La disputa por el sentido histórico del once de setiembre


Cuando niño, el once de setiembre tenía sabor a triunfo: no solo era feriado y no había clases sino que era el día del maestro, de Sarmiento, de la causa de la razón contra la ignorancia, de la Civilización contra la Barbarie.

Eso duró hasta mi adolescencia en que comencé a dudar de la sabiduría y hombría de bien del maestro sanjuanino (“no ahorre sangre de indio” comenzaba a hacer ruido en mi despertar ciudadano comprometido con las causas libertarias) y cambió totalmente de sentido desde aquel 1973 en que el sueño del Socialismo en Libertad, por la vía electoral y respetando todas las reglas de la democracia representativa ( o sea, burguesa, formal, clasista y siempre frágil por voluntad del Poder real) desapareció junto con el derrumbe de La Moneda bajo las bombas pinochetistas.  Por qué se quedó Salvador en la casa de gobierno hasta su muerte?  Fue muchos años después que Eduardo Rosenzvaig resolvería el enigma con el ejemplo del maestro tucumano Isauro Francisco Arancibia: “es que hay veces en la vida en que hay que quedarse”.  Fucik lo había dicho unos años antes: héroe es el que hace lo que hay hacer en aras de la humanidad, no importan las circunstancias.  Lo que había que hacer era marcar el camino de la resistencia y las circunstancias que no debían importar era que estaban bombardeando y aseguraban asesinar al Compañero Presidente. Y muchos de nosotros entendimos el mensaje y, con toda la humildad que corresponde, procuramos resistir todo lo que pudimos cuando nos tocó el turno de quedarnos y hacer lo que había que hacer: luchar por la libertad de todas y de todos los secuestrados y presos políticos.

En los ochenta, entendimos el significado histórico del once de setiembre de 1973 que era mucho más que el comienzo de un golpe de estado en un país donde los militares se decían “constitucionalistas”, era el comienzo de un ciclo de dominación continental en base al Terrorismo de Estado y la constitución de las condiciones para cambiar el modo de reproducción ampliada del capitalismo que mucho después llamaríamos neoliberalismo como si se pudiera vincular el ideario de la Revolución Francesa con el horror de Víctor Jara asesinado en el Estadio Nacional.

Pero al inicio del nuevo siglo, la fecha pegó otro viraje y pasó a ser para los medios de comunicación el día del comienzo de la guerra contra el terrorismo mundial. El día en que el imperio recuperó un enemigo capaz de justificar el Acta Patriótica que renegaba de la Declaración de la Independencia de las trece colonias británicas en el norte de las Américas. El “Acta Patriótica” es el nuevo dogma burgués y se abre paso por los medios y las bocas más inesperadas. En la Argentina de los diez años de juicios, es Sergio Berni quien predica el odio al extranjero y la intolerancia hacia los que luchan, los terroristas del 2001, los indios del siglo XIX a los que detestaba Sarmiento.

Mañana se conmemoraran las tres fechas en un solo día y cada uno deberá elegir cual de los once de setiembre vive. El de la constitución de la dominación cultural burguesa en la Argentina, el de la consumación del Golpe de Estado que inició un nuevo ciclo burgués en América Latina y el mundo o el de la fecha de comienzo de la era de la globalización sin otra súper potencia que frene a los yankees.

Aunque también se puede pensar desde esta perspectiva y ver un mismo ciclo civilizatorio, el burgués, que atraviesa por diversas etapas y que se pone diversas mascaras según la ocasión.

En todo caso, yo elijo estar del lado de los indios, de los patriotas chilenos y de los inmigrantes árabes perseguidos en todo el mundo por portación de facciones.

Lo que no se pudo ni se puede ni se podrá es intentar estar de los dos lados. Con Sarmiento y con los indios, con Salvador Allende y con Pinochet o con los pueblos encarcelados en Guantánamo y el Pentágono.

Aunque sea once de Setiembre, la historia sigue siendo la historia de la lucha de clases, de proyectos de vida, de posiciones éticas y de la distancia entre el decir y el hacer.

 

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3 de junio de 1978 en Córdoba


descargaConfieso que me volví desconfiado. De tanto escuchar mentiras en los juicios, cuando veo testimoniar un milico, un gendarme o un policía, me cuesta darle crédito.

Es que tantas veces escuché bolazos y mentiras tan grotescas que ni aún cuando los tipos terminan favoreciendo las querellas no hay caso, no les creo nada.

Cuando en el juicio a Brusa uno de los jefes de la Guardia de Infantería Reforzada dijo que había encontrado una lista de represores que habían participado en el plan de exterminio (porque él, que recibía ordenes directas del Area 212, “nunca le había tocado ni un pelo a un detenido”) pensé que nos estaba tomando el pelo una vez más y no me equivoqué: la lista era una lista de difuntos y ausentes, ni uno solo de los nombres que trajo correspondía a alguien que pudiera testimoniar en el juicio.

Te digo más, no le creí ni al gendarme que dijo que lo vio al Negrito en El Campito de Campo de Mayo, ese que contó que estaba casi totalmente desnudo (tenía el calzoncillito, dijo; y la capucha, claro está, pensé yo) y que cuando le mandó una prisionera que fungía de  enfermera, porque estaba sangrando por todos lados, al sentir la mano de la mujer susurró mamá y la Iris que estaba cerca de mí, se estremeció. Pero no me convenció de que fuera verdad, con eso que el testimonio fue dado como valido por el tribunal y se utilizó en la sentencia contra el General Riveros

Pero a este le creí, te juro que le creí.

 

El juicio era en Córdoba y no se bien si era el segundo o el tercero por los hechos de La Perla; pero para mi era la primera vez que iba y estaba bastante emocionado pensando que en esa sala se había hablado del Alberto y de algunos otros desaparecidos que alcancé a conocer antes del golpe.

