La ficción como conjuro…árticulo periodístico sobre mi libro “Y si hubiera un cielo ? “


Domingo, 25 de marzo de 2012

La ficción como conjuro para conseguir respuestas del pasado

José Schulman estuvo detenido dos veces durante la dictadura. En el infierno de La Cuarta y Coronda conoció a militantes del norte santafesino que hoy aparecen como personajes de su libro ¿Y si hubiera un cielo?.

Varias historias de militantes del norte santafesino aparecen noveladas en el libro de Schulman.

José Ernesto Schulman es Secretario la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que el 20 de diciembre cumple 75 años de trabajo en el país, una organización que es querellante en 70 causas de violaciones a los Derechos Humanos y que participó en 13 de los 26 juicios que se han hecho en todo el país siendo parte de quienes condenaron a 112 represores de los 170 que hoy tienen condena. Pero cuando tiene que escribir vuelca sus recuerdos en cuentos que siempre tienen un sustrato real en los que encuentra respuestas mediante el vuelo de la imaginación convirtiéndose en personaje obligado de todos sus relatos.

“Estuve preso dos veces durante la dictadura y ocurrieron cosas novelescas. La mayoría de la gente que me lee piensa que las invento de la nada, por ejemplo, yo lo conocí a Rubén [Maulín] en mi primera detención y nos llevábamos bien con el grupo de Pozo Borrado, Avellaneda y Tostado con quienes pasamos de la Comisaría IV de Santa Fe a la cárcel de Coronda y por esas razones que nadie sabe a mi me liberan en abril del ’77 y me vuelven a secuestrar en octubre del ’77 que es cuando lo conozco al ex Juez Federal, Víctor Brusa. Lo novelesco es que Rubén seguía en Coronda y la noche del 20 noviembre de 1977 alguien decide traerlo a declarar a Santa Fe, ponerlo en la cuarta y ponerlo en una celda que está al lado de la mía y me acuerdo que pregunta quién es el que está a su lado, le digo José Schulman y Rubén dice ¡Uy, la puta madre, el único que salió está preso de vuelta!, si uno lo lee dice qué recurso literario barato pero fue así”, recordó.

“En el año 2.002 –continuó- decidí escribir un libro sobre la Causa Brusa y cómo habían ocurrido las cosas pensando que la memoria era como un cuarto que uno tiene en la cabeza el cual uno abre, busca lo que necesita y lo pone en un libro, y descubrí que la memoria lejos de ser eso es algo absolutamente caprichosa que se me escapaba. Así fui empezando a escribir el libro con lo que recuerdo, del modo que recuerdo y sobre la base de ese recuerdo escribo un cuento”.

Para la construcción de sus libros, Schulman dice utilizar una técnica que extrajo de Bitácora del Almirante donde su autor, Augusto Roa Bastos, “desarrolla largamente la idea de que con documentos verdaderos se escribe la historia falsa y sólo la ficción puede contar la realidad porque él va escribir un diario ficcionado de Cristóbal Colón”. Apoyado en la técnica descrita, Schulman emprendió su primera construcción literaria pensando en el caso de Floreal Avellaneda, un joven de 15 años muerto por empalamiento [colocándole un palo por el ano hasta que el cuerpo revienta] a manos de la dictadura en 1.976 en Campo de Mayo.

“Yo quería escribir la historia de Floreal pero si me apoyaba en los documentos verdaderos tenía que decir que un día Floreal se fue de la casa, porque sólo eso dicen. Entonces me empeciné en saber qué habría pensado Floreal en su último minuto de existencia y ahí entendí que la única manera era ficcionándolo, pues, él era un joven comunista y yo lo fui, vivió la primavera camporista como yo, y sufrió los primeros ataques de la Triple A como me pasó el 05 de enero de 1.975 cuando me volaron la casa, es decir, que me podía poner en ese lugar”, recordó Schulman.

¿Y si hubiera un cielo?

“Este libro de alguna manera nació en Reconquista, en la cocina de la Asociación de Trabajadores Judiciales en el año 2.009 cuando, finalmente, se convocó a juicio oral al grupo de represores que estaba compuesto por Víctor Brusa, Eduardo Ramos, Mario José Fascino, Maria Eva Aevi, Héctor Colombini, y Juan Perizotti, y teníamos necesidad de conversar con los testigos que había propuesto para el juicio y ocurrió una escena surrealista donde un grupo de ex presos políticos cincuentones, algunos de los cuales no nos veíamos desde el ’76, se encuentran y en cinco minutos concluyen que van a testimoniar y empiezan a hacer planes como si no hubiera pasado un solo día desde el ’76. En esa tarde empecé a recuperar algunas historias que había conocido pero sobre todo la historia de dos bebés que habían sido robados por la dictadura y en la que la vida me involucró”.

Ese encuentro de testigos de una causa cuya condena en 2.009 se convertiría en paradigmática porque Víctor Brussa es el único caso registrado en el país y el mundo donde un Juez Federal es condenado por participar en sesiones de tortura, aparecerá relatado en el cuento Manuel y José, dos bebés secuestrados en el 76, donde José, un narrador omnisciente queda desconcertado ante el interrogante formulado por el Mono (otro de los personajes), que preguntaba para qué querrían tumbarlo a Brusa, “y juntos decidimos que lo que hiciéramos sería para que los jóvenes supieran por lo que habíamos luchado, no solo del por qué nos habían secuestrado”, relata el José narrador.

