar, llenar agujeros por no entender o no conocer ciertas cosas. Escribir es como invocar un conjuro que me saca el dolor.  «

Paraguay: la tercera Huelga General de su historia y la enésima huelga de hambre de los presos políticos.


hmbre

El que acaba de finalizar es el cuarto viaje de la Liga al Paraguay en los últimos años.

El primero fue en el 2009 para realizar en conjunto con los compañeros de La Comuna un seminario sobre la Operación Cóndor en el edificio del Congreso de la Nación (por cierto, el edificio fue donado por Taiwán y así lo recuerda una placa en la entrada, algo bastante simbólico de la situación colonial del país guaraní). Por entonces gobernaba Lugo pero el Poder Judicial Stronerista seguía intacto y ya los Seis Campesinos apresados por la Argentina con engaños (el embajador los invitó a gozar del país de los derechos humanos para luego apresarlos en la oficina donde tramitaban el asilo político) para entregarlos en bandeja para la ejecución judicial que ha cargado una condena de treinta y cinco años sobre los hermanos campesinos. Hemos tratado de visitarlos en cada ocasión que tuvimos. Seguimos aprendiendo de ellos y del conjunto del movimiento campesino, popular y de las fuerzas políticas de izquierda con las que hemos ido tejiendo relaciones fraternales.[1]

El segundo viaje fue en abril del 2013 para participar en la frustrada Audiencia preliminar (una especie de juicio corto que en un par de días sella el destino de los acusados) de los Campesinos de Curuguaty, emboscados, torturados, asesinados y apresados en una maniobra policial/judicial que tenía en la mira la ejecución congresal del presidente Lugo en un Juicio Político donde la acusación se permitió afirmar que “dado que los acontecimientos eran de publico conocimiento, no hacían falta demostrarlos”. Si así liquidaron un presidente constitucional, la increíble sucesión de aberraciones jurídicas que rodean al caso Curuguaty no llaman la atención. Allí le dimos a Rubén Villalba y sus compañeros de lucha un primer abrazo: fue en la propia sala de audiencias frente a soldados con armas largas que custodiaban campesinos, mujeres y bebés. En la lectura de la “prueba” se mencionaron rollos de papel higiénico, tapitas de gaseosas y otros elementos tan peligrosos como esos.

El tercer viaje fue en noviembre pasado para participar en una Misión Internacional de Observación de los Derechos Humanos en Paraguay. En 48hs recorrimos 1200 kms. por los territorios ocupados militarmente, que “casualmente” son los de mayor desarrollo de los cultivos de soja transgénica (Paraguay es el cuarto mayor país exportador sojero del mundo), de producción ganadera (sexto mayor país exportador de carne vacuna del mundo) y de marihuana (solo México produce más que Paraguay), todos cultivos que no requieren de grandes cantidades de labores agrícolas y por eso impulsan de manera sistemática el proceso de extinción del campesinado paraguayo y el asesinato o la ejecución judicial de los dirigentes campesinos que pretenden frenar el proceso “modernizador”. Cálculos diversos ponen en más de ciento cincuenta lideres campesinos los asesinados desde el final de la Dictadura de Stroessner en 1989. En los últimos años la secuencia represiva pasó de las incriminaciones masivas pero que no generaban condenas judiciales al asesinato calificado y la persecución puntual sobre los dirigentes como los que se conocen como los del Caso Cecilia o los del Caso Curuguaty.[2] En esa vasta zona del Chaco Paraguayo que se extiende desde la frontera con Brasil al este y la frontera boliviana al norte se concentran las mayores acciones de resistencia campesina y de represión estatal. Una vasta zona fue militarizada por Cartes y por allí andan los asesores yankees que se alojan en las bases militares que se van instalando en el Paraguay. Allí también opera el Ejercito del Pueblo Paraguayo, un grupo de lucha armada que por ahora no cuenta con demasiados vínculos con el movimiento campesino y popular de resistencia y que sirve de excusa para criminalizar a todas y todos los que de un modo u otro resisten el plan Cartes. En esa zona están las tierras de Marina Kue, cedidas a la Marina Paraguaya en su momento, usurpadas por un “prócer” del Partido Colorado (base de la dictadura Stronerista y ahora del gobierno de Cartes) que intentaban ser visualizadas como publicas por los campesinos cuando fueron masacrados por el Operativo de junio de 2012, que terminaría llevándose puesto a Lugo.[3]

En este cuarto viaje compartimos los preparativos y realización de la tercera Huelga General en la Historia del Paraguay (las otras dos son de 1958 y 1994), participamos en el Festival de Apertura, en los actos de Inicio (a las 0 hs del día miércoles 26 de marzo), en el piquete del Frente Guazú que cortó un importante acceso de Asunción desde las cinco a las ocho de la mañana, compartimos con los abogados de Codehupy la guardia contra probables arrestos y luego los actos de cierre en pleno centro de Asunción. Volvimos a entrar a Tacumbú para solidarizarnos con la huelga de hambre de los compañeros de Curuguaty y conversar largamente con los Seis Campesinos de la causa Cecilia. Fueron cuatro días muy intensos durante los cuales pude conversar con decenas de dirigentes sociales, políticos y hasta con ex miembros del anterior gobierno que mucho aportaron a entender la realidad paraguaya y comprometerme aún más con sus justas causas.[4]

Intentaré sistematizar mis aprendizajes en cuatro breves notas que pretenden inducir a la investigación y el conocimiento para incrementar la imprescindible solidaridad

 

uno. En Paraguay no hay Justicia. No hay Estado de Derecho ni siquiera la ficción burguesa que reina en casi toda América Latina.

Paraguay pagó muy caro sus intentos de desarrollo autónomo entre 1816/1875 (inicio del gobierno del Dr. Gaspar Rodríguez de Francia y finales del Genocidio perpetrado por la Triple Alianza brasilera, argentina y uruguaya). Devastada por la guerra fue luego saqueada por los gobiernos impuestos que primero vendieron la tierra pública a los pocos que podían comprarla gestando una matriz de propiedad de la tierra que todavía se mantiene: el 4,1% de las propiedades concentran el 88,12% de la superficie agrícola mientras el restante 95,9% de las fincas (menores a 100has) solo posee el 11, 88% del territorio (Censo Agropecuario Nacional 2008). La Comisión Nacional de la Verdad determinó que la inmensa mayoría de las tierras privadas son “mal habidas” puesto que fueron obtenidas con el concurso de la Dictadura Stronerista principalmente. La impunidad en Paraguay es básicamente la estructura de la propiedad agraria.

En los años 30 fue llevada a guerrear con Bolivia de la mano de las petroleras que disputaban el Chaco Paraguayo. Ganó la guerra pero perdió el futuro. Los dictadores Morinigo entre 1940 y 1948 y Stroessner por treinta y cinco años sellaron la dominación y dejaron a Paraguay fuera de la tradición del liberalismo burgués que formateó las republicas de la región. La frase “lo que es de conocimiento publico no necesita probarse” inscripta en la acusación contra Lugo resume la tradición stronerista que preside el Poder Judicial: ninguna de las llamadas garantías procesales funciona en Paraguay y basta examinar el caso de los Seis Campesinos (condenados por la simple delación de un supuesto infiltrado en el partido Patria Libre que hasta tuvo que retractarse varias veces porque se confundía con las fechas y decía haber escuchado preparativos para un secuestro meses después que se había realizado) o el de Marina Kue en el que los asesinados y torturados son los campesinos pero los fiscales, militares y oficiales de inteligencia que prepararon la masacre son los que acusan y condenan, para hacerse una idea de lo que hablamos. Constitución hay, simplemente que nadie le hace ningún caso.

En los últimos meses se utiliza las siguientes figuras del Código Penal para perseguir a los campesinos: art. 142 “invasión de inmueble ajeno”, art. 216 “intervenciones peligrosas en el transito terrestre” a los que se suman los que reprimen “perturbación de la paz publica” “amenaza de hechos punibles” “resistencia a la autoridad” “coacción agravada” y principalmente el de “asociación criminal” que por el monto de la pena prevista es el que más limitaciones pone al accionar de las y los defensores de los derechos humanos.

 

dos. En Paraguay los campesinos siguen siendo el sujeto social principal de la historia. Y hoy están amenazados de extinción.

Liquidados los intentos industrializadores de Gaspar Francia, durante casi todo el siglo XX Paraguay fue ahogado por el latifundio y las dictaduras. El 55% de la población no tiene para comprar una canasta básica de alimentos y más del 30% de la población está por debajo de la línea de la pobreza según la Cepal/2012. Y casi todos ellos son campesinos o de origen campesino.

Permítanme citar extensamente a un pensador inglés extraordinario: John Berger quien en el epilogo de Porca Tierra explica (y yo comparto) las razones de un proceso histórico universal propio del desarrollo de la civilización capitalista:   “La agricultura no requiere necesariamente la existencia de campesinos. El campesino británico fue aniquilado (salvo en ciertas zonas de Irlanda y Escocia) hace más de un siglo. En Estados Unidos no ha habido campesinos en la historia moderna porque el índice de desarrollo económico basado en el intercambio monetario fue demasiado rápido y demasiado total. En Francia, en la actualidad cada año abandonan el campo unos 150.000 campesinos. Los planificadores económicos de la CEE prevén la eliminación sistemática del campesinado para el final del siglo, si no antes. Por razones de orden político a corto plazo no utilizan la palabra eliminación, sino el término modernización. La modernización entraña la desaparición de los pequeños campesinos (la mayoría) y la transformación de la minoría restante en unos seres totalmente diferentes desde el punto de vista social y económico. El desembolso de capital con vistas a una mecanización y fertilización intensiva, el tamaño necesario de la granja que ha de producir exclusivamente para el mercado, la especialización en diferentes productos de las zonas agrícolas, todo ello significa que la familia campesina deja de ser una unidad productiva y que, en su lugar, el campesino pasa a depender de los intereses que le financian y le compran la producción. La presión económica, imprescindible para el desarrollo de este plan, la proporciona la caída del valor en el mercado de los productos agrícolas. En Francia hoy, el poder adquisitivo del precio de un saco de trigo es tres veces menor que hace cincuenta años. La persuasión ideológica la proporcionan todas las promesas de la sociedad de consumo. Un campesino intacto era la única clase social con una resistencia interna hacia el consumismo. Desintegrando las sociedades campesinas se amplía el mercado.   En gran parte del Tercer Mundo, los sistemas de tenencia de la tierra (en muchas zonas de América Latina un uno por cien de los propietarios posee el sesenta por ciento de la tierra cultivable y el cien por cien de la más productiva), la imposición de monocultivos para el beneficio de las empresas capitalistas, la marginalización de las granjas de subsistencia y, sólo y únicamente debido a ello, el ascenso de la población, hacen que cada vez más y más campesinos se vean reducidos a un estado de pobreza tal que, sin tierra, sin semillas, sin esperanza, pierden toda su identidad social previa. Muchos de estos ex campesinos se aventuran en las ciudades, en donde forman una masa compuesta por millones de personas; una masa, como no la había habido nunca antes, de vagabundos estáticos; una masa de sirvientes desempleados. Sirvientes en el sentido de que esperan en los suburbios, arrancados de su pasado, excluidos de los beneficios del progreso, abandonados por la tradición sin nadie a quien servir. Engels y la mayoría de los marxistas del siglo XX predijeron la desaparición del campesinado frente a la mayor rentabilidad de la agricultura capitalista. El modo de producción capitalista aboliría la producción del pequeño campesinado «como la máquina de vapor aplasta a la carretilla». Estas profecías subestimaban la resistencia de la economía campesina y sobrevaloraban el atractivo que podría tener la agricultura para el capital. Por un lado, la familia campesina podía sobrevivir sin beneficios (la contabilidad de los costos no se puede aplicar a su economía); y por el otro, para el capital, la tierra, a diferencia de otros productos, no es infinitamente reproducible, y la inversión en la producción agrícola termina enfrentándose a algún imperativo y produce menores ingresos. El campesino ha sobrevivido más tiempo del que le habían pronosticado. Pero durante los últimos veinte años, el capital monopolista, mediante sus empresas multinacionales, ha creado una nueva estructura del todo rentable, la «agribusiness», por medio de la cual controla el mercado, aunque no necesariamente la producción, y el procesado, empaquetado y venta de todo tipo de productos alimenticios. La penetración de este mercado en todos los rincones de la tierra está acabando con el campesinado. En los países desarrollados mediante una conversión más o menos planificada; en los países subdesarrollados de forma catastrófica. Anteriormente, las ciudades dependían del campo para el alimento, y los campesinos se veían obligados, de una manera o de otra, a separarse de su llamado «excedente». No falta mucho para que todo el mundo rural dependa de las ciudades incluso para el alimento que requiere su población. Cuando suceda esto, si llega a suceder realmente, los campesinos habrán dejado de existir.” [5]

Como afirmé más arriba en Paraguay este proceso histórico universal se potencia por la mafia de la droga, de la soja y de los ganaderos. Todos ellos se ven “molestos” por la presencia de los campesinos, y se dedican a asesinar, criminalizar, encarcelar y condenar a los dirigentes campesinos. El que no quiera verlo deberá mirar a otro lado.

 

tres. La “anomalía” del gobierno de Lugo y lo “original” del de Cartes

No importan las limitaciones y falencias que tuvo, el gobierno de Lugo fue una verdadera anomalía en la historia de dictaduras y continuidades democráticas funcionales al “continuismo” que se vivieron desde 1989 en adelante. Según un ex Ministro de su gobierno, Lugo estaba apoyado en tres pilares que lo sostenían y explicaban:

  • el movimiento campesino, social y popular que impuso la (débil) coalición electoral que lo llevó al triunfo, pero que no lo sostenía en sus tímidos aprontes reformistas y que lo terminó traicionando del modo más brutal (fue su aliado del Partido Liberal el que sostuvo el proceso de golpe constitucional y lo reemplazó en el gobierno.
  • los procesos de transformación en curso en América Latina que generaron formas estatales de integración no tradicionales como el Alba y las promesas (incumplidas) de crear un Banco del Sur o generar una nueva estrategia de Defensa que reemplace la doctrina de Seguridad Nacional reciclada bajo la mascara de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
  • una corriente militar progresista que gestó un inédito Ministerio de Defensa, popular y nacionalista, antimperialista y partidario de la unidad popular.

La táctica imperial fue transparente y debería ser anotada por el movimiento popular latinoamericano: presionó a Lugo de todas las maneras posibles (legales, comunicacionales, económicas y hasta con maniobras de inteligencia) para que no “sintonizara” con el movimiento popular de modo tal que lo desalentara y desmovilizara mediante la incorporación a la función publica de decenas de dirigentes sociales; neutralizó todo lo que pudo la integración con  latinoamérica y se aprovecho del oportunismo económico de los principales “socios comerciales” Brasil y Argentina que siguieron sometiendo al Paraguay a “relaciones no equitativas”, o sea que ejercieron formas coloniales de dominación sobre la electricidad y otras riquezas paraguayas como la tierra que usufructúan productores brasileros y argentinos; y cuando se vio con fuerzas para forzar la renuncia del Ministro de Defensa desde la Embajada norteamericana los días de Lugo estaban contados. Claro que para liquidarlo acudieron a la Masacre de Curuguaty como una clara señal que no iban por Lugo sino por los campesinos y la izquierda revolucionaria.

El golpe preparó la llegada de Cartes que expresa la continuidad del Stronerismo pero intenta cumplir las tareas inconclusas que el capital internacional reclama: privatizaciones, más y más concesiones para arrebatar el agua y la energía eléctrica y transformar todo  en una inmensa huerta de soja, marihuana y crianza de vacas.

En su camino neoliberal, Cartes no solo arremete contra el pueblo, también tropieza con sectores del poder, de la vieja mafia colorada y otros sectores burgueses.