El tipo se presentó como Gendarme pero explicó varias veces que solo había estado en la fuerza poco más de un año y engañado. El creyó que lo iban a mandar a la frontera porque decían que allá los gendarmes cobraban un suplemento por desarraigo lo cual es muy loco porque ¿donde carajo debería estar una fuerza que cuida la frontera si no es en la frontera, no?; pero a él no lo mandaron a la frontera después de los tres meses del curso de formación sino a una unidad móvil que iba de La Perla al Penal del barrio San Martín.

Eso lo explicó convincentemente al final del testimonio, cuando el abogado de la Liga le preguntó qué diferencias había entre ir a la frontera y quedarse en Córdoba, porque el tipo se había quejado como tres veces que no habían cumplido la palabra empeñada de mandarlo a la frontera y el gendarme retirado, con toda brutalidad/sinceridad (?) dijo que en la frontera ganaban más plata y él había entrado a Gendarmería porque se cagaba de hambre como mozo del comedor de la Fiat de Ferreyra, o {por qué se pensaba el abogado que él había entrado a la fuerza?, si no tenía ningún “cariño” por los verdes.

Se cuidó muy bien de aclarar de todos los modos posibles que él nunca había estado en contacto con los subversivos, pero que varias veces los había visto hecho mierda tirados en el suelo de La Perla o abandonados medio muerto en las celdas del penal.

Y se lo veía muy conmocionado cuando contaba que una vez había aparecido un niño en La Perla y que estuvo algunos días hasta que un milico se lo llevó. Fue ahí que dijo que lo vio a Menéndez el tres de junio de 1978 y contó con detalles como iba vestido el General y lo que había dicho y lo que había pasado después que el General se retiró y eso volvió loco a la defensa que apenas terminó, comenzó a interrogarlo.

Primero trataron de enredarlo con los actos ilícitos y lícitos, con la obediencia debida y su propia participación en el genocidio; pero el tipo zafó como un duque: les dijo que él nunca había cometido un acto ilícito, y cuándo le preguntaron si podía distinguir entre los actos ilícitos y los lícitos, entre las ordenes que se debían cumplir y las que no, dijo sencillamente que las ilícitas eran las que querían que uno hiciera barbaridades y el no había entrado a Gendarmería para torturar a nadie sino para ganar más plata para mantener la familia.

Pero me convenció de que decía la verdad cuando al preguntarle cómo podía acordarse con tanta precisión que el General Menéndez había estado en La Perla el tres de junio de 1978 lo miró al abogado de los represores con sorpresa y le dijo casi a los gritos: “porque ese día Perú le ganó a Irán por cuatro a uno” y él tenía entradas para ver el partido; que las había comprado como dos meses antes y que estuvo toda la mañana nervioso pensando que la visita del General le podía cagar el acuerdo que tenía con el jefe de cambiar un franco porque el único que tenía entradas para el partido era él y que por suerte Menéndez se fue al medio día y lo dejaron ir al partido, que fue el único que vio del Mundial del 78. Y empezó a explicarle cada uno de los goles de los peruanos pero el tribunal le dijo que no hacía falta, que le creían. Y yo también.

LA INVISIBILIDAD DE LOS PRESOS DE LAS HERAS Y EL SACCO Y VANZETTI DEL CERVANTES


 

 
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Schulman, de frente junto a Zito Lema, Alfredo Grande y Norita Cortiñas

(Por José Schulman* para La Retaguardia) Hay una historia de las resistencias obreras y comunistas en los EE.UU. que están ocultas tras los miles y miles de películas, obras de teatro, novelas y ensayos que el Poder ha editado desde que el gobierno de la Unión comenzó su larga marcha imperialista ocupando y dominando la isla de Cuba (1899), hasta entonces bajo dominio colonial español y a punto de independizarse por la larga lucha de los campesinos y patriotas inspirados en José Martí.

