Luchamos por condenar el Terrorismo de Estado y al bloque social que se benefició de él. Diez consideraciones sobre nuestro aporte a la lucha contra la impunidad



1.       La Liga Argentina por los Derechos del Hombre entiende su participación en los juicios contra los responsables del Genocidio sufrido por el pueblo argentino como una continuidad histórica de su lucha por la libertad de los presos por causas políticas y las víctimas de la represión estatal, lucha que arranca en la Década Infame (los 30 del siglo XX) y que hemos mantenido en todos los periodos transcurridos desde entonces, bajo todas las dictaduras y en todos los periodos constitucionales de gobierno.  Los nombres de Teresa Israel y Baldomero Valera, desaparecidos por la última dictadura, y de Freddy Rojas, asesinado en el periodo institucional abierto en 1983, son prueba incontrastable de nuestra coherencia entre la teoría y la práctica, entre el decir y el hacer; coherencia que procuramos defender en estos días en los juicios testimoniando, querellando, construyendo voluntad colectiva para vencer la impunidad.

2.       Desde nuestra fundación en 1937 hemos procurado comprender los derechos humanos desde una perspectiva de integralidad. Perspectiva que no sólo reclama pensar todos los derechos a los cuales los seres humanos deben acceder, sino entender que la vigencia de ellos sólo se verifica cuando se accede a todos los derechos para todos.  Puesto que los derechos humanos son inescindibles, si alguno de ellos o un grupo de ellos queda fuera del alcance social, no hay vigencia real de los derechos humanos. Por ello, nos esforzamos para no fracturar la lucha contra la impunidad histórica como parte de la lucha contra todas las impunidades y todas las violaciones a los derechos de los pueblos. Así, en el último periodo hemos sido parte, y lo seguiremos siendo hasta que se cumpla el reclamo, de los que piden aparición con vida de Julio López y el esclarecimiento de todas las amenazas contra luchadores sociales y por los derechos humanos, contra las torturas y el gatillo fácil, por el derecho a la vivienda digna y el cese de toda discriminación por etnia, religiosidad, género, orientación sexual, identidad de género o convicción ideológica, entre otros muchos campos de disputa. La historia del capitalismo argentino y latinoamericano confirman la idea de que capitalismo y derechos humanos son incompatibles y le dan horizonte político de nuevo tipo al sueño de todos los derechos para todos (consigna de la Revolución Mexicana de principios del siglo pasado) tal como lo entienden los pueblos que siguen el camino de la lucha por un Socialismo del Siglo XXI que sea coherente con esa historia de lucha, con las culturas originarias y con las conquistas democráticas de nuestros pueblos; todo lo cual nos lleva a resaltar el derecho de  los pueblos a la autodeterminación, acaso hoy el más urgente y peligroso para el Imperio y sus cómplices locales.

3.       Valoramos altamente los juicios en curso porque fueron conquistados por la lucha popular y para llegar a ellos tuvimos que vencer la política y el discurso de la dictadura militar, de los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y las limitaciones de las políticas impulsadas en el actual período.  Así, enfrentamos y vencimos, como parte del amplio y plural espacio social y político que luchó por ello, el discurso dictatorial de que los desaparecidos estaban fugados en Europa o el Caribe o muertos  y su política de auto amnistía; el discurso de los Dos Demonios y las leyes de impunidad de Alfonsín, el discurso de pretendida reconciliación nacional y los decretos de indulto a los pocos condenados en el juicio a la Junta Militar y los que aun tenían causas abiertas, los decretos de De la Rúa que impedían extraditar a los represores para que fueran juzgados en España dado que en la Argentina reinaba la impunidad y los intentos de Duhalde de impedir los juicios que ya estaban en curso para el 2002.  Fuimos parte de los que conquistaron la anulación de las leyes de impunidad y la decisión de la Corte Suprema correspondiente, que posibilitaron la reanudación y/o apertura de juicios contra los genocidas y hoy actuamos como querellante en más de cuarenta causas en instrucción en casi todo el país y en los juicios orales que se están sustanciando en estos días en Santa Fe, Santa Rosa La Pampa, Resistencia Chaco, La Plata Pcia. de Buenos Aires y los que se llevan adelante en los tribunales de Comodoro Py en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como antes actuamos en los de la causa Campo de Mayo ante los tribunales de San Martín.

4.       En estos años hemos tenido que superar también la complicidad del Poder Judicial que fragmentó las causas hasta límites grotescos (se llega a juicios orales por una compañera o compañero y contra un represor), permitió toda clase de maniobras políticas disfrazadas de acciones jurídicas que frenaron y retrasaron las causas teniendo dicha acción un punto de referencia en la Cámara Nacional de Casación, que en diciembre de 2008 pretendió hacer estallar todo el proceso con su decisión de liberar a represores célebres como Astiz, Acosta y otros.  Con la toga de la “normalidad procesal” han limitado los juicios, y también hemos debido vencerlos en ese terreno.  A pesar de los reclamos del movimiento de derechos humanos, que el propio presidente de la Corte Suprema acaba de recordar y reconocer, tampoco el Poder Legislativo ni el Poder Ejecutivo cumplieron con su deber de ordenar, planificar, financiar adecuadamente y garantizar la difusión pública que los juicios ameritan.

5.       A pesar de todo ello, si nos posicionamos para el análisis desde una perspectiva histórica, de proceso de luchas sociales, y consideramos los magros logros de otras experiencias de lucha contra la impunidad (como las de Chile o El Salvador) podemos considerar que nuestra lucha ha superado el límite que los represores y el Poder real estaban dispuestos a soportar en este terreno y han transformado los juicios en una gran victoria contra el Olvido y la Impunidad.  De allí la furibunda campaña por la impunidad que impulsan Duhalde, Macri, Carrió y otros referentes de una derecha que sabe, que si no detienen los juicios, estos terminarán cuestionando su legitimidad histórica y la de su amo imperial que inspiró y respaldó el Genocidio al tiempo que fingía un discurso de derechos humanos que hoy pretende renovar contra los procesos populares de cambio latinoamericanos.  La prensa que inspira y sostiene a la derecha, trata de ocultarlos, minimizarlos, banalizarlos y de instalar –aprovechando cualquier excusa- la idea de que los juicios son incompletos porque solo juzgan a uno de los contendientes, apelando a la teoría de los Dos Demonios y dando crédito al  discurso de los jefes del Genocidio, que éstos son juicios políticos, de venganza contra quienes “salvaron la patria del comunismo”

6.       En ese marco, el anuncio de la Corte Suprema de seguir adelante con los juicios sin importar los cambios que haya en el gobierno nacional, constituye la expresión de un clima social que se expresó en ocasión del Bicentenario y marca un nuevo tiempo para el movimiento popular en la Argentina, que tiene en la convicción de no conciliar con la impunidad, uno de sus puntos más fuertes.

7.       La etapa actual de la lucha es por ampliar los juicios en el sentido de sentar en el banquillo de los acusados a los representantes de los grupos económicos, de los medios de comunicación, a los diplomáticos, a los intelectuales y comunicadores, etc. que formaban parte del bloque de poder al momento de tomar la decisión de arrasar al movimiento popular por medio del Terrorismo de Estado, para lo cual comprender el contexto histórico y entender lo ocurrido como un Genocidio sería de gran contribución. Se impone, también, acelerarlos por medio del camino de la unificación de las causas, la designación de tribunales de instrucción que trabajen en exclusividad en estas causas, la multiplicación de Tribunales Orales que emprendan la tarea de llevar a juicio las causas que ya han sido completadas, etc.; lo cual sería  un modo simple y concreto de luchar contra la “estrategia Pinochet”, aquella que se plantea demorar sin límite los juicios de modo tal que los represores mueran acusados pero sin condena, impunes judicialmente a pesar de la condena social que ya cargan