 

cuatro. la huelga de hambre de Curuguaty y la tercera huelga general

Permítanme una confesión personal: no me atraen las huelgas de hambre. En mis lecturas adolescentes aprendí de los guerrilleros rusos antifascistas y del Comandante Guevara que un hombre comprometido con el cambio social debe cuidar su vida y ponerla al servicio de los demás. Hacer lo que haya que hacer en beneficio de la humanidad, no importan las circunstancias, era el modo de definir el heroísmo de Julius Fucik, aquel de “por la alegría he ido al combate, por la alegría muero, que jamás la tristeza sea asociada a mi nombre”.

Permítanme una segunda confesión personal: cuando los Seis Campesinos estaban presos en la Cárcel de Marcos Paz (periodo de tiempo carcelario que la Justicia Paraguay califica de “estadía en un hotel”), vivía aquellos días con angustia y tristeza. Con mucho temor por los compañeros y mucha impotencia.

Pero en este viaje a Paraguay; en las conversaciones con Carlos Luis Casabianca, inveterado veterano de cárceles y exilios, aprendí que en las condiciones extremas de un país en que no existe el Estado de Derecho, la huelga de hambre es casi siempre el único recurso.

A diferencia de Argentina, tanto la lucha armada contra la injusticia como la huelga de hambre en la Cárcel son parte de la cultura política popular aceptada con bastante naturalidad por casi todos los luchadores sociales y políticos.

La masacre de Curuguaty, los presos de Curuguaty, la aberración jurídica de Curuguaty, el encierro infame de los campesinos de Curuguaty precedió al golpe contra Lugo y durante meses y meses nombrarlos era casi un acto de heroísmo por el grado de descalificación que el sistema había logrado sobre ellos. Casi tanto como la que montó sobre los Seis Campesinos de la causa Cecilia.

Pero los presos de Curuguaty resistieron. Encabezados por su jefe político, el comunista Rubén Villada; alentados por sus familiares dirigidos por una extraordinaria campesina de nombre Martina (que nos visitó en Argentina el año pasado), rodeados por buena parte del movimiento de derechos humanos: el Serpaj Paraguay, la Codehupy, la Comuna y sus equipos jurídicos, sostenidos de todas las maneras posibles (incluidas las políticas pero mucho más por la ternura) de la Articulación Curuguaty y su referente más popular, el Pollo Fabricio, resistieron y pasaron a la ofensiva. Luego de innumerables vejámenes, encerrados en la Cárcel más sórdida del Paraguay y seguro que una de las más sórdidas de América Latina (más que las Colombianas, que no es poco).

Hay una relación intima, oculta pero innegable entre la resistencia de los presos de Tacumbú (y ahora nombro a todos los presos políticos de Tacumbú) y la resistencia popular a las leyes privatizadoras de Cartes. No es casualidad entonces que del conjunto de consignas que convocaban la huelga general sobresalgan dos: la anulación de la Ley APP (alianza entre lo publico y lo privado, les suena?) y la solución del caso Curuguaty (no solo la libertad de los compañeros, sino la recuperación de las tierras de Marina Kue para el pueblo).

Y son esas dos consignas las que le dan a esta tercera huelga general un significado histórico especial.

No soy adivino, ni mucho menos experto conocedor de la realidad paraguaya pero me animaría a decir que en el largo ciclo histórico: frustración de la experiencia autonómica de Gaspar Francia, genocidio argentino brasilero del pueblo paraguayo a finales del siglo XIX, la larga noche de las dictaduras de Morinigo Stroessner, la farsa continuista con mascaras democráticas, la anomalía Lugo y su derrota; la huelga general marca un punto de recuperación de aquella frustración y vuelve a poner en marcha el reloj de la acumulación de fuerzas.

Que avance o no dependerá de la fuerza y la inteligencia del movimiento popular y de muchos otros factores (vitalidad del proceso latinoamericano, disputas al interior del bloque de Poder, hegemonías en el movimiento popular, etc.) pero algo tengo claro de mis viajes a Paraguay: solo la ética puede fundar una política liberadora y no hay política de liberación que no se haga cargo de los presos políticos, la actitud hacia ellos es un barómetro eficaz de la verdadera subjetividad popular;  el primer derecho de los pueblos es a la autodeterminación y ese es el primer derecho a defender de manera solidaria: luchar por la libertad de los presos políticos paraguayos no es solo un deber ético y moral, es una acción de autodefensa para todos los pueblos de América Latina porque de las muchas verdades guevaristas hay una que atravesó todas las pruebas y es aquella que él envía sus hijos como despedida y que sigue siendo la estrategia política más realista y eficaz de todas: “…y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”

[1] http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2009/12/13/cuatro-fotos-del-paraguay/

[2] http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2013/11/15/la-dignidad-se-aloja-en-el-sotano-del-penal-paraguayo-de-tacumbu/

[3] http://www.codehupy.org/index.php?option=com_content&view=article&id=241:-informe-preliminar-de-la-mision-de-observacion-internacional-de-la-situacion-de-los-derechos-humanos-en-paraguay&catid=8:estatutos

[4] complementé las conversaciones con la lectura de tres libros: “Reflexiones políticas desde la Cárcel” de Agustín Rodríguez, uno de los Seis Campesinos; “Clandestino y bajo el agua” de Carlos Luis Casabianca, presidente del Partido Comunista Paraguayo y activo luchador cotidiano a sus 86 bien llevados años que además fue mi generoso anfitrión y el “Informe de Derechos Humanos sobre el caso Marina Kue” de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay.

[5] http://soria-goig.com/despoblacion/despo_03.htm

El cumpleaños de Iris Avellaneda y la cuestión Milani


Desde hace algunos años, Iris festeja su cumpleaños en la Minga de Morón, esa gran acción popular, cultural y política, contra el olvido y la impunidad que se desarrolla el domingo previo a cada 24 de marzo.

En el 2009, cuando todavía no arrancaba el Juicio Oral contra los Generales Riveros y Verplaetsen, el asesino Aneto y el resto de los imputados en la causa del Negrito Floreal, la Dirección de Derechos Humanos de Morón tuvo el decoro de pasar un video sobre la vida del Negrito y permitir que Iris le hable a la multitud desde el escenario principal.

Cuando se apagaron las luces y comenzó a proyectarse el video de Floreal, un silencio sobrecogedor se produjo en ese inmenso campo y cuando Iris comenzó a hablarles; como habla Iris, sencillo, con dulzura de madre y contundencia guevarista, se produjo el “milagro”. Los miles de jovenes se engancharon con Iris como si ella fuera una artista famosa. Ese día nos convencimos que habíamos vencido.  El Negrito había salido del pequeño espacio de nuestra memoria para comenzar a convertirse en un mito de la resistencia popular. Y con eso que todavía faltaba el juicio, el aguante de la noche previa al comienzo, los cuatro meses con la sala llena y la gente en la calle, y los alegatos y la sentencia. Todavía faltaba que Floreal volviera a su escuela y se hiciera libro, y que los niños de  la Escuela Policía Federal de Avellaneda decidieran cambiar su nombre por el de Floreal Avellaneda y muchas otras cosas que ocurren casi a diario con el Negrito peleándole al olvido y la impunidad.

 

Iris, como el resto de sus compañeros de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre es una mujer agradecida. Por eso tenemos con los compañeros de Morón, de la dirección de Derechos Humanos, del Municipio, del Consejo Deliberante, etc. , una relación muy especial, fraterna, respetuosa, de gente que se sabe distinta pero que camina junta hacia el mismo objetivo.

Respetuosa y fraterna sí, pero no menos respetuosa de nuestros principios y proyecto político. Por eso, este año Iris levantó un pequeño cartel hecho a mano por los HIJOS de la zona Oeste que decía: “Fuera Milani Genocida”. Un verbo, un nombre propio y un calificativo que condensan la posición de la Liga en estos días, porque el Fuera Milani Genocida podría haber sido también Fuera Berni Represor o Fuera Granados Manodura.  El Fuera expresa una posición activa de la Liga. No somos gente de media palabra. Cuando dijimos Apoyamos los Juicios contra los Genocidas no nos quedamos mirando o leyendo lo que otros hacían sino que con alma y vida nos metimos en todos los juicios que nos dio y nos da el cuero, que no son pocos. Y cuando supimos que un Militar acusado por sobrevivientes y familiares de victimas del Terrorismo de Estado de haber participado en el Genocidio de manera actica y conciente, no fuimos ni somos de los que nos “lamentamos” o “preguntamos los porqué de tal decisión”; no, nosotros luchamos para que se vaya Milani.

Con Iris decimos Fuera Milani Genocida.

Porque hay que echarlo y porque Milani debe ser juzgado con todas las garantías procesales (las mismas que él le negó al soldado Ledo) y condenado por sus crímenes, que son los de un Estado que lo protegió por cuarenta años y que ahora lo sigue protegiendo

Y no nos equivocamos porque, una vez más, las conductas actuales de aquellos que participaron en el Genocidio, confirman la matriz ideológica que los conformó como asesinos. Desde que asumió Milani no ha dejado de producir actos institucionales de adaptación del Ejercito a la estrategia global del Imperialismo Norteamericano para la región: instalar el eje de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo como centrales de la labor de las fuerzas de “Seguridad” o para decirlo en nuestros términos, del “aparato armado del Estado”.  En enero firmó un acuerdo con el Comando Sur del Ejercito de Estados Unidos para comprar material rodante para las tropas que se van instalando en la frontera como “refuerzo” de la Gendarmería y policías provinciales, supuestamente para la lucha contra los narcos que no dejan de crecer y ocupar territorios para la mafia. En febrero su cómplice Berni (también militar, pero no del arma de Inteligencia sino Medico Militar) participó en la reunión de la OEA para planificar la lucha contra “el terrorismo” y todo el tiempo se promueve el debate sobre si es o no es necesario sumar a las fuerzas armadas al combate contra los narcos.

Con la designación de Milani comenzó una secuencia de claudicaciones y regresiones que van arrasando con el progresismo kirchnerista. Que Mariotto sea el que proponga liquidar el derecho de huelga de los trabajadores de la educación da una idea de todo lo que cambió en estos meses. El pedido de una ley que limite el derecho a cortar las calles y las rutas por parte de los que no tienen otra manera de resistir la injusticia y los atropellos, hecho desde la más alta figura del Poder Ejecutivo confirma que no estamos ante cambios parciales o coyunturales sino ante una regresión en forma de las políticas de derechos humanos.  Y es ante esa regresión que nos plantamos y llamamos a resistir.  Fuera Milani Genocida dijo Iris en la Minga de Morón.

Libertad a Esteche y Lescano, los dirigentes de Quebracho presos por repudiar el asesinato de Fuentealba, agregamos nosotros. Fuera Berni, Granados y todos los que predican mano dura para los niños y pobres y represión para los que luchan. Anulación de la condena a prisión perpetua para los petroleros de Las Heras que luchaban por aumento salarial en el 2006 y tomaron una comisaria para liberar sus dirigentes. Derogación de la Ley Antiterrorista 26734 (en su última versión de 2011, hubo otra de 2007, ambas propuestas por los Kirchner) y abandono de todo ámbito de coordinación continental de lucha “antiterrorista” que sirven de fundamento a la activa política de expulsiones del país de compañeros latinoamericanos como los Seis Campesinos Paraguayos que fueron condenados a treinta y cinco años de prisión por la Justicia Stronerista en el 2009. Respeto a los ambitos autonomos de construcción de memoria: No a la disolución del Instituto Espacio para la Memoria que propugna el acuerdo Cristina Macri de fin de año. Y muchas más cuestiones que resumimos en nuestro proclama del 75º aniversario de la Liga.[1]

No es la hora de “lamentarnos” o “aconsejar” a los Milani, Berni, Granados o Mariotto que reflexionen y cambien sus posturas. No somos tan ingenuos para creer que alguien hace lo que no quiere o no está convencido. Desde 1937 aprendimos a decir tortura a la tortura y presos políticos a los presos políticos. Y a resistir. Siempre. Contra quien sea y en las condiciones que sean.

Y esa es la lección política y ética de Iris con su Fuera Milani Genocida.

Es un llamado a RESISTIR las políticas represoras y violadoras de los derechos humanos.

A resistir como ella resistió la impunidad de sus torturadores y asesinos de su hijo.

Eso es lo que aprendimos en estos años.

Contra los violadores de los derechos humanos no vale lloriquear o lamentarse, y mucho menos llamarlos a que dejen de ser lo que son.

La única política ética es la de resistir.

Y la Liga seguirá el camino de su historia que hoy renueva Iris.

Por el Negrito Floreal y por el viejo Floreal, por Teresa y por Freddy, por Julio y por todas y todos los que hicieron de la ética la manera de hacer política de derechos humanos

 

dirección nacional de la Liga

 

Imagen

 

[1] https://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2012/12/08/en-su-setenta-y-cinco-aniversario-la-ladh-al-valorar-su-historia-de-lucha-como-parte-de-todas-las-luchas-por-la-conquista-de-todos-los-derechos-humanos-para-todos-propone-y-se-compromete-a-luchar/

 

Porque la educación es un derecho popular, apoyamos y llamamos a sostener entre todos la lucha de los trabajadores de la educación por un salario digno, mejores condiciones laborales que posibiliten una educación liberadora para nuestro pueblo


 

Imagen

 

En 1970, el gran dirigente obrero cordobés Agustín Tosco, quien también fuera directivo de nuestra Liga Argentina por los Derechos del Hombre, en un Congreso en Defensa de la Educación Popular convocado en Tucumán por Francisco Isauro Arancibia (maestro y dirigente sindical asesinado por la dictadura en la misma noche del 24 de marzo de 1976) diría que “Nuestra concepción es humanista y, por lo tanto revolucionaria, y trae este tipo de solidaridad al Congreso Nacional de Educación.    Acepto que si bien en sus definiciones específicas sólo deben participar los compañeros docentes, el gran concepto que va a permitir que se resuelvan los problemas de los compañeros docentes, los problemas que ellos tienen, los problemas espirituales al contemplar como padecen los niños, la solución no va a estar -es necesario recordarlo- en la lucha que se entable en el medio, sino en la lucha del pueblo argentino, de todos sus sectores postergados, y en la medida que sepamos darnos la mano. En la medida que nos brindemos solidaridad y combatividad”

 

Aquella Reforma Educativa, impulsada por el Ministro Astigueta de Onganía fue resistida y solo pudo aplicarse parcialmente. Fue Menem, su ministra Decibe y los intelectuales que colaboraron con ella (Tedesco, Filmus y Cía.) quien logró el viejo objetivo de desarticular el sistema de educación construido a finales del siglo XIX, incompleto, parcial, conductista y poco estimulador del pensamiento crítico pero eficaz en lograr la incorporación de millones de niños al sistema educativo y garantizar un piso cultural acorde a la época.

 

La reforma neoliberal, impuesta por el Banco Mundial, se basaba en criterios mercantilistas y de “eficacia”industrial como si educar fuera similar a producir clavos o churros.  La Reforma de los 90 puso el foco en destruir el sistema de formación docente y en promover un nuevo sentido común donde no importaba lo que se aprendía o cómo sino cumplir objetivos macro, igual que imponía el FMI sobre la economía. La idea del presentismo  es ajena a los criterios históricos de la educación en la Argentina y resulta la metáfora perfecta de lo que el neoliberalismo espera de la educación: fingir que se educa con números de presencias y porcentajes del presupuesto.

 

En momentos que un proceso de ajuste feroz se abate sobre el pueblo, pretender limitar el reclamo salarial es directamente funcional a la tasa de ganancia de los grupos económicos que han hecho de la producción de soja transgénica, la minería a cielo abierto, el armado de autos con partes importadas y el aprovechamiento de las ventajas de la integración económica su modo de empoderarse.