La operación de ocupación y dominio de Cuba fue al mismo tiempo una enorme operación de falsificación de los hechos históricos y de creación de una leyenda: la “inferioridad” de los mambises cubanos que requerían del “cuidado” de los norteamericanos, tomada por verdadera, por la mayoría de la sociedad.
Desde finales del siglo XIX, los inmigrantes europeos sometidos a las más crueles condiciones de súper explotación en las minas, fabricas y talleres de la naciente burguesía yankee van a protagonizar huelgas, manifestaciones y la creación de grandes organizaciones sindicales y políticas. Tanto, que los mismos Carlos Marx y Federico Engels del Manifiesto Comunista se vinculan con ellos y hasta mudan la sede de la Internacional a los EE.UU. reconociéndolo como el lugar central de su lucha anticapitalista en el mundo.
Las luchas y la represión tuvieron carácter cíclico y permanente al menos hasta la gran ofensiva del Macartismo de los ’50 que arrasaría con toda tradición democrática y revolucionaria, centrando –casualmente- en el mundo del cine, de la literatura y del arte, la persecución y la muerte civil.
Fue la “solución final” a la resistencia obrera y socialista.
Eran Sacco y Vanzetti dos obreros anarquistas que en las peleas de los años ’20 del siglo pasado fueron utilizados como “chivos expiatorios”, condenados injustamente y asesinados en la silla eléctrica el 23 de agosto de 1927. Un día después del aniversario de la masacre de Trelew de 1972, del renunciamiento de Evita en 1951 y del secuestro del militante comunista Tito Messiez en 1977, en el centro de Rosario.
De la epopeya de Sacco y Vanzetti escribió Howard Fast, un gran escritor comunista norteamericano y su obra conmovedora fue uno de los libros que formaron mi vocación militante en los primeros años de mi adolescencia. Lo leí tantas veces que casi me acuerdo de memoria los párrafos del alegato de Vanzetti que la obra adaptada por Kartum, puesta en escena por un magnifico elenco en el Teatro Nacional Cervantes, asume como discurso propio con una contundencia envidiable. “No soy culpable de ningún crimen, ni de los que ustedes me acusan, ni de aquellos que vuestras leyes no consideran delito: la explotación del hombre por el hombre.”  O, “Cuando ni polvo quede de los  huesos de ustedes el nombre de Nicola Sacco seguirá conmoviendo a las jovenes generaciones”.
Hubo, en los ’70, una versión cinematográfica del drama que tenía como música de fondo a las canciones de Joan Báez. Era de las que se repetían una y otra vez en los cine club de la época.
Howard Fast y Joan Báez hicieron por la memoria de Sacco y Vanzetti un aporte extraordinario, contribuyeron que el enorme movimiento solidario de aquellos años de principios del siglo XX no cayera en el olvido ni siquiera con la Segunda Guerra Mundial y las dictaduras latinoamericanas que asolaron durante los ’70. Es más, su memoria alimentó la subjetividad de la generación del Cordobazo, la que soñó –como ellos- con repetir el “cielo por asalto” de la Comuna de París de 1871 enlazando la historia con la vida y la lucha cotidiana.
La puesta en el Cervantes de la versión teatral de la historia se inscribe en esa tradición pero como lo hace de un modo eficaz, conmoviendo al espectador hasta las lagrimas y los gritos de aprobación o rechazo a los argumentos del escenario, nos llevan a una pregunta sencilla: ¿qué hacemos con este acto de Memoria? ¿Lo tomamos como una foto del pasado que felizmente ya pasó o lo utilizamos como poderoso instrumento de comprensión del presente?.
Digámoslo de entrada, ni la Argentina de 2014 es equiparable a los EE.UU. de 1927 ni los compañeros de Las Heras, presos injustamente por una decisión arbitraria tomada en su momento para castigar la lucha de los trabajadores petroleros por reivindicaciones justas y legitimas, corren peligro de ser asesinados en la silla eléctrica.
Pero hay entre los dos casos una serie de coincidencias que nadie puede ignorar: la increíble arbitrariedad de la “Justicia”, el propósito de castigar a la lucha obrera y la campaña de infamias que desde “los medios” de comunicación se ha montado contra ellos. Y aunque parezca mentira, a diferencia de los anarquistas italianos presos en los EE.UU., los obreros petroleros del sur condenados a cadena perpetua (la muerte “civilizada” del Código Penal argentino vigente) no cuentan con el apoyo ni la solidaridad de todos los que se conmueven por otros hechos, digamos por simple ejemplo, con el caso de Sacco y Vanzetti.
El simplismo de establecer una relación directa y estricta entre los avances de Juicio y Castigo a los perpetradores del Genocidio de los ’70, los avances de la recuperación de la Memoria y de la identidad de los bebes robados por la dictadura con la “vigencia plena e irrestricta” de la Justicia y los derechos humanos en la Argentina les juega en contra a los compañeros petroleros. También la tendencia a transformar cualquier debate y cualquier tema en una obligada toma de partido entre el gobierno y la oposición. Desde esa perspectiva, sea que se piense que “los Kirchner” condenaron a los petroleros o al revés, se tenga la convicción de que exigir su libertad le hace el caldo gordo a la “oposición”, la solidaridad con los presos de Las Heras es muy débil.
En febrero de 2006, fui parte de un “loquísimo” viaje en colectivo de ida y vuelta hasta Las Heras, adonde llegamos luego de más de un día de viaje, estuvimos unas horas en un acto, compartimos con los trabajadores y las familias, y nos volvimos en una jornada que no duró menos de 56 horas. Luego conocí al compañero Navarro, cuya detención desató la rebelión obrera y los incidentes en los que muere el policía que propicia la condena de los trabajadores, y pude completar la comprensión de los hechos que originaron la lucha y los hechos mismos que desencadenaron la muerte del policía. No tengo la menor duda de la inocencia de los compañeros y el examen más simple de la causa judicial debería convencer a cualquiera que tenga un poco de respeto por las garantías judiciales y constitucionales. Mi acompañamiento a Nora Cortiñas y los demás compañeros con los que abordamos a los espectadores de “Sacco y Vanzetti”, el domingo pasado en el Cervantes, se inscribe en esta secuencia de lecturas y locuras: volví al Howard Fast de mi adolescencia y a la Joan Báez de los ’70, a aquella puesta de la misma obra en los ’90 menemista y a aquel viaje de ida y vuelta hasta Las Heras.
Muchas cosas han cambiado en el mundo y la Argentina entre 1927 y el 2014, y aún entre el 2006 y el 2014; no las desconozco, para nada; pero la vida de un hombre castigado por luchar sigue teniendo el mismo valor sagrado para los seres que respetamos la humanidad.  En esa perspectiva, y aceptando todas las consideraciones que lo relativizan, es justo afirmar con Osvaldo Bayer que los petroleros de Las Heras son nuestros Sacco y Vanzetti.