8.       En este marco, no compartimos la posición de acusar penalmente a aquellas personas que luego de ser capturadas por las fuerzas represivas se quebraron y fueron obligadas a cumplir diversas labores y/o a realizar determinadas acciones funcionales al plan de exterminio, acciones realizadas bajo el estado de servidumbre y que fuera uno de los posibles resultados del proceso de deshumanización que conlleva el terror impuesto por las acciones características del Terrorismo de Estado.  Una vez más, corresponde señalar que como organismo de derechos humanos, es a éste, al Terrorismo de Estado, a quien juzgamos y no a sus víctimas o a sus acciones cometidas luego de la captura, no importa lo desgraciadas y repugnantes que nos resulten.  Desde el momento en que el Estado los capturó, es el Estado el responsable de su suerte y de sus acciones; de haberse  cometido delitos en el curso de estas acciones impuestas, directa o indirectamente por el Terrorismo de Estado, las mismas no pueden ser achacadas a quienes fueron, al menos inicialmente, víctimas del Terrorismo de Estado, sino a sus  inspiradores, organizadores, ejecutores y beneficiarios quienes deben ser considerados penalmente responsables de tales actos.  Ningún delito debe quedar impune, pero jamás avalaremos la teoría de los Dos Demonios, teoría que se beneficia notablemente de la pretensión de juzgar a aquellas personas que por su condición militante fueron capturadas por el aparato estatal, más allá de que en el transcurso del drama vivido hayan perdido –algunos de ellos- los atributos que distinguieron a la generación del 70 y distinguen desde entonces a la mayoría de los sobrevivientes que han dado una conmovedora batalla por la verdad y son la base fundamental de la acusación contra el genocidio. Abrir la puerta para el juzgamiento de los quebrados, equiparándolos a los jefes y perpetradores del Genocidio, no solo es jurídicamente insostenible (pues el Código Penal no se rige por los códigos del honor militante, sino que presume que en aras de la supervivencia los individuos realizarán cualquier acción, resultando por tal estado de necesidad (de vuelta, jurídicamente hablando) inimputables) sino políticamente muy peligroso pues deja de cuestionar al Estado que organizó el Terrorismo para poner la mira en las limitaciones del movimiento popular, que eso eran los quebrados por la dictadura: muestra de nuestras debilidades como sujeto en busca de la libertad y castigados sin piedad por el bloque de  poder real.

9.       Por principio, desde nuestra fundación en 1937, no somos partidarios de resolver los problemas del campo popular ante los estrados de la Justicia; así hemos actuado siempre y así será.  Los debates sobre las conductas colectivas de las organizaciones, e individuales de los militantes, bajo la dictadura, son debates que venimos haciendo desde el momento mismo de los hechos y que deberán seguir haciéndose en ese plano, no con el ánimo inquisidor de “descubrir el traidor” sino con el espíritu guevarista de aprender de las derrotas para que la próxima vez no nos vuelva a pasar.  Y no es un debate académico: la imposición de un gobierno títere de los EE.UU. por medio de un golpe de Estado en Honduras nos obliga a discutir cómo impedir que los planes imperiales de hacer tabla rasa con todos los cambios, grandes y pequeños, que ha habido en América Latina.  Los que transforman todo debate en un debate oposición/oficialismo pareciera que no han aprendido nada de la historia política argentina y parecieran ignorar la presencia de una derecha fascista que busca incansablemente su oportunidad para revertir los juicios, el modo que se construye la memoria y todos aquellos pasos que molestan al Poder Real como la integración latinoamericana o la Ley de Servicios Audiovisuales.

10.    Queremos ser sinceros y contundentes: no es un Tribunal Oral de este Poder Judicial, que en alguna medida y más allá de los cambios positivos que no hemos dejado de señalar, puede pensarse como heredero y continuador del que avaló y acompañó la dictadura y la impunidad, el ámbito adecuado para discernir problemas tan complejos y delicados como la conducta de los militantes ante los torturadores o la de sus organizaciones en el momento histórico.  Y, si bien no igualamos conductas, ya que no todos los que entraron siendo militantes populares mantuvieron esa condición tras la captura y la tortura, no admitimos que se considere que es este poder judicial, o son estos Tribunales, los que tienen los atributos morales para juzgarlos.  Nunca hemos hecho culto de la Justicia en abstracto ni lo haremos ahora puesto que hemos luchado toda nuestra existencia por superar los límites del Derecho a través de algunos aportes nada desdeñables (caso Ingalinella, caso Inés Ollero, caso Floreal Avellaneda, caso Echecolatz, etc. etc.) para la lucha política por un nuevo sentido común jurídico que empieza a expresarse en las condenas contra el Terrorismo de Estado que no sólo reconocen la pre existencia de un Plan Sistemático sino que hablan de su planificación y ejecución en el marco de genocidio. Identificando sus límites, reconocemos estos juicios como un espacio de combate contra la impunidad y el olvido, para reivindicar los compañeros y construir una mirada sobre nuestra historia que nos haga entender el rol fundante del Terrorismo de Estado sobre el modelo capitalista neoliberal que aún nos agobia,  procurando aportar para que se llegue a la condena de todos los genocidas por todos los compañeros victimizados.

No confundir las etapas de la lucha es acaso la primera exigencia para los que aspiran a la victoria y nosotros queremos derrotar la impunidad y sus defensores, para que la democracia y la lucha por todos los derechos para todos en la Argentina tengan futuro.

Buenos Aires, 24 de agosto de 2010

Liga Argentina por los
Derechos del Hombre

Asociación civil fundada en 1937,

integrante de la Federación Internacional de Derechos Humanos,

con sede central en Corrientes 1785 2º C y presencia militante

en  la Capital Federal y el Gran Buenos Aires;

y las provincias de  Santa Fe, Córdoba,Tucumán,

Catamarca, Jujuy, Chaco, Corrientes, Formoza,

Entre Ríos, La Pampa,  Mendoza y  Buenos Aires

Ángel Bell, los comunistas y la masacre de Trelew


 

Ángel Bell, los comunistas  y la masacre de Trelew

Algunos documentos poco conocidos sobre lo ocurrido

La masacre de Trelew figura por derecho propio entre las paginas más significativas de la historia del Terrorismo de Estado en la Argentina. El asesinato de un grupo de compañeros fugados de la cárcel de Rawson, recapturados y fusilados a mansalva por la Marina es lo suficientemente conocido como para que yo vuelva a contarlo; pero hay algunos datos sobre la participación de los militantes comunistas de la zona en los hechos, y de la conducta de la dirección nacional del Partido Comunista, que son poco conocidos y estimo de interés socializar dicha información.

Elvio Ángel Bell

Al atardecer del cinco de noviembre de 1976, en pleno centro de Trelew, Elvio Ángel Bell fue secuestrado por un grupo de tareas. Con él fue secuestrado su hijo Pablo de apenas 8 meses quien fuera abandonado en el campo por los secuestradores y salvado de una muerte segura por dos trabajadores rurales que lo llevaron con sus familiares, por esa acción fueron castigados por la dictadura.

Ángel había nacido en Entre Ríos, vivido en Buenos Aires, era un militante comunista y uno más de los tantos que en los comienzos de los sesenta veían en la Patagonia una posibilidad de trabajo y desarrollo individual.  Era maestro pero en Rawson trabajó en el rubro textil, destacándose rápidamente en la actividad social y política hasta ocupar un lugar en la dirección zonal del Partido Comunista.

Cuando la dictadura militar fascista de Onganía (impuesta en 1966) se vio acosada por las luchas obreras y populares: Cordobazo, Rosariazo, Marcha del Hambre, crecimiento de la C.G.T. de los Argentinos, etc. y pasa a una represión masiva decide transformar una vieja cárcel de Rawson en un campo de concentración de militantes populares y revolucionarios.  Allí llegan entre otros Agustín Tosco, Roberto Quieto y Roberto Santucho, figuras principales del sindicalismo clasista, la izquierda peronista que se agrupaba en Montoneros y del Partido Revolucionario de los Trabajadores/Ejercito Revolucionario del Pueblo, respectivamente.