 

La lucha en común por el aumento salarial, debería unirse al reclamo contra las aulas containers y la inscripción online en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y para continuar un debate sobre el modo de lograr que la educación aporte a forjar ciudadanos comprometidos con la Memoria, la Verdad, la Justicia y la lucha por la conquista de todos los derechos para todos. Una educación liberadora como soñaban Marina Vilte, Francisco Isauro Arancibia y los miles y miles de estudiantes, maestros, profesores y científicos exterminados por el Terrorismo de Estado que luchaban por los mismos objetivos que hoy reclaman los trabajadores de la educación en la Argentina. Y junto con ellos la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Ahora y siempre.

 

DIRECCION NACIONAL DE LA LIGA

Buenos Aires, 4 de marzo de 2014

 

 

La devaluación golpea los derechos humanos


 

 

Aunque parezca una noticia de la pagina de economía, la devaluación en curso y la correspondiente inflación afecta de un modo directo el acceso a los derechos humanos y debiera ser materia de debate de los organismos de derechos humanos y de tantas secretarías y direcciones de derechos humanos de carácter nacional y provincial.

 

La enorme distancia entre el aumento de los precios de los artículos de consumo popular y los ingresos de la inmensa mayoría de la población (salarios, jubilaciones, pensiones, subsidios, etc.) afecta de un modo directo el derecho a la salud, la alimentación, la vivienda, la educación, el trabajo digno y bien retribuido, la seguridad social, y el acceso a la cultura tanto como productor o espectador.

 

Los vuelven letra muerta.

 

Como bien dijera el Juez Carlos Rosanzky en relación al cuidado de la niñez: “la Argentina es campeona en la firma de pactos y convenios de protección de la infancia, pero también es la campeona mundial del incumplimiento”

 

Con la mega devaluación muchos derechos económicos sociales, muchos de ellos conquistados en la década kirchnerista, quedan virtualmente anulados.

 

Igual que con el arribo de Milani a la conducción del Ejercito, la regresión no esperó al 2015, el futuro es hoy.

 

En diciembre pasado, el economista Claudio Katz daba algunas claves para entender el proceso devaluatorio que superen las tonterías de los economistas neoliberales pero también de los heterodoxos como Kicillof que nos han hundido en este pantano:  “Argentina es una economía agro-exportadora asentada en la extraordinaria fertilidad de la tierra. Este ventajoso acervo de recursos naturales constituye una maldición bajo el capitalismo, puesto que establece un alto piso de renta comparativa para cualquier otra inversión. Ninguna actividad ofrece un nivel de rendimiento semejante al agro. Esta asimetría determinó la preeminencia inicial de la ganadería y los cereales y su reemplazo actual por la soja.

 

La inversión industrial no pudo competir durante la centuria pasada con el latifundio terrateniente y no logra rivalizar en la actualidad con los Pools de Siembra. Un sector primario que ofrecía escasas ofertas de trabajo a los chacareros se ha tornado expulsivo del empleo, en la era de la siembra directa. La aglomeración en villas miserias que generaba el éxodo rural del interior ha devenido en informalidad laboral masiva. Los distintos proyectos de industrialización que se implementaron desde la segunda mitad del siglo XX apuntaron a contrarrestar esta tendencia a la primarización estructural.

 

Pero todos afrontaron el mismo límite que impone la elevada renta agroexportadora al estrecho beneficio fabril. Como la fertilidad natural de la tierra asegura costos muy inferiores al promedio mundial, la vieja tentación de privilegiar el agro invariablemente se renueva. Esa jerarquización agroexportadora reapareció con fuerza en las últimas décadas de modernización de la producción (agroquímicos, modificaciones genéticas, maquinaria de última generación) y aumento de la demanda internacional (por especulación financiera, compras de China-India y agro-combustibles).

 

Este escenario volvió a disuadir el tibio intento kirchnerista de sostener la actividad fabril, más allá de alguna sustitución de importaciones. Los capitalistas sojeros mantuvieron su renta y el estado se quedó sin los ingresos necesarios para desenvolver un modelo productivo. Esta preeminencia de la agro-exportación genera, además, una fuerte afluencia de dólares que socava la estabilidad cambiaria. Esa oferta encarece la producción local y recrea las quejas empresarias contra la “vigencia de una paridad semejante a la convertibilidad”. Estos desequilibrios estructurales volvieron a descolocar a la política económica y han impuesto el terrible correctivo devaluatorio en curso.”[1]

 

En mi aporte al debate sobre la democratización de la democracia[2] decía:  “Cuarta propuesta de democratización de democratización de la Democracia
Y una última propuesta, para abrir el debate sobre un programa posible de democratización radical de la Argentina, volvamos ya a la distribución de la renta nacional del cincuenta por ciento para los asalariados y el cincuenta por ciento para los empresarios.  Así solo sea en homenaje a Cámpora y a Perón, a los que lucharon desde el cincuenta y cinco hasta el 75 por conquistarlo y que fueron reprimidos por seguir luchando para seguir cambiando la matriz distributiva del ingreso.

 

Pero empecemos ya por el fifty fifty como dicen algunos estudiosos.
Cincuenta por ciento de la renta nacional para los trabajadores, que son como diez millones y cincuenta por ciento de la renta nacional para los empresarios, que son algunos “menos”.  Eso no sería el socialismo ni mucho menos, pero democratizaría bastante la sociedad. Con plata en el bolsillo, los trabajadores organizados podrían aprovechar las posibilidades que abre la nueva Ley de Comunicaciones para construir sus propios medios de comunicación.  Con dinero en casa, muchos podrían acceder a la televisión digital e internet por banda ancha para adquirir la ciudadanía tecnológica del nuevo siglo, así como con las jubilaciones, el aguinaldo y los convenios colectivos de los cincuenta y sesenta nuestros padres accedieron al teléfono, el cine, las vacaciones en Mar del Plata y las sierras de Córdoba,  las heladeras y las radios.

 

 

 

Sin democratizar la distribución de la riqueza todo debate sobre la democracia es estéril, formal y hasta hipocritica; seguramente por eso que en este país se habla de tantas cosas menos de la democracia.

 

No hace tanto que Fidel Castro fundamentaba que nadie puede defender lo que no tiene; por eso nosotros preferimos definirnos como luchadores por los derechos humanos y no como defensores de los derechos humanos; parece una cuestión semántica pero es una cuestión política.

 

El progresismo, y cada vez menos, a lo máximo que puede llegar es a convocar a “defender” la democracia, nunca a conquistar la verdadera y desarrollarla hasta su transformación en el imperio de los derechos humanos, todos para todos. Y a doscientos años del Mayo independentista, frustrado y traicionado tantas veces, es hora de conquistar la verdadera democracia, esa que será parte indisoluble de la verdadera independencia, de la Segunda y Definitiva Independencia de nuestros pueblos que para ser deberá volver a pensarse como una batalla en toda nuestra América contra la dominación imperial yankee y sus aliados nativos tal como la pensaron los héroes de Mayo y aquel rosarino, boliviano, cubano y americano que nos convoca desde su ejemplo a luchar por la Segunda y Definitiva Independencia porque esa gran humanidad ha dicho basta y en su marcha de gigantes ya no se detendrá…

 

Hoy, como ayer, esta batalla por la Independencia tiene en la bandera de la conquista de la democracia verdadera, una de sus divisas centrales.  Si en los ochenta, los sandinistas provocaban el debate afirmando que quien quiera democracia verdadera deberá luchar contra la dependencia, no viene mal hoy en día afirmar que quien quiera la Segunda y Definitiva Independencia deberá luchar por la Democracia Verdadera, Cotidiana, con Protagonismo popular en la gestión de todas las cosas en todos los terrenos sociales para que los hombres y las mujeres sean los verdaderos protagonistas de la historia y no protagonistas privilegiados de un drama actuado por otros pero que los afecta de un modo decisivo”.

 


[1]  La versión completa de este texto puede consultarse en Katz Claudio, “La Economía desde la Izquierda I (Coyuntura y ciclo) y II (Modelo y propuestas), http://www.geocities.com/economistas_de_izquierda/

la navidad de JuanitoLaguna 1961

El cumpleaños de Rodolfo Walsh y la cuestión Milani. Una vez más sobre la ética y la política


“No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial

ni “becarios” que vivan al amparo del presupuesto,

ejerciendo una libertad entre comillas”

Ernesto Guevara

Image

 

En 1927, encerrado en una mazmorra fascista por aquello de “debemos impedir que este cerebro funcione” –lo alegado por el fiscal en el juicio-, Antonio Gramsci, corso, intelectual comunista y revolucionario de tiempo completo, se pregunta las razones de la derrota y casi en la más rigurosa soledad elabora un conjunto de ideas que dejarían en ridículo la pretensión de acabar con su producción intelectual. Luego de varios intentos, decide articular sus reflexiones alrededor de un personaje muy popular en Italia, que había vivido cuatro siglos antes: Nicolás Maquiavelo. En “El Príncipe” había desplegado un conjunto de reglas y consejos para que el “populacho”, los que no nacieron para la política y desconocían casi todo de ella, pueda actuar con una “voluntad colectiva” y conquistar los objetivos anhelados. Para ello distingue entre la ética y la política. No descarta ni descalifica la ética, como la vulgata ha pretendido durante siglos y aún intenta, con aquella invención de que “el fin justifica los medios”, afirmación que el nunca suscribió y que por el contrario, es opuesta a su pensamiento. Lo que sí explicó Maquiavelo  es que no alcanzaba con la ética, que hacía falta eficacia en la lucha política.  Gramsci va a partir de allí;  contextualiza el concepto diciendo que en 1527 solo había una ética que era la religiosa, dictada desde Roma por el Papa y que las acciones políticas no solo tenían que ser “éticas” (en el sentido religioso predominante) sino eficaces.  La acción política debe alcanzar los objetivos proclamados y para ello propone constituir al pueblo en un “nuevo príncipe”, otro modo de nombrar (todo lo que escribía era revisado por la censura) a la fuerza organizada para la lucha política que en 1927 tenía como principal exponente al Partido Bolchevique, modelado por Lenin en la Rusia de principios del siglo XX.   Y que la ética debía contextualizarse en las tareas históricas que marcaba la vigencia de la lucha por el triunfo de la revolución socialista iniciada en noviembre del 17; es decir, no pensar la ética  en función del “plan divino” que supuestamente daría a cada hombre un lugar en la historia, su destino, sino desde la perspectiva que el hombre forja la historia con conciencia, organización y disciplina.  Luchar por el cambio social desde proyectos colectivos inspirados en el bien común representaba para Gramsci la ética de su época y no el estricto cumplimiento de las bulas y encíclicas papales[1].  Algunos años más tarde, Julius Fucik,  periodista checo antifascista, afirmaría que héroe era aquel que hacía lo que había que hacer en aras de la revolución, no importa las circunstancias.  Desde entonces, para los revolucionarios y los humanistas en general, ético es hacer lo que hay que hacer en aras de defender y potenciar la humanidad de los seres. O sea, construir el hombre nuevo.

Pero la historia resultó mucho más contradictoria y paradójica de lo que todos imaginaban. En el camino de luchas por abrir paso a la revolución socialista mundial se fue reconfigurando la ética religiosa y para el tiempo de la muerte de Gramsci (lo mantuvieron en la cárcel hasta pocos días antes de su deceso en 1937), la ética comunista mutó en una ética referencial al supuesto centro de la Revolución, la Unión Soviética y los Partidos Comunistas. A ellos  se adjudicó la propiedad de la infalibilidad y la invencibilidad; se reclamó subordinación de las conductas humanas a sus deseos, en aras de una supuesta “razón de estado revolucionaria” que recuperó de un modo trágico aquella versión deformada del Maquiavelo original. Era ético lo que era funcional a su mantenimiento y crecimiento, no importando otro razonamiento. Con la consolidación del stalinismo reapareció la pretensión instrumentalista de que la causa obliga al “sacrificio” de hacer lo que no corresponde; el fin justifica los medios,  en el lenguaje popular.  Y esa ética invadió todo, hasta las fuerzas supuestamente antagónicas del centro de la revolución mundial. El asesinato del poeta salvadoreño Roque Dalton por parte de un jefe del Ejercito Revolucionario del Pueblo de El Salvador (en castigo por su planteo de unidad de los revolucionarios) ilustra la magnitud de la deformación sufrida. La incidencia de tal concepción ética sobre el movimiento político que asumió la conducción de la mayor gesta humana: el intento de terminar con el capitalismo en el siglo XX, ha sido analizado al detalle y no es este el lugar de repasar aquella trayectoria – que terminó en el vaciado político del mundo socialista real facilitando su derrota-.

Para finales del siglo XX, consumada la debacle del llamado mundo socialista, aquello de las “melladas armas del capitalismo”[2] trepó al más descarnado posibilismo que encontró en la llamada Tercera Vía[3] , un modo brutal de expresión.  Ya no se trataba de buscar un camino intermedio entre el socialismo estatalista y el capitalismo (que para muchos era el Capitalismo de Bienestar, del cual el primer peronismo fue una de sus expresiones más acabadas), sino entre el capitalismo neoliberal en alza y el capitalismo de bienestar en declive. Un economistas británico le puso letra, Anthony Guiddens y tres estadistas: Tony Blair, laborista de Inglaterra, Massimo D Alema, ex comunista italiano y Bill Clinton, demócrata yanqui lo lanzaron al mundo.  Entre nosotros, primero fue el dirigente peronista Eduardo Alberto Duhalde, quien lo  hizo circular con la ayuda de Antonio Cafiero, en los primeros 90 y luego la posta la tomó el grupo hegemónico del Frente Grande con Chacho Álvarez y Eduardo Sigal a la cabeza. Pocos recuerdan que con el apoyo de buena parte de la dirigencia del P.T. de Brasil, el Partido Socialista de Chile y muchas otras fuerzas  “progresistas” generaron en 1997 el llamado “Consenso de Buenos Aires”, verdadero catalogo de claudicaciones programáticas que sirvió de base a las plataformas electorales de lo que hoy se llama el  “progresismo”[4].  La hipótesis de este articulo es que las huellas de aquel realismo de la razón de estado del siglo XX y de este posibilismo de renunciar al cambio verdadero y buscar un lugar intermedio entre el fundamentalismo de mercado y la regulación estatal del capital, han modelado a toda una generación de luchadores democráticos.  Muchos de ellos han accedido a cargos de gobierno y son cautivos de aquel cepo ideológico, que puede llegar a frustrar las intenciones más valiosas y osadas.   El caso es  que, una vez más, postergan la “ética” en aras de la “política” y las palabras las pongo entre comillas porque pretendo condensar en dos términos un campo de cuestiones conceptuales e históricas bastante amplio.  Digamos, para entendernos, que por ética en este texto, entiendo los principios filosóficos e ideológicos, la coherencia entre lo proclamado y lo actuado y el respeto por las luchas libertarias que nos precedieron y prepararon nuestro presente; y por “política” entenderé el conjunto de acciones desplegadas desde el gobierno y desde las fuerzas políticas que se piensan desde la correlación de fuerzas y no desde el objetivo revolucionario;  como diría Gramsci, desde el “ser” antes que desde “el deber ser” o al decir de Guevara, que al momento de calcular la correlación de fuerzas no incorporan en el cálculo la transformación que la voluntad humana, organizada colectivamente, puede producir en la realidad social. El progresismo de Tercera Vía (que impugna a la izquierda por no aprender de sus errores en el pasado) estaría, paradójicamente, cautiva de una consideración “ahistórica” de la realidad. Se toman decisiones en función de un eterno presente, en el que la política encuentra necesariamente su justificación en lo “urgente” y en la “coyuntura” y aún más, en aras de la superación posmoderna del dogmatismo anquilosado de los setenta, se asumen como propias las categorías del “marxismo de estado”, convertido en un discurso justificatorio de la acción gubernamental y no “la guía para la acción revolucionaria”. Aunque algunos de ellos no lo sepan la subordinación de los intereses de clase a la geopolítica o al proyecto político del gobierno no es otra cosa que la vieja “razón de estado” y la eterna postergación del asalto revolucionario no es otra cosa que la eterna espera (imposible de concretar por cierto) de la maduración de las condiciones subjetivas como resultado de la práctica y los cambios en la estructura económico social. En una conversación con argentinos, en la década del 60, el Comandante Guevara contestó el argumento de que las condiciones no estaban creadas con un simple “bueno, pero algo pueden hacer uds. no”[5]

Casi en coincidencia con el cumpleaños número ochenta y siete de Rodolfo Walsh, el referente de Carta Abierta y del Kirchnerismo, Ricardo Forster ha publicado un articulo en Pagina 12 donde reivindica, de un modo que sorprende por su descarnada franqueza lindante en el sincericidio, su condición posibilista, partidario de la tercera vía y de subordinación de la ética a la política. Veamos lo que dice, sucintamente, y con breves comentarios porque el texto no esconde casi nada.