En tanto, el José secretario de la Liga agrega que lograron también “la primera condena contra un Juez; la primera condena contra una mujer, María Aevi; la primera condena por una violación como delito autónomo y ya no como parte de tormentos; y logramos justicia por Alicia López una maestra rural que murió, según expresa el fallo, de desagarro vaginal por violación múltiple ocasionada por los efectivos de la Comisaría IV en el patio de la seccional”.

Alba y Manuel

El cuento toma retazos de la realidad vivida por las parejas de Alba y Tito Azulay, y Rubén y Luisa Maulín a quienes la dictadura les secuestró sus hijos recuperándolos meses más tarde en un caso y 30 años después en otro.

“¡Un bebé en La Cuarta!, qué lo parió, esto no lo esperaba se dijo y trató darle ánimo a la mujer cuando se fueron todos y ella quedó en la celda de al lado. ¿Qué de dónde somos? De Reconquista y de la juventud guevarista le contó en una muestra de confianza que no esperaba. Y el bebé, preguntó él, ¿cómo se llama?, Manuel, dijo ella y él pensó en Cortazar y en que ni la novela había previsto ese final que los acosaba”, registró el José narrador y personaje, y la Alba de carne y hueso que también es Alba en el cuento recuerda que “la primera persona con la que pude conversar cuando a mi me detienen fue José”. “Él estaba en un celda de La Cuarta y yo con mi hijo Manuel que tenía un año recién cumplido. Fue la primera persona que me dio aliento y fuerza, no nos veíamos las caras pero me hablaba y yo escuchaba su voz pero sí pudo ver cuando me sacan el hijo y escuchaba mis gritos”.

“Agradezco que haya tomado la historia porque nos hace bien a los tres [integrantes de mi familia] y a través de ella se conoce lo que pasó en Reconquista porque nosotros perdimos a nuestros mejores amigos”, agregó.

Luisa y José

“(…) el Doctor se equivocó y no le dijo Luisa sino otro nombre, Cecilia le dijo. Ella se acuerda bien, el médico le dijo Sra. Cecilia Góngora de Secretín, por favor dé de mamar a su hijo, miró al nene y se fue. Fue como a las dos horas, que volvió la enfermera y le dijo que tenía que llevar a José a un control y se lo llevó. Ella no imaginaba, pero para volver a verlo tendría que esperar treinta y tres años, casi exactos. Treinta y tres años, los años que vivió Jesús; y el Che Guevara. Treinta y tres años para que el José vuelva con la Luisa y el Mono”, relata el cuento de Schulman y su amigo el Mono pero el verdadero no el del relato sino el de ahora, el de Reconquista, agradece que el reencuentro sea “en la tierra y no en el cielo” y como el personaje desea “que estas páginas las recepcionen los compañeros jóvenes”

El cielo de José

“Me afilié a la Juventud Comunista a los 15 años y a los 17 viajé a Moscú donde estudié el antidhuring y por lo tanto cuando caí preso tenía un problema y era que envidiaba a los compañeros cristianos que tenían un cielo y tenían un dios que los ayudara y yo no tenía a nadie. Tenía sí la rigurosa racionalidad que me decía que la dictadura iba a durar mucho tiempo y después cuando vieron los juicios empecé a tener problemas de dónde están los compañeros y en ese cielo que yo imagino, nuestros compañeros están celebrando con nosotros. Ese cielo lo construimos nosotros con la memoria y como dicen los chilenos, si viven en tu corazón no murieron”.

Construyendo un nuevo fundamento para la lucha por los derechos humanos en el siglo XXI, para Nuestra América, contra el capitalismo y sus personeros en el movimiento


Construyendo un nuevo fundamento para la lucha por los derechos humanos en el siglo XXI, para Nuestra América, contra el capitalismo y sus personeros en el movimiento

 

Conferencia inaugural del Curso de Formación en Derechos Humanos

“75 aniversario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre”

organizado en colaboración con la Plataforma de Educación a Distancia,

dada en el Centro Cultural Cooperación, el 26 de marzo de 2012

 

Al dar inicio a este curso de formación en derechos humanos, lo primero que corresponde es agradecer

Agradecer a Atilio Borón, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia, que fue el primero en pensar que la Liga podía armar un proyecto apto para esta plataforma; agradecer al equipo de la Liga que ha preparado el curso, a  los compañeros de las filiales de todo el país y a los compañeros de organizaciones hermanas u asociadas de nuestro país que han trabajado para convocar a los compañeros que hoy comienzan el curso; a los compañeros de Colombianas y Colombianos por la Paz que propusieron una dimensión latinoamericana de la iniciativa; a nuestros amigos de Chile, Venezuela, Ecuador, Colombia, Bolivia, España, Italia, Nicaragua y Perú que se han esforzado por atraer al curso a compañeros y compañeros de tanta experiencia y saberes que me animaría a proponer que lo que hoy comenzamos es un verdadero espacio de encuentro e intercambio entre los más de 250  luchadores y luchadoras por los derechos humanos de buena parte de Nuestra América, un espacio de pensamiento crítico que ponga en cuestión los viejos paradigmas en que se basó la lucha por los derechos humanos en el siglo XX y contribuya a gestar un nuevo pensamiento, una doctrina de los derechos humanos idonea para la segunda década del siglo XXI:  es decir, una doctrina idonea para pensar la lucha por los derechos humanos en el comienzo del fin del capitalismo como civilización, en medio de las grandes batallas que nuestros pueblos vienen dando por conquistar la segunda y definitiva independencia de nuestra América, de modo tal que no solo la soberanía nacional, la integración y la identidad latinoamericana sean realidad, sino también el sueño secular de que todos los derechos sean para todos. 