La dictadura confiaba en que la distancia (y el control casi absoluto sobre la comunicación y el transporte) alcanzaría para hacer de la cárcel una prisión de aislamiento absoluto.  Pero la historia fue distinta, los familiares de los presos políticos comenzaron a viajar (entre ellos iban los abogados y militantes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre) y a relacionarse con el movimiento popular de Rawson que asumió con toda dignidad la tarea que éstos le plantearon: visitar a los compañeros en los periodos donde no llegarán familiares para garantizar la comunicación entre las organizaciones revolucionarias y los prisioneros. El establecimiento penitenciario contemplaba la figura de “representante” de la familia y esa rendija legal fue la que aprovecharon los compañeros.  Sabemos que al menos durante un tiempo, Ángel Bell asumió el rol de “representar” la familia de Santucho y visitaba al dirigente revolucionario en la cárcel cada jueves que se necesitaba.  Justamente los jueves, día de visita en Trelew, día de marcha de las Madres años después.

Junto a Mario Amaya y otros dirigentes populares, Ángel impulsó y formó parte de la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos que se constituyó y actuó en toda la zona: Puerto Madrin, Rawson y Trelew.  Tanto molestaba la Comisión que tres meses después de la fuga y de la masacre, los grupos de tareas asaltan la población y se llevan detenidos a la Capital Federal a un grupo de compañeros entre los que se cuentan Bell y Amaya tal como lo relata Tomás Eloy Martínez en su La Pasión según Trelew y lo recordaba en La Nación del siguiente modo: luego de repasar los hechos del 22 de agosto destaca que hay otro hecho que ha caído en el injusto olvido y Es el alzamiento de toda la población de Trelew contra el poder militar que el 11 de octubre arrestó a dieciséis vecinos de la ciudad y los trasladó al penal de Villa Devoto sin explicación alguna. Los habitantes decidieron declararse en estado de comuna y rebeldía para exigir que les devolvieran sus presos. Las manifestaciones duraron tres días y no se acallaron hasta que regresó el último””

….Fui testigo de la rebelión popular con que los habitantes respondieron al allanamiento de un centenar de casas y a la detención de dieciséis ciudadanos de todos los signos políticos, en su mayoría apoderados de los presos. Hubo una huelga general, desautorizada por el sindicalismo, afín entonces al gobierno militar. Dos manifestaciones salieron de la plaza principal hacia los barrios más pobres, donde se movilizaron otras siete mil personas. Los abastecimientos, la limpieza, la medicina y hasta las canciones fueron socializadas por aquellos buenos burgueses que sólo querían vivir en paz y a espaldas de la política.”

“Un triste amanecer tuvo la zona el miércoles pasado cuando la población de Trelew, Rawson y Puerto Madrin pudo observar y en muchos casos sufrir en carne propia un operativo ordenado por el Comando del Quinto Cuerpo de Ejército, con sede en Bahía Blanca, que realizó allanamientos, detuvo ciudadanos y ciudadanas de la zona y paralizó prácticamente la actividad de la región, produciendo alarma y temor en el pueblo que no acertaba a explicarse las razones por lo ocurrido”, expresaba el diario El Chubut en la edición del 13 de octubre de 1972.

Un comunicado militar argumentaba que el operativo se había ejecutado para “garantizar el orden y la seguridad pública perturbada por el accionar de elementos vinculados con actividades subversivas”. Por más que dieron vuelta armarios, roperos y bibliotecas en la búsqueda de algún arma no se toparon con nada que oliera a pólvora. Como prueba del “delito”, a Encarnación Díaz, –profesora de literatura y actriz– le confiscaron el libro En la colonia penitenciaria, de Franz Kafka, un “autor oscuro”, según lo calificó el jefe del operativo.[1]

Liberado por la lucha popular, como el resto de los compañeros, Ángel vuelve a Rawson y retoma la militancia social y política hasta la fatídica tarde de aquel noviembre del 76 en que la dictadura le cobró los años de militancia, y seguramente, aquellas mateadas con Santucho en la cárcel de Rawson en las vísperas de casi todo.

Nuestra Palabra

Desde su fundación en 1918, el Partido Comunista sostuvo en cualquier circunstancia un medio de prensa, casi siempre un semanario, algunas pocas un diario.  Para 1972, bajo la dictadura y la vigencia de la Ley 17401 “de represión a las actividades comunistas”, que castigaba el pensar distinto y podía condenar por la sola tenencia de un periódico comunista, ese medio era Nuestra Palabra; en la más profunda clandestinidad el Partido Comunista distribuía algunas decenas de miles de ejemplares del semanario.

En su archivo encontramos dos documentos relacionados con la masacre de Trelew: uno es la declaración del Comité Central partidario y la otra es una crónica, muy poca conocida, de los hechos contada por los sobrevivientes.

El 29 de agosto Nuestra Palabra publica un documento titulado “La gravedad de la hora exige la unidad  democrática y antimperialista” que comienza con el siguiente párrafo: “La terrible y fría matanza de Trelew, su repercusión nacional y mundial y sus consecuencias, confirman que el país ha sido llevado al borde del caos por la dictadura instaurada el 28 de junio de 1966” para luego sostener que “El Partido Comunista condena indignadamente la inaudita matanza de Trelew y se suma al clamor nacional que exige una investigación exhaustiva de lo sucedido, con participación del cuerpo de abogados y de instituciones políticas y gremiales representativas. El pueblo quiere una relación clara, coherente y veraz de la tragedia de Trelew” y sigue “El Partido Comunista expresa también, una vez más su solidaridad con los presos políticos y gremiales, reclama su libertad inmediata y el cese de torturas medievales; exige el cierre de cárceles bajo jurisdicción militar (barco “Granaderos”, Resistencia y Rawson); reafirma su lucha intransigente contra toda legislación represiva y contra deportaciones; y considera que el derecho de asilo es una importante conquista cuya vigencia es vital para preservar el porvenir de la democracia en la América Latina.” y hace un llamado a la unidad de acción para anular “la 17.401  y demás leyes represivas, de proscripciones y persecuciones  del delito de pensar, organizarse y de luchar por una Argentina independiente y una democracia avanzada!”

Convencido que los planes imperiales apuntaban a reproducir el modelo dictatorial brasilero alerta sobre un nuevo golpe de estado que reemplace a Onganía: “Tras los oscuros y siniestros sucesos de Trelew, se mueven fuerzas reaccionarias que sueñan con una dictadura ultragorila, a la brasileña.  Suponen que así podrán detener el auge de las justas y nobles luchas obreras y populares por pan y liberta, por un gobierno auténticamente democrático y antimperialista”

Y polemiza con las organizaciones que proponen la lucha armada como el camino del triunfo ofreciendo una estrategia de lucha de masas y unidad amplia (a la que hemos calificado de cultura política de “frente democrático nacional” y criticado en otros trabajos, sobre todo en el “El viraje del Partido Comunista”, basado en dos conferencias dictadas en un ciclo del Archivo General de la Nación en el 2000 y publicadas en el semanario comunista de la época Propuestas,  que se puede consultar en www.cronicasdelnuevosiglo.wordpress.com) que no deja de contener una propuesta de ejercicio de violencia política de masas: “El camino de la liberación nacional y social que puede ser recorrido únicamente con unidad de acción democrática y antimperialista, que dará cohesión y potencia a la acción de masas.  Organizar, coordinar, estimular la creatividad de la clase obrera y del pueblo, formar organismos de autodefensa de masas, tal es la exigencia de la hora. Es una utopía peligrosa y dañina suponer que la acción de masas pueden ser sustituidas por atentados individuales o acciones de grupo, por audaces que sean”

Sobre este punto, solo llamo la atención a la respuesta de Agustín Tosco a la invitación de Roberto Santucho a sumarse a la fuga: quién cordialmente le dijo algo así como que era un dirigente de masas y confiaba en salir en libertad por la lucha política y de masas, enfoque que sostiene en el discurso que pronuncia al llegar a Córdoba, liberado: “Quiero agradecer profundamente esta solidaridad. La solidaridad de Córdoba, la solidaridad de Rawson y Trelew, la solidaridad de toda la clase obrera que me ha arrancado a mí de las garras de la dictadura, como antes ha arrancado a otros compañeros y como arrancará hasta el último prisionero. Quiero aquí como ha sido norma de, conducta militante rendir un gran homenaje a todos los Compañeros caídos en esta heroica lucha por la Liberación Nacional y Social”.