“No somos los jóvenes revolucionarios de los ’70 que pensábamos la política como instrumento para la creación de una nueva sociedad y que soñábamos –bajo la lógica de lo absoluto e innegociable– tomar el cielo por asalto llevando adelante nuestros ideales blindados e implacables con nuestras debilidades y/o contradicciones; tampoco somos, por suerte, los escépticos contempladores de una sociedad devastada que parecía haberse tragado ideales y posibilidades de habitar la política desde la perspectiva de una incidencia efectiva sobre una realidad viscosa; tampoco somos, estrictamente, aquellos intelectuales que, con nuestras revistas a cuestas y a contracorriente de las hegemonías culturales de los ’90, insistíamos con la crítica del mundo sabiendo de la corrosión de nuestras propias tradiciones político-intelectuales”… ”; ”… tampoco somos, después de diez años de kirchnerismo, los portadores de los mismos entusiasmos que, principalmente, nos conmovieron desde el 2008, pero tenemos (tengo) la certeza de seguir viviendo los mejores años de la democracia argentina, años de profunda reparación no sólo del país sino, fundamentalmente, de nosotros mismos, de nuestra manera de estar en la escena nacional y de repensar muchas cosas…”

Lo que se dice un intelectual de tercera vía sin complejos: no somos más revolucionarios ni  menemistas, aunque tampoco somos tan entusiastas como en el 2008, lo dice él;  solo llamaría la atención hacia el hecho de que Forster considera, al proceso abierto en 1983, como los años de la “democracia argentina”, asumiendo la mirada liberal que se contenta con una democracia formal, minimalista, sin sustancia social ni económica. Claro que para esa operación necesita estigmatizar el pensamiento revolucionario de los setenta, renunciando a lo que nunca fue ni hizo. Resulta pertinente, en honor a la generación del setenta recordar las palabras de Marx sobre la derrota de la Comuna de1871 enfrentando a sus detractores, de los cuales Forster se asume como heredero: “La canalla burguesa de Versalles planteó esta alternativa a los parisienses: aceptar el reto y lanzarse a la lucha o retirarse sin combate. En el segundo caso, la desmoralización de la clase obrera habría sido un infortunio mucho más grave que la pérdida de un determinado número de “combatientes” (Carlos Marx).

“…Inclusive ha posibilitado un salto cualitativo para los propios movimientos de derechos humanos, que han visto cómo se concretaban sus demandas cuando nada parecía abrir esa posibilidad en un país dominado por la impunidad y el cinismo. Se pasó de lo testimonial a una política de Estado. Y se lo hizo tanto para reparar una deuda con la memoria de los desaparecidos como para dotar de legitimidad ética a una reconstrucción de la política y de la sociedad…”

Aquí, el filosofo Forster se carga setenta y seis años de historia del movimiento de derechos humanos de la Argentina en un azote teórico: “se pasó de lo testimonial a una política de Estado”. Como para el escriba a sueldo del gobierno, lo “testimonial” es sinónimo de impotencia debería él contestar si fue inútil la huelga general de los trabajadores contra la sanción de la ley 4144 en 1902, la Solidaridad con las luchas de los obreros rurales de Santa Cruz reprimidos por el Ejercito o del norte santafecino aplastados por “Los Cardenales” de La Forestal en los primeros años de la decada del  20 del siglo pasado, las grandes marchas contra el asesinato judicial de Sacco y Vanzetti en agosto de 1922, la defensa de los cientos y cientos de presos políticos de la dictadura de Uriburu y Justo  de la cual surgió la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en diciembre de 1937, de nuevo la defensa de los presos de la dictadura del 43, del 55, del 62 y del 66.

No se donde estaba ud. y la tradición en que ud. se inspira y no voy a apelar al golpe bajo de nombrar a Juan Ingalinella asesinado por la policía Peronista de Rosario días antes del Golpe Gorila del 55,  ni recordarle a José López Rega y la Triple A.

Golpes bajos no, Forster; no me venga con que setenta y seis años de historia de luchas son “testimoniales” porque me obliga a recordarle a Teresa Israel, abogada comunista de la Liga Argentina por los Derechos del Homber desaparecida por la dictadura en marzo de 1977 o a Freddy Rojas asesinado por Bussi al amparo de su democracia bipartidista en diciembre de 1987.

Golpes bajos no,  Forster , y no hable de lo que sabe poco o nada.  Ud. idealiza las políticas publicas de derechos humanos, que no superaron nunca las de memoria, que allí están Julio López, el gatillo fácil, la tortura en sede policial y las cárceles, para dejarlo en ridículo.

Cierto es que hoy no estamos solos, pero nunca estuvimos solos. Hay una historia de la lucha de los derechos humanos que Ud. desaparece con ese peyorativo calificativo de testimonial que nos pretende colocar en el lugar de los que decimos pero no hacemos. La ética sería la pasividad y la política lo activo. Pues sepa Ud. que los juicios se hacen porque más de dos mil quinientos sobrevivientes del Terrorismo de Estado salimos de ese lugar de “víctimas pasivas” para asumirnos como acusadores, como activos herederos y portadores de las banderas y la palabra de los que no están. Sepa Ud. que cuando testimoniamos no solo hablamos por nosotros, estamos recibiendo y pasando a la sociedad “el testigo” que recibimos de los desaparecidos y sepa Ud., que si le contesto, es simplemente porque hay miles que no pueden hacerlo y que mejor que yo pondrían en su lugar a quien se atreve a proclamar orgulloso que “no somos los jóvenes revolucionarios de los 70

Y finalmente Forster va al grano: qué hacer con la designación de un militar que ha participado activamente en el Plan de Exterminio, nada menos que en el Operativo Independencia desplegado en Tucumán: “Milani, su ascenso y su nombramiento tienen que ver directamente con estas preocupaciones y con estas contradicciones, nuestras y del proyecto. Lo inmediato, no sé si lo más sencillo, es responder bajo la exclusiva demanda de los principios y de la actividad crítica y, claro, desprendernos de las exigencias de la razón política a la hora de rechazar a quien, supuestamente, está manchado por los crímenes de la dictadura (no es difícil hacer lo que hace el CELS, y eso independientemente de que admire y valore su enorme trabajo en defensa de los derechos humanos, porque su lógica es otra y su manera de colocarse ante las demandas de la feroz disputa política es inversamente proporcional a la nuestra, que no somos una ONG ni un centro de investigaciones que se deben a sus fundamentos normativos y a sus protocolos. Nosotros somos un extraño y algo extravagante colectivo político que navega por aguas tormentosas y para nada cristalinas y que debe asumir posiciones sabiendo que, del otro lado, hay un enemigo dispuesto a aprovechar absolutamente todo lo que digamos y hagamos, pero sabiendo también que no se contribuye a avanzar bajo la lógica de la complacencia y el seguidismo acrítico. Esta tensión nos atormenta y nos enriquece).Un difícil y a veces imposible equilibrio entre las demandas implacables de la lucha política y las demandas, distintas y complementarias, que nacen del ámbito de las ideas y de los dispositivos éticos”

Y lo resuelve sin vacilaciones a favor de “la política” en detrimento de “la ética”, pero como no encuentra argumento alguno para defender su posición apela  a la fe. Como en las viejas religiones (incluido el comunismo ruso post Lenin) todo es cuestión de fe: ud. cree o no cree en el Jefe. Si cree es revolucionario, buehh, en este caso es algo así como “progresista”; y si no, es “funcional” a la derecha. Léanlo uds. mismos: De la misma manera, y de eso estoy convencido, de que no se trata de una involución del Gobierno ni de un cuestionamiento a la política de derechos humanos que ha sido y sigue siendo extraordinaria, única en el mundo (por eso mismo no se la puede debilitar ni supeditar a “otras” exigencias de la hora, pero tampoco se puede cuestionar, corriendo por izquierda, a quienes han encabezado un proceso de reparación que sigue avanzando sin dejar de lado a los responsables civiles y eclesiásticos –recuerdo la condena a Von Wernich y el procesamiento de Blaquier–). Sigo teniendo una confianza última y profunda en quien lidera el proyecto, al mismo tiempo que reconozco las grandes dificultades que nos seguirán desafiando en estos dos años.”

Cuando dice yo le creo a Cristina, está diciendo que él le cree a Milani y no a la dos veces Madre del compañero desaparecido Alberto Agapito Ledo (Madre porque es la mamá de Ledo y Madre porque preside Madres de Plaza de Mayo de La Rioja desde hace décadas) y no se siquiera si Forster sabe que al decir que no le cree a Ledo está dinamitando toda la base jurídica, política y ética con la que construimos estos diez años de juicios contra los genocidas que es, justamente ,“creerles” a los sobrevivientes y familiares de los desaparecidos

La Corte Suprema en 1983 al considerar la condena a la Junta de Comandantes afirmó algo así: dado el carácter clandestino del Plan de Exterminio ejecutado por la Dictadura, el testimonio de los sobrevivientes adquiere carácter “necesario” y la convergencia de varios de ellos sobre un hecho  o persona, adquiere carácter de prueba. Me parece que ud., que tanto valora los juicios por delitos de lesa humanidad, ni siquiera se ha tomado el trabajo de entender esta anomalía jurídica de condenar a terroristas de Estado a más de treinta años de los hechos.

Lea un poco Forster, le evitará algún que otro ridículo como el que bien explica el compañero Jorge Perea (profesor de historia y catamarqueño) en una breve reflexión:   Desde 1983, existe una suerte de pacto ético muy frágil y precario, que ha sido fundamental para señalar al territorio que separa a “demócratas” de los “progolpistas”, para el Nosotros que lucha por la memoria y la justicia, las narraciones de los sobrevivientes de los campos de exterminio son verdad (fragmentaria) sobre lo pasado. Con la aprobación en la Cámara de Senadores del pliego de Milani se iguala en jerarquías las palabras de las víctimas y los victimarios, en la espera de que el aparato judicial medie entre las versiones y consagre una nueva y única verdad con fuerza de dogma. El pusilánime Milani, que “nada recuerda”, que “recién supo del horror en 1983″, “porque era muy joven”, es el antepenúltimo ejemplar de una casta de militares bañada en sangre, ejemplo de lo mucho que falta para que lo viejo perezca y lo nuevo termine de nacer.”

Por si no lo entendió Forster, Ud. es el que ha quedado del lado de la derecha golpista, no los que impugnamos desde la ética el ascenso de Milani; es que el anteponer el “ser” al “deber ser” (vio que yo también puedo hablar en  difícil si quiero, lo que demuestra que “hablar difícil” no es prueba de ninguna sabiduría) siempre termina del lado del Poder; porque el ser no es otra cosa que el resultado de modelación de la realidad por parte del Poder, y es por razones política (no solo éticas) que uno debe rebelarse al Poder y no “adaptarse” como Ud. propone.

Piense en Rodolfo Walsh. En su gesto final y sublime. Aislado,perseguido, sufriendo por el asesinato de su hija Rodolfo Walsh realiza el análisis más riguroso de la nueva realidad creada por el Poder con la aplicación del Terrorismo de Estado, pero ni siquiera en esas condiciones se deja vencer por el “realismo”. Para Rodolfo las cosas no son lo que parecen. “Parece” que lo más importante sea el terror, pero lo más importante es el proyecto de cambios en la economía. Ud. dirá que era un marxista dogmático. Puede ser, no conozco tanto el pensamiento de Walsh.  Pero lea un párrafo de su carta: Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.”

Alguna vez, su compañera de aquellos días, Lilia Ferreyra, me contó en detalle cómo Rodolfo escribió la carta.   Cómo trabajó arduamente para escribir los primeros cuatro ítems (dedicados a denunciar todas las formas del horror que utilizaba la dictadura) y al pensar que estaba lista, él mismo se dijo que “así”, solo hablando del horror, no servía. Que había que explicar la razón material, el interés económico, el sentido estratégico del Plan de Extermino. Y que fue entonces que escribió el ítem cinco sobre el plan económico. Y se fue, con la carta en un bolsillo y una 22 en el otro en busca de su destino. Ud. se congratula por no ser como aquellos jóvenes revolucionarios de los 70 y tiene todo su derecho. Pero entonces no hable de Walsh. No sea obsceno.

Por el contrario, a mi me gusta soñar con que puedo, algún día que todavía me quedan chances y me sobra voluntad, acercarme de algún modo al sendero que nos dejó marcado Rodolfo Walsh, ese de la ética que –y de ello estoy seguro- es el que nos llevará a la victoria.

Así de sencillo, hay que regirse por la ética, siempre;  porque es el único camino para la eficacia política de un proyecto transformador de la vida.

El realismo siempre termina en la bancarrota de los proyectos transformadores y en la claudicación ética de sus escribas.


[1]   Gramsci y la formación política de los revolucionarios. Schulman. 2000. http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2000/01/10/gramsci-y-la-formacion-politica-de-los-revolucionarios/

[2] Ernesto Guevara en su carta sobre el hombre nuevo y el socialismo al periódico Marcha.

[4] La responsabilidad del progresismo en la crisis argentina. Schulman. 2001. http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2001/05/10/la-responsabilidad-del-progresismo-en-la-crisis-argentina/

[5] presente en la conversación y gran difusor del pensamiento guevarista era el compañero Lisandro Viale, rosarino, dirigente de la UCRI, del P.I. y luego animador de cuanta iniciativa de unidad de izquierdas hubiera en el país y América Latina.

Cartés avanza en la criminalización de la protesta social


Image

 

América Latina no puede mirar complaciente el avance del fascismo paraguayo que terminará agrediendo todas las formas de integración y los pasos en la superación de la impunidad y el neoliberalismo

 

Desde su asunción como “presidente”, heredero del golpe de Estado contra Lugo que alguna vez fuera repudiado por todos los gobiernos y fuerzas políticas de la región, Cartés no ha dejado de huir hacia el pasado dictatorial stroessnista del que proviene su Partido Colorado.

 

Modificó la Ley de Seguridad Nacional, militarizó vastas zonas del país, judicializó la protesta social y procede a ejecuciones judiciales que no respetan ni en lo más mínimo los parámetros jurídicos reconocidos universalmente.

 

En la noche del dos de enero atropelló a los manifestantes que protestaban por los aumentos del costo del transporte público y el estado patético de la “flota” de colectivos.  Jóvenes mujeres y hombres, niños y gente de edad enfrentaron  con firmeza la represión y fueron encarcelados por las bandas armadas del estado paraguayo.

 

Nuestra solidaridad con todas y todos, especialmente con el compañero Fabricio Arnella, dirigente juvenil comunista y miembro de la Coordinadora por los presos de Curuguaty a quien recibimos en la Argentina en el Instituto Espacio para la Memoria y en la sede de la ex ESMA; y con quien compartimos la Misión Internacional de Observación de los Derechos Humanos en Paraguay realizada en noviembre pasado que presagiaba los vientos de odio que hoy recorren el hermano país.

 

Desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre exigimos la inmediata libertad de todos los presos por luchar contra el aumento del boleto urbano del transporte de pasajeros; también de todos y todas las presos políticos ya condenados o con proceso fraudulento como los hermanos de la Causa Curuguaty o de la Causa Cecilia; y reclamamos del Mercosur, del Unasur, de la Celac y todas las Cancillerías de la región una firme exigencia al Paraguay de que respete los cánones vigentes de respeto a los derechos humanos con la convicción que no habrá integración latinoamericana verdadera sobre la base de la convalidación de las violaciones a los derechos humanos.