 

Si algún comandante sandinista se animó a decir en los ochenta que no habrá democracia real sin liberación nacional propongo como hipotesis de este curso que no habrá segunda y verdadera independencia de nuestra américa si no conquistamos, simultaneamente, una democracia verdadera que supere eso que Galeano llamaba “democraduras” y aún estas nuevas democracias pos neoliberales, tan timoratas a la hora de reconocer  al pueblo como constructor de la historia.

 

 

Para  ello nació la Liga Argentina por los Derechos del Hombre  hace casi setenta y cinco años. En 1937, como resultado de múltiples procesos nacionales e internacionales, como producto directo de la resistencia al primer golpe de Estado (el de 1930) y de la lucha por la libertad de los presos y la defensa de las libertades individuales, muy impactados por la Guerra Civil Española y el NO PASARAN que en todo el mundo proferían los demócratas y los revolucionarios unidos contra el fascismo, nació la Liga Argentina por los Derechos del Hombre un 20 de diciembre; once años antes de la proclamación de la declaración de los derechos del hombre por las Naciones Unidas y cuando ni siquiera el concepto derechos humanos era visible.  

 

Orgullosos estamos de nuestra historia y de nuestro aporte nacional e internacional, que no es el momento de reseñar, pero como dice el poeta Gabriel Celaya “no reniego de mi origen, pero digo que seremos, mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo”; y en este 75 aniversario, en homenaje a todos los que nos precedieron en la lucha, para honrar a quienes fueron represaliados, torturados y encarcelados por defender los principios éticos y políticos de la Liga, y en primer lugar nombramos a nuestros abogados desaparecidos Teresa Israel y Baldomero Valera y al militante Freddy Rojas asesinado por los esbirros de Bussi en el Tucumán post dictadura, nos proponemos someter a examen y pensamiento crítico los propios fundamentos de la lucha por los derechos humanos del siglo pasado y comienzos de este.   

 

No es este un curso para difundir procedimientos y rutinas, coleccionables como recetas y susceptibles de aplicar en cualquier tiempo y lugar; sino un intento de pensar la cuestión de los derechos humanos como un espacio en disputa, receptáculo de diversas tradiciones filosóficas, políticas y religiosas, que requiere de una reflexión profunda para lograr que nuestras prácticas no sean convertidas en paliativos ingenuos de un sistema capitalista que se funda en la violación de los derechos humanos, o peor aún, que nuestra justa lucha sea aprovechada por las fundaciones y ONG creadas por el Imperialismo para dividir las luchas populares y utilizar la cuestión de los derechos humanos para agredir los procesos de cambios que dificultosamente, y lleno de limitaciones, impulsan los pueblos.

 

Corresponde entonces, al dar comienzo este curso, utilizar esta tribuna para exigir la solución negociada del conflicto colombiano y  el cese inmediato del terrorismo de estado en Colombia, la libertad de  los Cinco Patriotas Cubanos rehenes del gobierno de los EE.UU., el fin de las persecuciones y crímenes contra los luchadores sociales y políticos de Honduras y de toda Latinoamérica, la anulación de todas las leyes antiterroristas en particular, cabeza de playa del pensamiento imperial sobre los derechos humanos y de toda la legislación represiva en general que se aplica contra nuestros pueblos en casi toda la región.

 

Cada uno reflexiona sobre su práctica y su historia; y nosotros debemos reflexionar mucho más sobre el peso del liberalismo en nuestra cultura de los derechos humanos. Como describe Alejo Carpentier en el Siglo de las Luces, la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, el emblema de la Gran Revolución de Francia, paradigma de las revoluciones burguesas, llegó a la región junto a la guillotina con que se proponían ejecutar a los luchadores por la independencia de Haití.

El estado/nación argentino creció desde el pie de un genocidio contra el pueblo paraguayo y las promesas liberales de la Constitución de 1853 pronto fueron “traducidas” en las primeras leyes represivas: la 4144 de 1902 y la de seguridad nacional de 1910.

 

El sistema jurídico y el estado de Derecho nacieron clasistas, elitistas, racistas y machistas, pero su rostro horrible se embellecía cada vez que la Constitución era suspendida por un golpe de estado y así, entre 1930 y 1982, el endeble sistema de derechos y garantías era objeto del deseo más fuerte por quienes eran perseguidos, torturados, encarcelados o desaparecidos por luchar por el acceso del pueblo a los derechos proclamados pero nunca realizados plenamente para todos. 

 

Los largos años de impunidad alimentaron el mito liberal y todavía hoy, nuestra lucha contra la impunidad de quienes perpetraron el genocidio del siglo XX, se realiza en los estrechos marcos de la legalidad burguesa. 

El liberalismo genera la ilusión de que es el legislador quien otorga derechos y que es el poder judicial su garante. 

Nos esforzaremos por demostrar que es el pueblo, con su acumulado histórico, quién hace visibles los derechos humanos –que surgen de necesidades sociales insatisfechas-, logra el reconocimiento social, la inscripción en la ley y el acceso real para todos.