 
*Secretario Nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH)

Es tiempo de juzgar al Poder Ecónomico que fue parte del Terrorismo de Estado e impuso la Deuda Externa y el Neoliberalismo en la Argentina


La Liga Argentina por los Derechos del Hombre te propone sumarte a dos actividades con este objetivo

el jueves próximo, 7 de agosto, a las 12 hs. se realizará en los Tribunales de Comodor Py, una audiencia oral ante la Cámara Nacional de Casación en defensa de la Causa que la Liga y los dirigentes obreros de Villa Constitución, Alberto Piccinini, Carlos Sosa y Juan Actis abrimos en el año 2010, en la que hemos pedido indagatoria y prisión para el Gral. Alcides López Aufranc, los ex gerentes Aznares y Pellegrini y el empresario Arturo Acevedo.  En una maniobra dilatoria, el Poder Judicial de Rosario que en 40 años no movió un dedo, “pídió” justo ahora investigar con lo que frenó las detenciones…..

y el viernes 8 de agosto desde las 19 hs. en nuestro local de Corrientes 1785 2º C puedes participar de un debate sobre el estado de las causas contra los directivos de Ledesma, Ford y Acindar con la participación de Carlos Propatto, Nuria Giniger, Liliana Milinari y Pedro Dinani.

Carlos es de la Com. de Ex Trabajadores de Ford, Nuria es investigadora, Liliana es del Equipo Jurídico del Codesedh y litigante contra Blaquier y Pedro actua en el juicio contra Acindar por la Liga.

Puedes ser parte de esta pelea: el jueves a las 12hs en el Hall  de Comodoro Py y el viernes a las 19 hs. en el local de la Liga, Corrientes 1785  2º C

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La agresión Israelí contra el pueblo Palestino: una tragedia humanitaria por el delito de Genocidio que se perpetra y por la complicidad de la llamada “Comunidad Internacional”


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Si algo hemos aprendido los argentinos en nuestra larga lucha contra la impunidad de los crímenes del Terrorismo de Estado que azotó la región suramericana en la séptima década del siglo pasado, es que no hay violación de derecho humano (desde la más pequeña discriminación hasta las más brutalwes masacres) que no tenga un discurso justificador y la complicidad activa de los poderes estatales nacionales y supranacionales responsables de administrar las leyes y convenios internacionales que –de aplicarse- impedirían cada uno de estos episodios de inhumanidad.
En nuestro país, fue la propia Corte Suprema de Justicia quien en 1930, poco después del primer Golpe de Estado contra un gobierno electo bajo las normas constitucionales, sancionó la llamada “continuidad jurídica” de las acciones estatales, dándole dimensión de “legalidad” a lo que por su naturaleza era manifiestamente ilegitima e ilegal: nada legitimo ni nada legal puede surgir de un acto delictivo como es alzarse en armas contra el gobierno constitucional. De allí en más, golpe tras golpe (y hubo golpes de estado en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976) serían legitimados por los gobiernos constitucionales que lo sucedían, de modo tal que dejaban preparadas las condiciones para el siguiente atentado a la legalidad.
Desde 1902, con la sanción de la llamada “ley de residencia”, la 4144, un sofisticado edificio jurídico fue respaldando la discriminación, la persecución, la privación ilegal de la libertad y hasta la extradición de aquellos que no aceptaran el dominio capitalista sobre la nación, y la hegemonía imperial inglesa primero, norteamericana después, sobre el Poder Real.
Desde la 4144 hasta la 20840, toda la legislación represiva se basó en la ideología de la “guerra fría”: el anticomunismo que consideraba “subversivos” “terroristas” a todos los que luchaban por los derechos populares y la dignidad nacional. Casi siempre, pero especialmente con los gobiernos del matrimonio Perón (1974/1976) que el despliegue de la legislación represiva y del discurso anticomunista preparó y creo las condiciones suficientes para que el Terrorismo de Estado se desate y el Golpe de Estado se perpetre. Es en “democracia” que se gestan los regímenes antidemocráticos y son los ámbitos encargados de impedirlo los que los auspician con su silencio y/o pasividad cómplice. Así fue con el Terrorismo de Estado contra los latinoamericanos y así es ahora contra los palestinos. Desde 1948, nada menos.
Las causas penales desplegadas en la Argentina, y en otros países de la Región, probaron que el Plan de Exterminio de la dictadura había sido consensuado y se articulaba con los gobiernos vecinos de Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay bajo la supervisión y conducción del gobierno de los EE.UU. y la complicidad pasiva de los organismos internacionales de entonces: la OEA y la ONU.
La realización del Mundial de Futbol de 1978 puso a prueba el verdadero compromiso de la comunidad internacional con los derechos humanos y ya sabemos cuál fue el resultado.

Los organismos de derechos humanos que en estos días nos comprometemos con la causa palestina y contra el terrorismo de estado israelí, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fundada en 1937, el Servicio de Paz y Justicia presidido por el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de amplia diversidad ideológica y política y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, tomamos en cuenta nuestra propia experiencia tanto como el riguroso examen de los hechos para decidirnos a protagonizar iniciativas de respaldo a los reclamos de respeto a los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación nacional y el cumplimiento de la añeja resolución de crear dos estados en el antiguo territorio colonial bajo mandato británico de 1948 tal como afirmamos en las dos declaraciones emitidas en estos días:
“Que esta nueva agresión israelí contra la población civil palestina, constituye un paso más en todo el proceso de genocidio y limpieza étnica en Palestina, destinado a apropiarse de la totalidad del territorio palestino y quebrar su capacidad de resistir la ocupación que lleva ya 47 años. Que este despiadado ataque, potencia las ambiciones coloniales e imperialistas en la región, en donde Israel se ha convertido sin ambages, en el más grande portaaviones que posee los Estados Unidos de Norteamérica en lugar alguno del planeta, destinado a ser una verdadera cuña en el mundo árabe con el claro fin de acceder y apropiarse de sus recursos naturales e hidrocarburíferos. Que esta agresión, ha tenido como objetivo primario destruir cualquier intento para consolidar el gobierno de unidad nacional palestino, conformado luego de un arduo trabajo colectivo, para que ese querido pueblo pueda contar con una sola voz ante el concierto de las Naciones y para terminar con la división en el seno de las organizaciones palestinas. Que la excusa esgrimida por el gobierno israelí para iniciar este despiadado ataque, ha sido el repudiable asesinato de tres jóvenes colonos israelíes en Cisjordania, de los que acusó inmediatamente al Movimiento Hamás, sin que hasta la fecha se haya constatado de manera alguna que así haya sido, ni se hayan exhibido pruebas que respalden tan temerarias afirmaciones….. No aceptamos de manera alguna que se invoque la “teoría de los dos demonios”, de tan triste recordación en nuestro país, para justificar la salvaje agresión militar de que es objeto el pueblo palestino. Debemos recordar para todo efecto, que nos encontramos ante un estado ocupante y un pueblo bajo ocupación y no existe simetría posible entre ambas condiciones.”