 

Buenos Aires, 4 de enero de 2014

Graciela Rosenblum, Iris Avellaneda y José Schulman

dirección nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

Navidad del 76 en La Guardia de Infanteria Reforzada de Santa Fe


Al Negro Oscar lo habían agarrado en su casa de Laguna Paiva y lo habían traído a la Side, donde antes estaba la comisaría Primera, en pleno centro de Santa Fe, San Martín y Obispo Gelabert. Le habían dado bastante, pero cuando llegó a la Guardia ya estaba recuperado.

Enseguida nos organizamos en una célula del Partido, y como para las fiestas admitieron unas visitas, recuperamos contacto con la dirección regional.

Un día pasaron preguntando quién quería trabajar en la cocina, dado que la gente ya era tanta, que el equipo de cocineros que tenían estaba superado por el número. Yo salté de la cucheta y tuve suerte de que me anotaran entre los primeros.

Nos bajaban con las esposas puestas. Al principio los tipos nos verdugueaban de lo lindo, pero poco a poco fueron aflojando, preguntaban quién era, por qué estaba allí y empezaron a enseñarme a cocinar. Eso, después de advertirme de que no abriera la boca sobre lo que veía ahí dentro, porque me iban a hacer cagar.

Los tipos se robaban todo y lo reemplazaban burdamente. Se robaban la pulpa que venía para milanesas, y la suplantaban con aguja; se robaban la carne de puchero, y para que la sopa pareciera que tenía carne, sumergían unas tiras de grasa de pella con unos alambres en la olla hirviendo; se robaban el aceite y cocinaban con grasa de pella.

Y eso que la comida era también para el personal que custodiaba a los presos, y esos sí que se quejaban de la mierda que daban de comer.

En la Guardia había libros; algunos insólitos como aquel de La orquesta roja, un relato sobre la red de espionaje comunista en la Francia ocupada por los nazis, que yo me tragué en un solo día. Aunque en aquel entonces creía que era una infamia aquello de que a los militantes antifascistas que se salvaron de los nazis los iba a encerrar Stalin “porque por algo se salvaron”.

Todavía no sabía que, si había sufrido el “por algo habrá sido” con que los vecinos nos “premiaron” cuando nos pusieron la bomba en diciembre de 1975, más tarde debería sufrir la sospecha infamante de los que insinuaban que, si habíamos sobrevivido era porque “por algo habrá sido”, sin entender que una de las características principales del sistema del terrorismo de Estado era su imprevisibilidad, su aparente irracionalidad, su carácter aleatorio en los temas de vida y de muerte.

Pero más luego, volveré sobre el tema.

También había algunas novelitas rosas y hasta un clásico de la novelística comprometida: La Madre de Máximo Gorki. Tomando mate y leyendo el libro en ronda, siempre había algún memorioso que recordaba bloopers represivos, tales como aquel allanamiento en una casa de estudiantes de la Facultad de Ingeniería Química que se había llevado el libro de La cuba electrolítica por su carácter subversivo, y había dejado La Sagrada Familia de Carlos Marx –Federico Engels por suponerlo un libro piadoso.

Había mucha gente del norte, la mayoría sin militancia alguna; se preguntaban todo el día por qué carajo los habían metido allí siendo inocentes. Me hablaban de pueblos sobrevivientes a La Forestal que yo ni conocía: Tostado, Pozo Borrado, La Margarita, y otros; de uno de esos pueblos habían traído como cuarenta en un colectivo. El único que tenía una “teoría” para explicar su detención era un maquinista de ferrocarril que sabía escuchar Radio Moscú de noche; él creía que los milicos se habían enterado, y que por eso lo habían detenido. Los demás ni siquiera ese “delito” habían cometido.

Yo trataba de explicar que la represión generalizada no era un error sino un estilo premeditado que buscaba atemorizar al conjunto de la sociedad. Como cuando mataban compañeros, les cortaban los testículos y se los ponían en la boca; o como cuando dinamitaban siete u ocho compañeros vivos. Pero algunos compañeros no querían aceptar razones y trataban de hacer buena letra para salir rápido.

Las contradicciones estallaron para Nochebuena.

Los guardias aceptaron un soborno, dejaron pasar la comida que nos traían –impuesto de aduana mediante – y se armó una fiesta dentro del pabellón para la noche del veinticuatro de diciembre de 1976. Todo iba bien, se había compartido la comida que cada uno había recibido, se hizo una especie de clericó dejando madurar la fruta y metiéndole una botella de alcohol comprada a precio de oro a los guardias, y todos estaban contentos hasta que empezaron los brindis.

Empezaron con la historia de la paz entre los hombres, con deseos de que los inocentes salieran pronto, y yo también pedí hacer un brindis, como de compromiso.

Pero cuando levanté mi vaso, miré en el vino: allí vi a Alberto Cafaratti que me miraba, y entonces empecé a hablar de la historia de las luchas en la Argentina, de Espartaco que fue vencido pero su ejemplo es inmortal, de Cancha Rayada y el Ejército de los Andes; y yo brindé por la lucha de nuestro pueblo, por todas las organizaciones populares a las que cada uno pertenecía, y por la Revolución Socialista.

Se terminó la fiesta. Hubo de todo: gritos, enojos, recriminaciones varias.

Algunos se pusieron a llorar, creyendo que los iban a matar enseguida, y cuando al rato no pasó nada, se fueron a la cama. Cuando se apagó la luz, se me acercó el Mono, se agachó al lado mío y muy cerquita de mi oreja me dijo que estaba de acuerdo. Que no éramos avestruces para esconder la cabeza bajo la tierra.

 

Navidad del 76 está tomado del capitulo 17 de Los Laberintos de la Memoria, del autor, colgado en el blog  y de acceso libre.

Se puede citar, copiar o utilizar para polemizar con la única condición de citar el texto y el autor

 

El rastro de la represión en Acindar…..nota de Pagina 12 sobre los allanamientos a la empresa


El rastro de la represión en Acindar

Secuestraron libros y actas referidos al período entre 1975 y 1983. La querella pidió la indagatoria de algunos ex directivos, entre ellos Alcides López Aufranc, su presidente desde mayo de 1976.

 
   
   
   
 

 Por Alejandra Dandan

El juzgado de Norberto Oyarbide comenzó a allanar, a partir del martes pasado, tres sedes de la siderúrgica Acindar en busca de libros de actas del período 1975/1983 y legajos de empleados administrativos y de obreros que se desempeñaron en la empresa que presidió José Alfredo Martínez de Hoz antes de convertirse en ministro de Economía de la dictadura. Los allanamientos se hicieron en la emblemática planta de Villa Constitución, en la sede de Capital Federal y en otra del Gran Buenos Aires. El juzgado se llevó material que va a empezar a evaluar hoy, pero anticipan que el dato más importante es que identificó la existencia de un enorme volumen de documentación. Llamativamente, los nuevos propietarios advirtieron que son “tres camiones de documentos” y los pusieron a disposición. El juzgado les dio 20 días de plazo para organizarlo.

“Esto nos genera un grado de conmoción muy grande”, dice José Schulman, querellante de la causa por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. “Es muy importante en este momento que avance la causa, también es interesante que la empresa (ahora en manos de AcelorMittal) cambió de actitud. Es una buena noticia saber que se preserva la documentación que es la historia de Acindar y los expedientes laborales de los operarios detenidos, desaparecidos y expulsados por la empresa.”

“Esto es muy importante”, coincide Victorio Pauleón, que fue miembro del comité de lucha que llevó adelante la huelga de 1975 en Acindar por las detenciones masivas de los obreros. Pauleón fue detenido, estuvo preso hasta 1981, se exilió y ahora es querellante en otra causa abierta en Rosario. Pauleón explica que el proceso que aparece detrás de la represión que se ejerció contra los trabajadores nucleados en la UOM de Villa Constitución en marzo de 1975 no sólo da cuenta de complicidad empresaria. “Más que de complicidad, tal como los casos de Acindar y Techint lo demuestran de manera ostensible, debemos hablar de planificación y protagonismo empresario en el terrorismo de Estado.”

Existen dos causas sobre Acindar, una en Buenos Aires y otra en Rosario. Ambas investigan la responsabilidad del directorio en el operativo del 20 de marzo de 1975 de Villa Constitución, donde una columna de 150 vehículos y camiones, policías y hombres de la derecha sindical invadió esa localidad del sur santafesino. Se calculan unas 150 detenciones en ese momento que se duplicaron después del golpe de 1976. 15 asesinatos en marzo de 1975, que también se duplicaron luego de marzo de 1976. Y más de mil despedidos ocurridos en los meses posteriores, luego de la huelga de resistencia impulsada por los trabajadores. Los encarcelados y asesinados eran obreros afiliados a la UOM de Villa Constitución combativa y enfrentada a la conducción nacional en manos de Lorenzo Miguel.

La causa de Rosario se abrió el año pasado, impulsada por un grupo de sobrevivientes, y allí se analizan los hechos en espejo al Operativo Independencia, con la lógica de un espacio que se usó como prueba piloto del terrorismo de Estado y donde intervino el Segundo Cuerpo. Unos doce testigos ya declararon.

En tanto, la causa de Buenos Aires es donde se produjeron las últimas novedades. El expediente está en el juzgado de Oyarbide: se abrió en 2010, lo impulsó la Liga y quedó como parte de la causa madre en la que se investigaba la Triple A. En septiembre, Oyarbide tomó una primera decisión importante: separó los dos expedientes y Acindar quedó como causa autónoma. En la resolución planteó dos puntos que para la querella resultan centrales. Por un lado, señaló que hubo una “continuidad” entre los hechos del 20 de marzo de 1975 y los posteriores al 24 de marzo de ’76, dado que todo el período tiene como objeto “la desarticulación de la comisión directiva de la UOM de dicha localidad con la detención de todos sus integrantes”. Y, segundo: que prima facie la represión aparece instigada por el directorio en procura de garantizar intereses económicos, que pensados bajo la incidencia de la figura de Martínez de Hoz se conectan con el escenario nacional. “Nosotros no sólo denunciamos las torturas –dice Schulman–, sino que se hacían para un beneficio económico.”

En ese contexto, la Liga presentará hoy un pedido de imputación para cuatro referentes de la empresa. No son los más representativos porque Martínez de Hoz y Aníbal Gordon están muertos, por ejemplo. Pero son algunos de los que siguen con vida luego de años de impunidad y parálisis en las causas y cuyos nombres son simbólicamente representativos.

Las indagatorias

Uno es Alcides López Aufranc, presidente de Acindar desde mayo de 1976 e invicto hasta ahora en causas de lesa humanidad. López Aufranc reemplazó a Martínez de Hoz en el directorio. Entre sus antecedentes, el escrito recuerda que fue formado por orden del Ejército en la escuela contrarrevolucionaria francesa, estuvo en Argelia y luego fue instructor de la doctrina francesa entre los oficiales de la Escuela de Guerra, doctrina que iba a ser corazón de las técnicas represivas luego de marzo de 1976. El borrador de la querella incorpora parte del informe elaborado por el área de derechos humanos de la Comisión Nacional de Valores. Y recuerda algunas de sus declaraciones sobre Acindar, trabajadores y el modelo represivo. A comienzos de 1976, escribió: “El país marchaba aceleradamente hacia su desintegración en medio del caos (…) el desorden y la indisciplina laboral estaban generalizados. A partir del 24 de marzo de 1976, en que las Fuerzas Armadas, interpretando adecuadamente la gravedad de la situación, asumieron la responsabilidad histórica de tomar el poder para reordenar el país, se opera un cambio sustancial. Se restablece la disciplina laboral, se combate la subversión con toda intensidad”. López Aufranc estuvo al frente de Acindar hasta 1992.

Los otros pedidos de indagatorias alcanzan a Pedro Aznares, ex subgerente de Relaciones Industriales, a quien la denuncia menciona como “a cargo de las negociaciones con los sindicatos, y por tanto, quien tenía la información de los nombres de los dirigentes que luego fueron secuestrados y presos”. También piden la indagatoria de Roberto Pellegrini, jefe de personal, y de Raúl Ranure, señalado como oficial de inteligencia y “uno de los principales represores de la ciudad, que participaba de los operativos nocturnos tripulando un Ford Falcon rural, celeste metalizado sin patente, que le había otorgado Acindar”.

Coraje: Julio Viaggio, un abogado inolvidable


Para Iris Avellaneda

madre coraje sin par

Cómo se cuenta la historia de un militante de toda la vida que vivió más de ocho décadas?

Un compañero que eligió ser abogado pero no para defender los corruptos o las bandas mafiosas sino a los humildes, los trabajadores que se organizan y luchan y a los que sufren represión por defender sus derechos humanos?

Julio fue dirigente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, del Colegio de Abogados de San Isidro, abogado de la Federacíón de Trabajadores de Comercio de la zona  norte y antes que nada, militante y dirigente comunista.

Acaso en aquellos primeros meses del golpe de estado de 1976, cuando todos fuimos puestos a prueba en nuestras convicciones y valores, Julio restalló con una luz más intensa que nunca.

Fue entonces que puso decenas de habeas corpus por los desaparecidos de la zona norte, por entonces la más poblada fabrilmente y por ello una de las más castigadas por la represión.

En abril de 1976, enterado del secuestro de Iris y Floreal Avellaneda, presentó su recurso de habeas corpus y comenzó a actuar temerariamente hasta lograr que Interpol y la Policía Ciéntifica de Montevideo identifique el cuerpo martirizado del Negrito. Aunque la dictadura uruguaya se robó el cuerpo, aquel certificado de defunción fue clave para condenar a dos generales y algunos militares y polícias en el año 2009.

En aquellos meses del 76, un día recibió una cita del General Santiago Omar Riveros, General de Ingeniería, Jefe de Institutos Militares y amo de Campo de Mayo y por ende de la zona Cuatro que iba de la General Paz hasta Campana.

Qué hacer, se preguntó Julio?

Qué hacer, preguntó Julio a sus compañeros de partido, de la Liga, del Colegio de Abogados, a su compañera y sus hermanos.

Qué hacer?  Ir para que me metan preso; no ir, pasar a la clandestinidad y cerrar la única ventanita por donde los familiares podían reclamar por sus desaparecidos?

Y decidió ir. Pero no de cualquier modo.

Aviso a un grupo de compañeros y amigos para que lo acompañen y lo esperen en la Puerta Cuatro.

Y se puso un sobretodo a pesar de que era primavera y ya hacía bastante calor.

Caminando, haciendo chistes llegaron hasta donde hicieron quedar a los acompañantes y siguió su camino junto a la tía del Negrito, Arsinoe, tan valiente y disparatada como él.

Les hicieron esperar un rato largo, de ablande, le dijo Julio a Arsinoe, hasta que le hicieron pasar a un despacho amplio y luminoso. Por la ventana entraba el sol y se veían plantas, un paisaje casi bucólico.

Cuándo el General los recibió, no pudo ocultar su sorpresa ante el abrigo y le preguntó por qué lo llevaba puesto.

Y ahí Julio sacó su as de espadas, el que había traído en la manga: General, soy un abogado defensor de los derechos humanos y nada malo he hecho más que defender a los que no se pueden defender; pero si ud. decidiera encerrarme y mandarme a una cárcel al Sur, he traido mi sobretodo para no pasar frío. Cómo verá he venido a pedir por Floreal Avellaneda, pero no desconozco que en esta acción, Arsinoe y yo, podemos terminar como ellos.

Esa vez salió y siguió luchando.

De hecho, mantuvo la causa Floreal Avellaneda por decadas y solo la puta impunidad impidió que fuera él quien estuviera sentado el día mágico aquel en que el Tribunal Oral sentenció Perpetua para los Generales Santiago Omar Riveros y Fernando Verplaetsen.