 

Pero se trata de pensar la cuestión de los derechos humanos en esta época, época de decadencia del capitalismo y de abandono por parte de los EE.UU. del liberalismo del siglo XIX y del orden jurídico universal que se vio obligado a conceder en los años de relativo empate histórico con la Unión Soviética y el amplio campo de fuerzas que se agrupaban bajo el nombre de “socialismo real”, movimientos de liberación nacional y movimiento obrero de los países centrales.

 

Desde la implosión de  la URSS, el gobierno de los EE.UU. se ha esforzado por demoler todo aquello que se oponga a sus apetitos imperiales de petróleo, agua, alimentos y mercados.

El acta patriótica de 2011 marcó un antes y un después. La ejecución de enemigos reales o imaginarios como in Bin Laden, Kadaffi y los comandantes Raúl Reyes y  Alfonso Cano, da encarnadura a aquella frase de “perseguir el mal en cualquier oscuro lugar del mundo donde se encuentre”.

Pero el Imperio no solo descalifica el liberalismo y el orden jurídico universal, pretende apoderarse de la noción misma de derechos humanos y llenarla de su contenido: no renuncia a equipararlo con el concepto de libertad de empresa que concede nombrar como igualdad de oportunidades, lo que equivaldría a pensar que el camino hacia la vigencia de los derechos humanos pasa por más y más capitalismo, como vociferan hoy mismo las ONG que agravian a Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

 

No somos hostiles a todas las ONG ni a todas las fundaciones, pero conviene saber que desde los 60 el Imperio destina millones y millones de dólares para financiar fundaciones y ONG que primero subsidian a los luchadores y luego van “moldeando” sus acciones desde un paradigma neoliberal que privilegia el supuesto “orden institucional” a los seres humanos y sus necesidades reales. Entonces es imprenscindible nombrar a algunas de las más activas y más comprometidas con el pensamiento estrátegico de los EE.UU.: la Fundación Ford, la Ned del Partido Republicano, ambas de amplia actuación en el país y la región.

 

Y hay aún, al menos en el sur de América Latina, un modo de pensar los derechos humanos desde la práctica y las ideas que se forjaron en la resistencia al terrorismo de estado y la impunidad.

Un cierto modo de equiparar memoria con derechos humanos y un extraño modo de mirar el pasado de modo tal que no permite ver el presente.

A veces, el empecinamiento en pensarse como víctimas  y sobrevivientes de un pasado horroroso, y ciertamente horroroso y aún más, fundacional del orden neoliberal que floreció en los 90 y todavía tenemos que arrasar para abrir paso a un horizonte de liberación e igualdad; decíamos que el lugar de víctimas y sobrevivientes puede llegar a ser un cepo para pensar la lucha por los derechos humanos; como si no supiéramos que si los desaparecidos estuvieran con nosotros estarían luchando codo con codo con cada trabajador, poblador, campesino, poblador originario o mujer que enfrenta el capitalismo realmente existente, el único real.

 

Pretendemos entonces, y sabemos que se dice fácil pero cuesta muchísimo ser coherente con esta propuesta, pensar juntos el rol y los fundamentos de la lucha por los derechos humanos, convencidos que su plena vigencia es incompatible con el capitalismo que domina en nuestra América y que su amplitud de temáticas y sujetos puede transformarse en una convocatoria a la unidad y la renovación de la cultura política de nuestros pueblos.

 

Porque en este territorio de disputas sobre el sentido de la lucha por los derechos humanos,, también la primer batalla es la cultural, y a ella los convocamos con la pasión, la inteligencia y la voluntad que los caracteriza en la lucha cotidiana

 

En dos árticulos de Pagina 12 se reconoce la lucha de la Liga por colocar al Poder Económico en el banquillo de los acusados


LA PRIMERA SEÑALIZACION DE UN SITIO CIVIL DONDE SE SECUESTRO Y TORTURO

Ford, marcada por la memoria

Frente a la planta automotriz de Ford en General Pacheco, ex delegados y sobrevivientes de la represión ilegal encabezaron el acto en el que se instaló el cartel recordando que ese lugar operó como centro de detención y vejámenes.

 Por Sol Prieto

Un cartel de chapa y madera. Un cartel que dice que en la planta de producción de Ford secuestraron y torturaron a trabajadores durante los primeros meses de la última dictadura militar. Ayer, frente a la planta automotriz Ford, en General Pacheco, los ex delegados de esa empresa que fueron detenidos ilegalmente y sobrevivieron a la tortura y la desaparición levantaron ellos mismos un cartel que señala a la planta como campo clandestino de detención y tortura por el que pasaron 25 trabajadores de esa empresa entre marzo y abril de 1976. El cartel fue colocado junto a otro provisto por la Secretaría de Derechos Humanos, desde donde prevén la construcción de otra marcación más visible. “Siempre va a haber un Falcon en la calle, que quizá nosotros lo pintamos, nosotros lo armamos. Queremos que los jóvenes sepan que en esos mismos lugares donde pintamos y montamos el Ford, nos secuestraron, nos torturaron, nos mataron. Esta es la piedra fundamental”, dijo Adolfo Sánchez, uno de los ex delegados.

Los testimonios de Sánchez, Carlos Propato y Pedro Troiani, tres de los ex delegados, fueron el soporte del acto, al que acudieron unas doscientas personas, en el que por primera vez se marcó un sitio civil como sitio de memoria. En el 2003, varios ex delegados presentaron una denuncia penal por la desaparición de tres de sus compañeros de la junta interna y otros compañeros de trabajo sin activismo gremial. En el 2006 presentaron una demanda civil en Estados Unidos bajo la figura de “acto de reclamo bajo agravio”, contra la firma Ford. Ese mismo año, agregaron a la denuncia penal una presentación contra cuatro directivos de la empresa. Ayer, los delegados consideraron la marcación de la planta Ford como un avance contra la complicidad patronal.

