Breve historia de la Liga


Setenta Años de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (L.A.D.H.) 20 de diciembre de 1937/20 de diciembre de 2007


El gran ensayista argentino Ezequiel Martínez Estrada[1]reflexionando sobre su ingreso a la Liga en 1955, poco después del Golpe Gorila, escribió “Yo ingresé en la Liga en La Plata, una tarde, en una asamblea a la que concurrieron madres con sus hijos, ex presos torturados y vejados en las cárceles, abandonada la cría como si fuera de perros a la caridad de los vecinos. Yo ignoraba que ocurrieran esas cosas terribles en mi país. Éramos trescientos adultos llorando de vergüenza y de indignación por lo que hacían con nuestros hermanos pobres nuestros hermanos poderosos.  Entonces me levanté y dije que si había argentinos perseguidos y torturados, no necesitábamos averiguar más porque yo no era argentino como éstos sino argentinos como aquellos, no como los dueños de la Patria sino como los que fueron desterrados de ella. Y por eso estoy con el pueblo y no con los verdugos del pueblo”

“Y por eso estoy con el pueblo y no con los verdugos del pueblo”

Nacida el 20 de diciembre de 1937 en el salón de actos del mítico diario Crítica, heredera de una tradición de lucha democrática a la plebeya que se remonta a la Guerra por la Independencia y la gesta americanista de San Martín, Moreno, Monteagudo y Castelli, la Liga surge como continuidad directa de las luchas obreras y populares que desde 1902, fecha de la sanción de la nefasta ley de Residencia, la 4144, la ley represiva de mayor duración en la historia argentina (se prolongó hasta 1957, expulsando del país a cientos de luchadores que habían venido a nuestra tierra llamados por las agencias de inmigración) habían resistido con paros y acciones solidarias las persecuciones y castigos sufridos por todos los que no apoyaban el Orden impuesto desde Roca, a sangre y fuego.

Conviene decir dos palabras sobre el contexto histórico en que nace la Liga: ya se había producido el golpe de estado del seis de setiembre de 1930, ya se había organizado la Sección Especial de Lucha contra el Comunismo en la Policía Federal, ya el hijo de Leopoldo Lugones había “inventado” la picana eléctrica y miles de obreros habían sido represaliados por las policías bravas y el propio Ejercito, ya habían nacido grupos parapoliciales con la Alianza Patriótica que actuó en la Semana Trágica de 1917 cuando en 1936 el diputado nacional Matías Sánchez Sorondo presenta un proyecto de Ley de Represión al Comunismo que fue resistido valiente y brillantemente por Don Lisandro de la Torre, fundador de la Democracia Progresista.

Fue entonces que se agrupan los abogados que actúan en los juicios anti obreros y que se forma la Comisión Pro Amnistía Presos Políticos y Exiliados de América, antecedente directa de la reunión del 20 de diciembre de 1937 realizada en el Salón de Actos de Crítica que funda la Liga e inscribe en su acta de nacimiento nombres tales como el de Arturo Frondizi, Lisandro de la Torre, Deodoro Roca, Alcira de la Peña, Mario Bravo o Emilio Troise, todas personalidades que descollarían en el escenario de la política y la cultura nacional, no importa que alguno de ellos borrara con el codo lo que habían afirmado en su paso por la Liga.

20 de diciembre de 1937, España republicana estaba librando su batalla contra el falangismo español y el fascismo internacional, la Liga nacería a la vida no solo defendiendo presos políticos, sindicales y sociales, sino organizando la solidaridad con la República, mientras combate, y con los refugiados y presos políticos, cuando Madrid cae y Franco se apodera del Poder.  Muchos años después, el gran poeta español Felipe Alberti, refugiado entre nosotros escribe un poema dedicado a la solidaridad de la Liga que hoy se puede leer en la pagina de inicio de la web de la liga: www.liga.org.ar

Es desde esa perspectiva que en agosto de 1938, en los salones del viejo Consejo Deliberante, se realiza un Congreso contra el Racismo y el Antisemitismo, presidido por el Dr. Emilio Troise, evento fundamental si se trata de rastrear los orígenes de la lucha democrática y antifascista en la Argentina.  Solidaridad y antifascismo, dos características de la Liga que se pueden rastrear en toda su historia: solidaridad con la España Republicana, solidaridad con los pueblos sojuzgados por el fascismo y los que luchan contra él, solidaridad con el pueblo paraguayo que llegó a tener presos políticos por más de veinte años (nos referimos a Maidana y Rojas presos por más de veinte años, liberados para ser secuestrados y desaparecidos en Buenos Aires), con el pueblo de Puerto Rico y sus tres presos históricos: Pedro Albizu Campos, 20 años, Lolita Lebrón e Irving Flores, 36 años presos en Norteamérica; con Vietnam; con Uruguay y hasta con la Cuba de los 40 y los 50 (hay documentos solidarios con los presos del Moncada del 53).  En los últimos años esa conducta se tradujo en la defensa de todos los compañeros extranjeros amenazados de extradición por sus ideas políticas: Sergio Apablaza de Chile, Bertulazzi de Italia, el vasco Laríz Iriondo o los peruanos Mera Collazos y Silvia Díaz.