Conmovidos por la magnitud del Genocidio en curso, nos auto convocamos en los primeros días del inicio de los bombardeos y el miércoles 16 de julio realizamos la primer marcha sobre la Embajada de Israel en Buenos Aires, de modo tal de manifestar nuestro rechazo a sus prácticas terroristas y exigir medidas diplomáticas de nuestro gobierno, tal como habíamos reclamado desde el exilio y desde la Argentina contra el gobierno argentino en los años de perpetración del Genocidio argentino y de su continuidad por medio de la impunidad para sus gestores. Así fue que elaboramos un segundo documento (firmado por un amplio espacio social, político y personalidades de la cultura y la ciencia) en el que afirmamos: “Ante la gravedad de la agresión del Estado de Israel contra la Franja de Gaza, agudizada por la invasión de tropas israelíes a la misma, el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino reitera su pronunciamiento del día 16 de este mes, en el sentido de que esta nueva agresión israelí contra la población civil palestina, que al momento supera las quinientas vidas humanas y miles de heridos, constituye un paso más en todo el proceso de genocidio y limpieza étnica en Palestina, destinado a apropiarse de la totalidad del territorio palestino y quebrar su capacidad de resistir la ocupación, que lleva ya 47 años. No aceptamos de manera alguna que se invoque la “teoría de los dos demonios”, de tan triste recordación en nuestro país, para justificar esta salvaje agresión militar. Señalamos que nos encontramos ante un estado ocupante y un pueblo bajo ocupación, y no existe simetría posible entre ambas condiciones. Consideramos que los actos del Estado de Israel están comprendidos entre los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto, definidos por el Estatuto de Roma, que nuestro país ratificó en febrero de 2001. Constituyen un acto de Genocidio, porque comprenden la matanza general de la población palestina, incluidos sus ancianos, sus mujeres y sus niños. Constituyen un Crimen de Lesa Humanidad porque comprenden asesinatos generalizados y sistemáticos de la población palestina, que vienen a agravar la situación de apartheid en que esta población ya se encuentra, e incluyen la privación del acceso a alimentos y medicinas por el empeoramiento de las condiciones de bloqueo preexistentes. Constituyen también Crímenes de Guerra porque todos los actos de la presente agresión comprenden el homicidio intencional de los dirigentes del pueblo palestino, y la destrucción de la infraestructura imprescindible para la vida en todo el territorio de Gaza (hospitales, escuelas, viviendas, etc.) a gran escala, ilícita y arbitrariamente. El gobierno de Argentina, en su carácter de miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene particular responsabilidad de cumplir con el propósito fundamental de la ONU de “tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión”. Consideramos que toda declaración de repudio de la agresión israelí debe servir de base a acciones concretas que conduzcan efectivamente a frenar esta escalada de violencia, para que de una buena vez se pueda establecer un mecanismo que finalice en la creación de un Estado Palestino con capital en Jerusalén Oriental, que signifique paz y seguridad para todos los pueblos de la región sin excepciones. En definitiva, dar cumplimiento a las normas internacionales, únicas garantes de una perspectiva de paz real para todo el Medio Oriente. En consecuencia, solicitamos por su intermedio al Gobierno Nacional que, como parte de estas acciones concretas, y en tanto esta grave crisis humanitaria no esté resuelta: 1.Retire el embajador argentino ante el Estado de Israel, 2.Realice por sí, y promueva en la ONU, un embargo militar al Estado de Israel, tanto de ventas como de compras, 3. Suspenda en todos sus alcances el Tratado de Libre Comercio entre el MERCOSUR y el Estado de Israel, 4.Suspenda toda compra gubernamental a empresas del Estado de Israel, 5.Realice por sí, y promueva en la ONU, la efectiva asistencia sanitaria, alimentaria y toda otra ayuda humanitaria que pueda aliviar la crítica situación que vive la población de Gaza. “

La declaración respalda de manera explicita la valiente decisión de los gobiernos de Ecuador, Venezuela, Bolivia y Brasil y busca influir positivamente en las deliberaciones del Mercosur a realizarse en Caracas en estos días, donde se tratará el tema.