Los tres delegados destacaron el alto nivel de militarización de la empresa. “Vinieron efectivos armados, con tanquetas, y hasta había helicópteros”, explicó Troiani, quien describió, a partir de una anécdota, la relación de la empresa con el Ejército: “El 13 de abril del ’76 fui a fichar la tarjeta. Cuando llegué a mi puesto de trabajo mi capataz me dijo ‘Troiani, no te muevas de acá que te están vigilando’. Me salió el delegado de adentro y le dije ‘¿Quiénes me están vigilando?’, y me fui del sector para ver si me estaban siguiendo. A las 9 de la mañana entró una camioneta con 10 o 12 militares con ametralladoras que avanzaron hasta mi sector. ¿Quién les dijo que yo estaba ahí?” Tres obreros más, uno de los cuales era Propato, fueron secuestrados ese día en la planta y trasladados en camiones que Troiani identificó como “de la empresa” hasta un quincho tapiado ubicado en el campo de deportes. Ese día, los cuatro fueron torturados durante diez horas y luego trasladados a la comisaría de Tigre. Sánchez contó otra anécdota sobre el vínculo entre el Ejército y la conducción de la empresa. En la última reunión que tuvieron algunos integrantes del cuerpo de delegados con el gerente de Relaciones Industriales, Guillermo Galárraga, él les advirtió: “Ustedes le van a mandar saludos a un amigo mío”. “¿A quién?”, preguntó Sánchez. “A Camps”, le contestó Galárraga. “¿Quién era Camps? Nos enteramos cuando estuvimos detenidos en la comisaría”, recordó Sánchez, quien dos días después fue secuestrado en su casa. Los militares tenían, al momento de identificarlo, su credencial de la empresa.

Para los delegados, las conquistas obtenidas en los últimos años antes del golpe explican su secuestro. La jornada de seis horas para los trabajadores que manipulaban estaño; el plus 100 horas que se les pagaban en las vacaciones; el convenio de trabajo de 1975 –“el mejor del país”, según Troiani–; la pelea con el sindicato de mecánicos (Smata) para que el uno por ciento del precio de cada auto otorgado a un fondo extraordinario “para la erradicación de elementos negativos” fuera dirigido a la obra social; la resistencia a subir la producción de 230 a 250 unidades sin incorporar más personal a la línea de montaje; el comedor. Esas políticas gremiales son las que, según Sánchez, fueron reprimidas por la empresa a través de las Fuerzas Armadas. Según los delegados, la medida fue efectiva: luego de la desaparición de esos 25 trabajadores, los conflictos gremiales se redujeron drásticamente y la línea de producción subió de 230 a 300 unidades, con mil trabajadores menos.

Esa idea fue rescatada por el presidente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Schulman, quien aseguró que “este 24 de marzo empieza la lucha para poner al poder económico en el banquillo de los acusados”. La coordinadora de la red de sitios de Memoria, Judith Said, por su parte, rescató el “derecho a la organización gremial” como un derecho humano.

0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

EL ESTADO DE LAS CAUSAS JUDICIALES QUE INVOLUCRAN A EMPRESAS Y EMPRESARIOS EN CRIMENES DE LESA HUMANIDAD

El poder económico detrás del poder militar

Los expedientes buscan avanzar sobre dos cuestiones: la participación directa de empresarios en crímenes de lesa humanidad y en el modelo económico que buscó implementar el poder económico con apoyo de los militares. El estado de las causas.

Por Alejandra Dandan

El cartel instalado ayer en la planta Ford Motor Argentina es un nuevo punto de partida en las demandas por los delitos de la última dictadura, definida como cívico-militar. Los organismos de derechos humanos impulsaron las causas por la responsabilidad militar primero y luego de sacerdotes o magistrados que participaron directamente o avalaron lo que sucedía en los centros clandestinos. Ahora empieza a verse el avance sobre el sector de las empresas. O más bien, sobre el poder económico detrás del poder militar.

Ese es el eje de la marcha de este 24 de marzo, impulsada por varios organismos de derechos humanos, entre ellos, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. “Las causas en todo el país avanzan con acusaciones a empresarios”, dice José Schulman, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. “Hay dos conceptos: por un lado, una dictadura con un poder destructivo en el que están las acciones terroristas brutales, y por otro, el hecho de que la dictadura fue fundacional: intentó construir un nuevo modelo de país y el trabajo ahora es hacer hincapié en la discusión y acusar al terrorismo de Estado de las modificaciones más profundas que hubo en la estructura económica argentina”.

Ese panorama permite ordenar el estado judicial de las causas que avanzan en ese doble sentido en distintos puntos del país. Algunas, pocas, cuestionan ese aspecto fundacional, como los casos emblemáticos de Papel Prensa y Acindar, impulsadas en diciembre de 2010 por la Liga y la Secretaría de Derechos Humanos de Nación. Otras denuncian puntualmente torturas, secuestros y asesinatos en los que participaron empresarios. En ese universo, las causas son más y se advierten dos tipos: las que involucran capitales nacionales –como la del ingenio Ledesma por la Noche del Apagón, La Veloz del Norte en Salta o la sentencia que ordenó abrir la semana pasada una investigación sobre el directorio de Loma Negra en un juicio en el que aparecieron datos sobre otras cementeras y empresas del emporio Techint– y las de compañías multinacionales, como la Ford Motor Argentina o Mercedes-Benz, sólo por dar algunos ejemplos. Unas parecen avanzar; las otras, no.