El documento descalifica la maniobra en marcha de la dictadura de construir un Gran Acuerdo Nacional con las dos fuerzas políticas tradicionales que sostienen el sistema político argentino (ayer y hoy): el peronismo y el radicalismo, entonces dirigidas por el mismo Perón y Balbín: “Ni “La Hora de los Pueblos”, por haber nacido bajo el auspicio del fracasado Gran Acuerdo Nacional, ni “Frecilina”, por su composición y carencia del programa, reúnen los requisitos necesarios para un frente de liberación nacional” y propone fortalecer el Encuentro Nacional de los Argentinos, el ENA, un agrupamiento impulsado por el Partido Comunista con la participación de dirigentes de todas las fuerzas políticas y sociales, incluidos los peronistas y radicales, de la que formaban parte personalidades como el mismo Tosco o Ricardo Molinas, en marcha hacia un frente antimperialista y concluye con una advertencia que tras el triunfo de la salida negociada entre Perón y la dictadura, que llevó al propio Perón al gobierno luego del breve interregno de Cámpora y la masacre de Ezeiza, tomaría dimensión impensada cuatro años más tarde, un 24 de marzo de 1976: “Estamos pisando un terreno de definiciones para el destino de nuestro país. La experiencia histórica dice que no hay situaciones sin salida. O salida reaccionaria o salida democrática avanzada. La dispersión de fuerzas puede facilitar la primera. La unidad de acción asegura la victoria popular” en un lenguaje típico de la cultura de frente democrático nacional donde todavía se confiaba en la participación de amplios sectores del llamado progresismo radical y peronista, como expresión política de la llamada burguesía nacional, pero a esos debates hemos dedicado otras notas, aquí solo queríamos recuperar para la memoria un documento poco conocido así como de la denuncia de los hechos que el periódico publica el 26 de setiembre de 1972 a poco menos de un mes de la masacre, anotándose entre los primeros medios en hacerlo.

La nota periodística comienza así: “El 8 de setiembre, los abogados Mario A. Hernandez, Rodolfo Ortega Peña, Luis Eduardo Duhalde, Gustavo Roca, Roberto Cinigaglia y César Quirós entregaron al periodismo un documento sobre el crimen perpetrado el 22 de agosto en la base aeronaval de Trelew, donde fueron asesinados dieciséis presos políticos y resultaron gravemente heridos otros tres; el documento incluye los testimonios de los tres sobrevivientes del crimen sin nombre” y a continuación publica en extenso la denuncia de Ricardo René Haidar, Alberto Camps y Maria Berger al que se puede acceder en numerosas publicaciones y paginas on line.

En Rawson, hay una esquina donde se cruzan dos calles que es como decir que se encuentra condensada esta parte de la historia que traté de destacar.

Las calles Mario Amaya y Ángel Bell se encuentran en un punto de Trelew, como si quieran volver a ponerse de acuerdo para organizar la visita a los presos del penal, la huelga en repudio a la masacre y la construcción de esa fuerza que todavía nos hace falta para hacer realidad los sueños de los que murieron y vivieron en Trelew, y todavía esperan que el cruce de calles anuncie la anhelada unidad de la izquierda en todas sus expresiones y formas de existencia.

 


[1] La mañana en que una pueblada despertó a Trelew, Mariela Mulhall

La condena a Mario Facino en los medios


Diario Uno….domingo 15 de agosto

“Este fallo salvó a Alicia de una segundadesaparición”

Así lo expresó un compañero de cautiverio de AliciaLópez, tras conocerse la sentencia a Mario Facino por el homicidio de lamilitante de las Ligas Agrarias, ocurrido en 1976, en la comisaría 4ª

No hubo arrepentimientos, pero sí una condenaejemplar. El viernes, Mario Facino fue sentenciado a 23 años de prisión por elhomicidio de Alicia López, una militante de las Ligas Agrarias, de 29 años, quemurió en una de las “tumbas” de la comisaría 4ª de Santa Fe, de la cual Facinoera el máximo responsable en 1976.”Los jueces dieron cátedra”, expresó efusivo un militante por los derechoshumanos apostado en la esquina de 1ª Junta y San Jerónimo, sede de la sala deaudiencias, celebrando el fallo. Es que el Tribunal Oral I de Santa Fe,integrado por María Ivón Vella, María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez,interpretó que el ex presidente comunal de San José del Rincón era responsableno sólo por el secuestro y la detención ilegal y torturas de la profesora deletras, sino también de su muerte.

De esta forma, Facino se convirtió en el primer represorcondenado por homicidio en la ciudad de Santa Fe y el segundo en la provincia.Esta pena será unificada a los 20 años de prisión a los que fue condenado endiciembre del año pasado, en el marco de la causa Brusa.

Desde el 23 de junio, más de 20 testigos, unainspección ocular y pruebas documentales fundamentaron el pedido de 25 años decárcel para Facino, solicitada por el Ministerio Público Fiscal, a cargo deMartín Suárez Faisal y Patricio Longo. También fueron los pilares de lasolicitud de prisión perpetua por genocidio realizada por los abogadosquerellantes, Marcelo Boykens, José Iparraguirre y Verónica Poyano. “Estejuicio nos reconcilió con la historia, y rescató a Alicia de una segundadesaparición, que era que la sociedad no supiera lo que le había sucedido”,dijo Alejandro Córdoba, uno de sus compañeros de cautiverio en la sede policialubicada en la esquina de Tucumán y Zavalla.

Memorias de cautiverio

El caso de Alicia fue impulsado por quienesestuvieron detenidos en la seccional 4ª entre octubre y noviembre de 1976,período en el cual la vieron con vida, pero muy mal herida. En brevesconversaciones, Alicia había podido decirles sus nombre y contó que había sidotorturada.

El perturbador ensañamiento con una mujer en unestado de salud muy débil, quedó grabado en la memoria de José Schulman,Alejandro Córdoba, Graciela Roselló, y Raúl Pinto y otros ex presos políticos.Su coraje inquebrantable, permitieron que su homicidio no quedara impune y que–34 años después– los tres hijos de Alicia y su marido pudieran salir de lasala de audiencias con la sensación de haberse reconciliado con la historia.”Es muy poco lo que puedo decir en este momento, se hizo justicia y Facinorecibió la pena que merecía”, expresó Luis Rodríguez, el hijo menor de Alicia.Él es quien está en brazos de Alicia en la foto que ilustra esta nota, teníados años cuando ella desapareció.”Este fallo fue un logro enorme, ahora vamos a tener que estar atentos para quese cumpla (la prisión común). Aún faltan muchos responsables, sabemos que nofue sólo Facino, pero Alicia hoy está presente y nos va a seguir acompañando enla lucha”, dijo Graciela Roselló.

Rosario 12, domingo 15 de agosto

OPINION

“Una femenina” con dignidad, en la memoria

Por GracielaRoselló *

Para Alicia López, militante de las Ligas Agrarias, apropósito de ser mencionada como “una femenina” en una de laspreguntas que la jueza le hizo a un testigo.

Hoyte quiero hablar a vos, hablar con vos, aunque ya no sienta tu voz.

Esavoz que salía a través de la estrecha ventanita mientras nos mirábamos, en laoscuridad de ese pasillo que separaba nuestras celdas, apenas iluminado porunos rayos de sol… “Me llamo Alicia, estamos en la Cuarta”.

Creoque hice lo que corresponde. Si hubiera sido al revés, con seguridad hubierasestado en el tribunal testimoniando, porque aún con militancias diferentes,ambas luchábamos por concretar sueños de un país mejor, con una justicia socialque resignificara la palabra dignidad.

Teimagino cantando canciones de cuna a tus tres niños y recitando poemas a tusalumnos del Chaco, hijos de padres campesinos, enseñándoles a pensar con cabezapropia, a pensar y saber que ellos también eran dueños de sus vidas y susdestinos.

Supecon el tiempo que uno de los poemas que más te gustaba era uno de Borges sobreFacundo, ese que habla de que iba en carruaje a su muerte, las estocadasfatales existieron siempre a lo largo de la historia Argentina y tal vez la denuestra generación fue una de las estocadas más negras, llamada terrorismo deEstado.