Si el terrorismo de estado de los 70 se justificó en el anticomunismo, el Genocidio Israelí busca justificarse en un discurso de “victimización” que aprovecha la descontextualización de los análisis. Excede el sentido de este articulo la construcción discursiva del Holocausto como un genocidio particular y separado del resto de los genocidios, pero se asienta en una secular idea de la “particularidad” de los judíos que alguna vez fundamentara el antisemitismo, y hoy el sionismo genocida. Fue Ana Arendt la que reveló la responsabilidad de la cúpula sionista en la colaboración con el mismo Adolf Eichman que juzgarían a principios de los 60. Fue en función de lo sufrido que se aceleró el plan de creación de un estado nacional judío, y se lo hizo en detrimento de los derechos ancestrales de los palestinos. La increíble sucesión de incumplimiento a todas las resoluciones de las Naciones Unidas, consentidas por estas, ha sido la causa principal de la crisis de estos días. Podríamos preguntar qué tienen que ver los niños palestinos asesinados a mansalva como ratas con el terrorismo de estado alemán inspirado por el nazi fascismo, pero sencillamente afirmamos que la condición de víctimas no genera derechos sino deberes: el deber de luchar por la verdad, por la memoria y por la justicia. Como proclamaban los guerrilleros judíos que se rebelaron contra el extermino nazi en el Ghetto de Varsovia: la lucha es siempre por nuestra y vuestra libertad puesto que al luchar por la dignidad del agredido, se lucha por la dignidad de la humanidad toda.
Esa es la relación entre la resistencia palestina y la dignidad humana, y viceversa, entre el fascismo sionista israelí y la decadencia ética y el hundimiento de la humanidad en los centros capitalistas de Europa y Norteamérica. Cada cual, elige el lugar donde colocarse. Del lado del humanismo y la dignidad o del lado del fascismo y la claudicación moral.

“La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.”

Eduardo Galeano. 2014

4 | La maniobra intenta proteger al ex general López Aufranc y empresarios Frenan detención de civiles y militares por la represión en Acindar….nota de Tiempo Argentino del domingo 22 de junio


Frenan detención de civiles y militares por la represión en Acindar

Un juez provincial reclamó el pase de la causa a Santa Fe en momentos en que el juez porteño Oyarbide se disponía a detener a varios acusados.

 Justo cuando el juez federal porteño Norberto Oyarbide se disponía a indagar y procesar a la ex presidenta Isabel Martínez y a un grupo de ex militares y directivos de la empresa Acindar, por el operativo represivo desatado en Villa Constitución en marzo de 1975, su par de Rosario, Marcelo Bailaque, solicitó que la investigación pasara al fuero en Santa Fe.