En estas causas, algunos fiscales (y sobre todo las querellas) intentan consolidar las pruebas que les exige la lógica de un juicio pensado para “civiles”: hombres que en principio no actuaron dentro de una cadena de mandos o no fueron funcionarios del Estado. Un obstáculo es que se observa en algunos sectores de la Justicia un “sentido común” que tiende a pensar que si fueron civiles, entonces, no fueron parte del terrorismo de Estado. Una resolución muy reciente del Juzgado Federal de Salta ilustra esa discusión. Se dio en el contexto de la causa de la empresa de transportes La Veloz del Norte, en la que un grupo de trabajadores denunció al propietario de la compañía como partícipe de los operativos de sus secuestros y tormentos. Le atribuyeron a Marcos Levin usar a un grupo de tareas para sacarse de encima a los trabajadores más combativos y afiliados a la UTA. Presentaron las pruebas. El juez federal a cargo de la causa, Leonardo Bavio, llamó a indagatoria a Levin. El empresario se negó y su abogado argumentó, entre otras cosas, que como su defendido era “civil” no podría ser parte del terrorismo de Estado. Fueron interesantes las respuestas del fiscal Domingo Batule y de la querella encabezada por David Leiva, con las que el juez acordó y por lo tanto volvió a citar a Levin para mañana. “El hecho de que Marcos Jacobo Levin no haya sido funcionario público no significa que quede excluido por esa sola circunstancia de ser responsable de cometer delitos de lesa humanidad”, dijo el fiscal Batule. “Aclarando –siguió– que éstos se cometen en un marco en el cual los organismos estatales no sólo se mantuvieron indiferentes ante dicha situación, sino que se utilizó el aparato estatal como instrumento represivo dejando a sus víctimas en orfandad de derechos y garantías, puntualizando que un particular puede colaborar o tener participación en la comisión de esa clase de delitos.”

“Concretamente –reforzó el juez Bavio–, en este proceso debe comprobarse si existieron apremios ilegales como delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del terrorismo de Estado, los cuales son considerados imprescriptibles por el Derecho de Gentes y en su caso, individualizarse a los eventuales autores y demás partícipes.”

Las causas que parecen haber avanzado en los últimos tiempos son aquellas del grupo de las “acciones destructivas” y no las de “fondo”, en términos de Schulman. Y en ese grupo, las que involucran a capitales nacionales. A grandes rasgos, son empresas que elaboraron listas negras, con las que trabajaban los servicios de inteligencia y sobre las que actuaban las fuerzas de seguridad.

Un ejemplo es La Veloz del Norte. Pero también hubo algunas noticias del ingenio Ledesma y Loma Negra.

* La causa del ingenio Ledesma por la llamada Noche del Apagón, de julio de 1976, tiene entre los acusados a Blaquier. Para acercarse a la lógica jurídica, el año pasado algunos querellantes cambiaron la denuncia y en vez de acusar genéricamente “al ingenio Ledesma”, que es una entidad jurídica abstracta en términos de imputación en Argentina, denunciaron con nombres propios al directorio. El fiscal Batule –el mismo de La Veloz del Norte– pidió la indagatoria para Blaquier y otros ex funcionarios de la empresa, pero la rechazó el juez subrogante Carlos Olivera Pastor, que se convirtió en un tapón para el avance de las causas de lesa humanidad en Jujuy. Olivera Pastor se opuso a gran parte de los pedidos de indagatorias de los militares y convirtió a la provincia en una de las únicas –junto a Catamarca– que todavía no tuvieron juicios orales sobre crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

n El otro caso simbólico es Loma Negra. En la sentencia de la semana pasada del juicio oral de Tandil por el secuestro y asesinato del abogado laboralista Carlos Moreno, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata ordenó una investigación sobre la cementera. Para los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra, el juicio arrojó suficientes “sospechas” de que el directorio de la empresa, entonces encabezado por Amalia Lacroze de Fortabat, “indujo” el crimen. Moreno y su socio habían ganado juicios millonarios a Loma Negra en nombre de los trabajadores que reclamaban por mejores condiciones laborales y por una enfermedad respiratoria que provocaba el proceso de producción. El fallo condenó además, por primera vez, a dos hermanos que no eran funcionarios públicos: uno era gerente del banco Comercial de Tandil y los dos eran dueños de la chacra que funcionó como centro clandestino. En ese caso, el fiscal Daniel Adler dijo durante el alegato algo que da cuenta de las dos facetas de estas causas: aquellos hermanos dieron asistencia y apoyo a la dictadura, pero lo hicieron porque eso les garantizó retener y expandir sus intereses económicos.

 

´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´

› OBSTACULOS Y DIFICULTADES

Las dos empresas

 

Fuera de los avances, hay un enorme paquete de causas que involucran a empresas virtualmente detenidas. Entre otras, las de Ford y Mercedes-Benz. Pero también la de los astilleros Astarsa y todas las que están en la jurisdicción de San Martín.