Su vida podría entenderse uniendo las dos fotos de esta historia: un sobretodo, un tribunal sentenciando y en el medio un general.

No hace falta mucho más para entender de quien hablamos.

Julio Viaggio.

Un abogado con coraje.

La “presunción de inocencia” para el Gral. Milani: una claudicación que puede costar muy caro a la democracia


BANNER ladhEl General Milani, que participó en acciones del Terrorismo de Estado, debe ser pasado a retiro y sometido rápidamente a un Juicio Oral que determine sus responsabilidades penales por la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo y la detención ilegal de Oscar Plutarco Schaller según surge de los testimonios de sobrevivientes y familiares, testimonios que constituyen la prueba que la sociedad argentina tiene para juzgar el Genocidio.

A contramano de todo lo acumulado en diez años de juzgamiento a los crímenes cometidos en el marco del Terrorismo de Estado (cuyo inicio podría situarse en diciembre de 1973 con el secuestro de Solari Irigoyen y el comienzo de las actividades de la Triple A, para continuar con el Operativo Independencia en Tucumán, el Serpiente Roja en Villa Constitución y el control militar de todo el territorio nacional para setiembre de 1975), el oficialismo insiste en la presunción de inocencia del General Milani apoyándose en el hecho de que no tiene condena firme ni ha sido imputado penalmente por los hechos denunciados.

Una vez más, el Estado Nacional, que perpetró los crímenes terroristas entre 1973 y 1982, que garantizó su impunidad entre 1982 y 2004 (exceptuando el Juicio a la Junta Militar de 1984 y algunos pocos logrados para finales del siglo XX) pretende transformar su responsabilidad criminal ante la historia en un beneficio para los represores.

Es inadmisible.

La presunción de inocencia es un pilar de nuestra escala de valores y del sistema de garantías constitucionales, pero nada tiene que ver con la situación de los represores que fueron acusados por las víctimas y familiares de cometer crímenes horrendos como la desaparición forzada de personas y la privación ilegal de la libertad seguida de tormentos y torturas (de eso se lo acusa al General Milani para saber de que estamos hablando) y que fueron protegidos por el Estado que sancionó leyes (del Olvido y del Punto Final), decretos (de amnistía para los condenados en el Juicio a la Junta) y falsificó expedientes y documentos oficiales (¿por qué nunca se supo antes del  rol del General Milani en el Operativo Independencia?, porque el Ejercito falseó los expedientes).

Ya en la discusión sobre el caso Patti en el 2006, el propio oficialismo siguió la “doctrina Wainfield”: “La doble anomalía generada por un régimen autoritario y por normas inconstitucionales de un gobierno legítimo genera una situación de irregularidad que debe ser aquilatada al concluir qué es sospecha suficiente.   En ese marco legal cobran especial valor las denuncias y las actuaciones judiciales realizadas en otros tiempos, es decir no al calor de la actual situación, más allá del resultado final que produjeron. Si alguien, en el marco del Estado genocida, se atrevió a denunciar con testimonios verosímiles es un indicio importante. Si un funcionario judicial activó los trámites, es otro. Sólo una mente conspirativa o perversa (que las hay las hay) puede suponer que alguien (a riesgo de su vida o de su seguridad) se dedicara con 20 años de antelación a preconstituir prueba para entorpecer la carrera política del ex intendente de Escobar.”[1]

La primer pregunta que debería contestar el oficialismo y sus aliados es por qué en el caso Patti no se aplicó la presunción de inocencia que se alega para el General Milani?}

La segunda pregunta es cómo compatibilizarán de ahora en adelante su apoyo y participación en los juicios contra los represores (más allá de los casos particulares, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación tiene una importante participación en los juicios bajo la doctrina de que el Estado Democrático acusa al Estado Terrorista) con la descalificación como prueba suficiente de los testimonios contra el General Milani, cuando justamente, todos los juicios por delitos de lesa humanidad (amparados en la doctrina que surge del fallo contra la Junta de Comandantes en la llamada Causa 13) se apoyan en el “carácter necesario” de los testimonios de los sobrevivientes y familiares dado el carácter clandestino del obrar del Estado en aquellas circunstancias.

Luego de diez años de juzgamiento a los represores algunas cosas ya tenemos claras de cómo funcionaba el Plan de Exterminio.

Por ejemplo, sabemos con probada certeza que en todos los casos donde se desaparecían soldados conscriptos (y hay un batallón perdido al decir del inolvidable militar democrático y antifascista José Luis DAndrea Mohr) se ocultaba la acción terrorista con un acta falso donde se hacía constar que el soldado había desertado. Exactamente la que confeccionó el actual General Milani quien debe afrontar las consecuencias penales de su accionar criminal.

No creo que haga falta recordar que un militar está obligado a conocer las leyes y reglamentos vigentes y que hace años que se ha mostrado falsa la teoría de la “obediencia debida” que pretendía una especie de “obligación inevitable de accionar de tal modo” so pena de graves consecuencias para la persona, lo que –supuestamente- lo liberaría de responsabilidades penales. La propia conducta de  DAndrea Mohr y del resto de militares que posteriormente constituyeron el Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA) demuele ese argumento que ha sido desestimado por los tribunales y la misma Corte Suprema de Justicia.

Asombra que los mismos que halagan los juicios, pretendan ahora hundirnos en el pantano de la “obediencia debida” y la teoría de los dos demonios.

Cosas veredes, Sancho.

Repudiamos la ola de aprietes y provocaciones policiales


images (1)Repudiamos la ola de aprietes policiales.

La Liga Argentina por los Derechos del Hombre exhorta a los gobiernos provinciales y el gobierno nacional a no ceder ante las presiones policiales y emprender el camino de la verdadera democratización de estas fuerzas quebrando de una vez por todas la continuidad de una cultura represora que sostiene esta “cruzada” y alimenta la violación sistemática de los derechos humanos por parte de los mismos que hoy pretenden asumirse como custodios de una reivindicación popular.

Deben hacerse cargo de estas provocaciones policiales, claramente dirigidas a debilitar el poder político nacional y los gobiernos provinciales a fin de ampliar la influencia de las redes mafiosas que dominan el negocio delictivo y la Policía (casos Santa Fe y Córdoba de ejemplo) aquellos políticos que han vuelto a poner en circulación los nefastos discursos de “mano dura” y críticas al “garantismo”, mensaje de derechas que ha fortalecido a la derecha policial siempre dispuesta a fortalecer su espacio en la sociedad y golpear a las fuerzas democráticas

A treinta años del fin de la dictadura sigue pendiente la tarea de quebrar la cultura represora que se alimentó durante todo el siglo XX, que se potenció con el Terrorismo de Estado y que los gobiernos constitucionales han tolerado con sus discursos de mano dura, guerra al garantismo, propuestas de encerrar más y más personas por más tiempo y en peores condiciones.

El único camino posible es imponer una firme conducción política a estas fuerzas, depurarlas de sus elementos contaminados por la herencia del genocidio, las huellas de la corrupción, las marcas de las prácticas violatorias de los derechos humanos como la tortura o el gatillo fácil, y la penetración profunda de las mafias delictivas que manejan el comercio de las drogas, la prostitución, las zonas liberadas para delinquir, el robo de autos y la venta de auto partes.

El movimiento de derechos humanos ante los treinta años…..¿de qué?


La primera reflexión que ameritan los treinta años posdictatoriales es que si en la lucha contra la dictadura era posible hablar del movimiento de derechos humanos, que con matices o diferencias, actuaba como un sujeto único, aglutinante y muchas veces representante del conjunto social enfrentado a las políticas de dominación social, explotación de clase y expoliación nacional; en estos treinta años el conjunto de fuerzas que se reconocen como luchadores por los derechos humanos se ha agrupado, reagrupado y diferenciado constantemente.

Una y otra vez, la cuestión de la relación de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia de los crímenes dictatoriales con la vida cotidiana de los argentinos ha sido y sigue siendo el punto de debates y divergencias.

En la Argentina se ha avanzado notablemente en la cuestión de la Memoria y los Juicios, y no seremos nosotros, protagonistas de esa lucha plural y multitudinaria, los que subestimemos la creación de los sitios de Memoria y el Castigo para una parte notable de los jefes militares del exterminio.

No hay dudas que los juicios son históricos, de relevancia regional y simbolismo mundial. La apertura en el país de la causa contra los crímenes del Franquismo es un muestra más de este relieve.

Pero los juicios no son mágicos.

No resuelven las contradicciones económico sociales que están en el fondo de la persistencia de una cultura represora que ha sobrevivido todas las “campañas educativas” y todas las “reformas” policiales.

En las seccionales de policía y en las Cárceles se sigue torturando y matando.

La Gendarmería ocupa vastos espacios territoriales como brazo armado de un Estado que sigue protegiendo las inversiones extranjeras y las empresas que ayer se enriquecían con Martínez de Hoz y hoy invierten en la soja, la mega minería, la especulación financiera y otras acciones predadoras.

La democracia requiere ser democratizada de una manera profunda y radical.

Cómo se exigía en las calles de aquel Diciembre de 2001 que casi todos creen haber “asimilado” con las sucesivas elecciones realizadas y la ampliación de derechos conquistados en esta década.

Y no es así.

La democracia verdadera sigue siendo el objetivo a conquistar; una democracia donde el pueblo sea el sujeto de su historia y dueño de las riquezas que aquí se generan. (1)

La Segunda y Definitiva Independencia, la gran tarea de los pueblos para el siglo XXI es inseparable de la conquista de una Democracia Verdadera

E ahí la solución al intríngulis de la relación entre los llamados derechos económicos sociales y los individuales.

La convicción que la violación de derechos más grave es la que se comete delante de nuestros ojos debe alimentar una nueva doctrina de los derechos humanos que se sienta integrante y sostén de esta gesta que ya han comenzado a transitar los pueblos americanos herederos de los sueños de Bolivar y San Martín, de Sandino, Allende y el Che Guevara.

 

(1)  http://cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com/2011/02/13/democratizar-la-democracia-para-derrotar-la-impunidad-y-derrotar-las-derechas/276632_241541272562753_154469236_n

La dignidad se aloja en el sótano del Penal paraguayo de Tacumbú


El lunes once y el martes doce de noviembre, en representación del Instituto Espacio para la Memoria de la ciudad autónoma de Buenos Aires, y como parte de una Misión de Observación internacional de la situación internacional de los derechos humanos en Paraguay, recorrí unos mil doscientos kilómetros de las regiones más  estigmatizadas del país, las que han sido “militarizadas” por el Presidente Cartes y donde se violan de manera masiva, sistemática y continua una larga lista de derechos humanos: el derecho a la vida, a la dignidad, a no ser torturado, a contar con las garantías mínimas al debido proceso y de la presunción de la inocencia.

El informe completo estará a disposición en pocos días y a él me remito.

Luego de esas 48 hs maratónicas por Curuguaty, donde se perpetró la masacre que desencadenó la operación golpista que terminó con el gobierno constitucional de Lugo; por Icataty, donde –so pretexto del secuestro primero y del asesinato después de un ganadero- una orgía persecutoria se ha desatado sobre las comunidades campesinas, por Orqueta y muchas otras localidades donde recibimos denuncias y testimonios volvimos a Asunción donde se mantuvieron entrevistas con diversos representantes del Estado Paraguayo que respondieron con evasivas o directas provocaciones.

Con la secretaria de Derechos Humanos del Paraguay mantuve un intenso debate donde yo le plantee que hay tres condiciones para que un país se considere del siglo XXI: que respete la tradición occidental y cristiana del Código Romano y el Código Napoleónico que consagran la presunción de inocencia y ciertas normas que hacen al debido proceso; y que todo indica que en Paraguay nada de ello se respeta; al momento de voltear a Lugo, en el “juicio político” se dijo que “como los hechos son de público conocimiento, no necesitan ser probados”, teoría básica del fascismo stronerista que vuelve de la mano de Cartes, segundo; que debían saber que hace doscientos años que nos declaramos independientes y que debe cesar el carácter colonial de la dominación brasilera y yankee sobre el territorio paraguayo y tercero: que para la región del ex Virreinato del Río de la Plata, la tortura y la esclavitud estaban prohibidas desde 1813 y que debían cesar los brutales ataques a la población, a los militantes y sobre todo (eso lo dije en voz muy alta: sobre todo) a los niños a los que se tortura, discrimina y hasta denigra al transformarlos en “luchadores contra el terrorismo” a los ocho años.

Pero de ese debate me ocuparé luego; prefiero ahora contarles que si por tres días (los dos de la gira por el Chaco y otras regiones y el de encuentros en el Congreso Nacional) había visto la indignidad y la miseria moral de la elite paraguaya; el jueves tuve la dicha de encontrarme con una de las expresiones más altas de la dignidad paraguaya.

Tacumbú es la cárcel paraguaya. Según su director, hay cuatro mil personas donde solo debería haber mil quinientas. Y las condiciones son catastróficas, casi inimaginables aún para alguien que conoció (así sea mínimamente) las cárceles de Videla.

Tacumbú es una máquina de destruir humanidad.

Una refinada y feroz maquinaria anti humana.

Y allí, en el centro de esa maquinaria feroz, que resume la indignidad, la miseria y el clima de terror de todo un país sometido a los sojeros, los narcos y los políticos serviles, resiste la dignidad paraguaya.

En el sótano de la Cárcel, en el periodo stronista, se torturaba y asesinaba. Luego el sótano quedó abandonado y en estos días, presionado por las circunstancias, fue recuperado y reacondicionado. Es uno de los pocos lugares seguros de la Cárcel, aunque no menos temible.

Allí nos encontramos con los seis campesinos que buscaron refugio en la Argentina y fueron traicionados, encerrados en Marcos Paz y luego entregados para una ejecución judicial que ya se cometió: 35 años de condena de promedio para ellos.

Y con los nuevos. Con los cinco de Curuguaty que esperan su juicio (que todo indica será otra ejecución judicial que marcará records de arbitrariedad judicial casi grotesca) para el año que viene.

Pero ninguno allí se quejó o arrepintió.

Ninguno dijo que eran inocentes puesto que ellos asumen la cárcel como parte de la larga lucha por la tierra que libra el campesino paraguayo.

Y ninguno negó su identidad política.

Rubén Villalba, el líder de Curuguaty, con el puño en alto se proclamó comunista y varios de los seis se asumieron como militantes de Patria Libre, el partido paraguayo devastado por la represión, sobre el cual ahora cargan todas las culpas del mundo.

Todos dijimos las palabras de rigor pero yo lloraba y reía por dentro.

 

Yo lloraba por estos hermanos, algunos de los cuales conozco desde hace ocho años cuando fueron encerrado en Marcos Paz como generosamente ellos lo recordaron al decir que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre los había acompañado siempre; y yo lloraba porque imaginaba el calvario que les espera en estos años.

Y lloraba por dentro porque como ocurre muchas veces, antes estos casos límites es que se ponen de manifiesto los límites penosos de los gobiernos y fuerzas populares de la región.

Lloraba por los políticos progresistas que los entregaron y por los que se niegan a visitarlos en Tacumbú.

Lloraba por tantas y tantos militantes por los derechos humanos que no tienen problema en reivindicar luchadores populares de antaño, que eligieron el camino de la lucha armada; pero que hoy tratan como sarnosos a los compañeros acusados de ejercer la violencia popular.

Pero también reía.

Reía y me abrazaba a Rubén y a Agustín, a quienes los se mis hermanos entrañables, confiables para cualquier lucha y para cualquier emprendimiento popular.

Reía porque el enemigo cree que los está matando y ellos están más vivos que nunca.

Porque ellos creen que los quiebran y están más firmes y seguros del horizonte socialista que nunca.

Reía porque ellos creen que estigmatizándolos, los aíslan del pueblo y cada vez más, más dirigentes populares van a ese sótano de Tacumbú a visitar la dignidad y el futuro del Paraguay.