Bailaque planteó la inhibición de Oyarbide para investigar los delitos de lesa humanidad perpetrados contra trabajadores metalúrgicos en aquel momento, por entender que esos hechos se produjeron en terreno santafecino, y solo él puede analizarlos. Para la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, principal querellante, el sorpresivo interés demostrado ahora por el magistrado intenta congelar la causa. Y acaso archivarla para siempre.
El pedido de Bailaque, además de inconsistente, es absolutamente extemporáneo, y llega 40 años más tarde. Nunca antes la justicia santafecina se mostró tan ansiosa por saber cómo, con la venia de Isabelita, fuerzas conjuntas de seguridad y matones de las Tres A secuestraron a 300 trabajadores para sofocar aquellos reclamos gremiales conocidos como El Villazo, en una movida que contó con la complicidad de la empresa. Y es singular que lo haga ahora, antes de que por primera vez varios de sus antiguos directivos sean detenidos.
La maniobra de Bailaque, además, tira un salvavidas al ex general Alcides López Aufranc, sucesor de Alfredo Martínez de Hoz en la Dirección de Acindar cuando el ex ministro de Economía tuvo que dejar el puesto para hacerse cargo de la caja recaudadora de la dictadura. Increíblemente, el genocida Aufranc esquivó distintas denuncias en su contra a lo largo de estas cuatro décadas, gracias a la cintura de sus abogados. Pero esta causa en particular lo incrimina con un documento que Tiempo Argentino incorpora en la presente nota: la carta con su firma manuscrita que el entonces general del Ejército envió al Directorio de la metalúrgica en 1977, tomada como prueba de la colaboración de Acindar en esos secuestros y desapariciones masivas.
Hay otros que también estaban a punto de ser detenidos, y ahora, gracias al juez rosarino, deben estar respirando aliviados. Como Arturo Acevedo, integrante del grupo familiar fundador, y los directivos Pedro Aznárez y Roberto Pellegrini.
QUE NO QUEDE NINGUNO. El 20 de marzo de 1975, un operativo articulado entre las bandas represivas policiales de la Federal y la santafecina, la Guardia Rural “Los Pumas” –fuerza de choque similar a “Los Cardenales” creada por la empresa inglesa La Forestal en los años 20–, Prefectura Naval, la Secretaría de Inteligencia del Estado, Gendarmería, matones del Ministerio de Bienestar Social, militares y pistoleros de la Triple A, invadieron Villa Constitución y detuvieron a 300 trabajadores que venían resistiendo persecuciones y despidos masivos. El gobierno de Isabel ordenó reconvertir el Albergue de Solteros de la planta como cárcel clandestina. Una veintena de militantes continúan desaparecidos.
Carlos Del Frade, uno de los periodistas que investigó el despliegue, sostuvo que los camiones y autos utilizados por las fuerzas de seguridad ocupaban “una columna de un kilómetro y medio” de  largo. “Policías provinciales, federales, hombres de la pesada de la derecha sindical peronista y personajes como Aníbal Gordon, entre otros, hicieron del Albergue de Solteros de Acindar el primer Centro Clandestino de Detención del país. Había una razón de peso: el ex comisario de la Policía Federal, Rodolfo Peregrino Fernández, confesó que Martínez de Hoz, presidente de Acindar, pagó cien dólares a cada uno de los represores”.
La Iglesia también fue invitada a la fiesta. El cura misionado en las localidades de Pavón, Empalme y Theobald, Samuel Martino, festejó la matanza haciendo sonar las campanas de la parroquia San Pablo Apóstol.
El despliegue fue total. Las policías se reservaron la zona de la fábrica y los barrios lindantes. El local de la UOM de la Villa fue clausurado, y la mayor parte de su Comisión Directiva, con Alberto Piccinini a la cabeza, fue detenida. Sólo en la ruta que conecta la Villa con San Nicolás y Rosario, se contabilizaron más de cien vehículos integrantes de los grupos de choque, con un promedio de tres personas en cada uno. Entre otros, del asalto participaron los comisarios Córdoba Caín y Antonio Fischietti; los oficiales Salas, Morales, Muñoz, Mojica y Miranda; los agentes Chamorro y Castillo entre el grupo Los Pumas; y algunas bandas policiales encabezadas por Raúl Ranure.
Durante varias semanas de resistencia, las asambleas en la planta llegaron a superar los 3000 trabajadores. Hasta el 19 de mayo de 1975, cuando después de dos meses de huelga, una brutal represión final logró que los manifestantes desocuparan el predio. Los dieciséis miembros de la Comisión Directiva de la UOM local fueron trasladados al penal de Rawson.
LO QUE BAILAQUE ABORTÓ. A fines del año pasado, Oyarbide determinó que el grupo empresario fue clave en la gigantesca represión montada el 20 de marzo de 1975 en la localidad santafecina de Villa Constitución contra trabajadores de la UOM. Y que por su grado de preparación y despliegue, el operativo merecía una investigación especial.
El tema venía siendo analizado dentro del expediente 1625/2010 a partir de una querella presentada por la Liga, pero dentro de una causa más amplia, la 1075, que abarca cientos de delitos cometidos por la Alianza Anticomunista Argentina. Los avances logrados en el expediente en los últimos cuatro años motivaron que Oyarbide le concediera al “Villazo” un tratamiento aparte.
La pesquisa apunta sobre todo a Isabel, Martínez de Hoz, López Aufranc y el Directorio de la empresa. En ella, el juez porteño incluye un trabajo realizado por el antropólogo Jorge Winter, donde se sostiene que “los vehículos desde los cuales partieron las balas que mataron a un trabajador portuario y a un vendedor de diarios en abril de 1975 habían tenido libre acceso al camino de INDAPE, firma entonces controlada por el grupo Acindar. Al día siguiente, durante la movilización de los trabajadores de Acindar en contra de esos asesinatos y otras intimidaciones, un helicóptero de la Policía Federal se dedicó a ‘marcar’ y a hostigar a los manifestantes. Dicho helicóptero había estado estacionado (y desde allí había partido para reprimir a los trabajadores) en el helipuerto de Acindar”.
La existencia de un destacamento en el interior de la fábrica fue confirmada por varios testimonios. Uno de ellos es el del ex comisario inspector Carlos Rampoldi: “En el año 1977 ingresé a la Jefatura de la Policía de Villa Constitución  en el cargo de comisario inspector a cargo de la División Informaciones. En ese momento, el grupo de Los Pumas ya estaba acantonado en la fábrica Acindar, cumpliendo tareas”.
La red para desaparecer, secuestrar y asesinar a los trabajadores se extendió a otras firmas del grupo, como Metcon, Vilber y Marathon. El trabajo sucio lo encabezó Fischietti, conocido como “Don Chicho”, entonces delegado policial en Tucumán y jefe del Area IV de Seguridad Federal en el noroeste.
En la resolución que ahora intenta dormir Bailaque, Oyarbide sostiene que “se involucra la responsabilidad del Directorio de una empresa como Acindar, cuyo presidente en el momento de los hechos era José Alfredo Martínez de Hoz, quien luego de ocurrido el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 pasó a ser el ministro de Economía del gobierno militar que tomó el poder, circunstancia ésta que no puede soslayarse, dado que los intereses económicos de Acindar, prima facie, no parecen ajenos a la represión que se desata el 20 de marzo de 1975 en Villa Constitución”. Y agrega: “Por otra parte, la represión contra los militantes, empleados y delegados gremiales de Villa Constitución, que comenzó en el año 1975, continuó bajo el gobierno militar”.
El juez brinda ejemplos concretos de esa continuidad. Como el de Nadia Doria, delegada de Acindar  y ex compañera del dirigente metalúrgico perseguido Alberto Piccinini. Doria fue detenida por primera vez aquel 20 de marzo, y nuevamente en marzo de 1976. La dictadura la fusiló en enero del año siguiente.
MANIOBRA DILATORIA. Con el débil argumento de que la represión se produjo en Santa Fe –algo cierto, pero que no limita el análisis de lo ocurrido sólo a esa provincia–, el intento de Bailaque para sacarle la causa a Oyarbide muestra varios puntos flojos en lo jurídico. Resta importancia, por ejemplo, a que el operativo represivo se haya originado en la Ciudad de Buenos Aires, mediante la movilización de fuerzas federales hacia Villa Constitución; y un comunicado del gobierno nacional de la época, reservándose la custodia de los detenidos. En respuesta al pedido de inhibitoria del juez porteño, la Liga se basó en testimonios de los testigos Juan Jesús Martínez y Jorge Aníbal Lozano Windus, ex miembros de la Policía Federal, que reconocieron haber sido convocados especialmente para la movida.
“Desde esta querella –afirma la Liga–, estamos probando que la asociación ilícita entre funcionarios nacionales, empresarios de Acindar y jerarcas militares no sólo se limitó a los hechos de Villa Constitución, sino que trascendieron a los mismos, puesto que la empresa criminal que emprendieron continuó con su secuencia de secuestros, asesinatos y negocios espurios con posterioridad al 20 de marzo de 1975. Es esta la hipótesis que se debe seguir investigando…  y es al Juzgado Federal Nro. 5 a cargo del Dr. Norberto Oyarbide a quien le corresponde entender en esta investigación”.
El escrito, firmado por Graciela Rosenblum en representación del organismo, sostiene que “la causa ha avanzado, se sigue incorporando prueba, se insta a diversas indagatorias, siguen declarando testigos. Lo único que hace este planteo de inhibitoria, es retrasar la dinámica de la etapa instructoria actual, con el consiguiente beneficio de los posibles imputados, que ven con agrado cómo se aleja la posibilidad de ser juzgados alguna vez por las atrocidades realizadas”.
Para la Liga, el manotazo del juez rosarino es “una maniobra dilatoria que otorga impunidad”
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El largo juego de Oyarbide para garantizar la impunidad de la Triple A…..ahora procesa a Villone pero abre un juicio ni oral ni publico…..nota en Tiempo Argentino