La Ford y Mercedes-Benz tienen características parecidas: las victimas son trabajadores que eran parte de la comisión interna de las fábricas o delegados de una sección. Las dos causas pasaron del juzgado federal de Daniel Rafecas a San Martín. Ford salió con un pedido del fiscal Federico Delgado de indagatoria para los directivos. En los últimos años, sin embargo, ninguna de las dos avanzó. El juez que las recibió, Juan Manuel Yalj, cuestionó, entre otras cosas, la relación entre civiles, imprescriptibilidad y terrorismo de Estado. En diciembre, las tomó la nueva jueza, Alicia Vence. A la causa original que llevó adelante durante años el abogado Tomás Ojea Quintana, el año pasado se sumó como querellante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Los investigadores hablan de dos tipos de procedimientos de las empresas durante la dictadura. Unos más visibles y desbocados, sobre todo en localidades del interior con compañías que se creían impunes. Otros más camuflados o cuidados, en los centros urbanos. Un ejemplo del primer caso es Ledesma, donde el Ejército usó camiones con el logo del ingenio o había una conexión entre la usina y el apagón que liberó la zona. Para algunos, los casos de Ford y Mercedes-Benz presentan otras dificultades, pese a que la planta de Pacheco de Ford se usó como centro de detención. O que los trabajadores de Mercedes-Benz eran levantados con listas de la empresa.

Hay testimonios de sobrevivientes o de sus mujeres. Arcelia Luján Portillo describió una entrevista con el teniente coronel Juan Molinari, responsable de los secuestros. “Vos me responsabilizás a mí de todo, pero yo te digo y te voy a mostrar algo”, le dijo el militar. Y –describió ella– “sacó de un cajón una lista en un papel con el logotipo de Ford, manifestándome: ‘Acá están todos los nombres que nos dio la empresa con los trabajadores que querían que chupáramos’. Pude ver que la mayoría estaban tachados, y pude ver que el nombre de mi marido aún no estaba tachado y me dijo que me fuera tranquila porque mi marido, antes del 1º de abril, iba a estar en mi casa. Yo le contesté que no le creía, a lo que me refirió que él era un hombre de honor”.

Los casos de Acindar y Papel Prensa tampoco avanzaron mucho. Acindar está en manos de Oyarbide y algo adelantó (ver aparte). Página12publicó una nota sobre La Veloz del Norte en la que la unidad de coordinación de las causas de lesa humanidad del Ministerio Público explicaba cuál era uno de los problemas de estas causas: “La realidad es que las dificultades tienen mucho más que ver con que hay personas cubiertas porque siguen detentando poder, que por las razones jurídicas que elaboran los operadores judiciales adornadas de argumentos jurídicos sofisticados que tratan de explicar en realidad por qué no llaman a los empresarios”.

Algo de eso dice José Schulman: “El Poder Judicial fue creado para defender al poder, no para atacarlo; aun a los más honestos les cuesta mirar al funcionamiento del mismo poder. La Corte Suprema tiene que orientar esta discusión para poder ir al núcleo del bloque que organizó el terrorismo de Estado, porque este poder económico hoy sigue vivo. Esta cuestión redefine la agenda del siglo XXI: pasar del dolor al futuro, para poder gozar de los derechos humanos y eso, inexorablemente, implica poner el eje en el poder económico, que es transnacional”.

El año del 75 aniversario de la Liga


Lanzamiento del programa de celebraciones del 75 aniversario de la

Liga Argentina por los Derechos del Hombre

1937/20 de diciembre /2012

 

INVITACION

primeras actividades:

26 de marzo:  inauguración

CURSO de Formación

 17 de abril: BRINDIS

 “año del 75 aniversario”

 

 

Esa tarde de diciembre del 37, un abigarrado conjunto de militantes de las más diversas culturas políticas y tradiciones se convocaron en el salón de actos del mítico diario Crítica para fundar la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Estaban allí desde Lisandro de la Torre hasta Alcira de la Peña; desde Deodoro Roca al senador Mario Bravo. Buscaban darle forma organizativa a los esfuerzos de los abogados por defender los presos políticos y los perseguidos por la dictadura de Justo y a las acciones solidarias de quienes se esforzaban por sostener la lucha de la democracia española contra la sublevación de Franco y la intervención fascista en España. Recogían una larga tradición democrática del movimiento obrero y popular.

En 1902, los trabajadores de todo el país habían parado contra la Ley 4144 (llamada “de residencia”) y en los 20 se había fundado la filial argentina del “Socorro Rojo Internacional”;  pero el surgimiento de la Liga constituía un paso superior por la pluralidad de las fuerzas y la amplitud de miras que nunca se limitaría a la defensa de los reprimidos, sino que procuraría ampliar la agenda de debates: en 1938 impulsamos un congreso contra el racismo y el fascismo, tal como en estos años defendimos el derecho de todas y todos a la elección sexual que prefieran y en estos días nos oponemos  a toda forma de discriminación, empezando por la nefasta Ley Antiterrorista.

El setenta y cinco aniversario de la Liga no es un aniversario propio, no es una fecha interna de los liguistas sino –entendemos- un acontecimiento a celebrar por todas y todos y que amerita reflexiones del conjunto de los organismos de derechos humanos, de las fuerzas democráticas y populares, puesto que –más allá o más acá de acuerdos y disidencias- somos todos parte de una misma historia.