Estostreinta y pico de años fueron de lucha, por momentos en soledad, de las Madresy los militantes de derechos humanos, en busca no sólo de la verdad sinotambién de justicia reparadora por parte del Estado. Y a pesar del cansancio yde la emoción dolorosa de remover una y otra vez lo ya dicho en estos juiciosinterminables, te digo Alicia que valió la pena. Vaya si valió la pena, aldarme vuelta y encontrar las miradas de tu esposo y de tu hijo.

Nofue cualquier asesinato el tuyo, tu sola presencia, más allá de la debilidadfísica, era más fuerte que todos ellos juntos, les molestabas al igual que lesmolestaron los 30.000 compañeros que hoy testimonian a través de nuestra voz.

Ysí Alicia, claro que sí, fuiste y serás una mujer con historia propia y muyfemenina.

*Testigo causa asesinato Alicia López. El viernes pasado, el TribunalFederal Oral de Santa Fe condenó a 23 años de prisión a Mario Fasino por elasesinato de la maestra, militante de las Ligas Agrarias.

PAGINA 12
EN SANTA FE CONDENARON A UN EX COMISARIO A VEINTITRES AñOS DE PRISION
De la quinta a la cárcel

Mario Facino fue juzgado por el secuestro, torturas y asesinato de la militante de las Ligas Agrarias Alicia López. El tribunal dispuso que cumpla su pena en un establecimiento carcelario. En democracia, Facino fue dos veces presidente comunal.

Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

El Tribunal Oral Federal condenó ayer a 23 años de prisión al ex jefe de la comisaría 4ª, Mario Facino, por el secuestro, torturas y asesinato de la militante de las Ligas Agrarias Alicia López, desaparecida en 1976. Los jueces ordenaron que cumpla la pena en una cárcel común y no en su quinta de San José del Rincón, como ocurre hasta ahora. Ya en diciembre, Facino había sido sentenciado a 20 años de prisión por delitos de lesa humanidad a otros detenidos políticos, pero ésta es la primera condena por homicidio en Santa Fe y la segunda en la provincia. Ambas serán unificadas cuando queden firmes. La lectura del veredicto desató emociones contenidas. El esposo, los hijos y los nietos de Alicia se unieron en un abrazo interminable en la sala de audiencias, lloraban en silencio, mientras en la calle una pequeña multitud aplaudía y cantaba. “Para nosotros es una reivindicación histórica que después de 34 años haya un juicio donde se ventile lo que pasó con Alicia. Nuestro corazón y nuestro sufrimiento de tantos años se ven reconocidos por este fallo. Se hizo justicia”, dijo el marido de Alicia, Luis Juan Rodríguez.

La sentencia a Facino se conoció al mediodía. Tres horas antes, el Tribunal le ofreció la posibilidad de decir sus últimas palabras, pero éste desistió. “No voy a hablar”, dijo el ex comisario y jefe de uno de los centros clandestinos más brutales del circuito represivo de Santa Fe. La querella –a cargo de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre– le había pedido “prisión perpetua” y el Ministerio Público Fiscal, 25 años de cárcel. El Tribunal lo condenó a 23 años por “privación ilegal de la libertad”, “tormentos agravados” y “homicidio” de Alicia López, “todos en concurso real entre sí”. Lo que significa que el fallo ratificó la acusación de los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo. Con un agregado: “La pena será cumplida una vez que esté firme en el establecimiento carcelario que corresponda”, dijo la presidenta del tribunal, María Ivón Vella, a quien secundaron sus colegas José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez. Hoy, Facino cumple prisión domiciliaria en las afueras de San José del Rincón, su pueblo natal –cercano a Santa Fe–, donde se recicló en democracia y fue presidente comunal en tres períodos por el Partido Justicialista. La semana próxima, el viernes 20, el Tribunal de Disciplina del PJ se expedirá sobre un pedido para expulsarlo de sus filas (a él y a otro represor también condenado por delitos de lesa humanidad, Eduardo Ramos, preso en la cárcel de Las Flores).

Las primeras en salir de la sala de audiencia fueron las Madres de Plaza de Mayo. Muy cerca, uno de los compañeros de cautiverio de Alicia, Alejandro Faustino Córdoba, lloraba desconsolado. “Esperamos 34 años para este momento”, dijo. Córdoba y otros sobrevivientes de la comisaría 4ª, José Schulman, Graciela Roselló y Raúl Pinto, rescataron el martirio de Alicia López de la desmemoria y la impunidad. Ellos dieron testimonio en el juicio para la condena de ayer. “Lo de Alicia era una segunda desaparición y una herida abierta por el olvido”, recordó Córdoba.

Schulman aplaudió la sentencia como “un triunfo enorme. Un caso que se intentó que no llegara a juicio, trataron todo el tiempo de que Alicia siguiera invisible. Pero el valor de los sobrevivientes y de los que defendieron su memoria en estos años gestó este triunfo que es muy importante. Porque a todos los que soñaron que el genocidio podía quedar impune, les advertimos que todo llega y que vamos a ir por todos los genocidas. Y estoy seguro de que lo vamos a lograr”.

A Graciela Roselló el llanto también le pidió una pausa. “Son juicios interminables, pero valen la pena. Poder abrazarse con los hijos de Alicia, con la hermana, con el marido, los nietos. Valió la pena el esfuerzo, el dolor infinito que es una y otra vez venir a testimoniar, una y otra vez reconocer la comisaría 4ª. Pero es una manera de que Alicia esté presente.”

Rosario12  (levemente distinta)

SANTA FE › CONDENARON A 23 AñOS EN CARCEL COMUN A MARIO FACINO POR HOMICIDIO
El día de justicia para Alicia López

Facino deberá cumplir su condena en una institución carcelaria, y no en su quinta de Rincón, como hasta ahora. Para familiares y compañeros de la docente, y militante de las Ligas Agrarias, se trató de “una reivindicación histórica”.

Por Juan Carlos Tizziani

El Tribunal Oral Federal condenó ayer a 23 años de prisión al ex jefe de la comisaría 4ª, Mario Facino, por el secuestro, torturas y asesinato de la militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, desaparecida en 1976 y ordenó que cumpla la pena en una cárcel común y no en su quinta de San José del Rincón, como ocurre hasta ahora. Ya en diciembre Facino había sido sentenciado a 20 años de prisión por delitos de lesa humanidad a otros detenidos políticos, pero esta es la primera condena por homicidio en Santa Fe y la segunda en la provincia. Ambas serán unificadas cuando queden firmes. La lectura del veredicto desató emociones contenidas. El esposo, los hijos y los nietos de Alicia se unieron en un abrazo interminable en la sala de audiencias, lloraban en silencio, mientras en la calle una pequeña multitud aplaudía y cantaba. “Para nosotros es un reivindicación histórica que después de 34 años haya un juicio donde se ventile lo que pasó con Alicia. Nuestro corazón y nuestro sufrimiento de tantos años se ven reconocidos por este fallo. Se hizo justicia”, dijo el marido de Alicia, Luis Juan Rodríguez.

La sentencia a Facino se conoció al mediodía. Tres horas antes, el Tribunal le ofreció la posibilidad de decir sus últimas palabras, pero éste desistió. “No voy a hablar”, dijo el ex comisario y jefe de uno de los centros clandestinos más brutales del circuito represivo de Santa Fe. La querella -a cargo de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre le había pedido “prisión perpetua” y el Ministerio Público Fiscal 25 años de cárcel. El Tribunal lo condenó a 23 años por “privación ilegal de la libertad”, “tormentos agravados” y “homicidio” de Alicia López, “todos en concurso real entre sí”. Lo que significa que el fallo ratificó la acusación de los fiscales Martín Suárez Faisal y Patricio Longo. Con un agregado: “La pena será cumplida una vez que esté firme en el establecimiento carcelario que corresponda”, dijo la presidenta del Tribunal, María Ivón Vella, a quien secundaron sus colegas José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez. Hoy, Facino cumple prisión domiciliaria en las afueras de San José del Rincón, su pueblo natal -cercano a Santa Fe donde se recicló en democracia y fue presidente comunal en tres períodos por el Partido Justicialista. La semana próxima, el viernes 20, el Tribunal de Disciplina del PJ se expedirá sobre un pedido para expulsarlo de sus filas (a él y a otro represor también condenado por delitos de lesa humanidad, Eduardo Ramos, preso en la cárcel de Las Flores). Y el lunes 23, a las 12, se conocerán los fundamentos de su segunda condena.