Martes 24 de Junio de 2014

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POLÍTICA • Martes 24 de Junio de 2014 | 09:27
Por Gerardo Aranguren

Procesaron a ex secretario del “Brujo” por el asesinato de Mugica

Carlos Villone fue uno de los funcionarios más cercanos a López Rega en Bienestar Social. La justicia lo consideró “autor” del homicidio del religioso, ocurrido el 11 de mayo de 1974.

Nota de Tiempo Argentino

 

 

El juez federal Norberto Oyarbide dictó el procesamiento al ex secretario privado de José López Rega, Carlos Villone, por el asesinato del cura Carlos Mugica realizado por la Triple A el 11 de mayo de 1974.

El ex funcionario del Ministerio de Bienestar Social ya se encontraba procesado por asociación ilícita en la causa en la que se investiga la organización parapolicial y está siendo juzgado en un juicio escrito. La querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) criticó al magistrado por las demoras en la investigación.

Villone integró el círculo íntimo de López Rega, ministro de Bienestar Social entre 1973 y 1975, durante el gobierno de Juan Domingo Perón y, luego, de su viuda María Estela Martínez, y creador de la Alianza Anticomunista Argentina, más conocida como Triple A.

Su cercanía al “Brujo” lo llevó a ocupar lugares de poder, ya fuera dentro de la Triple A, haciendo las veces de enlace con la Casa Rosada y la Policía Federal, o en el Ministerio, donde llegó a ocupar la secretaría de Coordinación y Promoción Social.

Si bien el fallo de Oyarbide se conoció recién ayer, tiene fecha del 13 de mayo pasado. Allí, el juez procesó a Villone como “autor” del asesinato del padre Mugica tras una misa, el 11 de mayo de 1974 en la iglesia San Francisco Solano de Villa Luro.

 

El ya fallecido policía federal Rodolfo Almirón fue señalado en la investigación como el autor material de los 14 disparos de ametralladora que terminaron con la vida del religioso.

Con el nuevo procesamiento, el juez suma a la autoría también a Villone, a quien además lo responsabilizó por el asesinato el 30 de octubre de 1974 de Carlos Llerena Rosas, quien era militante en el Frente de Izquierda Popular (FIP).

 

Ricardo Capelli, amigo de Mugica y sobreviviente de ese atentado, reconoció a Almirón, a quien conocía de la cartera de Bienestar Social, como quien disparó sobre el religioso.

Por la muerte de Llerena Rosas el magistrado procesó además a otro miembro de la Triple A, el periodista Jorge Conti, responsable de prensa del Ministerio de Bienestar Social y yerno de López Rega.

Al igual que Villone, Conti se encontraba detenido y procesado por “asociación ilícita” en la causa. El juez, apremiado por las críticas de la Cámara Federal, los había acusado junto a otros tres imputados: el ex cabo de la Bonaerense Norberto Cozzani, el jefe de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA), Julio José Yessi, y el ex policía federal Rubén Pascucci.

Los cinco están siendo sometidos a juicio por el viejo Código Penal, en un proceso escrito que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría por asociación ilícita, ya que integraron la patota para policial.

Tras esa acusación genérica por asociación ilícita, ahora el juez responsabilizó a Villone por el hecho concreto del asesinato del cura. Una de las pruebas que apuntan a su rol en ese hecho es la confesión y los datos aportados por el ex teniente del ejército Salvador Horacio Paino, un arrepentido que en 1975 declaró que Villone le mostró una lista de personas que iban a ser ejecutadas por la Triple A, entre quienes estaba Mugica.

La decisión de Oyarbide despeja aún más las dudas que desde ciertos sectores se intentan imponer sobre la muerte del religioso cuando al cumplirse el aniversario vincularon a la organización Montoneros con su asesinato, a pesar de que las pruebas judiciales apuntan hacia otro lado.

Ricardo Capelli, amigo de Mugica y sobreviviente de ese atentado, reconoció a Almirón, a quien conocía de la cartera de Bienestar Social, como quien disparó sobre el religioso.

EL EXPEDIENTE. La causa penal 6511 contra la Triple A se inició en 1975 por una denuncia del abogado Miguel Radrizzani Goñi, amigo del abogado asesinado Rodolfo Ortega Peña, que pidió investigar a la organización paraestatal. En 2006 la investigación se reabrió cuando Oyarbide declaró la imprescriptibilidad de esos crímenes, pero recién en 2012, tras el llamado de atención de la Cámara Federal, se produjo el primer hecho concreto, al detener a siete ex policías y funcionarios, entre quienes se encuentran los ahora juzgados.

José Schulman, querellante por la LADH y víctima de un atentado de la Triple A en 1975, cuestionó la lentitud de Oyarbide para investigar el caso y aseguró que esas demoras se traducen en impunidad.

“En 2006 le entregamos una carpeta con 600 casos. Son ocho años que viene bicicleteando y lo único que abrió es un juicio secreto que nadie sabe que existe”, se quejó Schulman, quien consideró “difícil de explicar” que el magistrado haya realizado una acusación por asociación ilícita contra quienes pertenecieron a la Triple A pero sin hacer referencia a ningún hecho concreto, lo que llevaría a una pena muy baja en caso de una condena