La Liga Argentina por los Derechos del Hombre es mucho más que un organismo de derechos humanos, es un valor cultural de nuestro pueblo que nosotros preservamos para las generaciones futuras; por ello, nuestra principal preocupación en este año del 75 aniversario será promover el debate sobre los fundamentos de la lucha por los derechos humanos en esta América Latina renacida y en este siglo que promete ser el de la decadencia del capitalismo.   El siglo XXI desafía al movimiento de derechos humanos y a todos los que luchamos por la paz y la vida digna, la buena vida para todos, a pensar la lucha por la vigencia de los derechos humanos desde nuevos paradigmas que superen los generados por el liberalismo (hundidos en la charca del Imperialismo belicista) o el “sentido común” gestado en la lucha contra el terrorismo de estado y la impunidad que no puede superar el lugar de víctima del represor.

En acuerdo con la Plataforma Latinoamericana de Educación a Distancia (PLED), hemos organizado un curso de formación en derechos humanos para nuestros compañeros y de organizaciones y fuerzas hermanas del país y de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Casi doscientos cincuenta compañeros se preparan para el curso que inauguraremos el lunes 26 de marzo a las 19 hs. en la sala Jacobo Laks del Centro Cultural Cooperación (Corrientes 1543, 3º P) con un panel a cargo del secretario nacional de la Liga, José Schulman y el director del PLED, Atilio Borón. Para los compañeros del interior y de otros países que quieran seguir el acto por internet estará habilitado un link a tal efecto http://www.centrocultural.coop/transmisiones.html.   Serán docentes del curso los propios Atilio Borón y José Schulman junto a los Dres. Eduardo Barcesat, Carlos Zamorano, Gerardo Etcheverry y la compañera Graciela Rosenblum.

Y el 17 de abril, a las 19 hs. en la sede nacional de la Liga, en el segundo piso de la calle Corrientes 1785, sitio histórico que ya estaba funcionando en 1976 y fue refugio de tantos y tantas luchadores que allí se reunían, organizaban y fundaban nuevas organizaciones, realizaremos un brindis con los compañeros de hoy y de siempre de la Liga, con los que en estos días se han sumado y/o asociado, con los que nos acompañan desde hace tantos años, con los que fueron defendidos por los abogados de la Liga y con los que hemos compartido luchas, debates y esfuerzos en estos años.

En este año del setenta y cinco aniversario hacemos nuestros los versos de Gabriel Celaya “¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. No reniego de mi origen pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.”

 

La opinión de la Liga sobre la acordada Nº 1/12 (reglas prácticas)


Con fecha 28 de febrero de 2012 la Cámara de Casación Penal aprobó la Acordada Nº 1/12, la que establece seis reglas prácticas con el objetivo declarado de mejorar y agilizar las causa de delitos de lesa humanidad, como asimismo ampliar los mecanismos de protección Integral de las Víctimas Testigos. Es de valorar que la Cámara de Casación Penal, al aprobar las reglas haya recogido el reclamo de numerosos querellantes particulares, organismos de derechos humanos, abogados comprometidos con la defensa de los derechos humanos, sobrevivientes y familiares de las víctimas. Por una vez, se ha escuchado a los que protagonizamos la larga lucha contra la impunidad, por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Desde la Liga argentina por los Derechos del hombre consideramos que la decisión de la Cámara de Casación Penal representa un paso adelante en la lucha contra la impunidad, aunque limitado e insuficiente.

El pasado 22 de febrero una delegación de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fue recibida por la Comisión Interpoderes. En dicha oportunidad, se sostuvieron los fundamentos esgrimidos en una carta que fuera enviada al Dr. Lorenzetti en la cual se efectuaba un profundo balance sobre la marcha de los juicios contra el Terrorismo de Estado, basada en nuestra experiencia como querellantes en los juicios llevados adelante en todo el país la que nos llevó a cuestionar el accionar de los poderes del estado en el proceso judicial y señalar que enfrentamos tres mecanismos de impunidad: la impunidad biológica (resultante de la demora y fragmentación de las causas judiciales) que se puede verificar en la significativa cifra de 280 represores fallecidos sin condena a pesar de haber sido imputados por delitos de terrorismo de estado; la impunidad del Poder Económico (resultante de la limitación de las investigaciones judiciales al propio hecho de la tortura o la desaparición forzada pero no de sus causales y motivaciones profundas) que se verifica aún más fácilmente ya que no existe ni un solo empresario condenado por beneficiarse del genocidio sufrido y en las últimas semanas apareció un nuevo tipo de impunidad que es la impunidad de los condenados (resultante de la aplicación dogmática e interesada de una supuesta “normalidad procesal” que deriva en el privilegio de cumplir la condena en sus casas) que nos afecta de un modo directo dado que numerosos represores de los condenados en juicios orales donde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre fue querellante, como el caso del General Riveros, condenado por el asesinato resultante de torturas del menor Floreal Avellaneda, hoy burlan el proceso judicial gracias a decisiones de la Cámara Nacional de Casación, consentidas en su momento por algunos fiscales.

A pesar de sus marcadas insuficiencias y limitaciones, es nuestra opinión que la Acordada aprobada por la Cámara Nacional de Casación constituye un avance contra la impunidad biológica, aunque consideramos necesario señalar que no hay una sola propuesta para modificar la estructura de la investigación judicial de modo tal que, de una vez por todas, apunte al corazón del poder real, fuente de todas las impunidades de ayer y de hoy.  Al hacerlo, reafirmamos nuestro compromiso por la lucha contra la impunidad y por la vigencia de todos los derechos humanos para todos.