Inspirada en la tradición de defensa de los principios constitucionales, la Liga tiene una larga lista de aportes jurídicos que se remontan a los realizados por Carlos Sánchez Viamonte y su lucha por el Habeas Corpus, pasan por el aporte de Eduardo Barcesat, Julio Viaggio, Alberto Pedroncini, Atilio Librandi Beinuz Szmukler David Baigún y Carlos Zamorano (entre los más destacados, y solo de Buenos Aires) a desmontar el aparato jurídico de la impunidad creado por la dictadura y llegan al accionar de nuestra compañera Guadalupe Godoy en el juicio a Echecolatz donde fue una de las profesionales que alegó por que se dictamine que los crímenes de lesa humanidad cometidos, lo fueron “en el marco de un genocidio”; esa conducta de nuestros abogados, “por eso estoy con el pueblo y no con sus verdugos” diría Ezequiel Martínez Estrada, sería duramente castigada por el Poder:   el Dr. Guillermo Kehoe, querellante en la causa Ingalinella, asesinado en su Rosario, el Dr. Néstor Martíns, el primer abogado desaparecido en 1970, los Dres. Baldomero Valera y Teresa Israel detenidos/desaparecidos bajo la dictadura del ´76 y el joven Freddy Rojas, militante de la Liga de Monteros (Tucumán),  asesinado en 1986 por los guardaespaldas del General Bussi, al comienzo de la carrera política del genocida dos veces gobernador, la primera bajo la dictadura militar y la segunda en “democracia” gracias a la impunidad  ininterrumpida.

Si hay una tradición consecuente en la Liga es el de defender los presos políticos no importa el color de su camiseta, el tipo de proyecto político o de las acciones que pretenden ser castigadas por el Poder: miles y miles de militantes comunistas, peronistas, socialistas, anarquistas, troskistas, independientes han conocido de esta postura jurídica/política que es un verdadero principio ético, valgan dos ejemplos entre tantos: la defensa de los compañeros detenidos por la Gendarmería en Salta, sobrevivientes del destacamento guerrillero que pretendía organizar Jorge Masseti en Salta en 1964 o la de los compañeros del Movimiento Todos por la Patria detenidos luego del copamiento del Cuartel de La Tablada en enero de 1989.

La historia de la Liga también se podría resumir en la historia de sus locales, el primero, sito en la calle Rodríguez Peña 69 e inaugurado en 1945 cuando todavía quedaban centenares de presos de los diez mil que pasaron por las cárceles de la dictadura militar instaurada en 1943, sufrió los siguientes atentados y ataques:  un atentado con explosivos en 1947, el allanamiento, robo de los archivos en 1949, la clausura en 1950 –que duraría hasta 1955-, en setiembre del 55 vuelven a destruir los archivos y sufriría nueva clausura en 1958 –bajo la presidencia del “liguista” Arturo Frondizi-; reabierta en 1963 es nuevamente clausurada en 1964.

Dificil hablar de la historia de la Liga sin nombrar a quien fue su presidente por treinta años (nada menos que desde 1952 a 1982), Don Antonio Sofía, un hombre de principios y una valentía personal casi  temeraria, famoso por resistir los allanamientos de la Liga y varias veces preso político: la primera vez en 1930, por negarse a reconocer el Golpe Militar siendo oficial telegrafista en una comisaria y la última a los 76 años, al confiscar la dictadura el periodico de la Liga que él dirigía.

Bajo la dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse (1966/73) la Liga Argentina por los Derechos del Hombre impulsa dos acciones de unidad popular programática, de impulso a la creación de alternativa popular a la dictadura que resultarían trascendentes: la primera es el Tribunal Etico contra el Macartismo, realizado en Paraná en 1968 en respuesta a la sanción de la Ley 17.411 “de represión al comunismo” que criminalizaba el pensamiento crítico y la segunda es la constitución del Encuentro Nacional de los Argentinos, movimiento político plural que contó entre sus filas a muchos de los que por entonces lo hacían en la Liga: Agustín Tosco, Avelino Porto, etc.  Acaso la defensa del líder sindical cordobés, de la cual la Liga fue parte junto a otros sectores, simboliza el compromiso con las luchas populares de la época, que desembocarían en la retirada de la dictadura militar en el ’73.

En 1973 se abre el local de la calle Esmeralda 77 de donde se incautarían la edición completa del periódico liguista en varias oportunidades bajo la dictadura y el robo de los archivos previo a la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (C.I.D.H.) en 1979.  En un folleto de reciente edición[2], “La lucha que reivindica la lucha” dedicado a los treinta años de la creación de la Comisión de Familiares y Detenidos por razones políticas se dice textualmente: Desde marzo de 1976, los familiares que nos conocíamos por nuestras gestiones ante los organismos oficiales, empezamos a reunirnos en el local de la LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE (L.A.D.H.) en Esmeralda 77…en setiembre de 1976 se constituye como organismo Familiares, en Capital Federal, al contar con un lugar de reunión permanente ofrecido por la LADH dentro del local que funcionaba…..