Las primeras en salir de la sala de audiencia fueron las Madres de Plaza de Mayo. Muy cerca, uno de los compañeros de cautiverio de Alicia, Alejandro Faustino Córdoba lloraba desconsolado. “Esperamos 34 años para este momento”, dijo. Córdoba y otros sobrevivientes de la comisaría 4ª: José Schulman (secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre), Graciela Roselló y Raúl Pinto rescataron el martirio de Alicia López de la desmemoria y la impunidad. Ellos dieron testimonio en el juicio para la condena de ayer.

Schulman aplaudió la sentencia como “un triunfo enorme. Un caso que se intentó que no llegara a juicio, trataron todo el tiempo de que Alicia siguiera invisible. Pero el valor de los sobrevivientes y de los que defendieron su memoria en estos años gestó este triunfo que es muy importante”.

A Graciela Roselló el llanto también le pidió una pausa. “Son juicios interminables, pero valen la pena. Poder abrazarse con los hijos de Alicia, con la hermana, con el marido, los nietos. Valió la pena el esfuerzo, el dolor infinito que es una y otra vez venir a testimoniar, una y otra vez reconocer la comisaría 4ª”.

Graciela coincidió que a la desaparición de su ex compañera de celda se sumó el tiempo de la impunidad. “Alicia estuvo mucho tiempo invisible. El recuerdo de los compañeros que la hemos visto en la comisaría 4ª sirvió para sacarla de esa oscuridad del olvido. Sirvió y mucho. Y hoy, pudimos reencontrarnos con su familia y que su familia se haya reencontrado con la historia y acompañe el juicio y festeje con nosotros los 23 años de cárcel común para Facino, que habrá que estar atentos para que se cumpla. De todas maneras, sabemos que no fue sólo Facino, faltan otros culpables. Pero hoy, Alicia está presente”.

En su pecho, Graciela portaba una vieja foto de Alicia López, conocida por sus ojos tristes. Y asumió un compromiso. “En la próxima, vamos a tener otra foto de Alicia, donde se está riendo y mucho”, prometió

23 AÑOS DE PRISION A REPRESOR FACINO POR TORMENTOS Y HOMICIDIO….web de noticias Terra

por José Schulman el El Viernes, 13 de agosto de 2010 a las 18:50

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó al ex comisario Mario Facino a la pena de 23 años de prisión por el asesinato de la profesora de Letras y militante de las Ligas Agrarias Santafesinas Alicia López durante la dictadura.

A Facino se lo consideró como autor penalmente responsable de los delitos de privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos, agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos y homicidio, todos en concurso real.

El Tribunal, integrado por los jueces María Ivón Vella, Ricardo Moisés Vázquez y José María Escobar Cello, impuso además al condenado inhabilitación absoluta y perpetua, accesorias legales, las costas del juicio, y el pago de la tasa de justicia.

Estableció que los fundamentos de la sentencia serán leídos el 23 de agosto, a las 12, en la sede del tribunal.

El veredicto de los jueces fue leído este mediodía, exactamente a las 12.12, en la sede del tribunal y fue escuchado atentamente por todos los presentes, entre quienes se hallaban familiares y miembros de organizaciones de Derechos Humanos.

Esta es la primera vez que la Justicia Federal santafesina debate, en el marco de un juicio oral, la responsabilidad que tuvo un ex jefe policial en la desaparición de una santafesina durante la represión ilegal.

Mario José Facino, entonces jefe de la seccional policial, fue imputado de delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar, y es la tercera causa que llega a la instancia de juicio oral en la ciudad de Santa Fe.

Las otros dos casos fueron “Brusa” y “Barcos”, cuyas sentencias fueron dictadas el 22 de diciembre y el 12 de abril, respectivamente.

En el causa “Facino”, la querella, a cargo de los abogados de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, José Iparraguirre y Marcelo Boeykens, acusó al ex comisario por “genocidio” y pidieron que sea condenado a prisión perpetua.

En tanto, los fiscales, Martín Suárez Faisal y Patricio Longo, solicitaron 25 años de cárcel para el ex jefe comunal de la localidad de San José del Rincón, por “privación ilegal de la libertad”, “tormentos agravados” y “homicidio”.

A su turno, la defensa de Facino, a cargo de los abogados Fabio Procajlo y Fernando Sánchez, pidió la absolución de su cliente, invocando nulidades y prescripción de la causa.

Alicia López de Rodríguez era una maestra del norte santafesino, secuestrada en la ciudad de Santa Fe en octubre de 1976, torturada y violada salvajemente en el centro ilegal “La Casita” y “depositada” en la secccional Cuarta de Policía, un conocido centro clandestino de detención y torturas, ubicado en Bv. Zavalla y Tucumán, cuyo jefe al momento del crimen, el comisario Mario Facino, fue el único acusado de su asesinato.

Facino ya recibió anteriormente una condena de 20 años en la causa Brusa, juicio concluido el 23 de diciembre de 2009.

En 1975, Luis Rodríguez era asesor legal de las Ligas Agrarias en el Chaco y el 18 de abril de ese año, fue detenido y llevado a la cárcel de Resistencia. A principios de 1976, fue trasladado a la cárcel de Rawson, y a partir de ese día, el destino de su familia cambiaría para siempre.

Su esposa, Alicia López -docente de Letras y redactora de la publicación de las Ligas Agrarias El Campesino- decidió no quedarse sola en el norte del país y se mudó con sus tres pequeños hijos a la casa de los padres de su marido, en el barrio Candioti Sur de esta ciudad, pero el 21 de octubre de 1976, a la medianoche, un operativo armado conjunto -de civiles y uniformados- fue a buscarla. Se la llevaron y nunca más apareció.

Hoy, sus familiares recibieron, con beneplácito, el veredicto del Tribunal contra Mario Facino, el comisario que luego, tras el advenimiento de la democracia, fue jefe comunal en San José del Rincón y que ahora sumó otros 23 años a su condena anterior -20 años- por la causa Brusa.

Hace justo un año


Hace justo un año eran condenados algunos de los responsables y algunos de los ejecutores del asesinato de Floreal Avellaneda.

Por casi un año los dos Floreal anduvieron por escuelas y plazas celebrando y convocando la memoria a juntarse con los cartoneros y las prostitutas, con los niños y los escritores, con los militantes y los televidentes.

Por casi un año los dos Floreal nos enseñaron que nadie muere si vive en nuestro corazón y que hay una dignidad que el vencedor no conoce, al decir del mejor Borges, el de los poemas históricos.

Ahora, quien sabe, en algún lugar que no se donde, estarán mirando como los Generales Riveros y Verplaetsen y sus complices menores levantan la vista al cielo preguntando al Señor cómo fue que les pudo pasar esto a ellos sin entender que el tiempo está a favor de los pequeños, de los que luchan, de los que no transan ni se venden, ni se alquilan ni se cambian de camiseta en medio del torneo ni se asustan ni se callan.

Hace justo un año los dos Floreal pensaron que sería bueno estar juntos como ahora

La palabra de los legos en los juicios. La impunidad se pone la toga de la “normalidad procesal”


A Fabiana

que me ayudó a salir

de los laberintos de la memoria…

o al menos lo intentó

Alicia López y su hijo Luis

En el alegato de la defensa pública del comisario Mario Facino (aquella que el Ministerio Público de Defensa, ente gemelo al de la Procuración General de la Nación y también autonomizado del Ministerio de Justicia por la Reforma Constitucional del Pacto de Olivos, organiza para los represores desde una unidad nacional especializada en elaborar doctrina en defensa de los terroristas de Estado) se descalificó el testimonio de una testigo de concepto, la licenciada Fabiana Rousseaux, ofrecida por la querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, por su condición de “lego”.