Porque ni Cartes ni los sojeros, ni los narcos  ni los yankee son el futuro del Paraguay.

Ellos y los que los continúen y mejoren, son el futuro.

Y por eso salí de ese sótano, de ese Penal, con las imágenes que más quiero dándome vuelta en las retinas. Porque  yo lo vi al Negrito correr por los asentamientos campesinos y lo vi a Anananias Maidana sentarse bajo un árbol a tomar tereré mientras volvía a explicar una y otra vez que el capitalismo es incompatible con los derechos humanos.

Les juro, que en el sótano de Tacumbú  yo vi el horizonte paraguayo; y en ese cielo no hay lugar para Stroessner, sino para todas y todos los que han luchado y lucharán para que el sueño independentista se haga realidad de una vez por todas

tacu

Avanza la causa penal por el operativo represivo en Villa Constitución


 

COMUNICADO DE PRENSA

 

Avanza la causa penal por el

operativo represivo en Villa Constitución

Con el activo protagonismo de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre a través de sus abogados y dirigentes, recibió un fuerte impulso esta semana, la causa Nº 1625/10 en la que se investiga la responsabilidad penal de directivos de la empresa ACINDAR y ex funcionarios del gobierno de Isabel Perón y de la última dictadura cívico-militar por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del “Operativo Serpiente Roja del Paraná” que comenzara en marzo de 1975. En el proceso  en trámite por ante el Juzgado Federal Nro. 5 a cargo de Norberto Oyarbide, se investigan los hechos represivos ordenados  por Isabel y su gabinete en pleno y reclamados por el entonces presidente de Acindar y luego principal impulsor del plan económico de la dictadura José Alfredo Martínez de Hoz. En el día de ayer, el Secretario Nacional de la Liga, José Schulman, declaró ante la secretaria del Tribunal Dra. Patricia Palmisano y aportó importantes datos sobre el histórico vínculo de la empresa siderúrgica con disitintos gobiernos en la Argentina y su participación activa en el terrorismo de Estado y el Genocidio.

La causa iniciada por la Liga y dirigentes del movimiento sindical de Villa Constitución víctimas del operativo que sirvió de antecedente y “laboratorio” del plan de exterminio y Estado Terrorista consolidado con el golpe del 24 de Marzo de 1976, desarrolló un fuerte impulso en los últimos meses con la resolución del tribunal de instrucción dictado  con fecha 16 de septiembre en el que se estableció que “la represión y persecución que se inició  el 20 de marzo de  1975 en Villa Constitución tenía por objeto fundamentalmente la desarticulación de la comisión directiva de la UOM de dicha localidad, con la detención de todos sus integrantes y la intervención de la seccional gremial, con la clara intención de que las políticas económicas que se pretendía implementar no fueran obstaculizadas” y que la causa “involucra la responsabilidad del directorio de Acindar, cuyo presidente al momento de los hechos era Martínez de Hoz quien luego del golpe del 24 de Marzo  pasó a ser el Ministro de Economía del gobierno militar” señalando además que  “los intereses económicos de ACINDAR, prima facie, no parecen ajenos a la represión que se desata el 20 de marzo de 1975 en Villa Constitución”.

En ese plan, el Juzgado dispuso el mes pasado la apertura de la investigación respectiva citando a investigadores, especialistas, testigos y víctimas directas del operativo represivo y la militarización de la zona en los tiempos previos al golpe.

En su exposición del día de ayer, Schulman señaló el histórico vínculo de Acindar con el Estado argentino y diversos gobiernos dictatoriales y de signo constitucional y su poder en la economía argentina y su impunidad, que graficó con el hecho del robo a las dependencias de la CONADEP en Rosario ocurrido en 1984 donde se “desapareció” toda la documentación que evidenciaba la participación directa de la empresa fundada por Acevedo y luego presidida por Martínez de Hoz y el Gral. Alcídes Lopez Aufranc sucesivamente, en el impulso y desarrollo del Terrorismo de Estado en el cordón industrial del Paraná. El Secretario de la Liga aportó datos que profundizan la línea de investigación encarada por Oyarbide en relación a  la determinación del Operativo “Serpiente Roja del Paraná” como una directa acción del poder económico, social y cultural para atacar y atemorizar a los sectores más dinámicos y avanzados de la lucha en el marco de la crisis del capitalismo, -las comisiones sindicales y direcciones obreras clasistas y combativas-; agregando también que las acciones y dichos de la empresa y sus directivos en ese marco tuvieron una clara intención de afectar y disminuir toda intervención del Estado y el accionar pública en materia de producción siderúrgica como modo de garantizarse el monopolio privado de la explotación en el rubro.

Textualmente Schulman afirmó: “Alfredo Martínez de Hoz que pasa de una familia partriarcal de la Argentina, en la casa de su abuelo se fundó la Sociedad Rural a dirigir una empresa símbolo como Acindar y de allí al Ministerio de Economía, va a ser reemplazado por un Gral. de la Nación, Alcides López Aufranc que había sido Jefe del Tercer Cuerpo del Ejercito en 1969 y había entrado a la ciudad de  Córdoba a sofocar el Cordobazo el 29 de mayo…..un hombre del núcleo económico del Poder pasa al estado  y un hombre del nucleo del Estado pasa a Acindar; creo que en este doble pase se simboliza el triunfo de un proyecto que es el que luego se va a desplegar por la dictadura. Qué es lo que le molestaba a Acindar de la situación previa del 20 de marzo de 1975?: primero, la regulación por Somisa de la industria metalúrgica y segundo la resistencia obrera adentro de sus fabricas. Con el Operativo del 20 de marzo de 1975 se comienza a disciplinar el personal y con el decreto firmado por Isabel Martínez de Peron, facultando la constitución de una planta integrada de producción de acero a partir del mineral de hierro, planta que fue construida con créditos pedidos por Acindar pero avalados por el Banco Nacional de Desarrollo, créditos que Acindar nunca pagó y que pasaron a ingresar la deuda pública externa, con esta Planta, Acindar comenzó a destruir el rol de Somisa en la industria siderúrgica”

Para las próximas semanas, se esperan las declaraciones de varias víctimas-testigos de la represión en Villa Constitución quienes padecieran la acción de represores de las Fuerzas Armadas y civiles vinculados al terrorismo estatal y parapolicial de la Triple A en las propias instalaciones de la empresa acerera.

Estos avances, deben hacernos redoblar los esfuerzos al movimiento de Derechos Humanos y el movimiento popular todo para seguir impulsando causas y juicios en que sean llevados al banquillo de los acusados los representantes y responsables del poder económico, bloque que impulsó el terrorismo de Estado y el Genocidio en la Argentina siguiendo los intereses del poder económico mundial y el imperialismo en la región latinoamericana.

Buenos Aires, Octubre 31 de 2013.

images (1)

Derrotamos la impunidad de Aneto, Harcich y Fragni que habían sido absueltos en el 2009 por el asesinato de Floreal Avellaneda


images (1)Derrotamos la impunidad de Aneto, Harcich y Fragni que habían sido absueltos en el 2009 por el asesinato de Floreal Avellaneda

Hoy, en una audiencia convocada por la Sala II de Casación, el Tribunal Oral Federal de San Martín los condenó a todos por los cargos de “participación necesaria en el homicidio” y envío a los militares Harcich y Fragni, que gozaban de prisión domiciliaria, al Penal de Marcos Paz

El Negrito vive en la lucha popular y su mirada sostiene nuestros sueños!

En una decisión sin precedentes, la Sala II de la Cámara Nacional de Casación revirtió la absolución dictada en el año 2009 por el Tribunal Oral que había juzgado la causa 2005 por los crímenes cometidos contra Iris y su hijo Floreal Avellaneda.

En aquella oportunidad se había considerado que solo eran responsables de la muerte de Floreal los generales Santiago Omar Riveros y Fernando Verplaetzen, absolviendo de estos cargos a los ya nombrados. Las querellas de la familia, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, del Partido Comunista y de la querella unificada bajo el nombre de Justicia Ya! apelamos tal absolución y en el día, luego de interminables demoras y chicanas jurídicas se consumó la audiencia destinada a revisar la condena con el resultado ya anunciado de la reversión de la absolución en el crimen de Floreal para Aneto, Harchic y Fragni.

Una vez más, la representante de la Defensoría Pública, la Dra. Grasso, la misma que había saboteado la audiencia del 11 de setiembre construyó un discurso de descalificación de todo  lo hecho en el plano jurídico contra los genocidas: “este juicio es inconstitucional” aseveró; denostó a Iris Avellaneda y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre “las víctimas no tienen capacidad de omnicomprensión de la situación y solo piensan en más condenas” insinuando que nuestra histórica lucha por Verdad, Memoria y Justicia se basa en el instinto de venganza y hasta se atrevió a darnos cátedra de derechos humanos al asegurar que los montos punitorios para los condenados por delitos de lesa humanidad eran excesivos.

Los abogados de la Liga, la familia y el Partido Comunista, compañeros Jorge Brioso de Armas y Pedro Dinani así como el representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Dr. Ciro Anniacchiriaco, supieron dar solida respuesta jurídica y política a los desplantes de la Defensora Pública que a pesar de todos sus esfuerzos por salvar los genocidas de la condena por homicidio, deberá computar un fracaso más en su batalla por sostener la impunidad en la Argentina. Exigimos desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que el Ministerio Público de Defensa abandone la identificación política que sus representantes hacen en las audiencias orales ya que es vergonzoso el modo que amplifican el discurso de los represores sobre la inconstitucionalidad de los juicios, lo desmedido de las condenas y el animo de venganza que animaría a las querellas que representan a las víctimas, sus familiares y las fuerzas sociales y políticas que asumen la representación de los compañeros

Por el objetivo logrado: quebrar la impunidad de Aneto, Fragni y Harchic en cuanto al homicidio de Floreal; y por la dimensión de la resistencia que el Poder Judicial puso a reconocer la verdad histórica sostenida por la Familia Avellaneda por más de treinta y cinco años es que consideramos este logro como una conquista democrática que aporta a todas y todos los que luchamos contra todas las impunidades y por la democratización de la democracia en la Argentina, que exige, la urgente reforma judicial para terminar con los que con “cara progresista” y “discurso modernoso” defienden con pasión la impunidad del Genocidio.

Contra todos ellos, el ejemplo luminoso del Negrito Floreal y de su padre el Viejo Floreal Avellaneda, nos marcan un camino que nada ni nadie nos hará abandonar.

Dirección Nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

La irrupción del Ejercito Brasilero contra los huelguistas petroleros y el hundimiento del mito sobre los “progresismos de tercera vía”


cuenca

En una recuperación de atributos subjetivos que hacen a su condición de clase, los trabajadores petroleros brasileros realizan acciones de resistencia contra la privatización de una de las zonas petroleras más prometedoras de su país: Campo de Libra (frente a las Bahía de Santos) del que se calcula una producción de 1,4 millones de barriles diarios, equivalente a la mitad del total de la producción actual.

Como en los famosos y tan denostados noventa, estamos ante una acción clásica del neoliberalismo: entregar los recursos naturales con el pretexto de falta de capitales para explotarlos (Brasil, el gigante que aspira a ser potencia mundial dice no tener capitales para explotar sus recursos naturales; resulta difícil de creer) y la promesa de destinar una parte de lo obtenido para mejorar el estado de  la educación y la salud pública, objeto de las críticas más duras  por parte de las imponentes movilizaciones populares inmediatamente previas a la “milagrosa[1]” visita del Papa Francisco.

Ante la resistencia obrera en curso –como diría el “amigo” Moyano: resuelta por los “cuerpos orgánicos” de las instituciones sindicales brasileras -que no se distinguen por su irreverencia o excesivo celo en la defensa de los intereses obreros y populares- el gobierno de Dilma Rousseff ha ordenado la intervención de una tropa de elite, la Fuerza Nacional, creada para combatir al narcotráfico rompiendo una tradición política comenzada en el 2003 por Lula de no utilizar las Fuerzas Armadas tradicionales en el conflicto social (las Policías en Brasil, tienen de por sí destacamentos altamente preparados para el combate callejero y con una capacidad de fuego superior a la media de los ejércitos latinoamericanos).

La decisión de proteger la inversión del Capital Privado Extranjero (que sea de origen chino no altera nada a esta altura de la subordinación de toda China a las lógicas del capital globalizado) por medio de la última defensa del Estado: su núcleo armado, confirma el carácter de la experiencia del P.T. de Lula y Dilma mucho más que sus apuestas a la integración latinoamericana o sus firmes actitudes en el plano internacional a favor de la paz y contra el hegemonismo norteamericano (tal como se mostró en el incidente por el espionaje norteamericano sobre la región, precisamente buscando información sobre la cuenca de Campo de Libra que finalmente fue concedida a empresas chinas y no a las norteamericanas).

Lo estremecedor de la vuelta del Ejercito a su función de Fuerza de Ocupación Interna, confirmando la vigencia de la Doctrina de Seguridad Nacional (por más que no se la nombre o aún se la haya declarado obsoleta en más de un ámbito de debate regional) contribuye a revelar el mito del carácter “progresista” del gobierno de Dilma y de otros gobiernos supuestamente “progresistas” de la región, mito construido a partir de un silogismo[2] que se basa en dos premisas erróneas: a) la preeminencia de las políticas de integración latinoamericana por encima de las políticas internas de mantenimiento de la matriz de distribución de ingresos constituida en el largo periodo que va del golpe de Estado de 1964 hasta la asunción del primer gobierno de Lula en el 2003 en el Brasil y en general, en la llamada década perdida de los noventa en América Latina y  b) la confianza en que se puede arribar a una sociedad más justa y solidaria, digamos pos capitalista o algo así, por el camino de pequeñas reformas que “astutamente” se abren paso sin confrontar con el núcleo del Poder Dominante (los grupos económicos nacionales y trasnacionales, los agentes imperiales, las fuerzas armadas y el aparato de seguridad, los medios hegemónicos de comunicación y los intelectuales a su servicio).

Ambos debates son seculares. Experiencias de gobiernos con políticas autónomas en lo internacional pero “ortodoxos” en la defensa del orden burgués no faltan: citemos por ahora la larga etapa de gobierno del PRI en México que tanto hizo por Cuba o por los exiliados latinoamericanos que huían de las dictaduras o el mismo gobierno de De Gaulle que se atrevió a confrontar con los EE.UU. en cuestiones centrales en plena época de la Guerra Fría.

Que haya contradicciones entre un bloque de poder con dominio nacional y el Imperio Hegemónico de la época no es novedoso ni extraordinario.

Que esas contradicciones generan espacios para la acción política que se deben aprovechar con determinación, audacia e iniciativa política está fuera de discusión y todos jugamos fuerte para bloquear el Alca en Mar del Plata (2005) o apoyar la formación del Unasur, el Banco del Sur y tantas otras experiencias similares (algunas pendientes de concreción, por cierto).

Pero nadie se hace libre por participar en formas de integración regional, por más progresistas que sean.

Desde el debate entre Rosa Luxemburgo y Eduardo Bernstein[3] que el movimiento popular y transformador se divide tajantemente en dos: los que creen que por el camino evolucionista de pequeñas reformas acumuladas se llega al socialismo y los que creemos que solo la ruptura revolucionaria con el orden capitalista (ruptura que requiere de acumulación previa de poder popular y se puede dar de diversas maneras,  incluso no armadas) se puede pasar a otra etapa del desarrollo social.

Para los que tenían dudas sobre el porqué de la persistencia de la Ley de Auto Amnistía vigente en Brasil para los delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado en ejercicio del Terror (sancionada en 1979 bajo la dictadura de Joa Baptista Figueredo) tienen aquí la respuesta más obvia y contundente: porque un gobierno que propone mantener el capitalismo en su país, y para ello  garantizar la reproducción ampliada del capital, lo que implica disciplinar la masa laboral a las condiciones que el “mercado” requiere para garantizar la “cuota de ganancia media” para el conjunto de la clase propietaria y la “ganancia monopolista”[4] para los grupos más concentrados y potentes de la economía –nacionales o extranjeros- necesita mantener la capacidad de reprimir siempre a mano.