Podría agregarse que igual función de verdadera promotora de nuevos organismos se cumple con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, creada en 1975 con participación de importantes dirigentes de la Liga y el propio Movimiento Ecuménico por los Derechos del Hombre que también supo del aliento solidario de la Liga. Pretender resumir la actividad de la Liga en los años de la dictadura sería imposible en pocas páginas: cientos y miles de Habeas corpus presentados por sus abogados, miles y miles de pesos recolectados para la solidaridad con los familiares de las víctimas, un representante de la Liga en Madrid para sumarse a la labor de denuncia internacional contra la dictadura y reclamo de solidaridad con nuestro pueblo.

En un cálculo provisorio, el Dr. Eduardo Barcesat, ex co presidente de la Liga, Profesor Titular Consulto de Teoría General y Filosofía del Derecho de la  U.B.A., cuenta en cerca de cinco mil los recursos de Habeas Corpus interpuestos por el equipo jurídico de la Liga en esos años, ya sea por un compañero a la vez o por un número grande de desaparecidos, los Habeas Corpus colectivos, de los cuales la Liga fue una de las precursoras como lo fue en la llamada “doctrina Zamorano” sobre los Habeas Corpus o en la impugnación de los fueros policiales (caso Ingalinella, 1955) o fueros militares (caso Floreal Avellaneda, 1984), o en el primer caso de una desaparecida (Inés Olleros) cuyo caso llegó a la O.E.A  Por entonces, a pesar de las consecuencias que se podían temer al regreso, los abogados y dirigentes de la Liga participan en innumerables seminarios y congresos en el extranjero denunciando los atropellos y planteando la solidaridad con la lucha realizada en el interior del país.

Desde 1983 en adelante, la Liga fue una de las más firmes promotoras de la búsqueda de juicio y castigo a los culpables del genocidio y de lucha contra todas las formas de la impunidad, contra todas las impunidades y todas las violaciones de los derechos humanos, contra todas las formas de la discriminación y persecución a los diferentes y los que luchan por sus derechos.  Desde 1996 participamos activamente en el espacio Memoria, Verdad y Justicia, amplio espacio de unidad y articulación de los más diversos sectores que se ha encargado de organizar año a año, con autonomía del Estado y con un programa consensuado entre sus participantes, los actos de repudio al aniversario del golpe de estado de 1976.  El hecho que un abogado histórico de la Liga, el compañero Carlos Zamorano sea el autor directo del proyecto de Ley de anulación de las leyes de Olvido y Punto Final, promovido por el bloque nacional de Izquierda Unida y acompañado por un numeroso conjunto de diputados de toda extracción política no es una casualidad, es el resultado de una trayectoria consecuente que siempre buscó unir la militancia y la movilización social con la elaboración doctrinaria y la disputa jurídica.

La realización del Seminario Nacional “Las sombras largas del genocidio” en la Manzana de las Luces, en octubre del presente año, da cuenta de un institución que no solo tiene historia y presente, que también promete ser parte del futuro que hoy construyen los pueblos de Nuestra América haciendo realidad los sueños libertarios de los fundadores de la Patria y los sueños revolucionarios de los treinta mil compañeros desaparecidos.

Y también los de Julio López.


[1]Su carrera literaria se inició entre 1918 y 1929, con la publicación de sus primeros seis libros de poemas. Luego en 1933 pasa al ensayo cuando publica “Radiografía de la Pampa”.Fue profesor de literatura en el Colegio Nacional de la Universidad de La Plata (1924-1946), profesor en la Universidad Nacional del Sud y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores por dos períodos (1942-1943 y 1944-1945). Le pertenecen los poemas Oro y piedra y Humoresca, las colecciones de cuentos La inundación; Tres cuentos sin amor; María Riquelme y Juan Florido, las piezas teatrales Títeres de pies ligeros y Tres dramas. Lo más profundo y permanente de su obra son los ensayos biográficos sobre Sarmiento y Balzac y sus personales interpretaciones de la realidad histórica y social argentina, que son muestra de la amplitud de sus conocimientos y de su interés por lo nacional: Radiografía de la pampa; La cabeza de Goliat, microscopía de Buenos Aires; Muerte y transfiguración del Martín Fierro y ¿Qué es esto?

Su obra es insoslayable en el panorama literario argentino y Obtuvo en el país casi todos los premios que se le otorgan a los escritores de su talla.  Estrada es sin duda.. el más importante de los ensayistas argentinos del siglo XX.

[2] Diciembre de 2006, editado por el Instituto Espacio para la Memoria. PAGINA 1