A pesar de que el diccionario de la Real Academia da cuatro acepciones del termino, a saber: 1) Que no tiene órdenes clericales y otras tres acepciones religiosas similares, presumimos que el Dr. Fabián Procajlo debió referirse a la segunda acepción que dice: “Falto de letras o noticias”; y aún más, ni siquiera a la única acepción del diccionario que se acerca a lo que él imputa a la testigo (discapacidad para discutir cuestiones jurídicas), sino el uso particular que la palabra tiene en el mundo judicial que divide a los seres humanos en dos: letrados, que vendrían a ser los graduados en Derecho y el resto de los mortales, no importa nuestra experiencia, lecturas o estudios, que seremos para siempre –si no tenemos titulo de abogado- legos, o iletrados, o discapacitados para discutir de Derecho.

La maniobra parece ingenua o solo soberbia, típica de un mediocre docente universitario que puesto a defender torturadores y asesinos perversos, busca con ahínco algún recurso que lo saque del lugar que él eligió: estar sentado al lado de Facino, como antes estuvo de Brusa, Ramos y el resto de genocidas condenados en diciembre de 2009 en la llamada causa Brusa, y hablar en su nombre en defensa de su “obra”..

Pero nos parece que vale la pena detenernos en el epíteto: si Fabiana Rousseaux, hija de desaparecidos, profesional de la sicología que lleva años asistiendo a víctimas del Terrorismos de Estado e intentando sistematizar las consecuencias sicológicas del horror en los sobrevivientes que pasaron por los centros clandestinos, tanto como de sus familiares y personas cercanas que no dejan de quedar “tocados” por la experiencia, no está habilitada para afirmar de que la permanencia de los presos políticos en los centros constituía de por sí tortura, más allá y al margen de que fueran objeto de otras prácticas perversas como de hecho ocurría con la mayoría de ellos, ¿quién puede hablar del tema?

En el juicio por el Negrito Avellaneda la defensa pública defendió una interpretación psicoanalítica prefreudiana según la cual el testimonio de las víctimas de un hecho traumático nunca podrá dar cuenta veraz del hecho (supuestamente por el impacto del horror en su conciencia) , y en todo caso la memoria, como si fuera un edificio de arena, se iría desmoronando con el paso del tiempo para concluir, bondadosamente, que no es que los testigos mientan sino que simplemente no pueden dar testimonio del horror sufrido, por definición de la experiencia vivida y por el paso del tiempo.

Si la teoría que defienden dice que sin prueba material no hay delito, sin testimonio creíble de los hechos probados, no hay culpables tal como afirmó una y cien veces Procajlo cuando, al borde del cinismo, decía que no dudaba que Alicia López pudo haber pasado por la Cuarta, pudo haber sido violada, pudo haber sido torturada, y es más pudo haber sido muerta a consecuencias de las torturas pero que al no haber testigos presenciales creíbles de los hechos, el crimen quedará sin castigo, sin que ello genere para el docto el triunfo de la impunidad, palabra que desconoce o tiene pudor en usar, sino simplemente el triunfo de la “normalidad procesal” que prohíbe condenar a alguien si existe el margen de duda necesario.

Pensado el alegato desde esta lógica interpretativa, adquiere otro sentido su ataque a toda (y cuando digo toda es toda) la jurisprudencia desde el juicio a la Junta de Comandantes en Jefe (causa 13 de 1984) para acá, especialmente su agresión a la anulación de las leyes de impunidad y el propio proceso judicial en curso.

Se entiende: fue en el Juicio a la Junta de Comandantes donde primero se reconoció en el país que dada la especial forma en que se perpetró el plan sistemático de exterminio: en la clandestinidad, ocultando sistemáticamente toda prueba del exterminio, buscando construir el olvido al tiempo que desaparecían a los compañeros, etc. el testimonio de los sobrevivientes tomaba una especial significación que le daba carácter de “necesario”, en el sentido jurídico, y por ello debían ser protegidos y resguardados dado que eran, y siguen siendo, el arma principal de una sociedad para establecer la verdad y lograr algún grado de castigo para algunos de los responsables.

En todos estos años, la convergencia de testimonios sobre el paso de un compañero por un centro o la responsabilidad de un represor en la acción directa de la tortura, ha sido considerada por los tribunales como prueba suficiente para condenar a los imputados; tal como aconteció en el propio juicio Brusa, a pesar de los esfuerzos patéticos de Procajlo y sus colegas defensores, y como seguramente ocurrirá en este juicio contra Facino (al margen de la calificación legal de los delitos y el monto de la pena, que la querella de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre calificó de Genocidio y solicitó Prisión perpetua en cárcel común) porque hemos ganado, no en el Tribunal Oral Federal Número Uno de Santa Fe sino en la sociedad, la batalla por la credibilidad de los dichos de los sobrevivientes, sus familiares y compañeros de lucha contra la impunidad.

En un poema monumental sobre Federico García Lorca, Gabriel Celaya clamaba contra el discurso franquista “Que no murió, le mataron”, reclamo que todavía hoy resuena en la sociedad española tan minada de la cultura fascista y de la claudicación socialista que consintió la impunidad impoluta de sus crímenes.

Es que la verdad no se impone por su propio peso, como se suele decir desde el sentido común, sino que se conquista en lucha contra las mentiras que el Poder construye para consolidar su dominio, que en este caso es el Olvido.

Antes que la sociedad santafecina acepte que Alicia López no murió, sino que la mataron, y que la mataron en el Centro Clandestino La Cuarta que dirigía el Comisario Mario Facino, tuvimos que vencer al menos cuatro discursos y cuatro políticas que se empeñaban en mantener el crimen de Alicia en el Olvido, haciéndola invisible a ella misma.

La dictadura afirmó que los desaparecidos, y entre ellos Alicia, se habrían fugado a algún lugar paradisíaco como las playas caribeñas o el lujo de las grandes ciudades europeas; y para consolidar su palabra primero construyó la niebla con que pretendió ocultar sus crímenes y luego dictó la auto amnistía para sus crímenes.

Con esa política y ese discurso, Alicia ni siquiera existía.

Alfonsín, luego de un corto periodo de promover juicio y castigo sólo para los máximos responsables del plan de exterminio, y de aclarar un puñado de casos (entre los que no se contaba Alicia) promovió la política de impunidad que se conoce bajo el nombre de las leyes de la impunidad y difundió una interpretación de los hechos basada en la Teoría de los Dos Demonios tal como el propio Ernesto Sábato estampó en el prologo del Nunca Más (al que defendió ardorosamente el mismo Mario Facino en sus palabras finales del juicio Brusa); y como Alicia no podía encajar ni en esa mínima política jurídica y mucho menos en ese cuadro interpretativo, tampoco tenía existencia jurídica o visibilidad social.

Menem promovió grosera y abiertamente la impunidad y el perdón para los genocidas; anuló las condenas (pocas) a los Jefes Militares y desplegó un discurso de reconciliación que colocaba el reclamo por Alicia en un lugar condenado: el de promover el enfrentamiento social en vez de apostar al encuentro entre todos los argentinos, Sarmiento y Rosas, Rojas y Perón, ni vencedores ni vencidos.  Alicia no tenía lugar en el monumento a la reconciliación nacional que Menem programaba en el terreno de la Esma (y al lado de algún coqueto emprendimiento inmobiliario, que siempre hay que hacer algún negocito)

Todo eso comenzó a caerse con las luchas indoblegables del movimiento de derechos humanos y popular que no dejaron un día de reclamar por todos los desaparecidos y victimas del Terrorismo de Estado, que forzaron la apertura de una causa por Genocidio en España y que mucho antes de la anulación de las leyes iban logrando que uno a uno los Juzgados Federales, entre ellos el de Santa Fe en 2002, declararan nulas las leyes de impunidad y habilitaran los juicios.

De hecho, el juicio a Brusa se origina en una causa abierta en mayo de 2002 por el Juez Rodriguez, quien la promueve y eleva a Juicio Oral para finales de 2005 pero inexplicablemente…..se olvida de Alicia y la deja fuera del requerimiento.  Es que a pesar de abrirse los juicios en el proceso político abierto con el gobierno de Néstor Kirchner, estos no tuvieron ni tienen aún una estrategia estatal que permita avanzar más rápido y de una manera más rigurosa en el juzgamiento del Genocidio.