O dicho de otro modo: por si en algún momento los trabajadores petroleros se “atreven” a resistir la privatización de la principal cuenca petrolera a manos de un gobierno “progresista”.

Los gobiernos no son boyas que van adonde los lleve el viento de la historia, en este caso el viento que nace de los procesos de ruptura con el capitalismo que se intentan desde Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador –no importa aquí las obvias diferencias, ritmos y estrategias de cada cual- sino que tienen proyecto político que se define alrededor de lo decisivo en la vida cotidiana y concreta de los pueblos: la continuidad (que implica la ampliación continua del dominio del Capital[5]) del capitalismo o el inicio de un camino de ruptura con él. Reforma o Revolución como decía Rosa Luxemburgo certeramente al inicio del siglo XX.

 

 

A finales del ciclo mundial del neoliberalismo (digamos 1997/1998), de las entrañas mismas de los gobiernos centrales del capitalismo: Inglaterra, Italia y EE.UU. surgió una propuesta para “superar” el neoliberalismo con otro modelo, bautizado entonces como “tercera vía”.

“La idea de la “tercera vía” fue lanzada públicamente por Tony Blair, primer ministro del Reino Unido, en febrero de 1997 (aún antes de vencer electoralmente a los conservadores luego de 18 años de gobierno ininterrumpido).  Luego fue convalidándose en diversos eventos internacionales para gozar de un gran lanzamiento en el seminario sobre “La sociedad civil y el futuro de la democracia” realizado en la sede de la Universidad de Nueva York el 12 de  setiembre de 1998 con la presencia, entre otros, de Bill Clinton, Romano Prodi y el propio Tony Blair.”[6]

Por esos días, el propio Tony Blair lo explicaba de este modo: “La tercera vía supone una nueva línea dentro del centroizquierda.  La izquierda del siglo XX ha estado dominada por dos corrientes: una izquierda fundamentalista que veía el control del Estado como un fin en si mismo y una izquierda más moderada que aceptaba esa dirección básica pero estaba a favor del compromiso.  La Tercera vía es una reevaluación seria, que extrae su vitalidad de unir las dos grandes corrientes del pensamiento del centroizquierda (el socialismo democrático y el liberalismo) cuyo divorcio durante este siglo contribuyó  tan claramente a debilitar la política de signo progresista a lo largo y ancho de Occidente”.

Si hace falta “traducirlo”: la Tercera Vía era el intento de encontrar un camino propio, lejos del “socialismo estatalista” que había estallado para principios de los noventa en la U.R.S.S. y todo su área de influencia europea, pero también lejos del “capitalismo salvaje” que había brotado en las condiciones globales surgidas de la perdida del equilibrio estratégico entre EE.UU. y la U.R.S.S., entre el capitalismo y el socialismo como sistemas contrapuestos así sea en la arena internacional, nuevo orden mundial anticipado por el Terrorismo de Estado -que desde el golpe chileno de 1973- había devastado primero y reorganizado después a buena parte de América Latina (por cierto, con centralidad en los grades países como Brasil, México y Argentina).

Si durante toda la experiencia soviética y de “socialismo de estado”, la socialdemocracia y la centro izquierda habían buscado un punto intermedio, una tercera vía, entre el socialismo y el capitalismo; ahora, desaparecido el “socialismo de estado”, la búsqueda debería ser entre el capitalismo “neoliberal”, “salvaje”, y el capitalismo “de bienestar” o “humanizado” construido por la Socialdemocracia en Europa y los gobiernos populistas de América Latina: el Peronismo y el PRI[7] de México por ejemplo. 

“Durante los años 1996 y 1997, convocados por Jorge Castañeda y Roberto Mangabeira Unger, un grupo de políticos progresistas de América Latina deliberó sobre las propuestas necesarias para superar el estancamiento del modelo neoliberal. Sus conclusiones fueron presentadas bajo el nombre del Consenso de Buenos Aires en diciembre de 1997 y publicadas como separata por el diario argentino Pagina 12 en su edición del martes 2 de diciembre del mismo año.[8]     Allí se informa que en las deliberaciones participaron los mexicanos Jorge Castañeda, Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox, los brasileños Roberto Mangabeira Unguer, Leonel Brizola, Marco Aurelio García, Luis Ignacio Lula da Silva, Vicentinho, José Dirceu, Itamar Franco, el nicaragüense Sergio Ramírez, los argentinos Carlos Álvarez, Graciela Fernández Meijide, Rodolfo Terragno, Federico Storani, Dante Caputo, José Bordón aunque se aclara que no todos participaron del mismo modo y que el documento elaborado no ha sido firmado por los participantes, sino que refleja los debates habidos.

En el documento bautizado como “Consenso de Buenos Aires”  arrancaban con una delimitación brutal de su horizonte: “El estrechamiento de los parámetros ideológicos aunado al imperativo de ceñirse a las exigencias del flujo de capitales, bienes y personas, ha reducido el margen de maniobra de cada nación, de cada gobierno, de cada partido o movimiento. Cegarse ante ello es además de inútil, pernicioso para todos: beneficiarios y víctimas del reparto de vicios y virtudes del fin del siglo”.

Luego hacían confesión del más crudo evolucionismo: “los cambios acontecen de manera puntual y acumulativa. ..lo que cuenta es la dirección y sus efectos sobre la comprensión por la gente…” Y pasaban a defender las políticas neoliberales, pero con “correcciones”. Y al momento de presentar las propuestas (en 1998!, pero fíjense que persistencia ideológica entre sus partidarios de los actuales gobiernos “progresistas”) decían[9]:

 

  • Economía de mercado: “El mercado debe ser el principal asignador de recursos, pero corresponde al Estado crear las condiciones para que las necesidades de los más pobres puedan convertirse en demandas solventes que puedan ser procesadas por éste”.  Casi todos los economistas coinciden en que “nuestra década ganada” se basó en el estimulo estatal al consumo popular por medio de subsidios, extensión de las jubilaciones y pensiones, la asignación universal por hijo y el apoyo a las cooperativas de trabajo y las empresas recuperadas. El aumento del consumo popular no afectó para nada los ingresos de las clases altas que por el contrario crecieron aún más que las subalternas ampliando las diferencias de clase en la distribución del ingreso y en la concentración de la riqueza en los grupos económicos extranjeros: 200 firmas representan la mitad del PIB argentino y las empresas extranjeras son el 70 % de la facturación de esas firmas.

 

  • ·         Impuestos generalizados: “La tributación indirecta del consumo, generalmente realizada a través del impuesto sobre el valor agregado, adecuadamente instrumentada puede permitir lograr ese objetivo…” La regresividad del sistema impositivo argentino está fuera de discusión  y –tal como pedía el Consenso de Buenos Aires- son los impuestos al consumo popular los que sostienen la recaudación fiscal

 

 

  • Privatizaciones: “….puede convenir la privatización de empresas públicas, a condición de utilizar las ganancias consiguientes para abatir la deuda pública interna y reducir los intereses pagados por el gobierno -y por los agentes privados- a niveles internacionales” . Lo de “abatir la deuda” en la Argentina pasó a llamarse “desendeudamiento” y combinó una fenomenal quita de la deuda externa con el pago puntilloso al Fondo Monetario Internacional de sus acreencias y la legitimación de toda la deuda contraída entre 1976 y 1983 de la cual se pagó más que nunca (aunque mucho menos de lo reclamado) sin llegar nunca a cancelarla, confirmando aquella advertencia de Fidel Castro de medidos de los ochenta: la deuda es incobrable por que es impagable: los intereses suman siempre más que los pagos. El nuevo episodio con el CIADI y los “fondos buitres” no son más que la confirmación de las tareas incumplidas que otros países como Ecuador si hicieron: investigar la parte ilegitima de la deuda y discutir solo el pago de la parte legitima. La bravuconada del “desendeudamiento”, presentada como un acto liberador (pagar la deuda externa es un acto de dependencia clásico, es más, es un modo de “realizar” el terrorismo de Estado que se hizo en su nombre) termina mal y abre un horizonte de nuevas concesiones al FMI, el Banco Mundial y los viejos conocidos de siempre

 

  • Educación: “Un sistema de responsabilidad múltiple, de  financiación múltiple, de orientación múltiple…..” Ni la tradición de la escuela pública estatal sostenían nuestros “progresistas” aggiornados y al cabo del ciclo kirchnerista la situación es altamente contradictoria y paradojal: ha crecido la inversión pública en educación pero también ha crecido la proporción del sistema educativo en manos privadas; o sea ““Un sistema de responsabilidad múltiple, de  financiación múltiple, de orientación múltiple…..” tal como se verifica en el siguiente cuadro sobre la Capital Federal:

 

 

 

Matrícula Primaria

2001

2010

Estatal

150.604     57.5%

143.319     53.1%

Privada

111.376     42.5%

126.687     46.9%

Total

261.980

270.006

Matrícula Media

2004

2010

Estatal

102.504     53.3%

92.933     51.1%

Privada

89.688     46.7%

88.895     48.9%

Total

192.192

181.828

 

  • Jubilaciones: “se combina un sistema de ahorro privado obligatorio con un mecanismo que redistribuye parte de las cuentas más ricas hacia las cuentas más pobres”  El fracaso de las Empresas de Jubilaciones privadas, y la amenaza de su estallido, han llevado al retorno de las jubilaciones públicas, amenazadas por el desfasaje entre la masa de jubilados y pensionados en crecimiento y el mantenimiento de casi dos tercios de los trabajadores en condiciones de precariedad laboral o formas de desempleo o subempleo, que de todas maneras los dejan fuera del mecanismo de aportes necesarios para dar sustentabilidad al sistema

 

  • ·                    Gasto público: “Ello solo es posible mediante un ajuste fiscal enriquecedor del Estado, que al aumentar la carga tributaria, reconcilie la elevación de los ingresos fiscales y la ampliación de su base con el fortalecimiento del ahorro y la inversión. Necesitamos un ajuste fiscal que enriquezca el Estado en lugar de empobrecerlo

 

Las recetas de la Tercera Vía no salvaron al modelo neoliberal de su colapso y para fines del siglo XX y comienzos del XXI surgió una esperanza de cambios profundos en América Latina.

En muchos países de la región se vivió una época de crecimiento macro económico alimentado por la irrupción de China e India en el mercado de comodotties que produce la región (por ejemplo, la Argentina se vio beneficiada por el fantástico aumento del precio de la soja transgénica, Venezuela del precio del petróleo, Chile del cobre y Colombia del oro) y por la utilización de la capacidad industrial instalada ociosa por el estallido de la crisis de fin del siglo XX, pero no cambiaron el rumbo, solo modificaron el modo de avanzar por él y al final de la década se encuentran con los mismos problemas que originaron el ciclo: la crisis capitalista estrangula toda posibilidad de desarrollo humano y trae implícita la represión, como bien lo muestra el regreso de los militares al control social en Brasil (tendencia que se repite aquí y allá impulsada por el Comando Sur del Ejercito de los EE.UU. que nunca dejó de estar en la región).

Ante la evidencia que una parte de la izquierda y el progresismo mide de diferente manera las acciones represivas o de devastación ambiental, o aún las llamadas “tragedias” originadas por choques de trenes o lluvias copiosas el periodista uruguayo Raúl Zibechi acota una reflexión muy importante en La Jornada de México del 7/09/13: “Entre los progresistas de la región se ha impuesto una lógica perversa: medir las cosas según beneficien a la derecha o al gobierno. Ese fue el argumento de algunos politólogos ante las masivas manifestaciones de junio en Brasil. La única brújula para no perderse es la ética. Hoy sus agujas enfilan contra la megaminería y el extractivismo, sin importarles quiénes estén en el gobierno.”

Sobre este costado del debate reflexioné largamente en “La ética, la política, Gramsci, Guevara y los treintamil” que propongo leer como parte de este mismo texto[10] donde sostenía que la ética es fundamento de cualquier política liberadora, y que la “razón de estado” o las apelaciones al “realismo” en nombre de supuestas “correlaciones de fuerza” inmodificables funcionan como el gran discurso justificador de la claudicación política que viene limando y puede esterilizar el proceso de cambios abierto en América Latina.

Se podría decir, contrariando mis afirmaciones, que las medidas gubernamentales progresistas no han transitado exactamente por el recetario del Consenso de Buenos Aires, y les daríamos la razón; pero su apego al Consenso deviene de algo más profundo y gravoso: la ilusoria búsqueda de un lugar intermedio entre la revolución y el conformismo, entre la impunidad y la justicia; o para decirlo en términos más estrictos: entre un capitalismo “neoliberal” en su forma fundamentalista de los noventa y el capitalismo de “bienestar social” que acuñó Perón en el 45 y que anticipó todo tipo de experiencias reformistas en México, Brasil, Perú y aún en Chile.

El siglo XXI confirma de una manera precisa que no hay espacio de desarrollo humano dentro de los límites del capitalismo, que los derechos humanos son incompatibles con el capitalismo y que aún la liberación nacional postergada desde comienzos del siglo XIX, requiere romper con el cepo del capitalismo. Para los que siguen soñando con que los pequeños cambios terminen cambiando el mundo, el retorno del Ejercito de Brasil a reprimir huelguistas obreros los trae de regreso a la realidad. Bienvenidos!, ojalá que unamos fuerzas para luchar por su transformación radical para beneficio de los más, de los que siguen sufriendo privaciones y humillaciones, discriminaciones y represiones por su condición social y que con sus luchas y movilizaciones más de una vez han cambiado el rumbo de nuestra historia.


[1] Porque involuntariamente contribuyó al “apagón” de las movilizaciones populares

[2] Argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos, central en la lógica formal o aristotélica, contra la cual se rebeló Hegel quien fue completado por Marx y Engels con la creación de la lógica dialéctica, antagónica de la lógica formal dominante en el “sentido común”, pero inútil para comprender los procesos sociales y políticos.

[3] en 1899 Rosa escribe “Reforma o Revolución” contrariando la propuesta de integración que había triunfado en el Partido Socialdemocráta Alemán, argumentos que serían retomados  y desplegados por Vladimir Ilich Lenin en 1902 en el Que Hacer? dedicado al mismo objetivo de fundamentar la necesidad de la ruptura revolucionaria contra el camino evolucionista de las “pequeñas reformas acumuladas hasta su transformación automática en socialismo”

[4] ambos son conceptos constitutivos de la economía política crítica: la cuota de ganancia media surge tendencialmente de modo tal que la clase en su conjunto perciba por su capital una ganancia relativamente aproximada y la ganancia monopolista es la que –por encima de la media- perciben los grupos económicos más poderosos. En la Argentina las empresas privatizadas de las telefónicas  percibieron por años una ganancia monopolista aún más alta que en sus países matrices.

[5] para continuar la dominación capitalista debe completarse el ciclo de reproducción del capital, pero como este se queda con la parte no retribuida a los trabajadores por su trabajo (la plusvalía), obligatoriamente si hay reproducción esta es ampliada; el capital crece o se muere y es capaz de matar para asegurar su ciclo de reproducción ampliada para “valorizar” (aumentar) el capital o “ciclo de negocios”

[7] Partido Revolucionario Institucional, mantuvo el poder hegemónico entre 1929 y 1989 de un modo tan absoluto que dio origen al concepto de Partido de Estado; con las diferencias lógicas por el proceso histórico hay entre el PRI y el Peronismo demasiadas coincidencias para que sean casuales.

[9] transcribiré algunas de las propuestas programáticas del Consenso de Buenos Aires de 1998, y haré algunos comentarios sobre las políticas aplicadas en la Argentina en esta década como modo de mostrar las coincidencias entre el/Kirchnerismo y la Tercera Vía; los comentarios serán mínimos y seguramente sesgados y esquemáticos, pero –entiendo- representativos.