Juicios había, pero Alicia seguía invisible y en el olvido.

Por ello es que valoramos que se haya llegado a este Juicio Oral a pesar de las notorias falencias(que parece una burla cruel a la memoria y la racionalidad: un juicio por una sola compañera y contra un solo represor; como si un solo policía hubiera podido organizar el plan de exterminio en la ciudad de Santa Fe, hubiera salido a cazar los compañeros, los hubiera llevado a torturar y violar a la Casita y luego los hubiera mantenido prisioneros en los fondos de la Comisaría Cuarta, en ese sector de calabozos que el represor Facino pretende que no estaba bajo su dominio como si se pudiera dirigir una comisaría sin controlar sus calabozos), porque con el juicio Alicia salió del olvido y de esa zona social de la invisibilidad al que la había condenado la dictadura y las democracias restringidas que le siguieron.

Pero a la hora de la condena, que todos sepan que si Alicia volvió es por la palabra de los legos, de los que no saben Derecho y por eso no pueden distinguir que cosa es y que cosa no es tortura según el Docto defensor de los genocidas.

De los compañeros de cautiverio que tuvimos la posibilidad de defender su recuerdo por treinta años y preservarlo de nuestro propio olvido; y de los que –aún después de la muerte de Silvia Suppo- no dudaron un instante en presentarse ante un Tribunal que poco los respetaba, para decir sencillamente que Alicia estaba allí.

Con nosotros.

Como ahora mismo, que vamos por la sentencia contra Mario Facino, para que vuelva y se haga escuela, hoja voladora o barrilete de luz en las manos de un niño moreno del norte santafesino o del Chaco profundo donde ella sembró tanta dignidad.

El pejota santafecino aceptó tratar la denuncia contra Ramos y Facino


No pocas veces, las denuncias contra la complicidad civil con la dictadura es mirada con desden por el Poder Judicial, Mediático y Político; durante años Brusa decía de nosotros que eramos unos loquitos mientras El Litoral de Santa Fe se dedicaba a defenderlo y casi todos miraban para otro lado.
Por ahora, Reutemann y Obeid siguen desdeñando nuestras denuncias de complicidad con la impunidad, pero el tratamiento del Tribunal de Disciplina del PJ de los casos Ramos y Facino, los debería preocupar.
Como escribí en 1992, el día que el Senado de la Nación hizo Juez Federal a Víctor Brusa, “la memoria es más larga que la traición” y cada cual ocupará en la historia el lugar que le corresponde.
Los compañeros de un lado y los cómplices de la dictadura y de su impunidad, en otro.

José Schulman

NOTA PUBLICADA EN ROSARIO 12

Los afiliados represores

La semana pasada el Tribunal de Disciplina del PJ eligió sus autoridades y resolvió darle curso al pedido del vicepresidente del partido. La próxima reunión será el 20 de agosto para expedirse y emitir dictamen sobre la expulsión de ambos.

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El Tribunal de Disciplina del PJ santafesino dio curso a un pedido de expulsión de los represores Mario Facino y Eduardo Ramos y resolvió producir su dictamen el próximo 20 de agosto, por lo que si es favorable el justicialismo podría ser el primer partido político de la provincia que cancela las fichas de dos condenados por crímenes de lesa humanidad. Facino y Ramos ya cumplen una sentencia de 20 y 23 años de prisión por secuestros y torturas de detenidos políticos, aunque ahora el ex presidente comunal de San José del Rincón afronta un segundo juicio por el “homicidio” de una militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, donde la querella le solicitó prisión perpetua y la Fiscalía 25 años de cárcel. “Hay razones políticas, éticas y jurídicas para expulsarlos”, dijo Jorge Fernández, vicepresidente del PJ.

Fernández formalizó la solicitud de expulsión de Facino y Ramos en una nota ante el consejo provincial partidario. Y luego éste la remitió al Tribunal de Disciplina, pero con una segunda nota de estilo que firma el propio presidente del PJ y jefe del bloque de senadores, Ricardo Spinozzi.

La semana pasada el Tribunal de Disciplina se constituyó en la sede del PJ, eligió sus autoridades y resolvió darle curso al pedido del vicepresidente del partido. La próxima reunión será el 20 de agosto para expedirse y emitir dictamen, según confirmaron a Rosario/12 fuentes partidarias. En el encuentro, fue elegido presidente del Tribunal un dirigente histórico del justicialismo, Jorge Albertengo y secretaria la ex concejala de Rosario, Verónica Riera. Los otros miembros son el ex concejal de Santa Fe, Virgilio Viglieca, Edmundo Fernández, Jorge Rocas, Sergio Battistoni y Emilio Sánchez García.

En diciembre último, en el juicio al ex juez Víctor Brusa, el Tribunal Oral Federal condenó a Ramos a 23 años de cárcel por la “privación ilegal de la libertad agravada” a cinco víctimas de la dictadura (Anatilde Bugna, Ana María Cámara, Stella Vallejos, Patricia Isasa y José Schulman y “tormentos” (a Bugna, Cámara, Vallejos, Isasa y Jorge Pedraza). Y a Facino a 20 años de prisión por “privación ilegal de la libertad” a tres ex detenidos políticos (Patricia Isasa, José Schulman y Eduardo Almada) y “tormentos” a Isasa. Pero ahora, Facino es juzgado la desaparición y asesinato de otra militante política, Alicia López, donde la querella le pidió “prisión perpetua” y el Ministerio Público Fiscal una pena de 25 años de cárcel y que se unifique con la condena anterior. No será el último proceso: los dos represores también están imputados en otra causa por “asociación ilícita” que podría llegar a juicio oral el año que viene.

La expulsión de Ramos de las filas del PJ ya había sido reclamada hace más de una década por una de sus víctimas, Anatilde Bugna, quien lo denunció como “uno de los torturadores de la dictadura” que aparece “en el informe de la Conadep Santa Fe del año 1984″. “La violación de los derechos humanos durante el terrorismo de estado y la impunidad posterior a través de las leyes de punto final y obediencia debida y los indultos han generado consecuencias profundas en el conjunto de la sociedad, han impedido el castigo a los culpables y la posibilidad de definir en el plano social que es lo permitido y lo prohibido, que es lo lícito o lo ilícito, lo ético y lo que no lo es”, escribió Bugna hace trece años. Rosario/12 publicó esa nota que nunca fue tratada por el Tribunal de Disciplina del PJ.

El 23 de junio, cuando declaró en el juicio por el asesinato de Alicia López, José Schulman volvió a denunciar que Facino y Ramos seguían afiliados al PJ. “Lo más irónico de la situación por no decir trágico es que el PJ permitió que este Facino fuera presidente comunal de San José del Rincón. Quiero denunciar a la sociedad santafesina que Facino y Ramos siguen siendo afiliados al PJ de la provincia de Santa Fe. Un partido que alberga en sus padrones a personas que han sido condenadas por crímenes tremendos”, dijo en la sala del juicio.

Fernández se hizo eco entonces de las denuncias de Bugna y Schulman y pidió que la expulsión de Ramos y Facino “ad referendum” del congreso partidario. “Hice las consultas y me dijeron que los dos estaban afiliados al PJ. Yo pensaba que Ramos no estaba en el padrón porque había sido afiliado de Acción por la República (el partido que fundó el ex ministro Domingo Cavallo), pero me informaron que se reafilió en el año 2000 y el que lo presentó fue el ex senador nacional Jorge Massat”, explicó Fernández.

“Así que solicité como afiliado y vicepresidente del partido que el Tribunal de Disciplina constate si Facino y Ramos son afiliados; en su caso, desde cuándo y quién los presentó ambos. Y en caso de ser afiliados, pedí la inmediata expulsión del PJ por estar condenados por delitos de lesa humanidad”, dijo Fernández. Y justificó el reclamo en “en razones políticas, éticas y jurídicas. Ya hay una condena judicial y es por delitos gravísimos”.